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¡Engalla tu calle! ¡Engalla tu barrio! ¡Engalla tu ciudad!

 “Un sueño que sueñas solo es  solo un sueño. Un sueño que soñamos juntos es realidad” John Lennon

 Palabras clave: placemaking, acupuntura urbana, aplicaciones móviles, Blockee, Ciudad 2.0, activismo urbano, espacio público, Bogotá.

www.Blockee.org
http://www.Blockee.org

La intención de esta nota es enseñarles una aplicación tecnológica, que dentro de muy pronto –confío- podremos llevar en nuestros celulares. ¿Saben para qué? Para soñar la ciudad JUGANDO. Es muy sencilla. Básica. Pero brillante. PERFECTA para nerds y obsesionados de la ciudad como yo. Y perfecta también para los bogotanos que buscamos desesperadamente cualquier chispazo de esperanza. Cualquier posibilidad para confirmar la sospecha que aguarda dentro de cada uno de nosotros, en el sentido de que Bogotá, la capital de todos los colombianos, podría y tendría que ser significativamente más bonita, amable y funcional de lo que la encontramos actualmente.

Se llama www.Blockee.org y el juego consiste en engallar la calle. ¡Así como lo oye! ¡Al gusto! ¡Usted decide! Para los ciclistas hay por ejemplo ciclorutas. Con un solo movimiento del ratón introduces un carril bici por donde antes sólo pasaban automóviles y esos $%&$&%$& buses chimenea que a diario nos agreden y envenenan sin discriminar. ¿Qué tal unos buenos cicloparqueaderos para el parque del barrio o para tal plaza? ¿O para el mercado de las pulgas? ¿Y por ejemplo unas cómodas bancas para tomar un merecido descanso? Ahí están, a un clic.

Plazoleta Museo de Botero-Centro de Bogotá
Plazoleta Museo de Botero-Centro de Bogotá

Seguimos, ¿Qué a la plazoleta del Museo de Botero se le llevaron la vida cuando se fue el café Juan Valdez y nada dejaron en su lugar que lo reemplazara? Pues ponemos un café móvil, mesas y asientos como lo había antes, unas flores y unos árboles. Listo. Resta imaginarnos el lugar con buen sol, pensar en un buen libro y una buena compañía. Vuelve la vida al lugar. ¿Qué más pedir? Tal cual así funciona….escogemos lugar, subimos la foto y empezamos a ponerle sus detalles. ¿Qué desde tal calle a tal calle parece un basurero? Obvio, no ve que no hay una sola caneca en 500 metros a la redonda. Entonces, ahí, ponemos unas canecas. Se acabaron las excusas.

Poco a poco, poniendo y quitando pequeños detalles vamos transformando lugares, llevándoles sentido y vida. Como armar un Lego.  Jugamos con intención y propósito. Eso sí, siempre con la condición de pensar en primer lugar y obsesivamente en las personas. ¿Cómo las protegemos? ¿Qué necesitan? ¿Qué quisieran y cómo podrían estar más cómodas y felices afuera en las calles de la ciudad? ¿Qué detalles las enamoran de un lugar? ¿Cómo atraerlas para que vuelvan nuevamente? Estas son las preguntas que cuentan; las que te marcan la diferencia. De eso se trata la ciudad. Detalles.

 ¿Cómo la ven? ¿Algún lugar en particular que quisieran transformar, que ven que le vendría bien una manito? ¿Depronto una intersección que frecuentan y saben por experiencia personal que es un peligro? ¿Algún parque de barrio inhóspito y decaído? ¿Qué tal ayudarle al Distrito con ideas para la 7ma peatonal? (#Biciusuarios ¿Carril bici?) ¿Qué le harían a la Plaza de Bolívar? ¿A la de San Victorino o a la de Lourdes? Anímese. Todo se vale.

 En mi caso volví nuevamente al paso de la cebra de colores (Una cebra no basta ¿Hará el Distrito su parte?) en El Parque el Virrey. Ya han pasado varios meses y la pintura ya se ve borrándose. Lástima. El gobierno nunca se animó a complementar nuestra obra. Nunca correspondió el gesto de la ciudadanía y hoy los carros siguen pasando a 100 km/hr sin que nada proteja efectivamente a los peatones. Por lo visto, poco de #conmuevete por parte de la administración. Sin embargo, entretanto, vean la engallada que le metí al cruce.

Esto si es política del amor
Esto sí es política del amor

Blockee.org le ofrece lo siguientes gallos: Señal de PARE, alumbrado, reductores de velocidad, basuras, cebra con señor que le da paso a peatones, fuentes para tomar agua, materas con flores y árboles, bancas, mesitas con asientos, conexión WIFI, cicloparqueaderos, limpia paredes, etc., etc.

#BICISPORLAVIDA

Ya para terminar. Hay cosas que por supuesto se salen de nuestra escala y posibilidades. Pero hay muchas otras que definitivamente podemos lograr. Nosotros, los ciudadanos. Por ejemplo, el sábado que pasó –Septiembre 22-, en el marco del Día Mundial Sin Carro, en varias ciudades del país, grupos de  ciudadanos unieron fuerzas, recursos, y esperanzas, (#Bicisporlavida) y salieron a pintar ciclorutas donde antes no las había y a engallar y embellecer otras que ya existían. Los invito a que vean el resultado de la jornada.

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Bogota Movilidad

Pico y placa: o el sudoku de la movilidad (¡Incluye soluciones al pico y placa!)

Autor invitado: Carlos F. Pardo, director de la Fundación Despacio: http://despacio.org/

(Sí, al final digo qué va a pasar con el pico y placa y qué debe hacer usted, señor conductor. Pero solo al final)

(Para quienes llegan aquí sin saber el reciente cambio de pico y placa, vean todos los detalles en: http://www.eltiempo.com/Multimedia/especiales/esp_video/picoyplaca/)

Esto es un Sudoku
Esto es un Sudoku

El Sudoku es un juego de increíble popularidad, que yo definiría como un triqui relativamente sofisticado. Consiste en sumar números en diferentes direcciones y que, según unas reglas que me da pereza explicar, deben siempre sumar lo mismo en todas las direcciones (o algo así, pero ya entienden la idea). Es tan popular que incluso venden libros enteros llenos de sudokus, impresos en el papel periódico más chimbo posible y encuadernados con colbón de quinta y por cifras míseras, todo por razones que expondré abajo). Es utilizado generalmente en salas de espera (de consultorios, aeropuertos, en aviones, bancos, etc) y en cualquier situación en la que no sea necesario invertir un nivel de conciencia considerable pues uno debe estar pendiente (de que salga su numerito o que llamen su nombre).

