“Fue el mejor Día sin Carro” ¿Y los otros 364 días del año qué?

El pasado Día sin Carro, jueves 5 de febrero, “fue el mejor día de Petro en sus 4 años de gobierno”, “al hombre le subió su popularidad conmigo”, “durante el 2º semestre de este año van a realizar otra jornada”  y ya con tono de mofa remataba: “que lo reelijan “. Lo decía por estos días un gran amigo, que además es uno de los promotores más apasionados, carismáticos  y comprometidos con el impulso de la bicicleta en Bogotá.

Es imposible no admitir que durante la actual administración, año tras año, los bogotanos vimos una notable mejoría en la calidad de la jornada del Día sin Carro: abrieron y ampliaron ciclovías, este año sacaron las motos, hay la oferta de bicicletas públicas en ciertos puntos de la ciudad, excluyeron el transporte público por la 7a, etc. Y de cualquier manera, todas son medidas de puro y básico sentido común. Este 2015, por fin se logró reducir la contaminación de la ciudad. Por hacer su trabajo este día del año, hay que felicitar a la administración y a su Secretaría de Movilidad.

Sin embargo, el fondo de la jornada no puede limitarse a lo que sucede durante el día en las calles (que obviamente es importantísimo), sino que además debe considerar el trabajo de comunicación que tiene lugar antes, durante y después del ejercicio. Y con esto en mente, es evidente que el ejercicio debería exponer la muy precaria situación del transporte público y no motorizado durante los otros 364 días del año. Y principalmente sobre los no motorizados. ¿Cómo le va a quienes caminan el resto del año? ¿Cómo le va a los ciclistas? ¿Mejora o empeora su situación? ¿Cumple la administración con la ejecución de sus promesas y planes para brindarles condiciones de seguridad y comodidad? Son preguntas que no hacemos con el suficiente rigor, para una ciudad cuyas cifras de accidentalidad vial, dibujan un escenario trágico, donde peatones y ciclistas se llevan la peor parte. Sigan creyendo que el trancón es el principal problema.

Entre 2013 y 2014 el número de ciclistas muertos en Bogotá pasó de 51 a 56 (+5), mientras que el de peatones se trepó de 270 a 322 (+52) –cifras Secretaría de Movilidad-. Ciclistas y peatones concentraron el 62% entre las víctimas de accidentes fatales en Bogotá.

 El tema acá no es la jornada por la jornada o el éxito de ese día solo.  El asunto es qué queremos y qué necesitamos lograr con este tipo de experimentos. ¿Para qué son? ¿Porqué los hacemos? ¿Cuáles son los mensajes clave que necesitamos que de ellos salgan y calen en la ciudadanía? ¿Qué necesitamos que el gobierno haga mejor? ¿Qué necesitamos que el sector privado aporte? ¿La ciudadanía? Aquí hay preguntas y responsabilidades para todos.

Al final, la única propuesta seria que Petro pudo haber hecho, acompañando su “atrevida” oferta de llevar a cabo 1 Día sin Carro al mes, debió ser la de comprometerse a fondo con la mejoría de las condiciones de peatones y ciclistas en la ciudad y la reducción en el número absoluto de sus muertes. Para los 365 días del año. Lo otro, así como lo presenta, no es más que la reiteración de su discurso vacío y populista.

*****Con el fin de darle nuevo y mejor sentido al día, más que una jornada restrictiva, esta habría que posicionarla como el día del transporte no motorizado, la fiesta de los peatones y ciclistas, la celebración del transporte sostenible y amable. Y sin embargo, ello solo cobrará sentido, si se acompaña de acciones y hechos concretos que materialicen lo que plantea el artículo.

Este pasado 5 de febrero, nació mi hijo, Benjamín Sarmiento Torres. Una hermosa coincidencia.

Otros artículos sobre la jornada:

Color, Creatividad, Arte y Ciudadanía para el peatón en Bogotá

“Olvidémonos del maldito carro particular, construyamos ciudades para los amantes y los amigos”  Lewis Dan Mumford

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Mi amiga Julieta poniéndole color a su ciudad y a su parque. A los conductores: Maneje como si cada niño que se encuentre en las calles fuera el suyo

Este fue el resultado de la última intervención de Cebras por la Vida en el Parque de la 93 este pasado domingo 1 de febrero. De a poco el mensaje va saliendo: Necesitamos una ciudad que piense obsesivamente en las personas, no en la comodidad de los carros particulares. Al final encuentran las fotos.

En el 2013 murieron 270 peatones según cifras de la Secretaría de Movilidad. En el 2014 la cifra se disparó y llegó a los 322 peatones muertos (+52, +20%). Esta tragedia urbana necesita un cambio radical de enfoque.

Tenemos que dejar de pensar que la cosa no es con nosotros. El peatón personifica a las personas más frágiles de nuestra sociedad: niños, adultos mayores, personas con alguna condición de discapacidad, mujeres en estado de embarazo, en fin. Al mismo tiempo, y a pesar de que lo olvidamos fácilmente, tenemos que meternos en la cabeza que peatones somos todos. ¿Se han puesto a pensar lo que significa enfrentarse a una ciudad como Bogotá en silla de ruedas?  Tenemos que saber que en cualquier momento nos cambia la vida. Esta causa que estamos perdiendo la tenemos que ganar. Además es importante, y  me animo a decir que estratégica, precisamente porque nos involucra a todos. Lo que Bogotá necesita desesperadamente: causas comunes por las cuales trabajar. Aquí tenemos un motivo donde todos pueden y deben poner.

Foto: Roberto Escallón, La Ciudad Verde, CIDCCA invitó al público del Parque a vivir la ciudad en silla de ruedas

Foto: Roberto Escallón, La Ciudad Verde, CIDCCA invitó al público del Parque a vivir la ciudad en silla de ruedas

¿Han visto la cara de un peatón en Bogotá cuando se le da paso? Es de sorpresa y de gratitud infinita. Pareciera el acto de generosidad más revolucionario y extraño. ¡No puede ser! ¡Eso no puede ser normal! ¿Le han prestado atención a la cara de terror que muchas veces pone la gente al cruzar una calle en Bogotá?  ¿Han visto cómo pasamos por debajo de los semáforos mirando alertas el cambio de luz, listos a salir corriendo cuando la luz cambie a verde? Porque en Bogotá los carros, como los toros, van embistiendo lo que se les ponga al frente (Ver: El problema de ser peatón).

Instalación de reductores de velocidad en punto crítico del Parque.  Elementos de diseño que protegen a peatones.

Instalación de reductores de velocidad en punto crítico del Parque. Elementos de diseño que protegen a peatones. Falta mucho!!

Este es un asunto que necesita mucha educación, ejercicio de autoridad y rediseño de ciudad. En esta oportunidad, además de las cebras, hubo un complemento fundamental, que fue la instalación de reductores de velocidad por parte de la Secretaría de Movilidad y la gerencia del Parque (Una cebra no basta: ¿Hará el distrito su parte?). Después de un proceso de trabajo largo, con altos y bajos, hay que decir que el aporte de la Subdirección de Seguridad Vial de la Secretaría de Movilidad fue extraordinario. Aquí hemos hecho un ejercicio muy valioso en el que ciudadanía y gobierno trabajan de la mano. Y sin embargo, también hay que decirlo, todo está por hacerse, en los 3 aspectos que mencioné. La meta de la ciudad tiene que ser 0 muertes de peatones, hoy la cifra se aproxima a los 300 por año y 6 de cada 10 accidentes fatales involucra a 1 peatón. ¡Inaceptable!

Porque como dice el alcalde actual de Nueva York Bill de Blasio, impulsor de la estrategia Visión 0 para su ciudad: “Una vida perdida, es una vida perdida”.

Esto ya lo había dicho en una nota de hace un par de años: “Pensar en el peatón es obligarnos a mirar de manera amplia y comprehensiva los aspectos más críticos de la ciudad, pensando siempre primero en las personas, no en el auto particular y sus exigencias. Esa es quizás la motivación más extraordinaria para hacer de Bogotá una ciudad tolerante, incluyente, amable con el medio ambiente, compacta, limpia, cálida, vibrante en su espacio público y segura para todos”

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Finalmente. En un trabajo de varios meses hemos venido preparando en alianza con Bogotá Cómo Vamos, La Ciudad Verde, Combo2600, CIDCCA (Concejo Iberoamericano de Diseño, Ciudad y Construcción Accesible), Veeduría Distrital, El Tiempo y CityTV un Foro sobre la problemática del peatón que tendrá lugar este jueves 5 de febrero, Día del No Carro. El Foro del Peatón #TodosSomosPeatones empieza  a las 8 am en la Sede Chapinero de la Cámara de Comercio de Bogotá. ¡Los esperamos!

Agradecimientos:

  • Parque 93: Gracias por creer en el proyecto y por apostarle a una ciudad que prioriza a las personas y su calidad de vida.
  • Secretaría de Movilidad, Subdirección de Seguridad Vial: Un apoyo extraordinario y un ejemplo de trabajo gobierno/ciudadanía que empieza a dar frutos. Vamos bien.
  • Niños Fundación Solidaridad por Colombia: el trabajo con ellos y su aporte al proyecto, sólo han fortalecido el mensaje.
  • La Ciudad Vede, Ciclopaseo de los Miércoles y amigos, Combo 2600
  • A todos los amigos que nos acompañaron y los que estuvieron de corazón.
  • A los socios de Cebras por la Vida México/Derive Lab. Su emoción por el proyecto fue determinante para llegar al día de ayer con la fuerza con la que lo hicimos.
  • Al viejo Geyner de Pintuklar, el duro de las pinturas. Si llegan a necesitar cualquier cosa relacionada con materiales de pintura, no lo duden, Geyner es el hombre. Profesionalismo sin igual. Dirección: Cll 68 # 14-28.

Bogotá 2015: El sueño es nuestro para construir

Collage5El 2015 será un año decisivo para Bogotá.

Y tiene que serlo, porque desde ya tenemos que empezar a reversar lo que han sido una secuencia de años no tan afortunados para la ciudad y para quienes en ella vivimos. Si bien es un año de elecciones y lo que se decida en las urnas será determinante,  lo más significativo tendrá que ver con la reacción que la ciudadanía escoja frente a los retos que enfrentamos. Bien podemos seguir quejándonos al tiempo que autodestruimos buena parte de nuestra calidad de vida con nuestros comportamientos y apatía, o podemos empezar a proponernos y proponerle a los demás actitudes más generosas y constructivas frente a lo que significa vivir en la ciudad.

A pesar de los nefastos liderazgos que han maltratado la ciudad y que se han probado incapaces de tomar decisiones de fondo que muevan la ciudad hacia adelante, ya va siendo hora de que los ciudadanos entendamos y asumamos que el problema es nuestro y que de nosotros dependerá sacar a Bogotá del hueco. Y tenemos afán, porque ya hemos perdido demasiado tiempo confiando las soluciones de la  ciudad en unos líderes que no han llegado. Entonces, la apropiación del futuro de la ciudad por parte de sus ciudadanos, tendrá que coexistir con la posibilidad de que sigan llegando malos gobernantes; desde ya podemos y debemos ser mejores que ellos. Eventualmente les ganaremos el pulso y les cerraremos la puerta.

Corría el año de 1997 cuando Jaime Garzón le dijo esto a un grupo de estudiantes de la Universidad del Valle:

“Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!”

Pues esas mismas palabras se las estaría exhortando a los bogotanos en estos momentos.

En términos de liderazgos políticos para Bogotá veo una elección de alcalde muy poco promisoria, con una elección demasiado contaminada de política nacional. Una política nacional rapándose la ciudad, pensando en sus respectivos proyectos de poder, pero no en verdaderos proyectos de ciudad. Es la historia de los pasados 12 años y 3 administraciones (7 alcaldes). Ya veremos.

