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Petro y el Peatón ¿Retórica o Prioridad?

 «Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.» Gabriel Marcel

Coherencia conceptual

El miércoles de la semana anterior, al cabo de la intervención del alcalde Gustavo Petro en el Gran Foro de Movilidad realizado en la Universidad de los Andes, varias personas del público, comenzando por la moderadora, manifestaron haber percibido una enorme coherencia en su discurso. Como muchos, compartí la opinión, pero diría que principalmente sobre los grandes conceptos. Desestimular el uso del carro, estimular  y mejorar el transporte público, la apuesta por un sistema multimodal y sobretodo la priorización del peatón. ¿Cómo no reconocer que su discurso suena cada vez más fuerte y fluido en lo conceptual y filosófico, y que a medida que pasa el tiempo lo comunica con mayor confianza y seguridad? (Ver el video)  Es innegable que lo viene interiorizando.

Incoherencia real

Ahora bien, pues sucede que «no todo lo que es parece ni todo lo que parece es».

Por eso quisiera llamar la atención muy puntualmente sobre una afirmación que ha venido haciendo el alcalde desde tiempos de campaña, que reiteró durante el foro, pero que derrumba por completo la consistencia de uno de los argumentos centrales de su política de movilidad, y que también es un principio rector de su visión de ciudad. A mi modo de ver, un verdadero golpe a la quijada de su discurso; una monumental contradicción.

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Transmilenio y Bogotá: Víctimas de una cultura política

La destrucción de Transmilenio no es de estos días.

Destruyen Transmilenio 9M 2012
Destruyen Transmilenio 9M 2012- William Fernando Martínez/AP

Sus orígenes los encontramos varios años atrás, y la principal responsable de su debacle, sostengo yo, tiene que ser la inmadurez política de nuestro entorno. En ello cabe responsabilidad a muchos: ex alcaldes (exitosos y atroces), medios de comunicación y opinadores,  partidos políticos, y por supuesto que también a los ciudadanos. A todos. Esto último es vital reconocerlo.

¿Por qué? Pues por no hacerlo, y por culpa de esta bendita manía colectiva que nos gobierna de buscar siempre señalar primero culpables, al tiempo, que esperamos vengan “otros” o “alguien” a arreglarnos el problema, y de paso, a decidir por nosotros, es que esto (Bogotá) está como está. Asimismo, por la ridiculez de todos acá de pelearse por su pequeña parcela, por defender minifeudos, todos creyéndose el protagonista de la película, cuando a la hora de la verdad se están auto-derrotando; y todos mientras tanto, perdiendo acá abajo. Sucede a nivel de la política de la ciudad y sus protagonistas, Transmilenio es una clara víctima de esto, pero igualmente se observa a nivel de las interacciones entre sus ciudadanos. Es una cultura que además de egolatría y personalismo, implica cortoplacismo, y una marcada ausencia de empatía colectiva.

Réplica miniatura de Transmilenio
Réplica miniatura de Transmilenio

Todos tiramos para nuestro lado, sintiendo que el avance y las victorias de los demás, son nuestras derrotas. O viceversa, sentimos que ganamos, sólo si el otro pierde; nunca cuando gana. De esta manera……. no sólo NO peleamos por lo significativo, sino que en el camino enterramos nuestros avances colectivos. Los más importantes, sin duda, ya que transforman físicamente ciudades, pero además los corazones de su gente y sus expectativas del futuro.  Y eso lo logró TM.

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En sus marcas, listos… ¿ya? (Peajes Urbanos)

Gustavo Petro anunció que durante su gobierno empezará la implementación de un sistema de pago por congestión con el fin de aliviar el trancón, y que a partir de su puesta en marcha vendría el desmonte progresivo del Pico y Placa. ¿No se estaría apresurando?

¿Ya Pagó? Londres

El esquema consiste en que para entrar a ciertas zonas de la ciudad, quienes opten por utilizar el auto particular, deberán pagar una tarifa, cuyo recaudo se destinará a la ampliación y el mejoramiento del sistema de transporte público. Sistemas como el planteado funcionan con éxito en varias ciudades del mundo, siendo quizás Londres, Singapur y Estocolmo los casos más conocidos y citados.

