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Reinventando la cultura ciudadana para Bogotá

Arrastro una emoción muy grande desde la última intervención que realizamos de Cebras por la Vida el pasado miércoles, 14 de agosto de 2013. Hemos empezado una faceta maravillosa y emocionante de este proyecto ciudadano que ha centrado su mensaje en la urgencia que tenemos como sociedad de darle al peatón, a las personas que caminamos la ciudad, que somos todos, un lugar en lo más alto de las prioridades de nuestro proyecto urbano y de sociedad. Nuestro proyecto siempre ha tenido como propósito articular esfuerzos, inculcar y amplificar el mensaje, y empezamos por lo más importante: la ciudadanía. Esto se gesta por ciudadanos preocupados y comprometidos con su ciudad, que han entendido que cualquier proyecto exitoso de ciudad, necesita de una ciudadanía activa, exigente y crítica, pero también propositiva y corresponsable. Una ciudadanía que se toma muy en serio su rol como agente de cambio que interviene directamente en las transformaciones de su entorno.

Es de esto precisamente de lo que queremos contagiar. Asimismo, siempre hemos querido demostrarnos y demostrarle a la ciudad que es posible y al mismo tiempo necesario, encontrarnos alrededor de causas comunes por las cuales trabajar.  Es más, estamos convencidos que no hay otro camino para  sacar adelante a Bogotá. Las soluciones tendrán que salir de nosotros.

Y es entonces como esta nueva versión de Cebras por la Vida evidenciará cómo sí somos capaces de hacerlo, un colegio, una raya, una cebra a la vez. Será un trabajo gradual y acumulativo, que tendrá en la ciudadanía, y en los niños especialmente, su principal mano de obra y vocería. Los niños serán los grandes protagonistas de esta hazaña.

Este nuevo momento de nuestras intervenciones en el espacio público reúne varios nuevos elementos que nos permitirán llevar nuestro mensaje de respeto por el peatón más lejos y con mayor fuerza. Hablare de dos muy importantes:

  • Alianza con Colegios Distritales y lo niños como portadores del mensaje: Estuvimos en el barrio Restrepo (famoso por el comercio de zapatos) de la localidad Antonio Nariño, en el sur de la ciudad, trabajando con aproximadamente 40 jóvenes de la Institución Educativa Guillermo León Valencia. Comienza un proyecto que desde el pasado martes llevará el mensaje de respeto por el  peatón a la ciudad a través de un trabajo en llave con los niños y jóvenes de nuestros colegios distritales. Específicamente, junto a ellos, estaremos interviniendo y reparando con colores y creatividad la señalización vial de las zonas aledañas de sus propios colegios. La apuesta es empezar con intervenciones, un colegio por mes. ¿Qué mejor que generar esta conciencia en nuestros niños y que a la vez sean ellos los multiplicadores del mensaje?
  • Ciudadanía y gobierno de la ciudad suman esfuerzos alrededor del proyecto: Algo muy importante que logramos para el futuro del proyecto es que entidades claves del distrito como las Secretarías de Movilidad, Educación y Gobierno y la Veeduría Distrital (primera en sumarse) se unieran a este, cada una de ellas aportando desde sus respectivos roles y fortalezas. El martes pasado apoyaron cerrando las vías y ayudando a controlar el tráfico. La idea es que en los próximos días, semanas, la Secretaría de Movilidad se haga presente en el lugar, complementando nuestra intervención con la señalización vial pendiente (pictogramas, letrero de zona escolar) e instalando estoperoles (reductores de velocidad) sobre las franjas de colores. Adicionalmente, el componente pedagógico se reforzará a través de talleres de capacitación sobre accidentalidad vial que la Secretaría de Movilidad llevará a los colegios. El proyecto es en sí mismo una propuesta de conversación de doble y más vías. La ciudadanía pone. El gobierno pone. Todos ganamos. Y lo mejor, nadie pierde.

Jaime Garzón le dijo a un grupo de jóvenes universitarios lo siguiente en una conferencia en la Universidad del Valle, corría el año de 1997:

“Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselos.”

Haríamos bien en recoger estas palabras para llevarlas a la práctica en nuestras ciudades, en nuestros entornos, barrios, comunidades. Sin duda, este es otro mensaje central de nuestra iniciativa.

Al final, lo que queremos es una ciudad que a través de insistir sobre la importancia del respeto por el peatón, con hechos concretos y la búsqueda de cambios culturales,  nos encamine hacia una sociedad más incluyente, solidaria y democrática.

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Nuestro regalo de cumpleaños (475) para Bogotá: Cebras al Colegio

Cebras por la Vida continua, ahora, llevando la iniciativa a Colegios Distritales. Llevaremos el mensaje a toda la ciudad.

Por: http://combo2600.com/

Cebras por la Vida
Cebras por la Vida

Hace unos meses pintamos la primera cebra de colores en Bogotá. A partir de ese momento descubrimos la fuerza transformadora que tiene la acción ciudadana, propositiva, colectiva y creativa. Hoy, en sus 475 años, tenemos otro regalo para la ciudad.

Hace algunos meses, la Veeduría Distrital, que acompaña el proceso de la Mesa de Cabildantes Estudiantiles de Bogotá, nos invitó a que aportáramos nuestro conocimiento y nuestras capacidades como iniciativas ciudadanas para identificar posibles estrategias que aporten en la construcción de entornos escolares seguros; una cuenta pendiente con los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de la capital.

En conjunto identificamos serias deficiencias en materia de señalización y demarcación de las zonas escolares, que alimentan la inseguridad de las niñas y los niños que diariamente van y vienen de sus colegios a pie. Era, por lo tanto, la mejor oportunidad para integrar nuestra exitosa experiencia de las cebras de colores a la política pública de la ciudad e imprimirle a los entornos escolares un nuevo significado, en donde el peatón sea el centro y la prioridad.

Junto con nuestros amigos de Cebras por la Vida y la Veeduría Distrital, también se unieron a esta iniciativa las secretarías de Gobierno, Movilidad y Educación, quienes están comprometidos en hacer realidad el sueño de tener cebras de colores en los entornos escolares. Esperamos aunar esfuerzos entre las instituciones, la ciudadanía y el sector privado para darle a Bogotá alternativas en la ejecución de sus políticas públicas, que trasciendan en el tiempo con un sentido de corresponsabilidad, innovación y amor por la ciudad.

 Con la Mesa de Cabildantes Estudiantiles de Bogotá se escogieron 4 colegios piloto para la intervención, que están ubicados en las localidades de Antonio Nariño, Rafael Uribe Uribe, Engativá y Bosa; allí estaremos devolviéndole a Bogotá y a sus más frágiles peatones, un espacio seguro y colorido para caminar.