Así que tendremos que ver cómo en medio de lo que tendrá lugar el año entrante, buscamos la manera de posicionar una agenda ciudadana para la ciudad que obligue a la política a tenernos mucho más presentes. Poner en el centro de la agenda temas como: calidad de vida, responsabilidad política e institucional, pensar obsesivamente en los ciudadanos y que el centro del discurso y la política pública sea su gente. En los temas de ciudad no hay izquierda o derecha que valga; el centro de todo consiste en mejorarle la calidad de vida a sus ciudadanos y de construir una ciudad para vivir y ser felices. No podemos seguir tragando entero y nos haría mucho bien plantarnos escépticos frente a promesas de revoluciones urbanas o cuentos de que en 4 años lo habrán resuelto todo. La reconstrucción de la ciudad le exigirá su cuota de sacrificio a todas las partes  y será un camino que tendremos que ir tejiendo entre todos.

 Ya hemos padecido lo suficiente como para volver a creer en charlatanes y el costo de la apatía ha sido inmenso.

Digo todo esto sin ánimo pesimista. Todo lo contrario. Esta es mi manera de ser optimista frente a una ciudad que lo único que no puede permitirse, es que su gente renuncie a soñar con una mejor Bogotá.

Eso sí, el sueño es nuestro para construir.

“Mirar a lo lejos, trabajar desde cerca”

Apuesta por el cambio incremental

Palabras clave: Jordi Hereu, Exalcalde Barcelona; cambio incremental, Metro de Bogotá, Transmilenio, elecciones 2015

“Mirar a lo lejos , trabajar desde cerca” Jordi Hereu, Alcalde de Barcelona, 2006-2011

Mi problema no es con el Metro, ojalá lo haya. Aunque hay personas que vale la pena oír que insisten que “construir metros es cosa del pasado“. Ahora, lo que sí no puedo negar, es mi absoluto rechazo con la manera como a lo largo de los últimos años/administraciones en Bogotá se dedicaron a destrozar la credibilidad de Transmilenio. El primer sistema BRT en el mundo logrado exitosamente en una ciudad de la escala de Bogotá. Sin duda, una solución de transporte, audaz y oportuna, que le mejoró la vida a miles de personas y que paralelamente le cambio la cara a la ciudad. De su debacle han sido responsables principalmente políticos; empezó el corrupto de Samuel Moreno (De quién Clara López fue su Secretaria de Gobierno), elegido sobre la promesa de un Metro, y lo siguió el dogmatismo maniqueo de Gustavo Petro (Candidato presidencial del Polo 2010, hasta que saltó del barco), que entró prometiéndolo todo. Por su parte, Lucho Garzón, viene a ser el exalcalde fantasma; siempre por la sombrita. Estos últimos 3 gobiernos de la ciudad, que han sido de izquierda (Polo Democrático/Progresistas) les aseguraron revoluciones urbanas a los bogotanos. ¿Dónde están?  Las responsabilidades colectivas tienen que existir.

La ciudad no se construye con revoluciones. Se construye con trabajo incremental al que todos aportamos; empresa privada, ciudadanía, medios de comunicación, políticos, instituciones académicas, gobierno distrital, etc. Y donde todos tenemos nuestro rol qué jugar.

Pero Bogotá hace mucho dejó de mejorarse y transformarse incrementalmente. Diferente es hacerlo de manera INERCIAL, que algo lo pudo haber hecho en algunos sectores durante estos años. No ha habido proyectos de gran envergadura que solucionen problemas estructurales –nunca los realizaron-, y por el contrario, a falta de un modelo de gestión profesional para la ciudad, lo que hemos sufrido es un evidente deterioro, ese sí incremental, en la mayoría de los aspectos clave que determinan la calidad de vida de una ciudad: (congestión, espacio público, seguridad, rezago económico, productividad/competitividad, contaminación, OPTIMISMO, etc.). La ciudad sencillamente dejó de buscar y obtener victorias tempranas, y por eso, ha terminado por parecerse a una bicicleta estática.

El otro día, el exalcalde de Barcelona, Jordi Hereu, le contaba a los bogotanos que la filosofía que guió la transformación urbana durante su gobierno fue: “mirar a lo lejos, trabajar desde cerca.” Mientras tanto, en Bogotá lo que nos han venido proponiendo es mirar y soñar a lo lejos pero sin trabajar desde cerca. La verdadera tragedia de Bogotá ha sido su gestión, que también ha sido la de Transmilenio. No se engañen, la falta de Metro no ha sido.

Por eso, con la discusión de esta mega obra de 15 billones de pesos, mi verdadero miedo radica en que todo lo demás que tenemos que hacer se sacrifique, tal cual ha sido el caso hasta hoy. La semana anterior se confirmaba el rumor de que la Troncal de Transmilenio por la Boyacá que prometió la actual administración, en efecto, no se construirá; la obra no fue incluida en el presupuesto para el 2015. Otra promesa incumplida.

Pero si el Metro va a ser la prioridad……

Entonces, si la prioridad de este gobierno es el Metro, pues este deberá presentarle a la ciudad un plan serio y comprensivo sobre lo que significará su construcción. ¿Cómo viviremos la ciudad mientras se construye? ¿Qué le pasará a la movilidad mientras dura la obra? El otro día un geotecnista de la Universidad Nacional advertía que Chapinero moriría durante por lo menos 3 años ¿Es eso cierto? ¿Cómo piensan mitigar entonces su impacto en el comercio y en la gente que ahí mora? ¿Concretamente, qué otros proyectos clave de transporte y de otros sectores se sacrificarán o no por su construcción? Y por supuesto, también deberán explicarle a la ciudadanía todo lo positivo que el proyecto le representará a la ciudad. Por ejemplo, cómo alrededor de esta primera línea del Metro se estructurará todo un sistema multimodal de transporte. Ahora ¿Y si esta es la 1ª, para cuándo la 2ª? Todas estas explicaciones hacen parte de ese modelo de gestión incremental al que me he referido. Explicaciones que el gobierno y su alcalde le deben a la ciudad.

Finalmente. Un megaproyecto como el Metro, lo natural, es que al tiempo que se presenta como una importante solución que reclaman los bogotanos, genere al mismo tiempo muchísimos miedos. Le corresponde al gobierno de la ciudad, empezando por su alcalde, lidiar con esos temores, lo que solo se logra si se la dan garantías a la ciudad. Lo ilógico y suicida por parte de los bogotanos, sobre todo después del episodio del “Carrusel de la Contratación”, sería que esos miedos no existieran. La pregunta es: ¿Estarán quiénes impulsan el proyecto a la altura del reto que se han impuesto? ¿Asumirán su responsabilidad frente al mismo?

Mientras los sistemas BRT se multiplican en el mundo, en Bogotá lo han destrozado.  Quien quiera que vaya a ser Alcalde a partir de 2016, si es inteligente y sensato, tendrá que hacer una gran apuesta por sacar del hueco a Transmilenio. De no ser así, no les quepa duda, la movilidad de la ciudad seguirá colapsando. Que el espejismo del Metro no nos siga desorientando; “mirar a lo lejos, trabajar desde cerca.”

**Gráficas que muestran la expansión de los sistemas BRT en el mundo. 

**Jordi Hereu, Alcalde de Barcelona, 2006-2011, estuvo el jueves 13 de noviembre en un evento que organizó ProBogotá.

Los niños y el color se tomaron la 7a peatonal – Cebras por la Vida

“Sueño que la 7ma nos haga más humanos y más hermanos.” Transeúnte

Cebras por la Vida, Noviembre 8, 2014 – Fundación Solidaridad por Colombia

Siempre que hay una intervención de Cebras por la Vida es un día especial. No es exageración. Algo increíble sucede, porque a pesar de que se programen en plena temporada invernal como la que vivimos actualmente, el clima siempre conspira en nuestro favor. El viernes 7 de noviembre no paró de llover. Y todos sabemos lo que le pasa a la ciudad cuándo caen esos aguaceros enfurecidos. Pero al día siguiente, sábado, el aguacero aguantó; nos apuró eso sí, pero se contuvo milimétricamente hasta que acabamos de pintar nuestros 2 pasos peatonales en plena 7ma peatonal. Creo que el cielo tiene un gran aprecio por lo que hacemos.

En esta oportunidad la actividad contó  con un proceso muy interesante de reflexión con los niños de la Fundación Solidaridad por Colombia, que fueron los protagonistas de la jornada. Antes de salir a la calle, tuvimos 3 sesiones previas en las que conversamos con ellos sobre la problemática del peatón en la ciudad y analizamos los riesgos que enfrentamos quienes caminamos en Bogotá. Estos niños en particular, a diferencia por ejemplo de niños más acomodados, encontramos que tienen un gran sentido de la ciudad, lo que se debe en gran medida a que caminar es su principal medio de transporte. ¿Existe una manera más íntima y directa de vivir la ciudad que caminándola? Caminan al colegio, a sus sesiones por las tardes en la fundación, llegaron caminando ese día al punto de encuentro, en fin. Lo mismo pasa entre los miembros de sus comunidades y familias. Para ellos caminar no es opcional. Y téngalo claro: para usted es igual, así se le pierda de vista.

Hay que ver a estos niños (8-14 años) ubicando direcciones y puntos de la ciudad que consideraban peligrosos. Hay que verlos describiendo situaciones y lugares con ese enorme sentido común que aplican por ser niños: “en ese punto los carros van demasiado rápido, en ese otro no hay cebra o ninguna otra señalización, ahí deberían pensar en poner un semáforo, los carros no respetan los semáforos en rojo, etc.” ¿No creen que a la crisis de la ciudad y a la búsqueda de soluciones para sus problemas es necesario meterle mucho más sentido común? En el proceso, tuvimos un momento clave cuando hablando del problema tocamos el concepto de empatía: ese principio tan poco practicado en Bogotá pero tan importante, que sencillamente consiste en ponernos en los zapatos del otro. ¿Y qué implica que lo practiquemos más? Observación, generosidad, solidaridad, consideración, aprecio por la diferencia, en fin. Absolutamente necesario para la vida en la ciudad y crítico cuando nos referimos al problema de la accidentalidad vial. Al fin y al cabo, todos somos peatones en el algún momento.

Mientras escribo, pienso en lo siguiente: ¿Cómo enseñarán estos conceptos clave (empatía y sentido común) en los colegios de la ciudad? Ejercicios como el de la pintada de la cebra, nos muestran cómo la ciudad es a la vez una gran herramienta y un gran escenario para educarnos todos; niños y adultos. En este caso, tanto cómo aprendieron los niños durante el ejercicio de la pintada, aprendimos los adultos de ellos; y hasta de pronto más. Ese día, sin nunca haberlo hecho y a partir de unas instrucciones muy escuetas, los niños armaron equipos, tomaron iniciativa alrededor de distintos roles (barrer calle, pintada, mezcla de colores, diseño, entrevistas a transeúntes, recoger materiales, rotar funciones) y se pusieron manos a la obra. Es como si les fuera natural el trabajo en equipo. Lo rápido que interiorizaron la lógica de la técnica para pintar la cebra fue impresionante; si en la 1ª nos demoramos tanto, la 2ª la hicimos en la mitad del tiempo; y siempre fuimos paso a paso. Durante ese par de horas nos dedicamos a jugar con mucha seriedad. Cómo da de gusto encontrarse con estas demostraciones de inteligencia colectiva y de trabajo sobre un objetivo común.

Sin ninguna duda, fueron los niños los protagonistas y líderes de este toque de color, arte, educación y vida que recibió la 7ma peatonal durante el pasado sábado 8 de noviembre.

El mensaje final que dejan es este: La transformación de la ciudad es nuestra para hacer y caminando nos encontraremos todos como iguales.

Los dejo con las imágenes que hablan por sí solas.

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Nota** Un agradecimiento muy especial a Liliana Bohórquez, Directora de Seguridad Vial de Bogotá y a todo el equipo de la Secretaría de Movilidad. Complementaron la actividad de una manera muy especial: obra de teatro, música, refrigerio, unas cartillas sobre el tema para colorear, y sobretodo, una gran actitud y disposición.