Lo que es peor, mucha gente se jacta de ser “el genio de los sudokus”. La frase “uy, yo le hago cualquier sudoku de una” la he oído más de una vez, cuando en realidad deberían más bien admitir, con vergüenza, que han sido raptados más de una vez en ese juego inútil. En realidad, la esencia de Sudoku está en jugar lo suficiente hasta tener el algoritmo básico de resolución del juego en general, y de ahí se aplica sin mucho nivel de conciencia en todas las siguientes veces que se juega.

Ante esto, uno debería promover, por ejemplo, que la gente dejara de jugar juegos inútiles y, más bien, dedicara ese preciado “tiempo perdido” de la espera en el consultorio a leer Momo, El Principito o incluso Dr Jekyll y Mr Hyde (tres libros muy breves que son fundamentales para entender el mundo). Sí la gente leyera libros como esos en lugar de jugar sudoku, estaríamos en un mundo mucho mejor. En resumen, sudoku no nos deja pensar en lo importante por estar pensando en lo inútil. Solo nos ha recordado cómo sumar números un poquito más rápido, pero no nos ha ayudado a resolver ninguna incógnita significativa de nuestras vidas más allá de cómo invertir los minutos antes de una cita.

1931 Dr Jekyll and Mr Hyde
1931 Dr Jekyll and Mr Hyde

Lo mismo pasa con el pico y placa: es un juego inútil de los gobernantes que nos ha puesto a todos a pensar en diferentes permutaciones numéricas, incluso cuando no nos compete. Es otro triqui sofisticado que implica mover números y horarios, y evaluar los efectos que puedan tener sobre una proporción reducida de la población de la ciudad. Y lo peor de todo es que absolutamente toda la ciudad (incluyendo los que nunca usan carro) están embebidos en entender esas permutaciones, imaginarse “lo que yo haría…”.

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Arte Urbano miBLOGotá Bogota Bogotá en Imágenes

Arte Urbano miBLOGotá: Julio 2012

Les comparto algo de la serie de arte urbano que encontré durante este mes de julio 2012 en las calles de Bogotá. ¿Quiere ver más? Lo invito a seguir miBLOGotá Street Art en:

 http://miblogota.tumblr.com/.

¿Ha visto estas imágenes en Bogotá? ¿Dónde las encontramos? Y espere más el próximo mes.

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Bogota Ciudad y Ciudadanía Peores Prácticas Urbanas

Por una mejor ciudad, recogiendo un popó de perro a la vez

Este no es un tema ni glamuroso, agradable o estético. Pero sí que es necesario tratar.

La “dulce” ancianita y su mascota

Un par de semanas atrás venía caminando, regresando de almorzar y me encontré de frente con la escena de una “dulce” ancianita paseando a su perro y este que cagaba en pleno andén. Normal, eso hacen los perros. ¿Cierto? Pero al terminar el perro de hacer su vuelta, me percato que la mujer no recoge el popó y que tampoco parece asomársele la intención de hacerlo.

Paso a su lado y le digo: «señora, debe recoger eso». ¿Saben cómo responde? Se queda muda, pasmada, estática como una estatua, haciéndose la boba, la que no escuchó. Sí. Es una abuelita. Pero en ese momento, pienso, una vil  abuelita. Una aviona, igualita al del bus que se le cierra a todo el mundo. Paso de largo caminando, mirando de reojo hacia atrás. Confirmada mi sospecha. Ahí dejó el bollo para que alguien lo pise u otra persona se lo recoja.

«Señora por Diooooooos» Apuesto a que esta es una de esas señoras, divinamente bien, que viven preguntándose en qué momento se estropeó todo, quejándose de la juventud de hoy y del guache del bus. ¡Vándalos esos! ¡Mechilargos! ¡Mucho indio! Etcétera, etcétera.

¿Qué creen ustedes? ¿Qué al frente de su casa tampoco limpia? ¿Creen que  respondería  igual ante la mirada de un conocido o un vecino?

¿Cómo resocializamos a la abuelita?

Un parque en riesgo y la Media Maratón de Bogotá

Mi experiencia reciente me dice que este no es un evento aislado.

Por estos días me encuentro en la recta final de mi entrenamiento para la Media Maratón de Bogotá (domingo entrante, 29 de julio). La mayor parte de la preparación la he hecho muy temprano en las mañanas en el Parque el Virrey. Realmente son muy pocos los espacios en la ciudad para entrenar de manera tranquila y agradable, lejos de los carros y la contaminación (Yo recomiendo los parques: El Virrey, Nacional y Simón Bolívar). ¡Cómo le hacen de falta parques y zonas verdes a Bogotá!

Pues les confieso que ando realmente fastidiado con este «asuntico» de la caca de los perros. Día tras día, tras día, veo más caca en mi camino que los dueños de sus mascotas no recogen. Y por supuesto, uno la pisa. Y eso huele…..pues a mierda ¿A qué más? Ya he tenido varias malas pisadas. No es casualidad. El hábito parece estarse arraigando. ¡Qué desespero! Sí que es un problema. ¡Ganas de joder! ¿Pero cómo no?

City Etiqute, B.Grand

Claro. Y entonces hay que ser más cuidadosos y ya uno no observa a sus alrededores, no aprecia árboles, el entorno, nada. Se corre con la mirada fija en el asfalto, a la defensiva

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Arcoiris bogotano

Oreja Circunavalar y Calle 60
Oreja Circunavalar y Calle 60

En estas épocas de verano en Bogotá vienen repitiéndose con especial frecuencia  estos fantásticos, casi surreales arcoíris que se asoman contra los cerros orientales de la ciudad.