 Es por eso que queremos contarles sobre nuestra nueva iniciativa e invitar a los que quieran acompañarnos a que vengan el próximo miércoles 14 de agosto, desde las 11 de la mañana, a pintar la primera cebra de colores en la IED Guillermo León Valencia, ubicado barrio Restrepo (Carrera 24b sur con Calle 16) en dónde le entregaremos a la ciudad el que será el regalo más colorido en sus 475 años.

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La defensa del peatón: una apuesta por la sostenibilidad urbana

Les comparto una reciente entrevista sobre el Proyecto de Cebras por la Vida. Ver entrevista original en el El Espectador.

Un movimiento ciudadano, “Cebras por la Vida” (ver registro fotográfico), trabaja para que la ciudad proteja y trate de manera digna al peatón. Con arte y recursos propios, estos activistas le apuestan a que con su mensaje la autoridad de la ciudad asuma un liderazgo y que todos, gobierno, organizaciones y ciudadanos, ataquemos de frente un problema que deja casi una víctima mortal al día. Hablamos con German Sarmiento, líder de esta iniciativa, que por lo pronto ya ha tenido eco en la Veeduría Distrital.

¿Qué es y cómo nace la iniciativa?
La iniciativa se llama “Cebras por la Vida” y el nombre se deriva de una actividad que hicimos hace algún tiempo con el colectivo paisa La Ciudad Verde que se llamaba “Bicis por la Vida”, y que consistió en pintar bicicarriles en distintas ciudades de Colombia, de forma simultánea en una jornada. Desde que incursioné en el tema de ciudad, hace unos tres años, le he dado mucha importancia al lugar del peatón en la ciudad. Hay que verlo de una manera estratégica para que la ciudad nos funcione a todos. Aquí el peatón es invisible y es un actor que requiere atención en muchos detalles de la ciudad: señalización, andenes, aspectos culturales. Las carencias se notan en aspectos simples y cotidianos como no darle la vía al peatón en los cruces, el parqueo de vehículos sobre los andenes, y la falta de respeto a los lugares señalados y destinados para personas con discapacidad.

¿Por qué el peatón es un actor crítico en la ciudad?
El peatón es una persona que nos obliga a ponernos en los zapatos del otro, porque al fin y al cabo todos somos peatones. En algún momento quien maneja un carro va a tener que dejar su vehículo y va a tener que enfrentar la ciudad como peatón. Y en esta ciudad se le trata como a un ciudadano de segunda. Eso se nota en su misma actitud: es un actor sumiso, es un actor miedoso, es un actor que le toca andar a la defensiva porque no solo no le dan vía, sino que incluso muchas veces le echan el carro encima. Eso se aprecia en la mirada temerosa del peatón, que cruza con sobresalto porque sabe que cuando el semáforo cambie a verde para los carros tiene que salir corriendo.

¿Por qué la causa del peatón y no otra más taquillera?
Yo tengo un blog que se llama “Miblogota” (www.miblogota.com) y me he dedicado mucho a escribir sobre la experiencia de la ciudad vivida a través del lente del ciudadano de a pie. Trato de rescatar principios tan sencillos como: primero las personas y después los carros, llevar temas que están escondidos y sacarlos a la luz para que hagan parte del debate urbano, entre ellos el tema del peatón. Detrás de esta iniciativa existe una crítica fuerte a la gestión del gobierno de la ciudad en términos de que cosas tan sencillas como tener la señalización vial en buen estado es algo que no se está haciendo. Y así como esto, existen muchísimos detalles que le competen al gobierno de la ciudad. Lo que vemos es que no hay una gerencia de la ciudad, no hay una acción proactiva y sistemática de mantener la ciudad en buen estado. Y eso es importantísimo por un tema de autoestima, pero en el caso concreto del peatón el tema de la señalización no es algo accesorio. Las cebras no están de adorno, cumplen un rol práctico que es proteger la vida de las personas.

 “El peatón es invisible en Bogotá y se le trata como a ciudadano de segunda”

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El sistema está quebrado II: Sin justicia no hay ciudad

“En la mayor parte de los hombres el amor a la justicia no es más que el dolor de sufrir la injusticia.”

François de la Rochefoucauld  (1613-1680) Escritor francés

Fuente: Revista Semana
Fuente: Revista Semana

¡Qué tragedia! Un joven borracho revienta su vehículo contra taxi y mueren 2 mujeres jóvenes profesionales. La semana anterior, un bus del SITP al parecer pierde sus frenos  y causa un inverosímil accidente que deja 3 muertos en Usme. Mientras escribo esto, CityTV informa que 2 mujeres mueren arrolladas por una tractomula intentando cruzar una avenida en el sur de la ciudad. “Esta avenida es un cementerio” dice un señor del sector. Otro comenta que hace años debían haber puesto un semáforo en esa vía, que los accidentes son recurrentes y que preocupantemente hay un colegio muy cerca del lugar. Van a ser unos seis meses atrás que escribía sobre la tragedia del niño Sebastián Nieto, de 6 años, que perdió la vida cuando camino al colegio, se lo llevó por delante una buseta que no respetó un semáforo en rojo. El conductor debía 67 millones de pesos en comparendos. Nosotros preocupados por el trancón, que no es para menos, pero la verdadera tragedia es esta inseguridad en las vías que se extiende como una epidemia por la ciudad. Hay que ver la manera como caen a diario motociclistas en las calles, uno detrás de otro, como moscas; que como el trancón, se han vuelto parte de nuestro paisaje urbano. Ah, no ha pasado una semana y vuelve a ser noticia el SITP con otro de sus buses involucrado en un accidente, al parecer, nuevamente por fallas en sus frenos. Pequeños detalles que fallan.

Y otra vez  salen todos al unísono, ante la calentura de la tragedia, a pedir la cárcel para conductores borrachos. Una Ley que así lo ordene. Y creemos que con eso habremos solucionado algo. Este es un país ahogado en normas y procedimientos ¿Pero y la institucionalidad que garantice su aplicación? ¡Qué se aplique equitativamente! ¿Y la justicia para el ciudadano de a pie? ¿Dónde está? No la hay para hacer respetar por ejemplo límites de velocidad y semáforos en rojo, o el cobro de 67 millones de pesos en comparendos que debía el busetero que mató a Sebastián y para garantizar la cancelación de por vida de  cualquier posibilidad suya de conducir al frente de un servicio de transporte público. Acciones concretas y viables, que evitarían tragedias, de haber una eficiente y asertiva gerencia de la ciudad. Que regule e imparta justicia, que sea garante del orden en la vida urbana, que vele por el cumplimiento de normas básicas, sencillas, diría que de puro sentido común, antes de que la tragedia ocurra. Nuevamente.

En el caso de Sebastián ¿Qué hacía este irresponsable conduciendo un servicio de transporte público? ¿Dónde estaba la autoridad mientras este bárbaro acumulaba infracciones? En el caso de las motos, cuyo número aumenta vertiginosamente ¿Cuándo se tomarán medidas asertivas para proteger sus vidas y las de todos nosotros? En general, ¿Cuándo se implementarán acciones concretas, sistemáticas, con buen criterio, que regulen la velocidad dentro de la ciudad? ¡Quién sabe! Pero entretanto, seguiremos en esta crónica de tragedias anunciadas, prevenibles, cuyas soluciones o previsiones se mueren en la carreta y la debilidad del aparato estatal y su autoridad. En mi artículo anterior afirmaba que el sistema está quebrado.” ¿Dudas?