Gobierno y ciudadanía no solo sí pueden sino deben trabajar en equipo. En la medida que lo hagamos, aprenderemos.

Confianza ¡La tarea sigue pendiente!!

“Cualquier idiota inteligente puede hacer las cosas más grandes y complejas……… Se requiere de un toque de genialidad – y  mucho coraje para moverse en la dirección opuesta.” Albert Einstein

Petro

Creo sinceramente en lo siguiente: hace 4 años, ninguno de los candidatos fue capaz de ofrecerle a la ciudadanía una lectura ajustada y sincera de lo que Bogotá iba a necesitar durante sus años siguientes. Increíblemente, después del descalabro que sufre la ciudad por cuenta del Carrusel de la Contratación y que trae como consecuencia la erosión de la confianza de la ciudadanía en el gobierno de su ciudad, ninguno planteó realmente un discurso o plan aterrizado, aceptando que lo que había que proponerse recomponer en primer lugar, eran esos niveles mínimos de confianza que se destruyeron con tamaña corrupción. ¿Qué podía ser más prioritario que eso? Indudablemente que algo especial tendría que pasar en general, pero con orden, prioridades y un enorme sentido de responsabilidad con las expectativas de los ciudadanos. La crisis requería de un verdadero liderazgo que convocara y nos uniera alrededor de ese proyecto colectivo llamado Bogotá.

Al mismo tiempo, creo que también íbamos a necesitar de alguien que habiéndose preparado, aceptara que no se las sabía todas. Hay que dudar mucho de esos políticos que dicen tener la respuesta a todo y bien haríamos en aceptar que para resolver nuestros problemas requeriremos de una gran dosis de humildad. Algo cada vez más extraño en la política nacional. Todos se presentan con verdades absolutas y un perverso complejo de dios.

Mirando hacia atrás, en la pasada elección lo que tuvimos fue una absoluta inflación de ideas y propuestas, dónde a lo que el uno prometía, el otro prometía un poco más. Era un pésimo momento para inflar expectativas. Ya al señor Moreno lo habíamos elegido sobre la promesa de un Metro y nada más, y vea lo que hizo con la ciudad.  Sobre esto, diría que Peñalosa ha sido un tipo honesto y sin embargo no le alcanza; y hace 4 años botó a la caneca su oportunidad cuando se alió con Uribe.

Y fue bajo esa lógica inflacionaria, que nuestro alcalde llegó a prometer 1000 jardines infantiles y 100 nuevos colegios. La lista de promesas sueltas e irrealizables es larga. Por ejemplo, ya gobernando, el mismo día que modificó el pico y placa, Petro prometió con vehemencia que en 1 año pondría fin a la medida (Revisen la prensa). También recuerdo cómo recién posesionado prometió la instalación en muy poco tiempo de un sistema de cobros por cogestión. ¿Cómo iba a hacerlo? Hoy sabemos que no había un plan.  ¿Cuántos kilómetros de Transmilenio construyó la actual administración? Prometió construir las troncales de La Boyacá y la 68, pero después de 3 años ni siquiera el tema de la doble tarjeta ha sido resuelto. Y así ha pasado con una gran cantidad de temas. En esa misma línea, el “gran proyecto” de un tranvía para la Carrera 7ª quedó reducido a un “Carril Bus”. Y por entrar pateando todo lo que tuviera asociación con gobiernos anteriores, así perteneciera a la ciudad (SITP y Transmilenio), dejó que la tragedia de la Guerra del Centavo continuara con los bogotanos hasta el día de hoy. Probablemente su más grave error. Algo que quedó absolutamente expuesto con el reciente paro de transporte.

El alcalde nunca ha dejado de ser candidato. Además, Petro llegaba a la alcaldía con solo el 33% de los votos. Con más razón había que ser cautos y aceptar que había una legitimación pendiente por lograr. Coja cada 1 de los grandes temas y verá que desde su retórica, al cabo de los 4 años, según Petro, quedarían resueltos (jornada única, Río Bogotá, seguridad, modernización, congestión, basuras, en fin). Por la boca muere el pez.

A mí por ejemplo me dijo que el peatón sería la prioridad en su administración; no obstante, este año, la tendencia indica que el número de peatones muertos superará los 300. Prometieron 145 kms de ciclorutas pero a la fecha solo han construido 40. En seguridad, el concejo del propio alcalde es “no de papaya” y pocos bogotanos deben poderse contar entre a quienes no les han robado el celular. Hoy, al cabo de 3 años, hay informes originados desde la administración que confirman el empeoramiento general de la situación de seguridad. El espacio público de la ciudad, epicentro de la vida urbana, se encuentra en un estado de completo abandono y desgobierno.  Pero el alcalde piensa que Bogotá es un “buen vividero”.

Lo de Bogotá Humana, hace rato se quedó en slogan. Una frase de cajón absolutamente devaluada, en medio de tan evidente incapacidad y noción de cómo plasmar importantes postulados en proyectos accionables. La pobre capacidad de gestión del gobierno de la ciudad queda más y más en evidencia, lo que es lo mismo a seguir masacrando la confianza de los ciudadanos.

A Bogotá había que levantarla con menos carreta, más humildad y más resultados.

¡La tarea sigue pendiente!

Nota**: El avispero que levantó el alcalde con su propuesta de vivienda de interés prioritario, es más de lo mismo. Un proyecto suelto, poco estudiado y estructurado, y por el momento, pésimamente presentado y defendido ante la ciudad. Otro de sus insustanciales golpes de opinión. ¡Qué desgaste!

Urbanized: El fenómeno global de las ciudades

BLD-URBANIZED-POSTER-BACKEn esta oportunidad sólo quiero compartirles este gran documental del año 2011 dirigido por Gary Huswit (Helvetica, Objectified), que nos habla con una gran riqueza de imágenes, narrativas y perspectiva histórica sobre el  fenómeno de las ciudades y el imparable proceso de urbanización que enfrentamos como planeta. Hasta que lo encontré disponible y completo en youtube.

¿Qué tan importante es que Bogotá investigue y reconozca lo que está pasando en el resto del mundo en materia de desarrollo urbano? ¿Por qué el desarrollo de las ciudades se instala cada vez con mayor fuerza en la agenda global? ¿Qué tienen que ver la configuración y el diseño de nuestras ciudades con el Cambio Climático? ¿Qué podemos aprender de lo que están haciendo ciudades como Nueva York, Río de Janeiro, Ciudad del Cabo o Londres y a su vez qué pueden ellas aprender de Bogotá? ¿Siendo Colombia un país mayoritariamente urbano y de muchas ciudades, estamos dándole al tema la importancia que se merece?

Un tema que emerge con gran fuerza a lo largo del documental, y que es clave reconocer pensando en resolver desafíos urbanos, es esa naturaleza sistémica de las ciudades; dónde fuerzas y tendencias globales afectan dinámicas locales y viceversa, y dónde prácticamente todos los frentes de política y actividad de una ciudad se interconectan unos con otros. La ciudad es un complejo sistema compuesto por muchos subsistemas y su interacción. Por ejemplo, al tratar el tema de movilidad, obligadamente tocamos temas como medio ambiente, contaminación, salud, autoridad y cumplimiento de normas, diseño y distribución del espacio público, seguridad, ocio y tiempo libre, economía/productividad de la ciudad, consumo de energía, inclusión y oportunidades, etc. Todo converge en las ciudades. Esto queda absolutamente claro en el documental. Y cómo en todo ello, nosotros los ciudadanos debemos entendernos como parte y centro del sistema.

Aparecen ejemplos de ciudades cómo: Bogotá (ciclorutas, Transmilenio), Ciudad del Cabo (espacio público, senderos peatonales, seguridad), Chile (vivienda de interés social), Río de Janeiro (Centro de Monitoreo con Tecnología-Smart City, nuevos espacios públicos), Brasilia (una ciudad diseñada para los carros) Nueva York (espacio público, High Line, recuperación de espacios), Detroit (huertas urbanas, éxodo demográfico), New Orleans (Katrina y el Cambio Climático), China (aglomeraciones humanas), Mumbai (asentamientos informales), Londres, París, Stuttgart.

Es interesante que Bogotá siga estando tan presente en las conversaciones que en el mundo se dan sobre el tema y que cuando la mencionan aparece como un referente extraordinario de innovación y transformación urbana. Hasta el día de hoy;  y no por su presente, sino por su pasado reciente. Y sin embargo, creo que lo justo y sensato de un tiempo para acá, es reconocer que Bogotá viene a ser más ese estudio de caso que ilustra muy bien la historia de cómo el progreso de una ciudad ha resultado gravemente comprometido y amenazado por cuenta de trágicos liderazgos políticos, la ausencia de apropiación ciudadana de ese progreso, unas instituciones supremamente débiles,  y la incapacidad de su sociedad de compartir y trabajar por un sueño común. Al proceso positivo de transformación que vivió Bogotá hace unos años le faltó quizás lo más importante; garantizarle su sostenibilidad social y política.

Tómense el tiempo de verlo. Vale la pena. Tenemos que dejar de vernos el ombligo. La invitación es a buscar inspiración y contexto en la experiencia internacional.

***Nota: El documental no trae subtítulos. A penas encuentre una versión que los tenga la reemplazaré.

Sin prioridades no hay paraíso: La muerte de un peatón y la tragedia de una ciudad

Después de lo visto la semana pasada, se reconfirma que, primero, estamos jodidos, y segundo, vivimos con las prioridades absolutamente equivocadas. En la mañana del jueves pasado, María González de 50 años, una empleada doméstica, fue arrollada cuando caminaba por un andén de la avenida circunvalar, por un carro que perdió el control, aparentemente por exceso de velocidad. Repito: caminada sobre el andén. No andaba de maromera; caminaba por necesidad y con la urgencia de llegar a tiempo a su trabajo. Como los automovilistas, los peatones también tenemos afán. María murió, sumándose a los cientos de otros peatones que al año mueren en las calles de Bogotá.

¿Y sin embargo, saben cuál fue la noticia que los medios construyeron alrededor de la tragedia?

EL TRANCÓN. Y entonces, el titular era alentador: “Se reestablece paso por la Circunvalar tras accidente.” Y no es sólo El Tiempo. Según me cuentan –no estaba en Bogotá-, tal cual, esa fue la misma noticia que se oyó en la radio. La tragedia era el trancón, no la muerte de esta mujer, ni los niños que se quedaban sin madre, ni las otras 300 personas que aproximadamente mueren cada año en Bogotá. EL TRANCÓN. Estos son los medios de comunicación, que para desgracia nuestra, dan forma a la opinión de la ciudadanía, y que tanto influyen en la construcción de nuestro imaginario colectivo y nuestras aspiraciones como sociedad. Abajo encuentran la noticia original que El Tiempo publicó en su Online.

Muere Peatón-Noticia-El Trancón

Hubo protestas en redes sociales por quienes nos indignamos con esta manera irresponsable, fría y descocada de presentar lo sucedido. ¿Y cómo culparlos? Ese es el raciocinio que impera en la ciudad, y me atrevería a decir también, que la noticia fue tan solo la costumbre y el inconsciente de nuestra sociedad, expresándose a través de estos medios de comunicación que tenemos. El reflejo de cuán jodidos estamos.

Al cabo de unas horas, y sin poder saber si fue producto de nuestros trinos y mensajes, o del regaño de un  editor, o sencillamente de la profunda reflexión del periodista, la nota se nutrió con nueva información. Se reeditó. Mejor encaminada en esta 2ª redacción, la noticia puso un mayor énfasis en la tragedia de la muerte de María González. Y de todas maneras, se quedaba corta; Vea la nueva noticia.

