Bogotá: El sistema está quebrado ¿Con qué lo curaremos?

El poder del contexto y el determinante humano

Me encontré con el siguiente doloroso artículo sobre el caos que se vive actualmente en Transmilenio: El plan para combatir con cultura a los ‘bárbaros’ en Transmilenio. Principalmente se refiere a la falta generalizada de cultura ciudadana que se vive dentro del sistema de buses rojos. O en palabras más directas, se refiere al comportamiento vandálico y hasta criminal que cientos de sus usuarios practican diariamente en éste. La situación de desgobierno que describe el artículo, deja la alarmante sensación de que el sistema comienza a adoptar, cada vez con mayor fuerza, los vicios y peligros que caracterizan el infierno y la tragedia que ha sido y es “La Guerra del Centavo.” Progresiva y sistemáticamente el aire que se respira en el entorno es más violento, de más irrespeto entre los mismos ciudadanos y hacia el sistema, dónde los hampones se adueñan con mayor propiedad de la escena, y así, el caos se afianza y se reproduce. El sistema se va oxidando, se va pudriendo, se va quebrando. ¿De quién es la culpa? ¿Somos los bogotanos patológicamente unos bárbaros? ¿Lo explica nuestro ADN? ¿Así somos y punto? ¿Somos una multitudinaria partida de hampones? Al fin y al cabo, todas las situaciones que menciona la nota tienen a los ciudadanos como sus protagonistas. Pareciera entonces  que hay demasiada evidencia en contra(Este es un buen artículo que así lo sugiere: La hipocresía de colarse en Transmilenio¿Ustedes qué opinan?

Por mi parte estoy seguro que no es así. Aun cuando reconozco que los ciudadanos en Bogotá tenemos una cuota importante de responsabilidad en muchas de las cosas que no andan bien en la ciudad ¡muchas!, la conclusión no puede ser esa. No es algo que llevemos en nuestro ADN. De ser así ¡Apague y vámonos! ¿Cuál esperanza?

Aquí va mi punto. En pro de mantener viva la ilusión en esta ciudad, estoy convencido que es la configuración del sistema  -hoy desconfigurado y en ruinas-, compuesto por múltiples factores, agentes, códigos y dinámicas (IMPORTANTES DETALLES) –cultura, autoridad, gobierno de la ciudad, institucionalidad, infraestructura, sociedad, ciudadanía-, lo que invita a la multiplicación de estos malos comportamientos ciudadanos.  El desgobierno de Bogotá de los últimos años, que ya son demasiados, se refleja contundentemente tanto en la apariencia de la ciudad (huecos, grafiti, ventas ambulantes, basuras, botaderos de escombros, publicidad ilegal, pasacalles, etc.) como en la experiencia de vivirla por parte de sus ciudadanos (atracos, intolerancia, malparqueados, desconfianza, trancones, en fin). Hoy por hoy, el sistema de incentivos que gobierna la ciudad y a sus ciudadanos se encuentra absolutamente quebrado.

Y así es. En Bogotá se vive una especie de anarquía generalizada dónde individualmente cada quién hace lo que se le da la gana, porque puede y la ciudad se lo permite, y porque en medio de un vacío de autoridad, justicia y gobierno tan pronunciado, los ciudadanos se toman el rol de definir sus propias reglas. Sucede naturalmente. Por eso la proliferación de carteles y mafias de todo tipo en la ciudad: buses, taxis, bicitaxis, ventas ambulantes, carteles  de publicidad, microtráfico,  licencias de tránsito, licencias de construcción, etc., etc., etc.  Piense en cualquier actividad, que muy seguramente ahí hay uno. Y por lo mismo también la exacerbación de la informalidad y el individualismo que permean el modo cómo se manejan los actores que componen el sistema de la ciudad: ciudadanos, políticos, policía, gobernantes, empresas, instituciones.

Es el poder del contexto invitando sutil pero poderosamente a actuar de una u otra manera.

Así es que el relajo está en Transmilenio pero por ejemplo se encuentra muy visiblemente también en las vías, en el espacio público y sobretodo de manera grave en el funcionamiento del aparato institucional del distrito. ¿Qué sucede entonces? Pues que la informalidad, la ilegalidad y/o el caos entran a llenar estos espacios cedidos por la institucionalidad, la autoridad y la misma sociedad.¿Corrupción? Sabemos que está a todo nivel; desde el “Carrusel de la Contratación” pero igualmente detrás de cualquier cantidad de transacciones cotidianas entre ciudadanos que viven el entramado de la ciudad. El sistema está quebrado.