La crisis de justicia se evidencia mucho más allá de lo que sucede al interior del sistema judicial y lo que pasa por entre las manos de los jueces. Eso sin duda, está muy mal. Hablo de la justicia que no se administra en nuestra cotidianidad, en miles de situaciones, que las damos por pequeñas omisiones y transgresiones, pero que como vemos cobran vidas.

Estas tragedias son sin duda el resultado de eso.

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Bogotá: El sistema está quebrado ¿Con qué lo curaremos?

El poder del contexto y el determinante humano

Me encontré con el siguiente doloroso artículo sobre el caos que se vive actualmente en Transmilenio: El plan para combatir con cultura a los ‘bárbaros’ en Transmilenio. Principalmente se refiere a la falta generalizada de cultura ciudadana que se vive dentro del sistema de buses rojos. O en palabras más directas, se refiere al comportamiento vandálico y hasta criminal que cientos de sus usuarios practican diariamente en éste. La situación de desgobierno que describe el artículo, deja la alarmante sensación de que el sistema comienza a adoptar, cada vez con mayor fuerza, los vicios y peligros que caracterizan el infierno y la tragedia que ha sido y es “La Guerra del Centavo.” Progresiva y sistemáticamente el aire que se respira en el entorno es más violento, de más irrespeto entre los mismos ciudadanos y hacia el sistema, dónde los hampones se adueñan con mayor propiedad de la escena, y así, el caos se afianza y se reproduce. El sistema se va oxidando, se va pudriendo, se va quebrando. ¿De quién es la culpa? ¿Somos los bogotanos patológicamente unos bárbaros? ¿Lo explica nuestro ADN? ¿Así somos y punto? ¿Somos una multitudinaria partida de hampones? Al fin y al cabo, todas las situaciones que menciona la nota tienen a los ciudadanos como sus protagonistas. Pareciera entonces  que hay demasiada evidencia en contra(Este es un buen artículo que así lo sugiere: La hipocresía de colarse en Transmilenio¿Ustedes qué opinan?

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Ciudades excluyentes, ciudades en deuda

¿Dónde está la discapacidad? No está en la persona. Está en el entorno.

Queremos una ciudad donde caminar sea seguro para nuestros adultos mayores

Estaba en mora de escribir sobre este tema, porque a pesar de haber reflexionado mucho al respecto, pensando en la tragedia que son nuestras ciudades para las personas con discapacidad y nuestros adultos mayores, siempre con la intención de plantear y visibilizar el problema, hasta ahora me decido a hacerlo. Ha sido de pronto el miedo a defraudar o herir susceptibilidades. ¿Cómo referirme a estas personas? (Discapacitadas, en condición de discapacidad, personas con condiciones especiales, personas especiales, sencillamente distintas, etc.) Este es un punto que siempre aparece en la discusión. ¡Siempre! Pues nada, es un tema duro, sensible, del que poco conocemos y donde unos saben más que otros. Pero no importa, el punto es que hay que hablar del problema y planteárselo a la sociedad. Lo más grave definitivamente sí sería no tratarlo o seguirlo abordando tímidamente, o continuar atendiéndolo principalmente desde el plano discursivo y normativo. Vale la pena preguntarnos: ¿Cómo es posible que en un país como Colombia cuya guerra ha mutilado a miles de nuestros soldados y cobrado la vida de tantas personas, el problema pase de agache? ¡Hay demasiada tinta muerta sobre el tema! Para la muestra nuestras ciudades. Ahí está Bogotá.

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Así sucedió CEBRAS POR LA VIDA…..

En medio de un intenso invierno de lluvias, el clima cedió, y  el sol salió para que Cebras por la Vida se tomara las calles.

Llegó un grupo increíble de personas, de diferentes edades, todas interesadas en transformar su ciudad. Probablemente lo más gratificante de la jornada resultó ser el encuentro y la integración de estas personas. La ciudad se construye en equipo, alrededor de causas comunes. ¿Y cuantas causas comunes, importantes, no tenemos delante nuestro? Como en este caso, la apuesta es visibilizarlas, sacarlas a relucir. Exponerlas con cariño y creatividad. Hacer que sea imposible seguirlas ignorando. Entender que la ciudad la definimos entre todos y que esta no es otra cosa que la acumulación de sus pequeños detalles.

Ahí le dejamos a la ciudad una pequeña inversión que hacemos sus ciudadanos para proteger a quienes caminan Bogotá.

Cebras por la Vida se realizó en el marco de 100en1Dïa. Gracias a ellos por animar esta jornada de acción ciudadana a favor de una mejor ciudad.

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Cebras por la Vida ¡Un ejercicio de ciudadanía activa!

CEBRAS (1)Este sábado entrante estaremos a las 11 am en la intersección de la Calle 72 con Carrera 9 lanzando el proyecto Cebras por la Vida. En el marco del proyecto 100en1Día, haremos una pintada de pasos de cebra que adornaremos con mucho color y expresión ciudadana. Todos están muy invitados a participar en esta fiesta que reclama por el derecho  de  todos los bogotanos a caminar de manera segura y digna. 

¿Qué busca Cebras por Vida? Puntualmente, dignificar el lugar de quienes caminamos en Bogotá. Darle al peatón el lugar que se merece. Priorizarlo y cuidarlo. “Queremos enseñarnos y enseñarle a la ciudad y demás ciudadanos sobre la importancia de priorizar, proteger y dignificar al peatón.” Decía en una nota anterior que “pensar en el peatón es obligarnos a mirar de manera amplia y comprensiva los aspectos más críticos de la ciudad, pensando siempre primero en las personas, no en el auto particular y sus exigencias. Es esta quizás la motivación más extraordinaria para hacer de Bogotá una ciudad tolerante, incluyente, amable con el medio ambiente, compacta, limpia, cálida y segura para todos. “

Lo invito a responder: ¿Por qué Cebras por la Vida? ¿Por qué son importantes las cebras?

Las siguientes son las respuestas de los aliados del proyecto a esta misma pregunta:

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Cobro de Valorización ¿Sí valoriza? ¿Siempre valoriza?

 “¿Qué pasa si con la obra de valorización mi propiedad se desvaloriza en vez de valorizarse? ¿El distrito me indemniza?

@MaFeRojas (Directora del IDU)”

Nunca recibí respuesta.

