Cobro de Valorización ¿Sí valoriza? ¿Siempre valoriza?

 “¿Qué pasa si con la obra de valorización mi propiedad se desvaloriza en vez de valorizarse? ¿El distrito me indemniza?

@MaFeRojas (Directora del IDU)”

Nunca recibí respuesta.

El instrumento del cobro de valorización parte del supuesto de que con toda obra de infraestructura que con éste se realiza, se está valorizando la propiedad de quien lo paga, ubicada cerca de  la novedad. ¿Cierto? Ahora bien ¿Pueda ser, contrariamente a lo aceptado, que además de perder por el lado de la contribución que paga el ciudadano, éste, también pierda, e incluso más, con la obra ya edificada? Es decir, el ciudadano no recibe el retorno o bienestar esperado por el pago del impuesto, la obra no lo beneficia y hasta desmejora su calidad de vida, perdiendo entonces por izquierda y derecha.

¿Ustedes que creen? La respuesta es sí. Mi respuesta. Definitivamente no toda obra de infraestructura eleva el valor del suelo a su alrededor. Y se ha vuelto casi una ley de la naturaleza, que autopistas elevadas y grandes puentes dentro de las ciudades, no solo no generan riqueza y tampoco elevan el valor de las propiedades vecinas, sino que por el contrario destruyen, implacables, su valor. Arruinan la calidad de vida del entorno. Matan todo lo que yace abajo.

¿Qué han hecho en el mundo? Por muchos años se impuso el modelo de las grandes autopistas. Pero no va más. En el mundo están tumbando estas autopistas urbanas elevadas para reemplazarlas por espacio público de calidad (parques lineales, alamedas, plazas, bulevares, espacios verdes, avenidas, parques, etc.). El caso más emblemático es Seúl, Corea del Sur (Ver foto) con el Proyecto de Renovación Cheonggyecheon[1]  (Lea reportaje New York Times). El osado alcalde que desapareció la autopista llegó a ser Presidente del país entre 2008-2013; Mr. “Cheonggyecheon” Lee Myung-bak. ¡Nuestros políticos, tomen nota! Otro buen ejemplo es Madrid, España con el proyecto Madrid Río. Y en Vancouver, han prohibido la construcción de puentes vehiculares elevados dentro de la ciudad[2].

 

¿Cuál ha sido la cantaleta de los bogotanos frente al problema de la congestión? “Más vías, más puentes, autopistas urbanas”. Y entonces se me viene a la mente la manera como el urbanista y ex alcalde de Curitiba, Brasil,  Jaime Lerner se refiere a los autos y sus caprichos: Son exigentes, nada les satisface, siempre piden más.” Y trae después la siguiente frase inolvidable: “Yo siempre suelo decir que el carro es como la suegra. Tienes que tener una buena relación con ella, pero ella no puede dirigir tu vida. Porque cuando la única mujer en tu vida es tu suegra, tienes un problema.”

En Bogotá nos tendrá que llegar el día, esperemos más temprano que tarde, en el que entendamos que el problema de la congestión nunca se resolverá sólo con ampliar más vías y que al carro particular debemos encontrarle alternativas concretas. La obsesión por el carro y sus demandas, es el viacrucis de una ciudad.

El caso del Puente de la Calle 109 con NQS

 

En un principio se le propuso a la comunidad pasar la vía por debajo de tierra. Sin embargo, a medio camino, a los ciudadanos se les cambio el proyecto por la alternativa del puente elevado. Según el Distrito, lo segundo resultaría más económico. ¿Para quién? ¿Alguien cuantifica el costo social de estas obras? ¿Alguien valora lo que le cuesta al estado la erosión de la confianza ciudadana en su sistema tributario? En fin. Preguntas importantes que nunca o poco se responden.