Evidentemente, esto también es el saldo de discursos y gobiernos dónde todo el énfasis se ha puesto en el goce de derechos y nada o muy poco en lo correspondiente a asumir deberes y hacerlos cumplir. Por supuesto, derechos a los que difícilmente se accede en medio de un contexto como el que prevalece, donde el sistema no es garante de nada sino que por el contrario acrecienta las desigualdades y la desintegración; y  donde el principal damnificado es y será siempre el ciudadano de a pie.

Somos tan buenos o tan malos como sea el sistema. Por eso, sobre el caso del artículo y Transmilenio, podría aseverar que muy pocas de estas personas son criminales o malas personas, aunque los haya,  y que por el contrario, en su gran mayoría son trabajadores responsables, estudiantes sobresalientes o no, buenas madres, en fin, buenas o regulares personas, pero no criminales. Hay un sistema que invita a los ciudadanos a comportarse y vivir la ciudad de determinada manera. Y lastimosamente, por ahora, esto es lo que hay.

Disculpen si he descrito un panorama demasiado desalentador. Ahora, puede verse así, o no. La pregunta es: ¿Por dónde empezar a enderezar el sistema?

Por suerte también está la otra cara de la moneda. Es la siguiente:

Autónomamente, respondiendo también a ese vació institucional y de gobierno, surgen expresiones ciudadanas valiosas y soluciones informales y privadas a los problemas de la ciudad. Inevitablemente algo y alguien también entran a copar el vacío de liderazgo y soluciones que ha cedido el sistema. Hay individuos, colectivos, empresas, agentes que deciden ver en el mundo de dificultades y problemas que vive Bogotá, un terreno fértil de oportunidades de acción para la construcción de una mejor ciudad. Por supuesto que bajo el escenario descrito, se hace de vital importancia que cada quien tome responsabilidad por lo que se tiene en frente; poco a poco, y todos desde su respectivo lugar. ¿Cómo más hacerlo si no es de esta manera? ¿Esperar a que nos lleguen otros gobernantes inspirados? ¿Y seguir en las mismas?

Definitivamente el factor humano es lo determinante, pero no porque ser cafres o héroes se lleve en el ADN. La corrección del camino pasará inevitablemente por la activación de la ciudadanía bogotana; pasará por una adquisición colectiva de conciencia que empieza por cada quien y que se nutre y crecerá con cada esfuerzo individual y colectivo que se lleve a cabo. Es la acumulación de decisiones y acciones humanas lo que reconfigurará el sistema de nuestra ciudad.

Así es que el optimismo radica en entender que está en nuestras manos corregir el rumbo y construir esta ciudad. Que el gobierno tiene una mano fuerte en esto, no quepa duda. Ahora bien, sin lo otro, sin la contraparte de la participación y la sociedad civil, no hay nada, no queda nada. Ese es un sistema demasiado frágil, demasiado enclenque. Es por todo esto que al final, cualquier avance sostenido de Bogotá o de cualquier otra ciudad, tendrá en la participación y el control social su principal salvaguarda.

El camino es largo. Pero hay un camino.

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4 Respuestas a “Bogotá: El sistema está quebrado ¿Con qué lo curaremos?

  1. Muy interesante su comentario y quizas muchos podamos leerlo y reflexionar al respecto. Lo que esta sucediendo es producto de la falta de autoridad en que vivimos, no solo por la permisividad de las autoridades sino, principalmente, en los hogares, donde erroneamente NO HAY EXIGENCIA, no se forman individuos para la sociedad; situacion que tambien falla en los colegios donde la educacion no es integral y se limita a enseñar algunas asignaturas.
    Que decir de las universidades, donde la independencia del estudiante es mayor, para ejemplo veamos las facultades de medicina y los resultados que podemos observar cuando debemos recurrir a una emergencia en una clinica. Muchos de los medicos son inhumanos y solo ven un cliente mas, se olvidan que hay una vida en juego. Gracias a Dios no son todos.
    La formacion que hoy muchos agradecemos, se decia: “la letra con sangre entra” nunca nos traumatizo, paso de “moda” y de la misma manera pasaron de moda el respeto y la etica.
    La mano drastica de los padres, los maestros y las autoridades han creado desadaptados, corruptos, inmorales e inhumanos.
    Nunca es tarde y quizas, asi como se hacen manifestaciones para reclamar en contra de muchas disposiciones; algun dia nos pronunciemos en contra del irrespeto.

  2. Hola cómo me puedo poner con la persona que se ocupa de la publicidad del blog.

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