Empleado Peaton

Para empezar, la palabra accidente no es recomendable. Deja demasiado lugar para el azar, para la suerte, suena a inevitable, “nadie tuvo la culpa”. Hay que ser precisos: a María la arrolló un auto. Alerta Bogotá tituló con mayor exactitud.

“Carro se salió de la vía y mató a peatón en la Circunvalar de Bogotá.”

Tweet Peatón-Trancón

Ah, y ya lo sabe; esto de reeditar chambonadas y de corregir elementos de notas después de publicadas, o simplemente desaparecerlas, parece ser un recurso comúnmente utilizado por los medios digitales. ¿Por todos? Espero que no. Después va a buscar un artículo que leyó, se encuentra con algo totalmente diferente, y el loco es usted. Cuando vi la primera noticia, sospeché que la cambiarían, y por eso el pantallazo. Ya he visto que lo hacen. Por lo que cabe preguntar: ¿Es eso válido? ¿Es eso respetuoso con la audiencia? ¿Existen protocolos para rectificar? ¿O todo se vale? Y creo que equivocarse es absolutamente válido, algo de lo más humano. El asunto es cómo asumimos nuestros errores y qué hacemos con ellos.

Los medios de comunicación podrían y deberían jugar un rol determinante ayudando a mejorar las condiciones de los peatones en Bogotá y en las demás ciudades del país. Estoy convencido del enorme impacto que un esfuerzo deliberado, liderado por importantes medios de comunicación, podría significar en términos de enfrentar esta tragedia urbana: educando y sensibilizando a través de mensajes bien formulados, humanizando la tragedia, presionando a gobiernos para que rediseñen calles, efectúen controles, monitoreen el problema y en general asuman su responsabilidad, lo mismo para las autoridades de policía, y en fin, para que tomemos conciencia del tamaño de la tragedia y para que asimilemos que nadie está exento.

Crear mejores condiciones para el peatón, que lo dignifiquen y protejan, pasa obligatoriamente por un cambio de mentalidad, donde el carro y su cómodo andar dejan de ser la obsesión de la sociedad y en cambio hacemos de la vida y el bienestar de las personas, la prioridad número uno de todos. El poder y la influencia de los medios de comunicación,  asumiendo que asumen su responsabilidad social con la vida en la ciudad, podrían contribuir enormemente a enmendar esta manera equivocada de plantear nuestras prioridades como sociedad.

Continuar bajo el marco/escala de prioridades que motivó esta nota, asegurará que sigamos perdiendo y degradando el lugar en el que vivimos.

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Otra campaña de prevención vial para Bogotá. Otra pifia

Maneja como si tu abuelo cruzara la calle

Maneja como si tu abuelo cruzara la calle – Campaña San Francisco, USA -

Hace un par de semanas salió al aire la nueva campaña de prevención vial de la Secretaría de Movilidad que lleva el nombre: ¿Por qué inventas maromas?  En resumen, les puedo decir, es la copia calcada de la trillada campaña de Inteligencia Vial que por años ha tenido de protagonista al distinguido Pirry (esa voz de conciencia que tenemos los colombianos). Hablando en serio; si es por el mensaje, creo que el Sr. Pirry y el inoperante Fondo de Prevención Vial (¿Eso todavía existe?) podrían demandarlos por plagio. En fin. Es ese tipo de campaña que desnuda por completo el gigantesco déficit de creatividad que padece la ciudad, y también de criterio. Al final de cuentas, el centro de la propuesta, consiste en lanzar mensajes al aire, bastante sueltos, tratando a peatones y ciclistas de cafres, brutos, imprudentes, irracionales y suicidas. En ambos casos, vemos cómo se ratifica esa noción dominante de nuestra cultura urbana, dónde el carro es rey, y el peatón, un pinche ciudadano de segunda (marginal, invisible, inferior). Entretanto, las cifras de muertos en las vías, especialmente las de  peatones, siguen disparadas. En Bogotá mueren alrededor de 300 peatones todos los años  y no sería extraño que este año sean más.  Como pueden ver, entre más nos embuten estos mensajitos de la Inteligencia Vial, en las calles, la violencia vial continua desenfrenada.

Y entonces uno pregunta: ¿Cuál es el aspecto innovador de esta campaña? ¿Que no salga Pirry? ¿La genialidad del nuevo slogan?

Los principales mensajes de la actual campaña son:

Ciclista ¿Por qué inventas maromas? utiliza Ciclorutas y Bicicarriles

Peatón ¿Por qué inventas maromas?, usa los puentes peatonales. Y cuida tu propia vida. TU VIDA VALE MÁS

Maromas1

Mensajes culposos y acusadores. ¿O quiénes hacen maromas? Es una acción que comúnmente se refiere a niños; necios, tontos, irracionales, juguetones, saltarines, traviesos, incansables, revoltosos. Por ahí pareciera que va la cosa. ¿Me equivoco? Como si los peatones no valoraran su propia vida. Es absurdo.

Por otra parte, según la Secretaria de Movilidad, la campaña durará 2 meses. ¿Y después de esos 2 meses qué? ¿Listo el maní? Uno sí pensaría que el problema requiere de una comunicación sostenida en el tiempo. No estoy en Bogotá estos días, pero pareciera que hubo ruido la semana que se lanza la campaña y pare de contar.

A mí sí me da curiosidad saber cuánto dinero se invierte en estas campañas efímeras, superficiales y cargadas de ese sesgo equivocado, que desorienta sobre la verdadera dimensión y realidad del problema. Aquí se nos presenta un enfoque incompleto. Absolutamente miope. ¿O dónde están los mensajes para el conductor de carro? ¿Dónde encontramos la estrategia para poner en cintura la conducción de los buses, del gremio taxista y ahora del SITP? La noticia más reciente del sistema es esta: Muere mujer que fue atropellada por un bus del SITP. El tipo se voló un semáforo en rojo. ¡Pobre ciudad! Vaya manera de poner a andar su nuevo sistema de buses. Entonces, ¿Dónde se manifiesta la intención de gobierno y autoridades de regular sus infracciones? ¿Veremos acciones en las calles? ¿Seremos testigos de un esfuerzo sostenido por adecuar la señalización vial de la ciudad y mejorar las condiciones de seguridad del peatón? ¿Veremos más semaforización peatonal? ¿Tendremos por parte de la ciudad, un esfuerzo integral, proactivo y bien pensado por rediseñar nuestras calles para hacerlas más seguras? Porque así cómo necesitamos actores más conscientes y responsables en la vía, también necesitamos infraestructura y calles más seguras, diseñadas y adecuadas con el foco puesto en la protección, dignidad y comodidad del que camina –calles completas-. Solo así, se cumplirá a fondo con aquello de priorizar a las personas sobre los carros.

Cada esquina es un cruce peatonal.  Sí, cada esquina.

Hey conductores, Cada esquina es un cruce peatonal.
Sí, cada esquina. Campaña Utah-USA

Definitivamente tiene que haber un giro radical en los mensajes y en los enfoques de las estrategias de prevención vial. Persistir con campañas como la actual, en nada ayuda a cambiar esta mentalidad pifiada de Bogotá donde el carro es rey, y los demás,  nos le acomodamos para no estorbarlo. El aspecto cultural puede ser el más crítico, pues entretanto no se entienda y se asimile, es difícil esperar acciones diferentes. El ánimo de este artículo es precisamente ampliar el debate.

Algo clave en este tema es que la ciudad, y no solo su gobierno, tienen que ponerse metas claras que además deben compartirse. Las metas tienen que ser de todos los que vivimos en la ciudad. Y en este caso, la meta tiene que apuntarle a 0 muertes de peatones. Planteada dentro de un plazo razonable, pero su avance tendría que ser verificable y trazable (aquí se refleja la voluntad y determinación política). Así se lo están proponiendo ciudades como Nueva York (Vision Zero) y San Francisco en los Estados Unidos. La comunicación y educación son claves. El rediseño de calles para hacerlas más seguras, igualmente. El propósito, la intención y los recursos por parte de la administración, irreemplazables.

Finalmente. Estas son 3 líneas de acción que creo deben tenerse en cuenta para la formulación de una estrategia de prevención vial para la ciudad:

  1. Comunicación y pedagogía dirigida a todos los actores de la vía, no solo a peatones y ciclistas. Necesitamos creatividad para enviar mensajes más efectivos, que le lleguen al ciudadano e interpreten con inteligencia la verdadera dimensión de la tragedia. Todos los actores deben incluirse en el mensaje, y darle mayor peso a quienes están en posición de causar un mayor daño (autos, transporte público) ¿Los peatones son los que más se mueren y resulta que la culpa es de ellos? ¿Qué tal si educamos sobre la fragilidad de quién camina? En Bogotá no respetan ni a una abuelita pasando la calle. Tiene que haber mayor conciencia sobre las cifras de la tragedia. Hay que evidenciar la tragedia humana detrás de las cifras, detrás de cada atropello. Tenemos que apelar a la empatía de los ciudadanos, intentar ponerlos en los zapatos de la víctima.

    Maneja como si tu familia cruzara por la cebra

    Maneja como si tu familia cruzara por la cebra

  1. Ejercicio de autoridad. No todo puede basarse y enfocarse en la autorregulación. Ojalá fuera así, pero no lo es. Las autoridades de policía y de gobierno deben hacer un uso proactivo y consistente de su autoridad. La coordinación/articulación de ambas fuerzas es obligatoria. En el momento, no hay ninguna. ¿Se conocen?
  1. Debe haber una línea de acción orientada al rediseño de calles, intersecciones, etc. ¿Qué adecuaciones físicas y de señalización podemos introducir para lograr calles más seguras? Deben haber intervenciones físicas estratégicas, empezando por los puntos de mayor accidentalidad de la ciudad. Así como una  parte significativa de la solución está en manos de la ciudadanía, hay otra muy significativa que depende de gestión gubernamental. Punto. Así es. Poco se habla de ella y poco la exigimos. Gestión que debe responder más a las necesidades humanas y menos a esos manuales desactualizados de diseño de vías y señalización que dominan la lógica de nuestras agencias de gobierno responsables del tema. Es bastante evidente como la actual campaña intenta centrar toda la atención en la responsabilidad o irresponsabilidad de los actores, pero evade por completo la propia. Su publicidad resalta: “A pesar de la inversión que hace Bogotá en infraestructura, la falta de precaución y la baja percepción de riesgo por parte de los diferentes actores viales provoca miles de accidentes, con los consecuentes costos sociales y económicos.” Como diciendo, nosotros cumplimos, la culpa es de ellos.

¿Si pudiera diseñar una campaña de comunicación educativa/informativa para reducir la accidentalidad vial, cómo la haría? ¿De qué manera la enfocaría? ¿A quiénes la dirigiría?

***Los mensajes de San Francisco los vi en mi visita montando en el transporte público de la ciudad. El de Utah lo encontré haciendo una búsqueda en internet. Habría que revisar lo que están haciendo en otras partes del mundo

Séptima peatonal, promesa inconclusa

Las emblemáticas materas de la 7a. Nada verde crece en ellas.

Las emblemáticas materas de la 7a. Nada verde crece en ellas.

El alcalde Petro bien aprovechó la oportunidad que le dieron las obras del puente dela 26, iniciando mandato, para peatonalizar la Carrera 7ª. Eso fue en febrero 25 de 2012. Una jugada audaz en medio de las circunstancias que levantó no poca controversia. Nada menos que la principal vía de la ciudad, aquella que llega a la Plaza de Bolívar, a la Catedral Primada, al Honorable Congreso de la República, al balcón del señor alcalde, toda para el disfrute de peatones y bicicletas. ¡Afuera carros! ¿Llegaba la revolución urbana a Bogotá? No exagero, estábamos ante la posibilidad de un proyecto potencialmente revolucionario para esta visionaria ciudad que se inventó la Ciclovía, pero dónde paradójicamente, salvo por el día domingo, caminantes y ciclistas somos víctimas de un contexto urbano y una cultura que nos pisotea. Es la cruda realidad.