¿Los han visto? Un detalle que alegra el día y nos recuerda que Bogotá, en medio de todos sus problemas y dificultades, también es esto.

Ahí les dejo.

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Bogota Mejores Prácticas Urbanas Movilidad

Una cebra no basta ¿Hará el Distrito su parte?

Cebra de Colores pintada por grupo de ciudadanos -combo2600-
Cebra de Colores pintada por grupo de ciudadanos -combo2600-

Esta nota es muy sencilla y directa. Aprovechando que aun está fresco el ejercicio de la cebra de colores, carrera 11 con calle 87, Parque el Virrey, quisiera llamar la atención sobre la oportunidad que tiene el Gobierno Distrital (Secretaría de Movilidad – IDU – Alcaldía de Chapinero) de complementar muy rápidamente el trabajo realizado por los ciudadanos que la pintamos y así terminar de asegurar –tanto como sea posible- el lugar para quienes lo caminan.

Nuestra cebra de colores, por sí sola, sigue siendo insuficiente.

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La Cebra de Colores

“Yo creo que la imaginación, la innovación, es empezar. No podemos tener todas las respuestas. No podemos ser tan arrogantes para pensar que tenemos todas las respuestas. Empezar es importante y contar con los aportes de la gente. Ellos te pueden indicar si vas o no por el camino correcto.”

Jaime Lerner

Un pequeño hombre poniendo su granito de arena. Siendo ciudadano. Nadie se queda por fuera.
Un pequeño hombre siendo ciudadano. Nadie se queda por fuera.

Este sábado que acaba de irse -26 de mayo- pasó algo extraordinario en la ciudad. Cientos de personas participamos en una emocionante iniciativa de acción y expresión ciudadana que se extendió por toda la ciudad. El nombre de la jornada: 100 acciones en 1 día¿El objetivo? Darle a Bogotá. Una invitación a la ciudadanía por otros ciudadanos, no el gobierno, a conectarnos y a actuar generosamente por una mejor ciudad. Un llamado a asumir con creatividad y alegría la responsabilidad que nos atañe por el presente y futuro de Bogotá.

¿Qué pasó? De todo. Una gran variedad de intervenciones, realizadas principalmente por jóvenes, despertaron las calles bogotanas.  (http://100en1dia.com/) Nosotros, el Combo2600, intervenimos el cruce peatonal de la Cr 11 con Cll 87 que conecta el Parque el Virrey. Pintar una cebra de colores fue nuestra contribución. ¡Y cómo hacia de falta!

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Bogota Movilidad Peores Prácticas Urbanas

Petro y el Peatón ¿Retórica o Prioridad?

 «Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.» Gabriel Marcel

Coherencia conceptual

El miércoles de la semana anterior, al cabo de la intervención del alcalde Gustavo Petro en el Gran Foro de Movilidad realizado en la Universidad de los Andes, varias personas del público, comenzando por la moderadora, manifestaron haber percibido una enorme coherencia en su discurso. Como muchos, compartí la opinión, pero diría que principalmente sobre los grandes conceptos. Desestimular el uso del carro, estimular  y mejorar el transporte público, la apuesta por un sistema multimodal y sobretodo la priorización del peatón. ¿Cómo no reconocer que su discurso suena cada vez más fuerte y fluido en lo conceptual y filosófico, y que a medida que pasa el tiempo lo comunica con mayor confianza y seguridad? (Ver el video)  Es innegable que lo viene interiorizando.

Incoherencia real

Ahora bien, pues sucede que «no todo lo que es parece ni todo lo que parece es».

Por eso quisiera llamar la atención muy puntualmente sobre una afirmación que ha venido haciendo el alcalde desde tiempos de campaña, que reiteró durante el foro, pero que derrumba por completo la consistencia de uno de los argumentos centrales de su política de movilidad, y que también es un principio rector de su visión de ciudad. A mi modo de ver, un verdadero golpe a la quijada de su discurso; una monumental contradicción.

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Bogota Ciudad y Ciudadanía Movilidad

Transmilenio y Bogotá: Víctimas de una cultura política

La destrucción de Transmilenio no es de estos días.

Destruyen Transmilenio 9M 2012
Destruyen Transmilenio 9M 2012- William Fernando Martínez/AP

Sus orígenes los encontramos varios años atrás, y la principal responsable de su debacle, sostengo yo, tiene que ser la inmadurez política de nuestro entorno. En ello cabe responsabilidad a muchos: ex alcaldes (exitosos y atroces), medios de comunicación y opinadores,  partidos políticos, y por supuesto que también a los ciudadanos. A todos. Esto último es vital reconocerlo.

¿Por qué? Pues por no hacerlo, y por culpa de esta bendita manía colectiva que nos gobierna de buscar siempre señalar primero culpables, al tiempo, que esperamos vengan “otros” o “alguien” a arreglarnos el problema, y de paso, a decidir por nosotros, es que esto (Bogotá) está como está. Asimismo, por la ridiculez de todos acá de pelearse por su pequeña parcela, por defender minifeudos, todos creyéndose el protagonista de la película, cuando a la hora de la verdad se están auto-derrotando; y todos mientras tanto, perdiendo acá abajo. Sucede a nivel de la política de la ciudad y sus protagonistas, Transmilenio es una clara víctima de esto, pero igualmente se observa a nivel de las interacciones entre sus ciudadanos. Es una cultura que además de egolatría y personalismo, implica cortoplacismo, y una marcada ausencia de empatía colectiva.

Réplica miniatura de Transmilenio
Réplica miniatura de Transmilenio

Todos tiramos para nuestro lado, sintiendo que el avance y las victorias de los demás, son nuestras derrotas. O viceversa, sentimos que ganamos, sólo si el otro pierde; nunca cuando gana. De esta manera……. no sólo NO peleamos por lo significativo, sino que en el camino enterramos nuestros avances colectivos. Los más importantes, sin duda, ya que transforman físicamente ciudades, pero además los corazones de su gente y sus expectativas del futuro.  Y eso lo logró TM.

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Bogota Ciudad y Ciudadanía

Arte Urbano: Otro lente para ver la ciudad

«Ninguna ciudad puede resolverse con un museo. El supremo museo es la propia ciudad.»