Ver este puente hoy, construido, estrellado contra los muros del Cantón Norte me produce indignación. Vergüenza. Y seguro que a ustedes también. ¿Cómo le explica usted a un extranjero esta ridiculez? ¿Cómo explicar la falta de mantenimiento de la malla vial o la no realización oportuna de otras obras clave, al tiempo que contemplamos esta enorme parálisis sin uso alguno?

Eso por una parte. Ahora imaginémonos el mismo puente ya entrado en operación, una vez cortada la cinta roja por el político de turno y pensemos en los vecinos de la obra, es decir, los supuestos “beneficiaros” del artefacto y por ende del impuesto de valorización.

Veo el siguiente escenario:

Un gran concierto de pito, una vista privilegiada al trancón a la altura del cuarto principal o la adorable terraza, ese será el paisaje –adiós cerros-, vibración permanente, accidentes, encierro y desconexión con el espacio público inmediato, poca actividad ciudadana, potencial inseguridad, mayor contaminación, etc. ¿Alguien puede explicarme dónde se encuentra la valorización del predio? Y el puente costó aproximadamente $ 30.000 millones de pesos.

Lo siento mucho…….pero acá de lo que dan ganas, es de salir corriendo. Despepitado. Reitero la pregunta ¿Y el distrito no indemniza a estos propietarios? Ahora pensemos ¿Por qué a cambio no priorizamos la inversión en espacio público de calidad, es decir, amplios andenes, buenos parques, iluminación, terrazas, ciclorutas, avenidas no autopistas, centros culturales, plazas, que sin duda mejorarían el entorno, elevando ello sí el valor del suelo?

Al gobierno de la ciudad le corresponde legitimar sus proyectos de infraestructura con buena información y comunicación con la ciudadanía en relación a lo que se proponen lograr. Así mismo, también está en el interés de los ciudadanos informarse mejor sobre ¿Cuáles son esas obras? ¿Cuál es el verdadero impacto sobre sus propiedades y calidad de vida? ¿De verdad valorizan el predio? ¿Qué piensa la comunidad local? Finalmente, somos los ciudadanos quienes pagamos el tributo y los directamente afectados por el resultado de la obra; para bien y para mal.

Sin embargo, a veces pareciera que acá lo que importa es la motivación y el interés de algún ingeniero o contratista,  ¿O la de los políticos?, y lejanamente la del ciudadano. ¿Me equivoco?

“La demostrada capacidad –y voluntad- de pago de los bogotanos está en jaque ante las arbitrariedades, los aplazamientos y los incumplimientos de obras, cuyo beneficio directo a veces resulta remoto.” Adriana Córdoba, Veedora Distrital

También publicado (acortado) en El Espectador: Cobro de Desvalorización

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3 Respuestas a “Cobro de Valorización ¿Sí valoriza? ¿Siempre valoriza?

  1. Pingback: -Puntes/Autopistas + Espacio Público = Proyecto Cheonggyecheon | miBLOGotá: Pensando en una Mejor Bogotá

  2. Con Diana Casas, Emma Choi, German Sarmiento y Sam il Yang pudimos estar en el proyecto de renovación urbana de la ciudad de Seul de Cheonggyecheon. Pies descalzos, parejas, familias, turistas, niños, niñas, estudiantes. Todo un goce de disfrutar la ciudad y darle valor: humano.

  3. María del Pilar Sandoval

    Germán, lo que dices es algo que varios críticos de la valorización han mencionado: la obra desvaloriza a los propietarios que están en las inmediaciones de la misma por la contaminación visual, auditiva, ambiental, y el tráfico que genera. Esto es por lo general para los predios residenciales, pues los predios comerciales sí pueden percibir un beneficio importante por el aumento de tráfico a la zona.