El instrumento del cobro de valorización parte del supuesto de que con toda obra de infraestructura que con éste se realiza, se está valorizando la propiedad de quien lo paga, ubicada cerca de  la novedad. ¿Cierto? Ahora bien ¿Pueda ser, contrariamente a lo aceptado, que además de perder por el lado de la contribución que paga el ciudadano, éste, también pierda, e incluso más, con la obra ya edificada? Es decir, el ciudadano no recibe el retorno o bienestar esperado por el pago del impuesto, la obra no lo beneficia y hasta desmejora su calidad de vida, perdiendo entonces por izquierda y derecha.

¿Ustedes que creen? La respuesta es sí. Mi respuesta. Definitivamente no toda obra de infraestructura eleva el valor del suelo a su alrededor. Y se ha vuelto casi una ley de la naturaleza, que autopistas elevadas y grandes puentes dentro de las ciudades, no solo no generan riqueza y tampoco elevan el valor de las propiedades vecinas, sino que por el contrario destruyen, implacables, su valor. Arruinan la calidad de vida del entorno. Matan todo lo que yace abajo.

¿Qué han hecho en el mundo? Por muchos años se impuso el modelo de las grandes autopistas. Pero no va más. En el mundo están tumbando estas autopistas urbanas elevadas para reemplazarlas por espacio público de calidad (parques lineales, alamedas, plazas, bulevares, espacios verdes, avenidas, parques, etc.). El caso más emblemático es Seúl, Corea del Sur (Ver foto) con el Proyecto de Renovación Cheonggyecheon[1]  (Lea reportaje New York Times). El osado alcalde que desapareció la autopista llegó a ser Presidente del país entre 2008-2013; Mr. “Cheonggyecheon” Lee Myung-bak. ¡Nuestros políticos, tomen nota! Otro buen ejemplo es Madrid, España con el proyecto Madrid Río. Y en Vancouver, han prohibido la construcción de puentes vehiculares elevados dentro de la ciudad[2].

 

¿Cuál ha sido la cantaleta de los bogotanos frente al problema de la congestión? “Más vías, más puentes, autopistas urbanas”. Y entonces se me viene a la mente la manera como el urbanista y ex alcalde de Curitiba, Brasil,  Jaime Lerner se refiere a los autos y sus caprichos: Son exigentes, nada les satisface, siempre piden más.” Y trae después la siguiente frase inolvidable: “Yo siempre suelo decir que el carro es como la suegra. Tienes que tener una buena relación con ella, pero ella no puede dirigir tu vida. Porque cuando la única mujer en tu vida es tu suegra, tienes un problema.”

En Bogotá nos tendrá que llegar el día, esperemos más temprano que tarde, en el que entendamos que el problema de la congestión nunca se resolverá sólo con ampliar más vías y que al carro particular debemos encontrarle alternativas concretas. La obsesión por el carro y sus demandas, es el viacrucis de una ciudad.

El caso del Puente de la Calle 109 con NQS

 

En un principio se le propuso a la comunidad pasar la vía por debajo de tierra. Sin embargo, a medio camino, a los ciudadanos se les cambio el proyecto por la alternativa del puente elevado. Según el Distrito, lo segundo resultaría más económico. ¿Para quién? ¿Alguien cuantifica el costo social de estas obras? ¿Alguien valora lo que le cuesta al estado la erosión de la confianza ciudadana en su sistema tributario? En fin. Preguntas importantes que nunca o poco se responden.

Ver este puente hoy, construido, estrellado contra los muros del Cantón Norte me produce indignación.

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Por el Rescate del Día sin Carro

«Ciclorutas existirán en abundancia en Utopía.» H.G. Wells

El pasado domingo de Ciclovía – sin duda, de lo mejor que tiene Bogotá ¿No creen?-, empiezo a escribir sobre el Día sin Carro que tendrá lugar este próximo jueves 7 de febrero. Eso es mañana. Seré muy breve. Comienzo por confesar que tengo una gran curiosidad  por ver lo que el Gobierno Distrital tendrá preparado para la jornada que se avecina. Parece ser, hay señales y conocidos que así lo indican, que para esta ocasión, el distrito viene haciendo un esfuerzo importante y prepara unas cuantas sorpresas para la ciudad. Buenas sorpresas.

 Que así sea.

Mapa de Ciclovía Día sin Caro 2013
Mapa de Ciclovía Día sin Carro 2013

Lo cierto es que ya han sido demasiados los Días sin Carro realizados, organizados con poco interés y propósito por parte del gobierno de la ciudad, lo cual le ha pasado factura a la legitimidad del evento y restado brillo. El año anterior pasó. Petro y su Bogotá Humana le dedicaron el día a los humedales o a algo así. Y dos años atrás, la administración (Samuel Moreno-Clara López) ni siquiera se tomó el trabajo de eliminar el contraflujo por la carrera 7ª ¿Alguien entiende?

Es lamentable, pero año tras año, la pereza mental de sus organizadores, sumada a la confusión alrededor del objetivo del Día, se ha visto traducida en una ciudad cuyas calles y atmósfera tristemente no se preparan para esta vital jornada ciudadana. Y es seguramente por eso, que la ciudadanía, en su gran mayoría, no lo anhela. ¿Qué otra razón? Entonces sucede que esta gran oportunidad de sacar a los bogotanos de su odiosa rutina, de invitarlos a vivir un día diferente y a moverse de maneras distintas, y de soñar con algo radicalmente mejor, se malgasta.

Anticipo que el sol saldrá ese día. Por lo general los Días sin Carro son días soleados maravillosos. ¿Será posible empezar a invertir la tendencia? ¿Hará el Distrito el esfuerzo necesario para empezar a rescatar la jornada? ¿Podrá el distrito, en cabeza de su alcalde, corresponder su discurso progresista, positivo y ambicioso en materia de movilidad con la realización de una buena jornada del Día sin Carro? ¿Será mucho pedir?  ¿No creen ustedes que esta jornada, que es un activo de los bogotanos y una jornada que Bogotá introdujo al mundo, merece mejor trato?

 

Pues hay personas dentro de la administración, amantes del caballito de acero, verdaderos locos apasionados por la causa de la bicicleta, que han venido participando directamente en su organización. También han aparecido las voces de algunos concejales, reclamando por una organización profesional y responsable de la Jornada (El Día sin Carro se Respeta). Y está el discurso del Alcalde que clama por la priorización de los peatones, la bicicleta y el transporte público.

Ah…….y finalmente, algo con lo que siempre cuenta la ciudad, la variable que ya es fija en estas jornadas.  Me refiero a la  siempre presente alegría y a la capacidad de acción colectiva de las múltiples organizaciones ciudadanas promotoras de la bicicleta. Un movimiento que a punta de pedalear y de entrega al ejercicio de una ciudadanía activa, ha avanzado unos procesos fundamentales para el futuro de la ciudad, desde abajo, en materia de movilidad, participación ciudadana y apropiación de la ciudad.

Así es que los ingredientes están dados para que la jornada de este 2013 sea distinta, ojalá exitosa.

 Hace bien el Gobierno Distrital en oírlos. Por eso le anticipo mejor suerte a este Día sin Carro.