Paulo Mendes da Rocha, Arquitecto y Urbanista Brasilero 

Aproximadamente hace 1 año comencé a documentar arte urbano que encuentro en mis recorridos por Bogotá, lo cual ha sido un ejercicio mágico. Entre las razones para sentirlo así, además del aprecio por el arte, porque me ha significado una manera dinámica y entretenida de conectarme con el momento presente y el lugar donde estoy. En este caso Bogotá y la realidad de sus calles, andenes, plazas, parques, esquinas, gente, muros, árboles, etc. Tienes que activar todos tus sentidos. (El ejercicio lo llevo a donde voy).

 En este paseo, como todo en esta vida, progresivamente vas ganando sensibilidad. El ojo se va afinando. La intuición va mejorando. Y entonces, comienzas a ver detalles y ángulos de calles y lugares que de otra manera te pasarían inadvertidos.  Juegas a ubicar hermosas sutilezas de la ciudad. Juegas a fascinarte por aquello que a otros resulta intrascendente o simplemente no ven. A través de la búsqueda del arte observo la ciudad física, pero de paso también me detengo en el comportamiento de los transeúntes y las variaciones de las energías de sus distintas calles. Que las hay alegres, oscuras, mugrientas, indecentes, amables, adorables, aburridas, inhóspitas. Eso sí, todas tienen lo suyo.

 La posibilidad de sorprenderte está presente en todo momento, esperándote en cualquier esquina o callejón. ¿Dónde estará el siguiente mural? Siempre quieres ver más y ningún rincón se descarta. Las calles las andas con un sentido de misión y propósito, diferente a  quien sólo piensa en desplazarse de un punto A a un punto B. Siempre atento y curioso. Pasa el tiempo y notas cómo hay muros que ya los llevas grabados en tu memoria, y que comienzas a registrarles su evolución hasta cogerles cariño. Puedes ver cómo a algunos se les revive con nuevo arte, mientras otros, tristemente son arruinados por la insaciable y contaminante publicidad exterior. Así es la ciudad efímera.

 Ahora bien, ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo? Definitivamente caminar o rodar en bicicleta; permiten pausar, apreciar y fotografiar. El auto, generalmente no. Por lo menos no dentro de la ciudad. Hay demasiada velocidad asociada, te aísla del entorno, pero además conducirlos requiere de toda tu atención. No es paja aquello que dicen por ahí que para conocer una ciudad hay verdaderamente que caminarla.

 Definitivamente  la posibilidad de sorpresa y deslumbramiento existe aun encontrándote en el lugar en el que has vivido toda tu vida; en medio de la rutina, el trancón y el estrés. Está ahí, esperándote, a pesar de la aparente familiaridad con todo lo que te rodea y que crees que tanto conoces.

 Buscar arte urbano y registrarlo en fotos, para después compartirlo con mis amigos y el resto del mundo a través de un blog (http://miblogota.tumblr.com/),  ha sido mi manera particular de romper con la rutina, conectarme con el presente, pausar, respirar, y rescatar algo hermoso y esperanzador en medio de la  dureza de mí ciudad. Hoy me considero un turista urbano de tiempo completo. Lo invito a que lo intente.

Los invito a que me envíen fotos de arte urbano que descubran para exhibirlo en el blog. Pueden enviarlas a través de gsarmientoaparicio@gmail.com, @miblogota o compartirlas en www.facebook.com/pages/MiBlogota.

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Los huecos de la felicidad

Una iniciativa mágica. Un regalo para la ciudad. Un ejemplo de cómo transformar energías y actitudes  a partir de la creatividad y la generosidad. A veces hay que simplemente dar.

¿Cuál cree usted que es el propósito de la iniciativa? ¿Alegrar, embellecer, arte, construir conciencia, molestar, hacer reír, refrescar la rutina? ¿Todas las anteriores? Yo diría que sí.

La metáfora de rescatar huecos, embellecerlos, darles vida, llenarlos de verde, es un mensaje de esperanza. Si cambiamos el lente, encontraremos oportunidades, alegría  y unión en nuestro universo de problemas.

Mi opinión: a Bogotá no le caería nada mal una dosis de todo lo anterior.

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Las motos y su más grave pecado

Las motos en Bogotá son hoy por hoy el mejor sinónimo de la palabra atajo y el reflejo de la anarquía que se vive a diario en sus calles. No les aplica el pico y placa, no pagan parqueaderos -¿Para qué si el andén no les cuesta $1 peso?-, no respetan carriles y turnos en la vía, tampoco pagan peajes, no les aplicó el día sin carro, zigzaguean peligrosamente en todo momento adelantando carros hasta pisar la cebra, transitan campantes por andenes y ciclorutas amenazando peatones y ciclistas, ponen en peligro las vidas de personas que descienden de buses y busetas, y cuando lo ven conveniente, la contravía les resulta irresistible.

Son un peligro andante para los demás y para ellos mismos. Así se puede observar en las calles, y así lo comprueban las estadísticas. Entre los distintos actores de la vía, los motociclistas registran las tasas de accidentalidad más altas (2.665 muertes y 20.471 heridos en 2010), y después del desamparado y desdichado peatón, son quienes mueren con mayor frecuencia (Así fue en el mes de enero 2012).

A su crecimiento exponencial (pasaron de 43.714 en 2005 a aprox. 270.000 en 2012), han contribuido factores como lo baratas que resultan –eficientes en gasolina, pocos impuestos, bajo costo de su seguro de accidentes, no pico y placa, no parqueadero-, la posibilidad de evadir trancones (violando normas y todos los códigos de respeto en la vía), el indignante sistema de transporte público (“Guerra del Centavo”), que todo aquel que puede, evita, la facilidad para obtener una licencia, pero todo lo anterior, permitido en buena medida por la inexplicable demora de parte de los Gobiernos Nacional y Distrital, para entrar a ordenar el tema.

¿A qué debemos la espera? No lo sé. Pero entretanto, su número crece, el desmadre en las vías aumenta, se multiplican los lesionados y los muertos; el problema se extiende. ¿Y la solución? Pues se hará progresivamente más difícil. La nutrida sección de Vehículos de El Tiempo informaba el pasado sábado que el número de nuevas motos matriculadas en el país durante el 2011 fue de 510.730. Nuevos autos matriculados: 324.570.