¿Cuántas oportunidades para la ciudad se habrían podido desprender y potenciar a partir de un espectacular proyecto de peatonalización y renovación de nuestra principal vía?

Se me ocurren ideas en varios temas como recuperación del espacio público, cultura ciudadana, seguridad, trabajo con habitantes de calle, movilidad sostenible, cultura y arte, comercio formal e informal, turismo, historia del centro, en fin. Un proyecto estratégico de acupuntura urbana en todo el corazón de la ciudad, que le habría aportado de manera significativa al giro de mentalidad que la ciudad necesita en la búsqueda de recuperar su autoestima; y que habría respaldado con hechos concretos temas centrales del discurso progresista pero vació del actual alcalde, como inclusión, igualdad, respeto por lo público, eliminar dependencia en el carro particular, garantizar prioridad para el peatón y bicicletas, renovación del centro ampliado, y mucho más.

La experiencia internacional, algo en lo que se defiende el alcalde Petro cuando se propone ir por más y peatonalizar el Eje Ambiental, ha demostrado los inmensos beneficios que arrojan proyectos de peatonalización de vías. Eso es, cuando están bien hechos y se gerencian con habilidad y convicción. De ninguna manera son proyectos fáciles de poner en marcha; no lo son en Nueva York, ni en Arequipa, ni en Seúl, y pues tampoco tendría por qué haberlo sido en Bogotá. Pero Además ¿De cuándo acá algo es fácil en Bogotá? Por el contrario, la idiosincrasia del mundo se ha visto tan influenciada por nuestro affaire con el automóvil, que cualquier proyecto de peatonalización en el mundo, de entrada encuentra como su reto principal, ineludible también, la cuestión de sensibilizar a los ciudadanos sobre sus múltiples beneficios y de irle ganando respaldo entre amplios actores y sectores de la ciudad. Y algo importantísimo: no sirve si sólo le funciona y tiene contentos a unos pocos. En el caso que nos ocupa, es evidente cómo el comercio formal sigue sintiéndose excluido, abandonado e ignorado (Comerciantes de la Cr 7ª temen quebrar por las obras).

En el fondo, seducir y conquistar ciudadanos es el verdadero reto de estas apuestas de transformación urbana. En estos proyectos, sí que importan la opinión y percepción de los ciudadanos. Por su parte, el gobierno tiene que asumir su plena responsabilidad frente a cómo se planea, diseña, comunica, se pone en marcha el proyecto, y fundamentalmente, cómo se gestiona. Principalmente de su trabajo y liderazgo, depende que se venza la resistencia que pueda arrastrar la idea.

¿Es eso lo que ha ocurrido con este proyecto? ¿Cuál creen ustedes que es la percepción que despierta el proyecto entre sus usuarios, negocios y la ciudadanía en general? ¿Quieren los bogotanos más peatonalizaciones?

Transcurridos ya casi 3 años desde su cierre, la Carrera 7ª tendría que ser hoy la calle favorita de todos los bogotanos y de quienes visitan la ciudad. Y más que un simple lugar de tránsito, debería ser ese destino que buscamos para quedarnos largas horas, entreteniéndonos cómodamente y tranquilos con su actividad y paisaje. Hoy por hoy, pasados 914 días desde su cierre, la 7ª ya tendría que servirnos como referente del impacto positivo que resulta de peatonalizar vías. Y para el alcalde y sus agencias, pues tendría que ser esa carta fuerte e incontrovertible para proponerle más peatonalizaciones a la ciudad.

Desafortunadamente, no es así.

Según el informe de percepción ciudadana de Bogotá Cómo Vamos, a la pregunta, qué tan de acuerdo está usted con peatonalizar ciertas vías de la ciudad, menos de un 30% de los encuestados afirma estar de acuerdo. El respaldo sigue siendo ínfimo. ¿Esperaban algo diferente? Lo cierto es que ese corto recorrido entre las calles 10 y 26, se percibe como un espacio absolutamente huérfano de gestión por parte de la administración distrital: sucio, inseguro, oscuro de noche (no hay iluminación), lleno de indigentes, fachadas rayadas/grafiteadas, andenes intransitables por la invasión de ventas ambulantes, olor a meados, y unas materas donde nada verde crece, convertidas en el referente del visionario proyecto. Entonces, creo que tenemos que ser justos con el verdadero potencial de la idea y decir, que aquí no ha habido un proyecto integral de peatonalización como tal, sino un cerramiento de la vía sin más. Divertido, entretenido, desordenado, con bicicletas, sin duda mejor que lo que había anteriormente, pero nada más.

Queda claro el punto que he querido hacer. El mundo está lleno de buenas ideas para inspirarnos y echarlas a andar. Experiencias de peatonalizaciones exitosas hay muchas y definitivamente por ahí es que hay que ir. Ahora, hay que saberlos lograr, pues de lo contrario, arriesgamos lesionar de muerte la idea.

Por estos días, el gobierno ha anunciado el inicio del “verdadero” proyecto de peatonalización de la vía. El comercio está timbrado. Personalmente, nada quisiera más, que ver el legado de una espectacular peatonalización quedarse en Bogotá. Y aunque el tiempo corre, creo que es viable. Eso sí, el gobierno deberá reconocer sus errores, echarle ganas, cumplir con tiempos, entenderse y ser comprensivo con los actores, y sobretodo, asumir que un proyecto de estos trae consigo la enorme responsabilidad de levantar espíritus y ponernos a soñar con la posibilidad de una mejor ciudad.

Ir por menos, para qué.

Han tenido 914 días para acercar la visión de la vía a esto.

Han tenido 914 días para acercar la visión de la vía a esto.


Esta nota la motiva en un primer momento el contenido de una clase maravillosa (planeación urbana desde abajo) de la Profesora Marta Bonilla en la Universidad de los Andes, que centró los proyectos de sus estudiantes en la 7a peatonal. Fui invitado a presenciar los proyectos finales, que debo decir, me sorprendieron por su gran calidad y riqueza para estudiar las dinámicas de la peatonalización. 

Guerra del Centavo: Tragedia de todos que nadie enfrenta

Fuente: Pulzo

Fuente: Pulzo

Ya quisiera uno no tener siquiera la posibilidad de referirse a este siniestro sistema de transporte que desdichadamente sigue siendo protagonista en la vida diaria de los bogotanos.  Pero qué hacemos; gobierna va, gobierno viene, todos prometen acabarlo y traernos la modernidad, pero sigue ahí. En pleno siglo XXI. Lo he dicho anteriormente, no hay nada en esta ciudad que agreda más a los ciudadanos y contamine la ciudad de más mala onda y violencia que estos buses. Todos sabemos que mientras estén en las vías serán una tragedia esperando suceder. La semana pasada la víctima fue Karen Dayana de 8 años; el conductor que la embistió, huyó dejándola tirada en plena calle.  A éste le han dado casa por cárcel.

En noviembre del 2012 escribí sobre la muerte de 2 niños que una buseta se llevó por delante cuando esta no se detuvo en un semáforo en rojo (Guerra del Centavo ¿Cuántos niños más?) ¿Alguien daba por descartado que la tragedia volvería a repetirse?

No sé por qué razón este tipo de noticias no causan mayor indignación en nuestra sociedad, ni resuenan con mayor eco en los medios (NO fue noticia), ni producen acciones contundentes por parte de los gobiernos de la ciudad. Nada pasa, los hampones siguen al frente del volante, la policía y el gobierno impávidos, la noticia se desvanece, por supuesto que la tragedia vuelve y ocurre.

¿Qué hacer? Yo sí creo que tiene que caberle una responsabilidad concreta, directa y muy grande al gobierno de la ciudad y a las autoridades de policía que han permitido, en sus narices y las de todos nosotros, que estos tipos conduzcan de esta manera asesina sin que nada ni nadie se atreva a regularlos. Me niego a creer y a aceptar que así son las  cosas y que nada se puede hacer. ¿Qué están esperando el señor alcalde, su Secretaría de Movilidad y las autoridades de policía para actuar? Múltenlos, sáquenlos de circulación, sancionen a sus empresas, busquen cambiar la ley, monten un esquema de control en las vías dedicado a estos hampones, hagan lo que tengan que hacer pero enfrenten la situación. Dirán que es demasiado costoso, que no se cuenta con la capacidad sancionatoria, que el SITP lo resolverá todo, excusas y más excusas.

Este es un problema sistémico que sobre todas las cosas requiere decisión y voluntad política por parte de quienes están al frente de la ciudad. Aquí, además de la responsabilidad que le cabe a los conductores, hay responsabilidades a otros niveles; políticos y administrativos.

¿No es este el alcalde de la Bogotá Humana, de la niñez y la educación y el valiente enfrenta mafias? El de poner fin a estas tragedias, aboliendo de una vez por todas esta Guerra del Centavo, sí que habría sido un cambio estructural en el camino de humanizar esta ciudad. Esta ha sido una responsabilidad gravemente omitida por este y todos los gobiernos que le han antecedido. Aquí hay una deuda histórica de la ciudad con su gente.

Vuelvo a preguntar ¿Alguien da por descartado que la tragedia volverá a repetirse?

El Ciclopaseo (8avo Aniversario)- Construyendo ciudad desde abajo

mikesbogotabikeblog.blogspot.com

mikesbogotabikeblog.blogspot.com

Siempre que puedo y se me da la oportunidad tengo que hablar sobre este extraordinario movimiento ciudadano de la bicicleta en Bogotá. Le cuento a la gente lo importante que ha sido para Bogotá como expresión ciudadana y mensaje de esperanza para quienes acá vivimos. Es un proyecto del cual todos los bogotanos debemos aprender y contagiarnos. Estoy convencido que es algo que se tiene que conocer más, acá y por fuera. Y les digo, que si tienen la oportunidad, lo tienen que vivir en carne propia. Esa experiencia mágica de conectarse con la ciudad, de noche, rodando junto con otras 300 o 400 personas, compactas y sincronizadas, trae consigo una adrenalina y sensación liberadora que son difíciles igualar. Revela una Bogotá diferente, una Bogotá posible, una Bogotá de su gente. Es una conquista nocturna de la ciudad por las bicicletas que ha tenido lugar religiosamente cada 15 días durante los últimos 8 años; 8 AÑOS. Una verdadera hazaña. ¿O dígame que ha hecho usted por los últimos 8 años con ese nivel de disciplina y compromiso? ¿O mencióneme algo que haya hecho usted por su ciudad en todo ese tiempo? Son verdaderamente de admirar.

Este es un movimiento de personas con un amor infinito por su causa y con un sentido de responsabilidad enorme con su ciudad, que en mi en mi opinión los hace un referente de todo lo que deberá pasar y hacerse si queremos que Bogotá salga de su crisis.

A ellos hay que agradecerles por ser ese gran ejemplo de cómo construir ciudad desde abajo.

La cita para celebrar con ellos es esta noche a las 6:30 pm en la plazoleta CPM Kr11 y Cll 96.

Urgente ¡Nuevos medios y periodismo (urbano) para Bogotá!

Fuente: yoyaherreram.blogspot.co

Fuente: yoyaherreram.blogspot.co

¿Cómo podrían los medios de comunicación tener un mayor impacto sobre los procesos urbanos de la ciudad? Me refiero a un aporte intencional buscando un impacto consistente y positivo sobre aquellos procesos que son clave para su progreso y le pegan directamente al ciudadano ¿Es suficiente lo que hacen y ofrecen actualmente? ¿Cuentan la ciudad y sus ciudadanos con buenas fuentes de información para enterarse e involucrarse en los procesos urbanos que afectan su calidad de vida? ¿Qué tanta participación tienen los ciudadanos en los medios que existen? La razón por la cual planteo estas preguntas no es otra que reconocer lo determinante del rol de los medios de comunicación en nuestra sociedad y el efecto que estos pueden tener orientando la opinión pública e influyendo en la conducción de los asuntos públicos en general. Y en esa línea, la importancia de responderlas para el polo urbano más importante del país: Bogotá.