Hay que aplaudir esta apertura del nuevo alcalde de buscar en los éxitos de otras ciudades, alternativas a los problemas de Bogotá. Pero para ello hay que informarse a fondo y partir siempre de reconocer la naturaleza y posibilidades de la ciudad con objetividad.

En medio del debate que abrió su propuesta, y sus alusiones a ejemplos internacionales para respaldar sus ideas, un twittero le dijo: “Hombre, cómo va a comparar el circuito de movilidad parisino o londinense con el bogotano; aquí se usan autos porque no hay más”. Otro le preguntó: “¿Eso sí se puede comparar así de fácil?”. Razonable pregunta. Petro respondía invitando a otro incrédulo a que conociera el sistema de San Francisco, Estados Unidos para que viera que la idea “sí funciona”.

Interesado en la evidencia, busqué en Google y Wikipedia. ¿Saben hace cuánto contempla San Francisco la posibilidad de adoptar el sistema? Desde 2004. Los estudios sólo empezaron en 2006. ¿Prueba piloto? Será en 2015. Hoy no ha entrado en funcionamiento. ¿Desconocimiento? ¿Ligereza del alcalde?

Los esquemas de Londres, Singapur y Estocolmo hacen parte de un amplio conjunto de estrategias dirigidas a administrar la demanda del tráfico —altos costos sobre la propiedad de los autos, rigurosas políticas para el estacionamiento, fuerte cultura de la bicicleta— pero, lo más importante, se apoyan en sistemas públicos de transporte con calidad y cobertura superiores al de la Bogotá de 2013 (con Fase III de Transmilenio y SITP debidamente implementados).

La implementación del sistema es bastante más compleja de lo que puede sonar la idea. Toma tiempo, requiere de estudios, cuesta y, además, suele padecer de resistencia política y escepticismo ciudadano. ¿Realmente se siente preparado el alcalde Petro para introducir prontamente un sistema de estos que garantice su éxito? ¿Está lista la ciudad?

Bogotá nos exhorta: No más improvisación.

Artículo en El Espectador: En sus marcas, listos… ¿ya?

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Nota Complementaria

No puedo estar más de acuerdo con el camino que sugiere un esquema de “cobros por congestión” o “peajes urbanos”, que busca: 1) racionalizar el uso del auto, y concretamente, desestimularlo; castigando a quien congestiona y contamina 2) mejorar y ampliar el sistema de transporte público masivo de la ciudad; buscando estimular su uso; favoreciendo un sistema más eficiente y menos contaminante 3) centrar el esfuerzo de movilidad de una ciudad en mover personas, no automóviles; y 4) que advierte que el problema del trancón nunca será resuelto, no principalmente,  por la vía de construir más vías, así ello contraríe nuestra  más fuerte intuición; Ley fundamental de la congestión vial: nuevas vías, generan nuevo tráfico, por ende, el trancón no acaba-.

La pregunta o propuesta debiera ser: ¿Qué necesitamos hacer hoy, y qué podríamos hacer a mediano término para preparar un sistema como el propuesto? Además de las grandes obras, o la introducción de sofisticados sistemas, lo que verdaderamente nos reclama el desastre bogotano de los últimos años, es apostarle a la consolidación de un proceso de mejoras incrementales. Buenas ideas, chambonamente implementadas, sólo ayudan a deslegitimar valiosas alternativas, y a erosionar la confianza del ciudadano en su gobierno.