Como plato fuerte, en esta oportunidad se habilitará la Ciclovía, que increíblemente no la hubo en los  años anteriores.  Sólo con esto, ya se da un paso monumental en la dirección correcta.

¡Ánimo pues!  ¿Qué tal a pie o en bicicleta para un cambio? ¿Qué tal pasar más tiempo afuera en nuestras calles? Todos a sacar la bicicleta o a caminar. Todos a rescatar el Día sin Carro.

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Para mayor información sobre el Día sin Carro lo invito a consultar la Página de la Secretaría de Movilidad:

Agenda Ciudadana Día sin Carro 2013

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Las nuevas luchas ciudadanas

Autor invitado: Lariza Pizano 

Varios flashmobs recientes permiten pensar que hay una nueva generación que logró apropiarse de los cambios ciudadanos.

Hace poco más de un mes, un grupo de estudiantes de la Tadeo y de los Andes, sumados a varios bogotanólogos que se mueven en las redes sociales (@miblogota), realizaron una acción ciudadana en honor a un hueco del eje ambiental de la Jiménez. ´Su majestad´, le escribieron en el homenaje al cráter, a la vez que pintaron de colores las baldosas para celebrar su existencia.

 No fue una burla. Tampoco un acto de reclamo para pavimentar el hueco. Se trató de festejar su permanencia.

¿Cuánto más llegará a crecer?
Su Majestad

Y es que el enorme hueco es la única garantía que tienen los estudiantes de atravesar una calle sin ser atropellados por los carros que suben a toda velocidad hacia Monserrate.

 Pocas semanas antes, otro grupo ciudadano hizo otra convocatoria para pintar una cebra en una calle en el norte de Bogotá. De nuevo, reivindicando los derechos de los peatones en una ciudad que promete ser humana, pero que es hóstil y desafortunada con los menos favorecidos.

 A pesar de la tragedia bogotana, estos actos simbólicos permiten generar una mediana ilusión sobre la posibilidad de que las reacciones sociales se hagan sentir. Las movilizaciones de usuarios de la bicicleta (@mejorenbici), o las expresiones ciudadanas contra el ruido, o las publicaciones del Combo 2600, de jóvenes interesados en la ciudad,  alimentan la esperanza de que haya quienes se apropien de los cambios urbanos y los defiendan.

 Excepto contadas excepciones, canalizadas a través de unas pocas asociaciones cívicas la voz del descontento bogotano ha sido casi inexistente. La agenda de cambios urbanos ha estado dirigida desde el Estado más que desde la débil ciudadanía. Esto se confirma al ver lo que sucedió con las transformaciones de la ciudad en los noventas: ni la pelea por los andenes, ni las luchas por la cultura ciudadana, ni la reivindicación de la dignidad del transporte público a través de TransMilenio, provinieron de peticiones ciudadanas. Por el contrario, en Bogotá, las peleas por la calidad de vida urbana han venido coyuntural y casi exclusivamente del Estado.

 Por eso, independientemente de dónde vengan, las reivindicaciones ciudadanas por mejorar Bogotá generan ilusión. Es claro que no contamos con la suerte de contar con una administración preocupada por la construcción de un urbanismo público: así lo evidencian los carros en los andenes, el poco mantenimiento de los parques, el descuido de la calidad del aire. Y es que hacer públicas ciertas tareas hasta hoy desempeñadas por privados, como la recolección de basuras, no necesariamente implica un urbanismo donde lo público reivindique la convivencia. No en vano, Bogotá tiene uno de los porcentajes más altos de metro cuadrado de área de centro comercial por habitante (15,2) frente al promedio de la región  (8,22), y uno de los índices de área verde por ciudadano más bajos del mundo (5m2)

 Mientras el Estado distrital no se preocupe por el urbanismo público, que vivan las manifestaciones contra el ruido, el hueco de la Jiménez y quienes lo reivindican.

Originalmente prublicado en: http://bogolari.blogspot.com/2013/01/las-nuevas-luchas-ciudadanas.html

Nota final de miBLOGotá (Agradecimiento, queja y conclusión)

«La influencia de la crítica ciudadana sobre el urbanismo ha dejado siempre un saldo positivo en la ciudad.» Jordi Borja, La Ciudad Conquistada

Tapan huecos a lo largo de Eje AMbiental
Tapan huecos a lo largo del Eje Ambiental

Antes de terminar el 2012, el Distrito sepultó a Su Majestad y  además tapó la totalidad de  los huecos de la zona. Por esta gestión del Distrito tenía pendiente unas palabras de agradecimiento y reconocimiento para la Directora del IDU, María Fernanda Rojas, y para la entidad a su cargo, por haber actuado de manera concreta en respuesta a este gesto de la ciudadanía. Actuaron. No exactamente cumpliendo a cabalidad nuestra propuesta (La Inspiración de un hueco), pero actuaron. Por supuesto buscábamos muchísimo más y seguiremos insistiendo. Aun están pendientes las acciones para proteger al peatón y cabe anotar que para el reparo se utilizó asfalto sobre una vía adoquinada. 

No obstante, gestos como éstos, en medio de tanta sordera del gobierno y distancia entre éste y la ciudadanía, cuentan.

Aun no han cambiado el materia
Aun no han cambiado el material

Definitivamente sólo a través de una gestión del gobierno de la ciudad que de respuestas concretas y efectivas a los reclamos y a las necesidades de los ciudadanos, podrá el aparato  institucional del distrito empezar a recuperar legitimidad.

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Bogotá por estos días de enero

Bogotá Apacible
Bogotá Apacible

Al volver a Bogotá en los primeros días de enero, después de una merecida vacación de la ciudad, me encuentro con una ciudad silenciosa, tranquila, apacible, soleada, con un impresionante cielo azul y que la refresca un viento frío. Por ahora, el frenesí y la furia de la ciudad están en pausa. La ciudad parece descansar. El tráfico fluye y quien pita por estos días parece un desadaptado. En general percibo caras cordiales en las calles y veo más sonrisas. Los taxistas son amables, conversan y conducen con tranquilidad. Y hasta los buses y busetas han rebajado considerablemente sus niveles de agresión.

Son días perfectos para animarse a caminar las calles y sacar la bicicleta. Para estar afuera con un buen libro, buscar una banca o un pedazo de pasto, y comenzar a cumplir el propósito de leer más durante este año. Todo esto bajo el sol sabanero. Así, sentados, pausamos para levantar la cabeza y miramos al sol para recibir sus rayos. Vamos más despacio. Pausamos. Aprovechamos y hacemos conciencia sobre cada instante. Definitivamente pausar debería ser un propósito de todos los bogotanos este año y en adelante. Por mi parte, también quisiera pasar más tiempo en sus calles, afuera. Quisiera poder disfrutar más la ciudad.