Entonces: ¿Es suficiente con lo que hacen y ofrecen actualmente? Y una pregunta que siempre nos rondará: ¿Qué responsabilidad, si alguna, le cabe a los medios de comunicación en el episodio del “Carrusel de la Contratación”? Y en todo caso: ¿Podrían los medios ejercer un rol de mayor liderazgo y compromiso alrededor de los temas y procesos críticos de la ciudad?

A estas preguntas, mi respuesta es que ni son suficientes, ni tienen el impacto que necesitamos que tengan en medio del prolongado contexto de crisis  que vive Bogotá. Definitivamente podrían y deberían hacerlo mejor.  Sí, hay una variedad y oferta considerable de medios (El Tiempo, El Espectador, CityTV) y podría decirse que alternativas relativamente nuevas como el Diario ADN, con una enorme circulación y cobertura, cumplen un papel importantísimo informando y llegando a amplios públicos de la ciudad. Y sin embargo, lo cierto es que en términos generales es difícil encontrar consistencia en el cubrimiento de procesos cruciales, el análisis que ofrecen de los temas tiende a ser bastante ligero y nos la pasamos saltando de un tema a otro en función del twitter y/o los anuncios desordenados que hace el alcalde. Los medios van detrás de la chiva o persiguen de manera obsesiva, como adictos,  el clic en internet ¡La dictadura del clic! Tenemos entonces una agenda informativa supremamente efímera y repetitiva, dedicada principalmente a la papa caliente del momento o a algún tema sensacionalista de fácil consumo. Es una agenda difícil de seguir para los ciudadanos. Un día estamos al frente del escándalo de las basuras, por decir algo, cuando ya estamos entrando en el escándalo sobre la prórroga de los contratos de Transmilenio, o en el cierre de la Plaza de Toros y recientemente fue la eliminación de la Hora Zanahoria. Pero a los pocos días ya nadie se acuerda; la trazabilidad de los grandes temas casi no existe. Sé que estoy siendo duro, pero como ciudadano que busca información sobre la ciudad, es lo que encuentro.

No todo es responsabilidad de los medios. El gobierno de la ciudad ha sido muy malo socializando, explicando y legitimando sus diferentes proyectos ante la ciudadanía. Es algo que sencillamente no hace. Es un comunicador reactivo y desordenado de los temas. Además, el estilo del alcalde, siempre grande en anuncios pero corto a la hora de materializar y respetar los procesos y tiempos de los proyectos, poco ayuda. Es algo que vemos una y otra vez.

A continuación esbozo una lista de  proyectos y temas críticos para la ciudad sobre los cuáles uno pensaría que los ciudadanos merecen buena información pero no la hay.  Sólo para mencionar algunos. ¿En qué van? ¿Cuándo van a pasar? ¿Por qué los necesita la ciudad?

  • Construcción del metro
  • Expansión de TM y troncales Boyacá y 68
  • Reparación de Autopista Norte/Ave Caracas
  • Implementación del SITP
  • Política de vivienda
  • Gerencia del espacio público y comercio informal
  • Rehabilitación Río Bogotá
  • Proyecto para la Cr 7ª
  • Tranvía para Cr 7ª
  • Accidentalidad Vial** (De mi especial interés. Las muertes de peatones van en aumento durante el 2014)
  • Nuevo sistema de manejo de basuras
  • Peajes urbanos o cobros por congestión
  • Obras por valorización
  • Situación de las alcantarillas sin tapa
  • Máquina tapahuecos y reparación de la malla vial de la ciudad
  • POT ¿En qué está eso?

Bogotá necesita y se merece un mejor periodismo, y no me refiero a la calidad de sus periodistas, sino a la calidad de los proyectos y plataformas que cubren los principales procesos de la ciudad. Ahora, creo que con las herramientas tecnológicas que tenemos a disposición (redes sociales, blogs, aplicaciones, video, chats, etc.), hoy todo está dado para que surjan innovadoras propuestas periodísticas que planteen mejores contenidos y le abran canales de participación al ciudadano que lo acerquen a los procesos clave de su ciudad; incluso otorgándoles un rol protagónico (reportería ciudadana, twitter, análisis, encuestas, otros). Aprovechar que ya lo es; hoy en día todos reportamos (8 de 10 colombianos usan Internet, 6 de 10 con Internet visitan redes sociales, 38% Twitter y 98 % Facebook). Asimismo, cabría la posibilidad de cubrir poblaciones y lugares de la ciudad que suelen estar por fuera del radar de la prensa tradicional o que típicamente aparecen bajo el contexto de noticias negativas. Bajo el nuevo escenario que habilita la tecnología, hay espacio y oportunidad para nuevas voces, es más eficiente llegar y la posibilidad de conectar es infinita.  Existiría por ejemplo la posibilidad de acudir a una amplia red de expertos sobre temas urbanos y de Bogotá concretamente, que con análisis enriquezcan, equilibren y mejoren el debate de la ciudad. Las posibilidades son impresionantes.

Fuente: httpwwwa.genciasinces

Fuente: httpwwwa.genciasinces

Mi punto es el siguiente: necesitamos una nueva propuesta de medios de comunicación urbanos que con independencia, enfoque e innovación ayuden a encaminar el debate de la ciudad. La necesidad está y créanme, no se irá ¿Qué tal si cogemos estas dos herramientas (tecnología y periodismo) y  las combinamos para potenciar su impacto social, dirigido al entorno urbano, a lo local y hasta a lo micro-local  (ciudad, localidad, barrio, comunidad)? Pienso en algo así como el modelo periodístico de la Silla Vacía (digital, colaborativo, independiente, analítico), pero centrado y especializado en la ciudad. Otro medio que se me viene a la cabeza y que no entiendo por qué no ha migrado a un formato digital es el boletín MIZONA de El Tiempo que circula cada viernes, centrado en el nivel de la localidad (sólo cubre 4 o 5 localidades), dándole el protagonismo al ciudadano (reportería ciudadana) y cubriendo los temas que más directamente lo afectan. Un producto increíble pero poco conocido, limitado en su alcance, y por lo mismo, con posibilidades de impacto bastante limitadas. ¿Cuánto ganaría de llevarse a una plataforma virtual? El potencial de impacto sería excepcional: accesibilidad para el ciudadano 24/7, posibilidades de cubrimiento, interactividad con el ciudadano, trazabilidad de noticias, en fin.

No me extiendo más. Aquí dejo unas preguntas, describo un contexto y tiro un par de ideas. Al frente tenemos un gran reto y a la vez una enorme oportunidad. Las nuevas tecnologías han sacudido el tablero de los medios de comunicación revolucionando la cultura y posibilidades de cómo producimos/consumimos información y noticias.

La ciudad necesita y reclama a gritos que se innove en esta materia.

La Selección Colombia y Bogotá: Una metáfora

Tuvieron que pasar 16 años, desde Francia 98, para que la selección colombiana de fútbol volviera a un mundial y 20 desde la catástrofe de USA 94 y el inverosímil asesinato de Andrés Escobar. Por esos tiempos,  a finales de la década de los 90, empezaba a hacerse evidente en Bogotá la consolidación de un proceso positivo de desarrollo urbano que empezó por el año de 1995 con Antanas Mockus, que Enrique Peñalosa aprovechó y continuó durante su gobierno entre los años 1998-2000 y que el mismo Mockus prolongaría a lo largo de su 2do mandato hasta diciembre del 2003. Fueron aproximadamente 9 años ininterrumpidos de una gestión de la ciudad que con ingenio, liderazgo y visión le cambiaron radicalmente la cara a Bogotá.

No sólo los bogotanos, pero el país entero empezó a sentir orgullo por su capital. Y así, mientras las cosas en el país parecían ir de mal en peor, sorpresivamente Bogotá se reinventaba día a día. Quién lo hubiera creído: Bogotá. Esa ciudad gris, hostil, congestionada, insegura y de gente fría y desconfiada. Internacionalmente la ciudad también llamaría la atención y en otros países se empezaba a hablar de su nuevo sistema de buses rojos, de sus ciclorutas, de una caída dramática en sus tasas de homicidio y  muerte en las vías, de sus nuevas bibliotecas y parques, de unos mimos ayudando a corregir comportamientos en sus calles, de su maravillosa y original Ciclovía, y hasta más…..por aquel entonces Bogotá era un tema; y sin duda, un buen tema del cuál hablar.

Me acuerdo perfectamente de las pequeñas réplicas de Transmilenio que vendían en la calle y de interactuar de manera cómplice y amable con otros ciudadanos extraños, por medio de las tarjetas verdes y rojas, pidiendo el paso en la vía. Durante esos años, Bogotá le demostró al país el potencial de una descentralización bien administrada y liderada. Sólo después vendría Medellín.

Documental realizado por suecos que muestra la metamorfosis de Bogotá. (Véalo cuando tenga tiempo. Muy recomendado)

En ese tiempo prevaleció un sentimiento generalizado de que la ciudad volaba y que de esa nube nada ni nadie nos bajarían ¿Se acuerdan del 5-0 y del fatídico Mundial de USA 94? Pues pecamos de triunfalistas. Aquella selección también andaba de moda y sin jugar un solo partido, ya el país se sintió dueño de la copa. Cómo estábamos de equivocados y cuán frágil era el piso sobre el que descansaba tanta confianza. En el fútbol y en la ciudad. El futuro demostró ser algo bien distinto; algo brutalmente distinto. El golpe que le vino a Bogotá y que nos cayó encima a sus ciudadanos fue devastador, un total absurdo que además nos cogió por sorpresa. ¿Dónde estábamos todos?: líderes, instituciones, medios de comunicación, universidades, entes de control, ciudadanos. De este tramacazo –carrusel de la contratación y mucho más- aún seguimos sin reponernos, y lo más preocupante es que no se asoman señales reveladoras de que la cosa pronto vaya a cambiar. ¿Alguien las ve? ¿Dónde están?

Similar a aquellas selecciones del pasado, hoy también pareciera que el éxito que vivió Bogotá en aquellos tiempos, hubiese resultado de un par de chispazos y genialidades producto de dos individuos: los alcaldes Mockus y Peñalosa. Es imposible desconocer la trascendencia de sus gobiernos, sobretodo porque lograron lo más difícil: transformaron el imaginario colectivo que pesaba sobre la ciudad y su gente. El uno construyó sobra la obra del otro, y aunque con estilos y personalidades diferentes, en ambos casos el bienestar de los ciudadanos dominó la agenda de la ciudad. Poco a poco, fuimos pasando del pesimismo y el conformismo de siempre, a unos niveles de optimismo y confianza totalmente nuevos para el bogotano. Se despertaba en Bogotá una extraña ilusión y alegría por lo nuestro y por ser parte de lo mismo. Pero lastimosamente es un ciclo que concluyó y ya pasó mucho tiempo. Hoy esperamos por Bogotá como el país esperó por esta selección. El proceso se quedó a medio camino.

Solamente durante los últimos 4 años, desde el 2011, Bogotá ha tenido 6 alcaldes y ya han sido aproximadamente 11 años ininterrumpidos de ver a la ciudad sin rumbo. El liderazgo político no se ha vuelto a ver y salvo algunos chispazos, tampoco han aparecido respuestas colectivas fuertes por parte de su ciudadanía. Hoy la ciudad parece más dividida que nunca, con un alcalde que mucho polemiza, habla y polariza, pero que francamente ha resultado incapaz de avanzar alrededor de unos objetivos claros y una visión unificadora de la ciudad. La ciudad se parece entonces a esa selección que deambuló errática y golpeada en su autoestima sin poder volver por varios años a un mundial. Y así estamos….por ahora.

¿Cómo darle vuelta a la situación?

Lo primero es saber y creer que esto no tiene porqué ser siempre así. Ya Bogotá lo demostró una vez.