Ahora bien, de toda la variedad de infracciones e imprudencias que cometen, la más grave ¡de lejos! tiene que ser la de asumir los andenes o ciclorutas como extensiones de las calles. ¿Hay lugar para las motos sobre los andenes? De ninguna manera. Absolutamente NO. Las aceras son terreno sagrado para peatones y vehículos no motorizados como bicicletas, patinetas y patines. Son el lugar de madres llevando en coche a sus chiquitos y de personas en sillas de ruedas. Son el lugar donde niños juegan y los abuelos pasean. Y sin embargo, lo anterior claramente no aplica en Bogotá, y cada día que pasa resulta más normal y frecuente, encontrarse con motociclistas trepados sobre andenes.

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La ciudad y los huecos eternos

El artículo se publicó en El Espectador

Absolut Bogotá
Absolut Bogotá

Hace unos días, regresando de vacaciones, encontré mi carro pinchado. ¿Qué hacer? Nada, resignación, cambiar rápidamente la llanta y dirigirme inmediatamente al montallantas. Valor del arreglo: $49.000. Tocó vulcanizarla, doble parche, cada uno a $19.000 más mano de obra. Precios del norte de la ciudad. Alguna vez un taxista me decía que por $10.000 le hacían la vuelta. Da igual, a todos nos drenan dinero.

Lo más lamentable es la pérdida de nuestro valioso tiempo con amigos, familia, esparcimiento y productivo. También se va nuestra capacidad de aguante y tolerancia ante el caos de la ciudad.

Uso muy ocasionalmente el auto, pero cuando lo hago, y procurando cuidado, igual me es imposible evadir los $$*&* huecos. No habían pasado dos días y ¡tenga!, caigo en uno en plena Séptima con calle 67, costado Norte-Sur. Gigantesco, de los estalla llanta y dobla rines. Cráter. Son trampas que no avisan. ¡No hay derecho! Ni la arteria principal de la ciudad se salva de este padecimiento.

Y entonces vuelven el malestar, la rabia, la impotencia y la resignación. A visitar de vuelta a los amigos del montallantas. Más tiempo y dinero extraviados. Más bronca con esta ciudad y la ineficaz y mediocre gestión de su gobierno.

Pasadas tres semanas el hueco sigue ahí. Por supuesto, más grande y amenazador. ¿Por qué no se adopta un sistema de contratación para el mantenimiento de la malla vial que en efecto garantice su mantenimiento rutinario? Por ejemplo, que se les pague a los contratistas contra la permanente buena condición de las vías, con pagos periódicos basados en resultados; es decir, basado en el buen estado de las vías. Se deja de pagar por intervención y volumen, y comenzamos a pagar por servicio y calidad

¿De qué nos sirve reparar las vías si al poco tiempo reaparecen los huecos? ¿Por qué vías que están en buen estado son reparchadas sistemáticamente, mientras vías con huecos de tamaño considerable permanecen sin atención? La cuestión es de incentivos.

Esquemas de contratación que recogen estos principios (contratación por niveles de servicio) han sido utilizados con éxito en Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Argentina, Perú, Chile, y otros.

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El reclamo ciudadano por el deterioro de la malla vial es absolutamente legítimo. No es capricho.  La administración de la ciudad necesita adoptar un sistema más efectivo, transparente y permanente de mantenimiento de la malla vial; de tapar sus huecos. Basta de excusas coyunturales como el invierno. A este problema crónico, que desangra sistemáticamente de recursos a la ciudad y a sus ciudadanos, que tanto afecta la movilidad y pone en riesgo vidas humanas, y agota nuestra paciencia, se le puede y debe poner fin.

**En días recientes, después de escrito el artículo, el hueco que lo inspiró finalmente fue tapado. Agradecer al IDU y al nuevo gobierno de la ciudad. Atender el corto plazo no deja de ser importante, pero esta es una problemática que requiere de una solución estructural para el mediano y largo plazo. 

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En sus marcas, listos… ¿ya? (Peajes Urbanos)

Gustavo Petro anunció que durante su gobierno empezará la implementación de un sistema de pago por congestión con el fin de aliviar el trancón, y que a partir de su puesta en marcha vendría el desmonte progresivo del Pico y Placa. ¿No se estaría apresurando?

¿Ya Pagó? Londres

El esquema consiste en que para entrar a ciertas zonas de la ciudad, quienes opten por utilizar el auto particular, deberán pagar una tarifa, cuyo recaudo se destinará a la ampliación y el mejoramiento del sistema de transporte público. Sistemas como el planteado funcionan con éxito en varias ciudades del mundo, siendo quizás Londres, Singapur y Estocolmo los casos más conocidos y citados.

Hay que aplaudir esta apertura del nuevo alcalde de buscar en los éxitos de otras ciudades, alternativas a los problemas de Bogotá. Pero para ello hay que informarse a fondo y partir siempre de reconocer la naturaleza y posibilidades de la ciudad con objetividad.

En medio del debate que abrió su propuesta, y sus alusiones a ejemplos internacionales para respaldar sus ideas, un twittero le dijo: “Hombre, cómo va a comparar el circuito de movilidad parisino o londinense con el bogotano; aquí se usan autos porque no hay más”. Otro le preguntó: “¿Eso sí se puede comparar así de fácil?”. Razonable pregunta. Petro respondía invitando a otro incrédulo a que conociera el sistema de San Francisco, Estados Unidos para que viera que la idea “sí funciona”.

Interesado en la evidencia, busqué en Google y Wikipedia. ¿Saben hace cuánto contempla San Francisco la posibilidad de adoptar el sistema? Desde 2004. Los estudios sólo empezaron en 2006. ¿Prueba piloto? Será en 2015. Hoy no ha entrado en funcionamiento. ¿Desconocimiento? ¿Ligereza del alcalde?

Los esquemas de Londres, Singapur y Estocolmo hacen parte de un amplio conjunto de estrategias dirigidas a administrar la demanda del tráfico —altos costos sobre la propiedad de los autos, rigurosas políticas para el estacionamiento, fuerte cultura de la bicicleta— pero, lo más importante, se apoyan en sistemas públicos de transporte con calidad y cobertura superiores al de la Bogotá de 2013 (con Fase III de Transmilenio y SITP debidamente implementados).