El aire está más limpio y transparente que de costumbre lo que permite que se vean las montañas que circundan Bogotá. Apuesto que incluso son días en los que se asoman los Nevados. Es verdaderamente envidiable su geografía.

Bogotá Cielo Azul
Bogotá Cielo Azul

Como nosotros en la transición de año, la ciudad también pareciera recargarse. Quienes vivimos en ella, le aconsejaríamos que tome mucho aire, que aproveche estos últimos días y que si puede medite mucho. Lo que se viene es duro. Últimamente los años en Bogotá son duros.

Me gusta pasar estos días de enero en Bogotá. Son días en los que me enamoro nuevamente de ella. Pues aunque sigue aporreada, (basuras, huecos, deterioro, malas noticias, etc.) debido al maltrato sistemático que ha recibido en los últimos años, por estos días, en medio de esta Bogotá que describo, se asoma con mayor claridad todo su potencial. Por estos días la ciudad nos acoge con una amabilidad y calidez que extrañaremos dentro de muy poco. Por estos días la ciudad nos permite soñarla diferente. Así, cálida, amable, acogedora, soleada, azul. Lástima que dure tan poco.

El lunes ya habrá desatado toda su furia. Como si fuese una ley de la naturaleza.

¿Qué nos queda? Sin duda, seguir. Persistir en la búsqueda de esa ciudad para vivir, más parecida a la de estos contados días de enero.

Un feliz año para todos.

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Arte Urbano miBLOGotá Bogota Ciudad y Ciudadanía

Lo mejor de miBLOGota Street Art 2012

Ya para terminar el año, les comparto algunas de las mejores piezas de arte urbano que encontré a lo largo de este acontecido 2012 en las calles bogotanas.

Aquí hay talento, creatividad, política, colores, ciudadanía, humor, caos, calle, Bogotá.

Pueden ver más en http://miblogota.tumblr.com/

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Bogota

Llegó el Día de las Basuras

Amanece el esperado día en el que arranca el nuevo modelo de basuras impuesto por decreto por el Alcalde Gustavo Petro. Martes, diciembre 18. Desde muy temprano, antes de pisar la calle, reviso el Twitter, y encuentro que se ha desatado una verdadera tormenta sobre el tema. Llueven los mensajes y muchos de ellos, denuncian montañas de basura sin recoger. ¿Serán ciertos? ¿Mal intencionados? ¿Objetivos? Anteriormente también veíamos basuras en las calles. Por su parte, el alcalde sale a su defensa, “que los privados incumplieron sus contratos”, “que no recogieron anoche”, “que arrojaron basura a las calles”. Y detrás de él, su batería de alfiles, con los mismos argumentos.

Pero la siguiente escena se vio esquina tras esquina entrando al centro de la ciudad. Ahora bien, mañana no habrá lugar a las mismas excusas. ¿Justo? Y pasado mañana, menos ¿Justo? Y así.

Cr 5, Calle vuelta basurero
Cr 5, Calle vuelta basurero

Sobre reciclar. Nunca hubo la pedagogía. Personalmente nunca la vi y aun estoy curioso por entender en qué consistió. Pero bueno, comparto la importancia de aprender a reciclar. No es difícil y creo que eventualmente habremos aprendido. No obstante, le correspondía al gobierno educarnos, convencernos  de la importancia de reciclar, sensibilizarnos, mostrarnos la cadena de valor de  los residuos, en fin, prepararnos para el gran día, ¿Cuánto hay en juego? Inducirnos más que obligarnos a la buena práctica de reciclar. Como lo dije, eventualmente aprenderemos.  El mundo y los tiempos inevitablemente nos llevarían a ello. Pero los hábitos no aparecen ni desaparecen de la noche  a la mañana.

Quien se pierde una oportunidad, otra, de acercarnos entre ciudadanos y gobierno, es el gobierno de la ciudad, que dilapida también una nueva oportunidad de legitimar sus actuaciones. Esta es otra ejecución vía decreto, atropellada, ausente de participación ciudadana, carente de consensos, poco y mal socializada, llena de dudas en su implementación. Y más combustible para el enrarecido y polarizado ambiente político.

De todas maneras, que a nadie le quepa duda: hay que desearle lo mejor al alcalde.

El fracaso de la operación del nuevo modelo o de cualquier modelo de recolección de basuras, significa un riesgo inminente de salud pública para la ciudadanía. Montañas de basuras en las calles, volquetas derramando líquidos y residuos, malos olores, suciedad, el tráfico colapsado, etc. Los efectos de una operación chambona se sentirán fuertemente por los ciudadanos; no pasará desapercibida.

Finalmente coincido con el  cierre del Editorial de El Espectador del día de ayer y con un  twitter del escritor Ricardo Silva. Aquí están:

Editorial El Espectador: “Llegó, pues, el día B para Petro: Basuras, Bogotá y plan B definen esta ruleta donde se juega el alcalde esta apuesta riesgosa. Ojalá funcione, y los bogotanos debemos hacer todo el esfuerzo para que así sea; pero si se presenta un deterioro mayor en como venía operando el esquema, es justo que el alcalde enfrente las consecuencias de su responsabilidad por haber montado a la ciudad en semejante transformación sin tener las herramientas necesarias para implementarla.”

Ricardo Silva-Twitter

¿Cómo evolucionará la situación? ¿Cómo amanecerá la ciudad mañana? Reina la incertidumbre.

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Bogota Ciudad y Ciudadanía

Ni Uribe, Ni Petro, Ni La Revocatoria

Uribe envidia a Santos
Matador

Son idénticos pero al revés. Para unos, si no se es Uribista y no se repite fanáticamente todo lo que dice el exmandatario y se le absuelven todos sus excesos cuando gobernó Colombia, se es guerrillero, izquierdoso, petrista, santista, traidor a la patria, comunista, en fin. Para los otros, si no se es Petrista y no se repite fanáticamente todo lo que dice el alcalde y se le toleran todos sus excesos, errores, inconsistencias mientras gobierna Bogotá, se es uribista, santista, rico, contratista corrupto, practicante de la política del odio, reaccionario, burgués, y así.

El único juego que este par de políticos saben jugar y juegan se llama polarización. Un juego que busca sistemáticamente la confrontación. Pero una confrontación maniquea que parte siempre de marcar dos bandos. Unos son buenos y los otros, malos. Que por supuesto los buenos siempre serán los míos. Siempre. Es un juego supremamente básico de entender, pero que así como es de elemental, es peligroso y nocivo, pues consiste en simplificar y amañar de manera sesgada la realidad, planteándolo todo en términos de opuestos que se anulan; blanco y negro, todo o nada, ellos o nosotros, buenos o malos, izquierda y derecha. A lo barra brava.

Sabemos que la realidad es mucho más compleja que eso.