Por otro lado, reconocer que el éxito actual de nuestra selección, aprovechándolo como enseñanza, se sostiene sobre todo en un aprendizaje que el país asimiló y usó para tomar cada vez mejores decisiones durante su larga espera. Aprendimos de los errores del pasado, hicimos ajustes en los momentos oportunos y aprovechamos bases y símbolos del fútbol nuestro que ya existían. Se construyó sobre lo ya habido de cara a un único y claro objetivo: clasificar nuevamente a un mundial. Lo que sólo era posible de una manera: partido a partido, un paso a la vez. Entonces, aprender del pasado pero con la urgencia de actuar en el presente. Y entre todas las decisiones acertadas que se tomaron, una determinante: el profesor Pékerman. Argentino amable y medido en sus palabras que se ganó la confianza y el cariño de 47 millones de colombianos, empezando por los jugadores, a punta de trabajo, resultados, su gran ejemplo de humildad,  y un enorme respeto por el sueño compartido.

Al final, la confianza está en el centro de todo y marcó el inicio de todo lo bueno. La confianza en un proceso que se afirmó bajo el liderazgo de muchos, que fue difícil y tomó tiempo. Fueron James, Yepes, Cuadrado y los demás integrantes del equipo pero tan determinante fue Falcao que no pudo estar. El sentimiento de unidad que deja esta selección lo vale todo. El espectáculo de ver a la ciudad vestida de amarillo los días que jugó la selección es difícil de igualar. Así tendría que ser siempre. Tengo la esperanza de que Bogotá se vuelva a levantar. Ahora bien, no me cabe duda de que esto empieza por encontrar esas causas que nos unen y entender que sólo construyendo confianza rearmaremos este proyecto y sueño colectivo llamado ciudad. El reto es de todos y se construye todos los días.


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¿Cuál es el área de servicio al cliente de una ciudad?

“La percepción del cliente es tu realidad” Kate Zabriskie (Experta en servicio al cliente. Cita que encontré buscando frases sobre servicio al cliente)

“Cada contacto que tenemos con el cliente determina si vuelve o no vuelve. Tenemos que ser excelentes en cada oportunidad o de lo contrario lo perdemos.” Kevin Stirtz (Lo mismo, lo encontré por ahí. Lo importante es el mensaje)

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 El evidente deterioro de la ciudad en todo sentido es una clara señal de que la administración de la ciudad no está funcionando adecuadamente. Desde hace ya varios años he venido prestándole especial atención al lamentable estado del espacio público de la ciudad, porque es ahí precisamente, en sus calles, andenes, afuera de nuestras casas, donde los ciudadanos padecemos o disfrutamos la ciudad. No hay otro ámbito del entorno urbano que tenga mayor impacto sobre la percepción de los ciudadanos. La ciudad se vive y se siente en su espacio público.

¿Es agradable, está limpio, es y se siente seguro? ¿Dan ganas de permanecer afuera? Son algunas de las preguntas que naturalmente nos hacemos los ciudadanos al salir a la ciudad. Hay calles y andenes más placenteros y que se sienten más seguros que otros. Hay rutas para llegar a la estación del bus que preferimos sobre otras. Suele pasar que en calles oscuras o desoladas, preferimos evitar a un grupo de jóvenes que se acerca hacia nosotros; nos cambiamos de acera. Hay aceras que sencillamente evitamos porque la congestión de ventas ambulantes hace casi imposible caminarlas. En fin, el punto es que es ese contacto con la ciudad, diario y regular, el que en gran medida va dando forma a la opinión y percepción que sobre ella nos hacemos.

Pero tal y cómo de entrada lo menciono, es sobre todo en este frente -espacio público- que el gobierno actual de la ciudad se raja penosamente en su gestión. Entonces, bien puede la administración salir con informes y cifras a pintarnos un panorama  estupendo (que suele ser el caso), pero que si el espacio público nos agrede como pasa en Bogotá –tráfico, huecos, vías y andenes destruidos, basuras, contaminación, atracos, etc.-, que se olviden; a nadie engañan.

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Véalo así. El espacio público es cómo el área de servicio al cliente de una ciudad. Todo lo que ahí suceda es definitivo y lo registra el ciudadano. Es ahí, con hechos y gerencia, donde en gran medida se gana la confianza del ciudadano en su ciudad. Es ahí donde se le conquista, o por el contrario, se le ahuyenta. Y sin embargo, esa noción clave, dónde el cliente es el ciudadano y el objetivo es priorizar su calidad de vida -no al contratista, no al político y su buen vivir-, difícilmente se percibe dentro de la administración pública y los funcionarios de la ciudad. Son principios que para desgracia de todos, en Bogotá están extraviados.

¿Qué fue lo que más cambió a la vista del ciudadano durante las administraciones de Antanas Mockus y Enrique Peñalosa? Obras y modificación de comportamientos en el espacio público que le cambiaron la cara a la ciudad y por ahí mismo la experiencia de la ciudad a los ciudadanos. Por supuesto se trabajó en los otros frentes –educación, salud, finanzas-, pero el avance en este aspecto fue notorio; llámese Transmilenio, cultura ciudadana, ciclorutas, bibliotecas, parques, etc. El espacio público fue un claro protagonista de la gestión de estos gobiernos.

¿Cómo hacer entonces para que el distrito se concentre en oír, seguir y atender lo que necesita el ciudadano? ¿Cómo hacer entonces para que el distrito entienda la importancia de cuidar la experiencia del ciudadano con su ciudad? ¿De cuidar y gestionar su espacio público?

“La percepción del cliente es tu realidad” 

La percepción del ciudadano es la realidad (responsabilidad) del gobierno de una ciudad. Bien le vendría a la ciudad que el gobierno aplicara a su gestión este y otros principios de servicio al cliente. Y se le sugiere que empiece por este:

“El ciudadano siempre va primero.”

El Circo de la Política y Bogotá

Mauina Tapa Huecos

Máquina Tapahuecos

Ya va a ser un tiempo desde que no hay debate serio alguno sobre el estado y el futuro de la ciudad;  sobre sus proyectos; sobre la penuria que es su cotidianidad. Es un tema –la ciudad- que en medio del show de quinta de las actuales elecciones presidenciales y que tras el nefasto y traumático episodio del ir y venir de Petro en la alcaldía, sencillamente pasó a un segundo, tercer o hasta cuarto plano.

Es mucho el circo de mal gusto que le ha tocado presenciar al país durante estos últimos meses, pero especialmente para quienes vivimos en este intento fallido de ciudad llamado Bogotá. El bogotano cada vez cree menos. Por un lado, está el continuo deterioro de la ciudad que lo aburren y alejan de los asuntos públicos y políticos. El sentimiento de resignación que se percibe es enorme. Por el otro, la manera como el alcalde Petro propuso el debate desde que sube a la alcaldía –ya son 2 ½ años-, con un tono absolutamente divisorio, maniqueo y revanchista, similar al que por estos días le imprime al país el lenguaje de la fanaticada uribista, lo han hecho igualmente insufrible de llevar. Aniquilado el debate. Por ahí salen  noticias sobre la ciudad a las que nadie para bolas. Por ahí twittea el alcalde vainas, sin que nadie pare bolas (que seguramente ni a él interesan). ¿De cuándo acá le ha interesado la ciudad al señor Petro? ¿O al señor Uribe o a Santos o a Robledo?  Lo de él y sus funcionarios siempre han sido las grandes causas: la PAZ, la política del AMOR, la presidencia, la CORRUPCIÓN,  las marchas/los conciertos en La Plaza de Bolívar, la Política Nacional, la revolución de cualquier cosa. ¿Pero la ciudad?

Ahí vimos por estos días la ridiculez de cómo varios Secretarios del Gobierno Distrital (Salud, Integración Social, Transmilenio, Idipron, Turismo –se dice que llegan a 15- ) salieron corriendo para ponerse al servicio de La Paz/Campaña de Juan Manuel o incluso del señor Uribe y su  mesianismo. ¡Imposible pedir más circo! Nada les da vergüenza: ni dejar a medias una gestión que nunca empezó, ni sumarse a quién hasta hace muy poco calificaron con todo tipo de insultos. Ahora, eso sí se fueron a hacer lo que tanto les gusta, lo que más le gusta hacer al señor alcalde: “política” y “proselitismo”.

Mientras tanto, ahí queda Petro, cada vez más sólo en su mediocre alcaldía. Llegamos al medio tiempo de su gobierno y lo sorprendente es que hubiera equipo y gestión en el Gobierno Distrital.

Mientras tanto, con o sin Petro de alcalde, Bogotá permanece en estado de interinidad.


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Llegar a viejos en Bogotá: MIEDO

Ayer martes 3 de junio salió una nota en El Tiempo que ilustra la gravedad del problema del peatón en Bogotá, algo que con toda seguridad se replica en las demás ciudades del país: Ser peatón en Bogotá es un peligro para el adulto mayor.

“En una edad en la que deberían estar gozando de la vida y caminando tranquilamente por las calles de la ciudad, los adultos mayores están en peligro cada vez que intentan cruzar una vía o subir a un medio de transporte público en Bogotá.”

Como están actualmente las cosas en Bogotá, de la manera como se comportan sus vías y espacio público, es un titular que no solo les aplica a nuestros abuelos pero igualmente a otros grupos vulnerables de la ciudad como niños, personas en condición de discapacidad y mujeres en estado de embarazo, entre otros. El diseño físico de la ciudad y las dinámicas de su prehistórico sistema de transporte resultan no solo excluyentes sino que sistemáticamente los agreden, poniéndolos en riesgo.

“Por cada 100 personas de ese grupo de edad que fallecieron en los últimos siete años en accidentes viales, 83 eran peatones.”

Así las cosas, conforme nos vamos haciendo viejos y vamos perdiendo movilidad, la agresividad de la ciudad nos va llevando al encierro y al aislamiento. Con nuestra autonomía seriamente constreñida, entonces nos iremos desactivando y marchitando. Vaya manera de tener que enfrentar la vejez.

¡Qué susto llegar a viejo en esta ciudad!

Un panorama así debería causarnos absoluto terror a las generaciones más jóvenes. ¿Qué se está haciendo hoy en Bogotá para cambiar el estado de las cosas? La nota menciona un pacto firmado entre la Secretaría de Movilidad y algunos actores de la ciudad…..no especifica.  ¿De verdad un pacto? ¿Otro pacto? Para qué nos decimos mentiras; más carreta y otro saludo a la bandera.

La verdad es que o empezamos a exigir y a ver acciones concretas como mejoras en el diseño y mantenimiento de la infraestructura física de la ciudad –visibles y tangibles-, pensadas para priorizar al peatón y al ser humano, y otras acciones de corte pedagógico y regulatorias dirigidas a cambiar comportamientos como por ejemplo controles de velocidad en las vías por parte de la policía, entre muchas otras posibles y necesarias, o esta es la ciudad que con plena seguridad recibiremos más adelante.

Finalmente. Apelando al instinto egoísta y cortoplacista que muchas veces nos caracteriza a los bogotanos, lo que bien valdría la pena que entendiéramos es que trabajar desde ya por una  ciudad que cuida y proteje a nuestros adultos mayores, es en últimas, pensar en nuestra propia calidad de vida mirando hacia el futuro.

En ese sentido, está en nuestras manos y en nuestro presente, construir las condiciones de nuestro propio futuro. Lo que no empecemos a hacer hoy lo lamentaremos  más adelante.

¿Cómo queremos llegar a viejos? ¿Qué tipo de vejez queremos vivir? Para pensarlo.

Gil Peñalosa, consultor internacional en temas de desarrollo urbano, al hablar del tipo de ciudades que debemos construir se refiere una y otra vez a la regla 8-80. Esta establece que para construir una ciudad verdaderamente humana tenemos que edificarla de tal manera que les funcione a un niño de 8 años y a una persona de 80.