La implementación del sistema es bastante más compleja de lo que puede sonar la idea. Toma tiempo, requiere de estudios, cuesta y, además, suele padecer de resistencia política y escepticismo ciudadano. ¿Realmente se siente preparado el alcalde Petro para introducir prontamente un sistema de estos que garantice su éxito? ¿Está lista la ciudad?

Bogotá nos exhorta: No más improvisación.

Artículo en El Espectador: En sus marcas, listos… ¿ya?

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Nota Complementaria

No puedo estar más de acuerdo con el camino que sugiere un esquema de “cobros por congestión” o “peajes urbanos”, que busca: 1) racionalizar el uso del auto, y concretamente, desestimularlo; castigando a quien congestiona y contamina 2) mejorar y ampliar el sistema de transporte público masivo de la ciudad; buscando estimular su uso; favoreciendo un sistema más eficiente y menos contaminante 3) centrar el esfuerzo de movilidad de una ciudad en mover personas, no automóviles; y 4) que advierte que el problema del trancón nunca será resuelto, no principalmente,  por la vía de construir más vías, así ello contraríe nuestra  más fuerte intuición; Ley fundamental de la congestión vial: nuevas vías, generan nuevo tráfico, por ende, el trancón no acaba-.

La pregunta o propuesta debiera ser: ¿Qué necesitamos hacer hoy, y qué podríamos hacer a mediano término para preparar un sistema como el propuesto? Además de las grandes obras, o la introducción de sofisticados sistemas, lo que verdaderamente nos reclama el desastre bogotano de los últimos años, es apostarle a la consolidación de un proceso de mejoras incrementales. Buenas ideas, chambonamente implementadas, sólo ayudan a deslegitimar valiosas alternativas, y a erosionar la confianza del ciudadano en su gobierno.

Recursos Relacionados

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Promesas Sueltas (Pagos por Congestión)

En muy poco tiempo se le ha visto al alcalde Petro un patrón preocupante en relación a la manera como comunica sus decisiones de gobierno. Y es que ha preferido hacerlo en términos conceptuales, arrojando grandes ideas, abriendo debates, incluso polémicas, pero curiosamente, olvidándose de incluir el cómo lo va a hacer. Lo grave es lo siguiente: desde el 1 de noviembre pasó de candidato a ser alcalde electo, y desde el 1 de enero del 2012, a ser el Alcalde en ejercicio de Bogotá. Lugares, momentos, roles, y por supuesto, responsabilidades bien diferentes. Y entonces, empezando gobierno, cumplidos 16 días desde su discurso de posesión, sucede que nadie parece tener muy claro qué concretamente es lo que le propone a la ciudad.

 A continuación el caso de la movilidad y su propuesta de los “cobros por congestionar”:

Tras su victoria en octubre, le vimos anunciar con gran determinación su intención de introducir cuanto antes un sistema de “cobros por congestionar”, o lo mismo a un sistema de “peajes urbanos” para entrar a ciertas zonas de la ciudad. Una y otra vez lo oímos citar el ejemplo del esquema de Londres como un caso exitoso. Hablaba de la urgente necesidad de racionalizar el uso del automóvil particular, y de ampliar y mejorar la red de transporte público masivo de la ciudad (Y aun lo hace, ¡Bien!).  Ya, semanas más tarde, fue más lejos; atreviéndose a hablar -¿Apresurado?- de una tarifa aproximada de $2.500. ¿Cómo llegó a esa cifra? No lo sé; no explicó. Y seguramente, tampoco nadie se lo preguntó (¡Mal!). A la puesta en marcha del sistema, le amarró el desmonte gradual del Pico y Placa. Un verdadero diluvio de anuncios. El cómo, el cuándo, el dónde, y a cuánto, aun no lo tenemos.

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Una ciudad para vivir

“Cuando miras una ciudad, es como leer los sueños, las aspiraciones y el orgullo de todos los que la construyeron.” Hugh Newell Jacobsen

Fuente: Revista Semana
Fuente: Revista Semana

A la pregunta, ¿Cómo quiere que lo recuerden los bogotanos cuando salga de la Alcaldía en una frase?, el recién elegido alcalde de Bogotá respondió lo siguiente: “Como el alcalde que logró superar la segregación social en la primera infancia.” No podemos sino desearle lo mejor en este frente. Un reto sin duda loable, así como una inversión estratégica e inaplazable para la ciudad. Y sin embargo, parece más un juego de palabras, propio de quién promete mucho, pero a la vez,  a nada concreto se compromete. Y me refiero especialmente, en lo que atañe a la Bogotá perceptible. Esa con la que interactuamos a diario sus ciudadanos; la ciudad que apreciamos y vivimos con nuestros cinco sentidos.

Pensando en el futuro de la ciudad, los invito a preguntarnos lo siguiente sobre lo que nos pasó en Bogotá durante las pasadas dos administraciones: ¿Cómo evolucionó la ciudad hablando de la experiencia del ciudadano en las calles? ¿Cuál es la ciudad que hoy se presenta ante nuestros sentidos? ¿Es más segura, más amable, es más vivible? ¿Qué nos dice la superficie actual de la ciudad? ¿Vivimos en una mejor ciudad?

Mmmmm…..pues al cabo de 8 años, al cierre de la administración Moreno, en plena temporada navideña, la ciudad se encuentra absolutamente colapsada. ¿No cree? ¿Se siente capaz de refutar esta afirmación? Salga y vea no más; hágalo con cuidado. La infraestructura de la ciudad está vuelta pedazos –alud circunvalar, los millones de huecos, carrera 11-, barrios enteros sumergidos bajo las aguas fétidas del Río Bogotá, el trancón ha cobrado dimensiones ridículas, la sensación de inseguridad no cede, la confianza de la ciudadanía hacia su gobierno y la justicia se encuentra completamente erosionada, la distancia entre ciudadanos y policía se acrecienta; la intolerancia reina, el descuido general por el bienestar colectivo se impone. Las calles son del más fuerte, y de los más avivatos y atravesados.  ¿La autoestima de la ciudad y sus ciudadanos? Literalmente arrastrándose.