Matador
Matador

La estrategia la centran en dividir y confrontar. Su identidad política se forja y madura en contraposición a otro o a algo. Se crecen cuando la oposición se radicaliza. Buscan intencionalmente que la oposición se radicalice. Son mediáticos, twitteros y les gustan las palabras fuertes. Necesitan estar en el centro de todo. La noticia los busca y ellos a ella. Desnudan la ausencia de instituciones fuertes, al tiempo que debilitan la institucionalidad. Ellos son las instituciones. Ellos son los dueños de la verdad. ¿Cómo Chávez? Idénticamente. Al final, más que proyectos de sociedad, o de ciudad, persiguen es proyectos de poder. No logran escapar a esta dinámica. Son hijos de ella.

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Bogota Movilidad

¿Al fin qué?¿Sí más carros o no más carros?

¿Al fin qué? ¿Menos autos? Fuente foto: proyectolazaro.org

La edición del domingo 17 de noviembre de la Revista Semana vino con una breve pero muy interesante entrevista del Alcalde de Ciudad de México DF, Marcelo Ebrard. Bicicletas sí, carros no era el encabezado en negrillas con el que se nos invitaba a leerla. Ahi está para que la vean.

Para cerrar la entrevista Semana le preguntó a Ebrard:

¿Qué hacer con los carros?

Ebrard respondió: “Debemos cambiar la cultura del uso del automóvil. Todas las experiencias exitosas indican que es necesario fortalecer el transporte público de calidad, impulsar sistemas eléctricos de transporte y optar por nuevas fuentes de energía y medios alternativos como la bicicleta. Hay que guardar el carro y sacar la bicicleta.”

Sin duda, un mensaje valioso y oportuno para ciudades como Bogotá donde el tráfico vehicular se encuentra colapsado. ¿No creen? La ciudad está trancada y nada sería más terco que pensar que la solución a este problema estructural que a diario se devora el tiempo y la calidad de vida de los bogotanos, no pasará por  unos cambios culturales profundos sobre cómo y en qué nos movemos.

Definitivamente hay que cambiar el chip y por eso la importancia de tropezar con estos mensajes. Que si vienen de un alcalde de la región que como Ebrard, parece haber correspondido un discurso progresista y acertado, con resultados concretos en su gestión, pues mucho mejor. No es carreta. Hay una coherencia respaldada por hechos y resultados. Ver entrevista.

Y remarco esto último, el asunto de la coherencia, porque desafortunadamente, esa misma edición de la revista que nos presenta a Ebrard y su propuesta de ciudad sostenible, dedica poco más de 40 páginas de pauta dirigida al automóvil. La revista es de 150 páginas. Haga cuentas: 27% de su contenido.

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Bogota Ciudad y Ciudadanía Movilidad Peores Prácticas Urbanas

Guerra del Centavo ¿Cuántos niños más?

Contaminación, agresión, muerte, informalidad, inseguridad, caos, anarquía ¿Qué más es la Guerra del Centavo?

La semana que pasó cerró con la siguiente trágica noticia: Conductor que mató a niño en Bogotá tiene 67 comparendos de tránsito.

Ellos iban pasando la calle porque iban para el colegio, fue en ese momento cuando la buseta salió de la nada y embistió a los dos niños, narró un testigo. Todo indica que el bus se voló un semáforo en rojo.

La noticia merecería una primera página en El Tiempo y El Espectador, una vehemente salida en medios por parte del Alcalde de la ciudad, pero además una marcha multitudinaria por parte de la sociedad bogotana (No pasó). Como lo ven la Guerra del Centavo es mucho más que el diario reclamo de millones de conductores de auto de “se me cerró el &%&%&%/& bus”. Se trata de nuestras vidas y la de nuestros seres queridos, y se mueren nuestros niños.

El viernes le tocó a Sebastián Nieto de 6 añitos cuando caminaba hacia su colegio –el Julio Garavito Armando- junto a su amiga Tatiana de 5. Ella, que también fue arrollada, se encontraba el fin de semana en cuidados intensivos con trauma  craneoencefálico y pronóstico reservado. Diana Victoria Perilla es la madre que perdió a su hijo y Patricia Vanegas  la madre de Tatiana. Sucedió en la Cr 68 con calle 38 sur. La Guerra del Centavo mató a Sebastián.

Los hechos suceden durante la administración de la Bogotá Humana que repite y  repite, dice y dice que primero los peatones y primero los niños. ¿Gobierno transformador? ¿Progresista? ¿Antimafias? Pues se encontró con la oportunidad de demostrarlo. Tiene que ser esta. El gobierno debería aprovechar lo sucedido para volcarse con total determinación a acabar de una buena vez por todas con este sí depredador sistema de transporte ¿Qué próximamente el Sistema Integrado de Transporte ordenará el sistema poniendo fin a La Guerra del Centavo? ¡No hay tiempo qué esperar! El viernes murió Sebastián. Entretanto mueren niños.

Nada sería más revolucionario. Nada dejaría más huella hacia el futuro.

Por eso pregunto: ¿Empezando hoy, qué harán el gobierno distrital y la policía de tránsito para poner en cintura a estos buses y sus empresas?

Por otra parte, además de la conducción temeraria de buses y busetas que agrede permanentemente y pone en riesgo vidas, alentados por la ausencia de una regulación efectiva, el caso evidencia la falta de infraestructura física y condiciones reales de seguridad para los peatones (Ver: Su Majestad el Cráter,  La Inspiración de un Hueco,  Una Cebra no basta ¿Hará el distrito su parte? La Cebra de Colores,  El Problema de ser Peatón). La tragedia sucede en un cruce que no da tiempo suficiente para cruzar de manera segura. La madre de Sebastián así lo explicó con voz de rabia e impotencia (Oír audio). En este  y otros casos, la negligencia del aparato institucional de la ciudad, está causando muertes.

El gobierno ya salió a responsabilizar a la empresa de transporte, a la que por supuesto, le cabe responsabilidad. Lo hizo Guillermo Asprilla, Secretario de Gobierno del Distrito. Y está el conductor como directo responsable de lo ocurrido. Ahora bien, creo que sobretodo debemos insistir en lo siguiente: ¿Qué hará el distrito al respecto? ¿Cómo reaccionará y ajustará, mirando hacia adentro, para que esto no vuelva a suceder? Pues si hay algo de lo que no cabe duda en todo esto, es que el señor Wilson Darío Cely nunca debió estar al frente del volante de ese bus. ¡Punto! 67 COMPARENDOS que acumulan 9 millones de pesos.

¿Dónde están los controles? ¿Qué hace esta persona conduciendo un servicio de transporte público, donde se es responsable por la vida de terceros? ¿Cuántos comparendos se imparten al año por pasarse semáforos en rojo? Apuesto a que muy pocos. ¿Exceso de velocidad? Lo mismo. Y así.

Al final, lo cierto es que la gran mayoría de conductores de buses y busetas, son victimarios en potencia. El viernes fue Wilson Darío Cely quién mató a Sebastián; pero bien pudo ser cualquier otro. El sistema se encarga de eso. La ciudad se encarga de eso. Lo mismo pasa con la víctima. El viernes fue Sebastián, mañana podrá ser Andrés, Mariana, Freddy, no sabemos.