    En los últimos siete meses el alcalde ha pasado cuatro proyectos de acuerdo para reformar el tema de valorización. Cada uno radicalmente distinto del otro (proyecto de acuerdo 261 de 2012, proyecto de acuerdo 059 de 2013, proyecto de acuerdo 094 de 20913 y proyecto de acuerdo 095 de 2013). Es clave recordar esto para evidenciar el hecho de que la administración no tiene ningún norte sobre qué es lo que quiere con la valorización. No tiene claro en realidad qué es lo que motiva el cobro, ni a cuáles inversiones debe estar destinado. Sólo con mirar la motivación de estos distintos proyectos de acuerdo queda claro el argumento:

    * A pesar de que el alcalde le ha dicho a la opinión pública que quiere quitarle a la gente la carga de la valorización derogando la contribución, el proyecto de acuerdo 261, radico en el Concejo en octubre del año pasado, proponía aumentar en 248.906 el monto a cobrar de la valorización.

    * Ante las numerosas protestas de la ciudadanía por el cobro de valorización, el alcalde presentó en el mes de febrero el proyecto de acuerdo 059 de 2013. En este proyecto cambió radicalmente el plan de obras por la ciudad, y pretendía cobrar por beneficio local obras que claramente son de beneficio general (4 deprimidos en la Caracas). También planteó la propuesta de cobrar la reparación de la malla vial local de Chapinero, Usaquén y Puente Aranda por valorización. Esto fue muy criticado porque en teoría lo que valoriza un predio es una obra nueva, no la reparación de las calles de un barrio.
    En este proyecto también propuso cambiar la fórmula de asignación de la contribución de factores de beneficio -que es la fórmula que rige actualmente- por la fórmula avalúo-distancia. Es decir, cobrar la valorización por avalúo catastral y por distancia al predio. Con esta fórmula, la gente que vive más cerca de la obra paga más, algo que por supuesto va en contravía al problema que mencionas en tu artículo. La Procuraduría General de la Nación hizo un estudio sobre este tema y confirmó que el modelo avalúo-distancia que tiene la administración está mal calibrada pues le cobra demasiada contribución a los predios ubicados en los primeros 1000 metros de distancia de la obra y muy poca en los 2.000-5000 metros de distancia a la obra.
    El proyecto de acuerdo 059 no completó su trámite en el Concejo.

    * Los proyectos de acuerdo 094 y 095 de 2013 pretendían derogar completamente la valorización que se empezó a cobrar en febrero, y financiar obras viales (principalmente en el suroccidente de la ciudad) con cupo de endeudamiento. La prioridad que en algún momento se le dio a la construcción de los deprimidos de la Caracas y la reparación de la malla vial desapareció de los proyectos.
    Los proyectos no pasaron a segundo debate en el concejo. En teoría, en la próxima semana la administración presentará otros.

    Además de este recuento normativo que ya muchos lectores conocerán, quisiera agregar a la reflexión que haces en este artículo tres temas:

    1) Lo que importa de un impuesto es que se asigne de manera justa. La gente acepta resultados que son desfavorables en términos financieros para sí misma, si ve que el impuesto se asigna de manera justa y si confía en que las instituciones estatales lo van a gastar bien. Esto para decir que la administración ha lesionado la confianza ciudadana por punta y punta: i) cobró la valorización con una fórmula que es inequitativa (el método de los factores de beneficio); y ii) gastó de manera ineficaz de los impuestos recaudados (no ha terminado de construir obras cuya valorización se recaudó en 2007).

    2) El principal activo de todo estado para hacer realidad sus políticas públicas es la confianza ciudadana. Así la ciudadanía es aliado y no contraparte del estado. La confianza no se soluciona quitándole a la gente por completo los impuestos. Se soluciona con buena gestión, con buenos resultados. Está comprobado científicamente que tu puedes quitarle los impuestos a una persona, y si no generas confianza institucional, esa reducción de impuestos no se traduce en un incremento en el nivel de cumplimiento con las obligaciones tributarias.

    3) La administración debe tener una política clara de fuentes y usos. ¿Qué obras financio con valorización y porqué? ¿Cuáles con endeudamiento? ¿Cuáles con presupuesto?
    Hoy esto no está claro.

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