Y es entonces, de cara a este presente tan difícil que enfrentamos, ante una realidad tan contundente, que las palabras del alcalde electo parecen dirigidas a otro escenario.

Aquí no hay de otra. El próximo alcalde deberá centrar toda su atención en Bogotá.  Deberá ponerse en los zapatos del ciudadano de a pie. Deberá observar con detenimiento y curiosidad sus calles. Deberá bajarse a la escala del ser humano, aquella en la que las personas tocamos y vivimos la ciudad, y arrojar resultados allí (seguridad, transporte, convivencia, cultura ciudadana, infraestructura urbana, espacio público, contaminación, basuras, etc.). Deberá honrar su frase de campaña de una “Bogotá Humana Ya”; pero que sea de ver y del diario vivir, y que nos toque a todos. Ahí está el reto.

Definitvamente será en hechos visibles, que lleguen y toquen al ciudadano, donde aguardará impaciente la legitimidad del nuevo alcalde como líder de esta difícil, hoy desbaratada, pero a la vez, formidable ciudad. ¿Cómo será la ciudad visible al cabo de sus primeros 6 meses? ¿Al cabo del primer año, del segundo, y por supuesto, al cierre de su alcaldía? ¿Cómo vivirá el ciudadano de a pie su ciudad? Preguntas para tomarse muy seriamente, por Petro y su equipo, y por nosotros los ciudadanos.

Jaime Lerner, el afamado exalcalde de Curitiba, consultor internacional de ciudades por más de 40 años, no se cansa de repetir lo siguiente: “La ciudad no es un problema, sino una solución.” Insiste en que hay que moverse rápidamente y hacer, que “cualquier ciudad del mundo puede mejorarse en menos de 3 años……lo cual, no es una cuestión ni de escala, como tampoco de recursos financieros.” Al final, la capacidad de realización, de proyectar una visión y aterrizarla a la realidad,  de hacerla visible y vivible, es realmente lo fundamental.

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El problema de ser peatón

El culpable de su muerte es el mismo peatón.

Esta frase no dista mucho de la utilizada hace poco como encabezado de un artículo sobre las altas cifras de accidentalidad y mortalidad de peatones en las calles bogotanas. “Cada 48 horas muere un peatón, (atención) por no mirar al cruzar la calle”. Desde allí, sin tener siquiera que entrar a la nota, ya era posible anticipar el mensaje que se proponía enviar: imprudencia y descuido, principales causas de los accidentes y de la muerte de peatones. Es decir, el culpable de su muerte es el mismo peatón.

Les confieso que ante la sorpresa de lo que leía, releí y releí, hasta comprobar. Quedé boquiabierto y desalentado. Por un lado, la cifra es aterradora. Pero SOBRE TODO, confieso, el desaliento me vino por el sesgo contra el que camina, proveniente de un importante líder de opinión nacional; pues ello no es más que la confirmación irrefutable del precario lugar que se le da al peatón en nuestra sociedad.

Acá hay un grave problema de movilidad y seguridad vial: 3.851 atropellados y 192 muertos entre enero y agosto de 2011, lo equivalente a 16 atropellados por día o 24 muertos por mes, según cifras del Distrito. Y además, un problema de prioridades y de concepción colectiva de la ciudad.

Bogotá es una ciudad donde el rey y campeón es el carro. Cuando el peatón se encuentra con un carro, o le pide sumisamente permiso para cruzar la calle, o simplemente le da paso, o desafía y defiende su derecho a cruzar primero. En este último caso, el riesgo en el que incurre por impertinente se dispara. Así nos han educado. Y así se ha concebido la ciudad en su gran mayoría. Sucede que al tomar control de un auto, somos valientes, atravesados y hasta matones. Pero una vez bajamos del mismo, somos más bien sumisos, dóciles, casi invisibles. El problema es ser uno el peatón. Perverso. Pero así funcionamos. Y así nos condiciona el entorno. En tierras del carro, el BOLARDO es el demonio, y el peatón, un ciudadano de segunda; un pobretón.

¿Qué hacer? Convertir la protección al peatón en una prioridad de la ciudad. Pensar en el peatón es obligarnos a mirar de manera amplia y comprehensiva los aspectos más críticos de la ciudad, pensando siempre primero en las personas , no en el auto particular y sus exigencias. Esa es quizás la motivación más extraordinaria para hacer de Bogotá una ciudad tolerante, incluyente, amable con el medio ambiente, compacta, limpia, cálida y segura para todos.

Publicado en El Espectador: El problema de ser peatón

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Sr. Peñalosa ¿Había necesidad?

¿Después de militar toda una vida como independiente, y de ser, de lejos entre el lote de candidatos el más capacitado para gobernar Bogotá, había necesidad de aliarse con Uribe, y llenarse de cuestionamientos que hasta el momento no había tenido?

El mismo Peñalosa se encargó de marginar la más importante ventaja comparativa que en la actual coyuntura de crisis de la ciudad, candidato alguno pudiera presentar frente a sus rivales:

Profundo conocimiento de la ciudad, experiencia probada como alcalde, status como reconocido experto internacional en temas urbanos, y una carrera política, que no exenta de fracasos, se mantenía limpia de asociaciones con corruptos y políticos tradicionales.

En entrada  del mes de Mayo, alrededor de la alianza entre Peñalosa y el expresidente Uribe, y la gavilla de concejales uribistas que cogobernaron con Samuel Moreno, dije lo siguiente:

 “Creo en la necesidad de reivindicar las opciones políticas ciudadanas y aquellas que por trayectoria dan mayores seguridades de no terminar contaminadas por la politiquería y la corrupción. Creo en la urgente necesidad de derrotar por medio de la inspiración, las buenas ideas, y el voto de opinión –el más difícil de conquistar-,  al voto emocional, politiquero y asociado a cálculos electorales. Hoy más que  nunca el electorado bogotano tiene la responsabilidad de elegir un programa sólido que demuestre independencia y firmeza frente al manoseo de la clase política oportunista y clientelista.”