Piense en una persona mayor de 80 años y en un niño de 8. ¿Se sentiría tranquilo enviándolos juntos a dar un paseo a pie al parque? ¿O por cuenta propia? Si la respuesta es NO, hay mucho por mejorar.


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Urbanismo Táctico en el Parque 93

“La falta de recursos dejó de ser una excusa válida para no actuar. Esa idea de que sólo es válido actuar en el momento en el que se cuente con todas las respuestas y todos los recursos, es la mejor receta para la parálisis.” Jaime Lerner, Ex-alcalde de Curitiba.

Palabras clave: Cebras por la Vida, Urbanismo Táctico, participación ciudadana, activismo urbano, respeto por el peatón

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En medio de estos días de invierno, pareciera que las estrellas y que el mismo San Pedro, comprendieran la importancia del proyecto ciudadano Cebras por la Vida. El jueves y el viernes había llovido y el sábado las vías amanecieron mojadas. Y aunque nos pegamos un buen susto hacia las 10:30 am, cuando cayeron unas buenas gotas que nos obligaron a parar -empezamos a las 6:00 am-, milagrosamente, a los pocos minutos la lluvia se detuvo, permitiéndonos continuar hasta acabar. Hacia las 2:30 pm ya habíamos terminado los 9 pasos peatonales del Parque de la 93. El sol se había reservado para salir en ese momento. El domingo volvería a llover.  El proyecto de los pasos peatonales hizo parte del proyecto de renovación del parque, que reabrió nuevamente sus puertas a la ciudadanía ese mismo sábado 10 de mayo.  Vayan a verlo.

Para los que no saben, Cebras por la Vida es una iniciativa ciudadana que a través de intervenciones artísticas en las calles busca visibilizar la problemática del peatón en Bogotá y reclamar por mejores condiciones de infraestructura y culturales que lo protejan y dignifiquen.

La semana pasada El Espectador publicaba la siguiente nota: Un peatón muere al día en Bogotá. El artículo señala que de 136 muertes en accidentes de tránsito, entre enero y marzo de 2014, 79 fueron peatones (58% de las víctimas). Entretanto, solamente 3 conductores murieron. Y avisaba algo supremamente grave para la ciudad: en términos generales la accidentalidad vial en la ciudad aumentó en un 17% con respecto al mismo período del 2013. La desproporcional cifra de muertes de peatones evidencia algo que es de puro sentido común pero que culturalmente ignoramos: entre los actores de la vía, el peatón es de lejos el más frágil y vulnerable. Pero en Bogotá se le trata a las patadas; se le embiste con el carro, ventas y autos que invaden su espacio estacionando sobre los andenes, motos transitando sobre aceras, ciclorutas  mal diseñadas que le quitan espacio, obras que lo sacan a las calles, andenes destruidos, un aire envenenado de exhosto, la constante amenaza de un atraco, etc., etc.

Lo que sucede en las calles de la ciudad es una tragedia y se equivoca quien crea que la cosa no es con él. Muy pocos se mueven en carro, algunos y creciendo los que van en moto (desastre  a la vista), muchos utilizan el pésimo transporte público de la ciudad, hay unos héroes urbanos que lo hacen en bicicleta, pero lo cierto es que peatones somos todos. Es precisamente por eso que la causa del peatón es tan estratégica; porque al involucrarnos a todos nos invita a trabajar colectivamente por una mejor ciudad. Y porque nos ayuda a ordenar prioridades. En Bogotá necesitamos urgentemente ambas: causas comunes y que la calidad de vida de las personas se priorice sobre cualquier otra cosa. Además, no podemos perder de vista que la gran mayoría de personas que camina diariamente en Bogotá lo hace por necesidad. Entonces, es además una cuestión de inclusión, equidad y democracia. Hay otro mensaje importante que quiere dejar Cebras por la Vida: podemos empezar ya; una cebra, castigar el parqueo sobre andenes, mantener en buen estado la señalización, controles de velocidad, respetar los PARES, cederle el paso a quien camina, en fin. Necesitamos con urgencia salir de la parálisis. ¿No creen?

“Si diseñas una ciudad para carros y para el tráfico, consigues carros y tráfico. Si diseñas una ciudad para personas y lugares, consigues personas y lugares.” Fred Kent, Fundador Project for Public Spaces.

“Si diseñas una ciudad para carros y para el tráfico, consigues carros y tráfico. Si diseñas una ciudad para personas y lugares, consigues personas y lugares.” Fred Kent, Fundador Project for Public Spaces.

En el mundo del urbanismo acciones como las que realiza Cebras por la Vida se conocen como urbanismo táctico. Pequeñas acciones en el corto plazo, dirigidas a lograr un cambio de largo aliento.

Apoyaron: ciudadanos y amigos, Combo2600, La Ciudad Verde, Ciclopaseo de los Miércoles, Secretaría de Movilidad, Veeduría Distrital, Parque 93.

Ante el desastre de Bogotá: mamadera de gallo

“Hay una fina raya que separa la risa del dolor, la comedia de la tragedia, el humor del sufrimiento” Erma Brombeck

Les confieso que de un tiempo para acá es poco lo que leo las noticias de la ciudad desde los medios informativos tradicionales y en cambio he optado, cada vez más, por informarme a través de Actualidad Panamericana. Una página de internet de pura mamadera de gallo sobre la realidad política colombiana. Un trabajo muy bien hecho, que refleja elegancia  y talento periodístico. Y que en lo que tiene que ver con Bogotá, vaya si vale la pena, pues como viene pasando en este inverosímil país, donde hoy no hay nada más inverosímil que lo que sucede en Bogotá, entonces, algunas de sus mejores burlas y titulares se nutren del acontecer capitalino. Ahí está todo el material que necesitan. Ya verán de qué les hablo.

¿Cuál es el rol del humor en la tragedia? Buscando por ahí me encontré con esto:

“La recuperación sicológica ante una crisis se facilita con la distancia física, emocional y temporal que podamos alcanzar frente a esta. Entre mayor la distancia de tiempo y física al desastre, más fácil será la recuperación.” (http://www.aath.org/tragedy-laughter-and-survival) Bueno saberlo.

Fuente: Terra.com.co

Fuente: Terra.com.co

La verdad es que a estos caricaturistas de la realidad los vengo leyendo con mucho más interés y seriedad, ¿será que hablo por muchos otros?, que por ejemplo noticias de El Tiempo o El Espectador, sencillamente, porque a través de su humor, hay un análisis de nuestra realidad que en estos momentos encuentro mucho más fresco, punzante  y digerible, pero sobre todo, porque me ayuda a sobrevivir la tragedia que es hoy Bogotá. Así de fácil. Es eso. Para tomar distancia de esta pesadilla urbana y política, anestesiémonos con mamadera gallo. Lo digo con dolor. Pero además insisto, porque es buen análisis. Un análisis duro y honesto que logra escaparse de ese debate polarizado y estéril al que están condenando a Bogotá. Personalmente creo que no hay mejores analistas de nuestra realidad política y social que los caricaturistas. Mi favorito es Matador. Y por supuesto, nunca olvidaremos al genial Jaime Garzón- “País de Mierda”.

Feria de Libro¿Quiere entender la historia detrás del desastre de Bogotá? ¿Qué está pasando hoy en Bogotá? ¿Qué es de la puesta en marcha del SITP, sistema al que le apostó la ciudad para empezar a solucionar su crisis de movilidad? ¿Qué pasa con la política y la institucionalidad distrital? ¿Dónde está el alcalde? ¿Quién es el alcalde en este momento? ¿Quién es el Secretario de Movilidad? ¿Cómo sienten los ciudadanos la ciudad en las calles?

Lo invito a que lea Actualidad Panamericana (Recomendación bono: Busque las caricaturas en los periódicos. En una imagen le explican todo) y muy especialmente invito al Alcalde y a sus Secretarios a leerlos. Estallarán a carcajadas ¿O tal vez no? . A continuación algunos de los artículos que mejor soportan mi argumento:

ActualidadPanamericana

¡No le digo!!!!!!

Y finalmente, una de mis favoritas….

Primicia AP: Se viene plan para peatonalizar andenes de Bogotá

“En la que desde ya es considerada una iniciativa más ambiciosa que el mismo Metro de Bogotá en asuntos de movilidad, la alcaldía mayor está a punto de lanzar un audaz programa para nada menos que peatonalizar los andenes de la ciudad.”

Ahora ¿Pero cómo le tomamos distancia al desastre si nos lo encontramos a toda hora, todos los días, afuera en las calles? Seríamos 8 millones de bogotanos partidos de la risa. Por otra parte, ¿Qué tan buena puede ser esta postura frente a lo que pasa en la ciudad?  O por el contrario ¿No será que a través del humor tomamos un nuevo aire para seguir adelante, y lo que sería mejor, para ver con otro lente que nos motive a destrabar tanta impotencia y decepción?

Digámonos la verdad, ¿Cómo no agradecer en medio de esta neurosis colectiva que vivimos una buena y auténtica carcajada? Bienvenido Actualidad Panamericana como fuente de análisis y crítica, y a su vez, como antídoto y distracción ante la dura realidad capitalina.

Cebras por la Vida gana Premio de Sostenibilidad Urbana 2014

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Les comparto la nota que sacó la semana pasada El Espectador contando sobre el Premio de Sostenibilidad Urbana que ganó el proyecto Cebras por la Vida en el marco del Foro Mundial Urbano que recién tuvo lugar en Medellín. Fue una gran semana durante la cual seguimos cohesionando liderazgos ciudadanos entre personas que sueñan con mejores ciudades para vivir y ser felices. Medellín deja una gran impresión en todos los que asistimos al Foro; por la calidez y el orgullo de su gente, porque indudablemente es una ciudad que avanza y se reinventa impulsada por el trabajo colectivo entre ciudadanos, gobierno, sector privado, universidades, etc.  Como bogotano me voy con envidia de la buena, pues hoy Medellín es indudablemente el referente de desarrollo urbano para Colombia y el mundo que alguna vez fue Bogotá. Lo de Bogotá es cada vez más lejano. Finalmente, todo el agradecimiento con La Ciudad Verde por abrirle este espacio a esfuerzos ciudadanos como Cebras por la Vida.

¿Por qué Cebras por la Vida en una frase? Priorizar al peatón es el principio ordenador más poderoso que pueda tener una ciudad para llevarle felicidad y calidad de vida a sus ciudadanos. Piénselo.

Cebra que le dejamos al Valle de Aburrá la semana pasada.

Artículo El Espectador

Recibió premio en el Foro Urbano Mundial

Bogotá quiere ser la más sostenible

La adecuación de bicicarriles y la iniciativa ciudadana que pinta de colores las cebras peatonales fueron reconocidas en Medellín.

Por: Esteban Dávila, Verónica Téllez Oliveros

Los ciudadanos del mundo están reclamando cada vez más el derecho a vivir en lugares cómodos e incluyentes. Durante el 7º Foro Urbano Mundial en Medellín, el director de ONU Hábitat, Joan Clos, y el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, exhortaron a los líderes y ciudadanos a enfocarse en la senda de la sostenibilidad si se quieren construir “ciudades habitables”.

En Colombia, un movimiento que trabaja por que la ciudadanía se empodere en estos temas es La Ciudad Verde, que esta semana premió iniciativas creativas de los habitantes y los municipios del país.

Uno de los tres premios entregados en Sostenibilidad Creativa fue para el bogotano Germán Sarmiento, quien presentó su propuesta Cebras por la Vida, la que define como “una forma de llamar la atención sobre un problema que se ha mantenido invisible en la ciudad: el de ser peatón”, uno de los actores más vulnerables en la vía.

Se trata de un acto pedagógico que busca hacer el reclamo a la sociedad para que proteja al peatón y al Estado para que intervenga en cuestiones tan elementales como el cuidado de la cebra y el control alrededor de elementos de la seguridad vial para que se “pueda caminar dignamente por la ciudad”. Sigue leyendo