¿Y saben cuál es la peor tragedia de todas?

¡Mañana nos levantaremos, saldremos a trabajar y todo seguirá igual!

El tema del alcalde esta semana: las basuras.

¿Qué es la Guerra del Centavo?

La Guerra del Centavo es: inseguridad, contaminación, caos vehicular, desorden, anarquía, intolerancia, esclavitud laboral, informalidad, ley del más fuerte, arbitrariedad en el cumplimiento y la aplicación de la ley, desgobierno, falta de educación.

¿Que más es?

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La inspiración de un hueco

Estuvimos trabajando de 10 am a 12:30 pm bajo un sol intenso y picante. Estuvo duro. Pero imposible no estar agradecidos con ese sol. Nada como un día soleado en Bogotá y mucho mejor si es domingo de Ciclovía. Además, la lluvia nos hubiera obligado a aplazar la actividad.

 Ese día, domingo 28 de octubre, todo se alineó para que el homenaje a Su Majestad el Cráter, solitario protector de los peatones en la zona, sucediera. Todas las fichas aparecimos: Yo con las pinturas y unos cuantos rodillos, el Grupo de Agentescultóricos (Colectivo de jóvenes diseñadores) con brochas, rodillos, tizas para demarcar y un batallón conformado principalmente de niñas- y un par de bacanes-, y la caravana de ciclistas de estudiantes de los Andes que llegó con thinner para rendir la pintura y otros cuantos materiales más.

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Su Majestad el Cráter

Entorno Uniandes
Entorno Uniandes

 Encontrarse con huecos y caer en ellos produce una enorme ira. Son una verdadera pesadilla. Se golpean los carros, nos estallan las llantas, generan trancones, nos causan grandes sustos, incluso, pueden llegar a cobrar vidas. Además se ve mal la ciudad. Muy pero muy mal. Transmiten abandono, descuido y evidencian la deplorable gerencia de la ciudad. Atomizados y en sus miles, son verdaderos porrazos a la autoestima de nuestra urbe. Cada uno de ellos. Auténticos monumentos al mal gobierno.

¿Cuánto le cuesta a la ciudad no mantener su malla vial? ¿Cuánto nos cuesta a sus ciudadanos? Pensemos por un momento en lo siguiente: ¿Cuánto dinero $$$ pueden estarle costando a los taxistas, hablando de pesos que salen de sus respectivos bolsillos (arreglos de vehículo, tiempo, gasolina, dolores de cabeza)? Debemos aceptar que a todos nos afectan y a todos nos agreden. Las Ciclorutas no se salvan. Pensaríamos que la 7ma que es nuestra avenida real y el corazón de la ciudad, no los tuviera, pero ahí están. ¿Los andenes? ¡Igualmente! Todos llevamos.

No todo es malo…..

Pues a pesar de todos los daños y las desgracias que provocan, al poner atención y cambiando el lente, sucede que hay algunos de ellos, contados, en puntos específicos de la ciudad -en ciertas vías-, que se comportan como verdaderos héroes urbanos, cumpliendo una función social crucial para beneficio de todos nosotros ¡Y una tarea en la que lamentablemente muy pocos ayudan! Enormes de tamaño, son huecos que literalmente protegen la vida de las personas que caminamos en esta  hostil ciudad hacia el peatón.

¡Así es! A falta de buenos andenes, semáforos peatonales, controles de velocidad por parte de la policía, consideración y cultura por parte de conductores, etc., a veces, hay huecos.

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Bogota Ciudad y Ciudadanía miBLOGota/El Espectador

Hacer de Bogotá una fiesta

Pensar en las personas primero; siempre
Pensar en las personas primero; siempre

Bogotá no encuentra el camino. Los ciudadanos esperábamos que con el cambio de administración, algo positivo sucediera. Necesitábamos creer en la posibilidad del cambio. La ciudad la habían saqueado y entre todos veíamos cómo se caía a pedazos (aún se ve cayendo). El sueño duró lo que demoró la campaña. Eso se han vuelto las campañas; días de soñar; soñar ilusamente.

 El ánimo de la ciudadanía nada que levanta. Y no la culpo. Las calles, la vida y las sensaciones, afuera en la ciudad, siguen sin mejorar. ¡Qué desaliento esta opinión! ¡Qué desespero esta nube de emociones negativas! Quisiera blindarme de éstas, pero a veces, sencillamente, no lo puedo evitar.

 Como muchos, creo y he sostenido que los ciudadanos debemos esforzarnos por ver y relacionarnos con la ciudad con otros y nuevos ojos. Hay que hacerlo. Lo peor que puede pasarle a Bogotá es que nos gane la frustración. Escoger aislarnos de la realidad y resignarnos a buscar refugio en nosotros mismos; dentro de nuestras casas o conjuntos cerrados, atascados dentro de nuestros carros, en gimnasios y centros comerciales, en fin, en espacios cerrados, “protegidos”.

 Pero lo cierto es que venimos privatizando la búsqueda de nuestra calidad de vida. ¿Es eso lo que queremos? ¿Huirle a lo que es verdaderamente de todos? ¿Renunciar a la ciudad? No podemos siquiera considerar esa opción. ¡Opción descartada!

 “Una buena ciudad es como una buena fiesta, uno se queda mucho más tiempo del planeado”, asegura Jan Gehl.

 Además, creo que todos intuimos que lo que tenemos afuera en nuestras calles podría y debería ser radicalmente mejor. Incluso, con mucho menos de lo que políticos charlatanes nos dicen. Creo en el poder de las pequeñas acciones. Hoy, más que un metro o el tranvía, a los ciudadanos les animaría ser testigos de un mejoramiento acumulativo y consistente de su ciudad. Que el liderazgo se evidencie ahí. En los pequeños detalles que a diario tocan el ánimo del ciudadano. Más acupuntura urbana (Ver Jaime Lerner).

 Sí, que llegue el metro algún día, pero que mientras tanto la ciudad funcione, progrese y nos haga orgullosos. La percepción del ciudadano no se puede trivializar. No se puede tomar por poco.

Cuestión de recursos no es. Tampoco de si es Tranvía, Transmilenio o Metro, mucho menos de si se es de derecha o izquierda. Es cuestión de liderazgo. Es cuestión de prioridades. Es cuestión de pensar obsesivamente en cómo mejorarles la calidad de vida a las personas. Punto. Todos los días.  Y, para eso, sí o sí, tenemos que nunca dejar de soñar.

 *Germán Sarmiento

Publicado el Sábado 6 de Octubre en El Espectador: Opinión Sección Bogotá-Hacer de Bogotá una fiesta

Vea cómo se encuentra el ánimo y la percepción de los bogotanos sobre distintos aspectos de la vida en la ciudad: Encuesta de Percepción Ciudadana Bogotá Cómo Vamos 2012