Tristemente, siendo el mejor preparado de los candidatos,  con las mejores credenciales para competir en un debate de ideas sobre la ciudad, con evidencia dura a su favor de ser un gran realizador de ideas, y blindado por una vida limpia de sospechas de corrupción, tiró por la borda esta ventaja, cuando se amistó con Uribe.

Insólitamente, como se vio en el debate televisado de RCN, remata sus últimos días de campaña defendiendo a los concejales de la U, de quienes se sospecha con fuerza, fueron cómplices de los Moreno en el carrusel de la contratación.

Mejor dicho. Sin tener nada que ver en ese entierro, termina cargando el muerto. Terminó debiéndoles. Así es. La politiquería tiene su precio en campaña, y no lo duden, también lo tendrá al gobernar.

Por eso: «Hay cosas que no tienen precio. Para todo lo demás existe Master Card.» 

Una vida limpia de asociaciones con corruptos y políticos tradicionales. No tiene precio.

Pregunto nuevamente. ¿Había necesidad?

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El Monstruo de la Corrupción

¿Conocen al Monstruo de la Corrupción? ¿Lo han visto rondar la ciudad? ¿Tiene nombre, o se le conoce sólo por Monstruo?

Pues por estos días recorre la ciudad junto al candidato al Concejo, Juan Carlos Florez, cabeza de lista de Mockus, el Monstruo de la Corrupción. Como pueden ver, es enorme y espantosamente feo. Un gran trabajo el de quienes lo fabricaron; su fusión de parecidos con algunos de nuestros más emblemáticos políticos, funcionarios públicos y contratistas señalados por graves actos de corrupción se reconoce.

Monstruo de la Corrupción
Monstruo de la Corrupción

Flórez ha sido un aguerrido y locuaz denunciante del Carrusel de la Contratación en Bogotá (Ver su Blog, Al Grano, http://www.lasillavacia.com/users/jcflorez), con la virtud y el mérito de haberlo hecho como ciudadano, ajeno a investiduras y funciones que se lo exigieran. Para su actual campaña al concejo, y consecuente con sus predicados, el candidato puso en el centro de sus prioridades y discurso, la urgente necesidad de combatir la corrupción. No veo como otra causa pueda superarla en importancia. No en medio del millonario escándalo y la colosal crisis que nos deja a los bogotanos.

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Arturas Zuokas vs. El Estacionamiento Ilegal

Acciones que dicen mucho

Sin duda que en Bogotá,  los principales amenazados por una campaña contra el estacionamiento ilegal, serían los propietarios de la gama de carros de lujo y blindados. Nada menos que la gente más prestante de la sociedad capitalina y los círculos de poder nacional.

Prohibido parquear, no para mi
Prohibido parquear, no para mi

Hablamos de políticos, grandes empresarios, periodistas, que generalmente además, se acompañan de escoltas y policía. Otra demostración de comportamiento ejemplar por parte de nuestra dirigencia.

No están solos. Por supuesto, muchos ciudadanos, cuando lo ven posible,  también lo hacen. “Avispados” que somos.

Pero aquí el punto es que ni unos ni otros tienen más o menos derecho a violar las normas -a obstaculizar o afectar el tráfico- y por el lado de la autoridad, esta debiera ejercer su facultad de multa y castigo por igual, con consistencia para todos los vehículos. ¿Pero lo hace? Claro que no.

Parquear ilegalmente el carro en Bogotá es una acción que agrava directa e inmediatamente el tráfico del sector y de la ciudad en general. De parte de los ciudadanos es un acto de irrespeto, desconsideración, conchudez, y egoísmo. También de autodestrucción, porque contribuye al trancón, y con ello desmejora automáticamente su bienestar y calidad de vida. Por parte de los que se creen importantes, y por ende,  con derecho a hacerlo, es aun más grosero. Es un abuso de autoridad, con un mensaje implícito para los demás, de que hay ciudadanos de primer y segundo nivel.

Vemos entonces como de un acto aparentemente pequeño, y que fácilmente se trivializa, se producen una serie de externalidades negativas que van más allá de la movilidad, y que nos hablan con mucha franqueza de la ciudad en la que vivimos, de su gobierno y autoridades, y de la sociedad y las personas que la habitamos.

La equidad no es solo cuestión de redistribución de la riqueza, acceso a educación y salud, o tributación,  sino que también debe manifestarse en la regulación de comportamientos y sanción de infracciones. No hay lugar a tratos  preferenciales.

En esto tiene que haber voluntad política por parte de las autoridades, mucha consistencia en la aplicación de la ley y la regulación de los códigos de convivencia, así como autorregulación por parte de la ciudadanía.

Arturas Zuokas, Alcalde de Vilnius, capital de Lituania, explica por qué lo hizo:

“Quería enviar un mensaje claro. Personas con autos costosos no pueden parquear donde les parezca, ignorando los derechos de peatones y ciclistas.””Demuestra falta de respeto, lo cual no será tolerado. Por supuesto, se tiene que tener sentido del humor en mi campo de trabajo, y pensé que esta podría ser una manera efectiva de llamar la atención sobre la intención que tiene la ciudad de combatir de forma proactiva el parqueo ilegal.”

¿Habrá llegado el mensaje? Seguro. Queda esperar que se haga cumplir.

**** ¿Qué opinan los candidatos? ¿Se comprometen a sancionar el parqueo ilegal de todos, punto? Sería una acción de gobierno que nos permitiría ver y sentir el cambio desde el día uno de la nueva administración.  Aportaría al orden de la ciudad, ayudaría a descongestionar, enviaría un mensaje de autoridad, así como de consistencia e igualdad en la aplicación de las normas y sus sanciones.  Y ojo, este es sólo un ejemplo entre muchas otras pequeñas cosas y acciones que se pueden emprender en medio del esfuerzo por recomponer el rumbo de la ciudad. No todo es asunto de metros y autopistas urbanas.

Los dejo con esta fotografía de un policía que a través de un dispositivo que toma fotos, registra la infracción, e impone la multa. El conductor ni siquiera se encuentra en el carro.

Policía impone multa utilizando tecnología
Policía impone multa utilizando tecnología

Hay tecnología, están las normas, hay policías. ¿Y voluntad política?…….