Recursos Relacionados

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Promesas Sueltas (Pagos por Congestión)

En muy poco tiempo se le ha visto al alcalde Petro un patrón preocupante en relación a la manera como comunica sus decisiones de gobierno. Y es que ha preferido hacerlo en términos conceptuales, arrojando grandes ideas, abriendo debates, incluso polémicas, pero curiosamente, olvidándose de incluir el cómo lo va a hacer. Lo grave es lo siguiente: desde el 1 de noviembre pasó de candidato a ser alcalde electo, y desde el 1 de enero del 2012, a ser el Alcalde en ejercicio de Bogotá. Lugares, momentos, roles, y por supuesto, responsabilidades bien diferentes. Y entonces, empezando gobierno, cumplidos 16 días desde su discurso de posesión, sucede que nadie parece tener muy claro qué concretamente es lo que le propone a la ciudad.

 A continuación el caso de la movilidad y su propuesta de los “cobros por congestionar”:

Tras su victoria en octubre, le vimos anunciar con gran determinación su intención de introducir cuanto antes un sistema de “cobros por congestionar”, o lo mismo a un sistema de “peajes urbanos” para entrar a ciertas zonas de la ciudad. Una y otra vez lo oímos citar el ejemplo del esquema de Londres como un caso exitoso. Hablaba de la urgente necesidad de racionalizar el uso del automóvil particular, y de ampliar y mejorar la red de transporte público masivo de la ciudad (Y aun lo hace, ¡Bien!).  Ya, semanas más tarde, fue más lejos; atreviéndose a hablar -¿Apresurado?- de una tarifa aproximada de $2.500. ¿Cómo llegó a esa cifra? No lo sé; no explicó. Y seguramente, tampoco nadie se lo preguntó (¡Mal!). A la puesta en marcha del sistema, le amarró el desmonte gradual del Pico y Placa. Un verdadero diluvio de anuncios. El cómo, el cuándo, el dónde, y a cuánto, aun no lo tenemos.

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Una ciudad para vivir

“Cuando miras una ciudad, es como leer los sueños, las aspiraciones y el orgullo de todos los que la construyeron.” Hugh Newell Jacobsen

Fuente: Revista Semana
Fuente: Revista Semana

A la pregunta, ¿Cómo quiere que lo recuerden los bogotanos cuando salga de la Alcaldía en una frase?, el recién elegido alcalde de Bogotá respondió lo siguiente: “Como el alcalde que logró superar la segregación social en la primera infancia.” No podemos sino desearle lo mejor en este frente. Un reto sin duda loable, así como una inversión estratégica e inaplazable para la ciudad. Y sin embargo, parece más un juego de palabras, propio de quién promete mucho, pero a la vez,  a nada concreto se compromete. Y me refiero especialmente, en lo que atañe a la Bogotá perceptible. Esa con la que interactuamos a diario sus ciudadanos; la ciudad que apreciamos y vivimos con nuestros cinco sentidos.

Pensando en el futuro de la ciudad, los invito a preguntarnos lo siguiente sobre lo que nos pasó en Bogotá durante las pasadas dos administraciones: ¿Cómo evolucionó la ciudad hablando de la experiencia del ciudadano en las calles? ¿Cuál es la ciudad que hoy se presenta ante nuestros sentidos? ¿Es más segura, más amable, es más vivible? ¿Qué nos dice la superficie actual de la ciudad? ¿Vivimos en una mejor ciudad?

Mmmmm…..pues al cabo de 8 años, al cierre de la administración Moreno, en plena temporada navideña, la ciudad se encuentra absolutamente colapsada. ¿No cree? ¿Se siente capaz de refutar esta afirmación? Salga y vea no más; hágalo con cuidado. La infraestructura de la ciudad está vuelta pedazos –alud circunvalar, los millones de huecos, carrera 11-, barrios enteros sumergidos bajo las aguas fétidas del Río Bogotá, el trancón ha cobrado dimensiones ridículas, la sensación de inseguridad no cede, la confianza de la ciudadanía hacia su gobierno y la justicia se encuentra completamente erosionada, la distancia entre ciudadanos y policía se acrecienta; la intolerancia reina, el descuido general por el bienestar colectivo se impone. Las calles son del más fuerte, y de los más avivatos y atravesados.  ¿La autoestima de la ciudad y sus ciudadanos? Literalmente arrastrándose.

Y es entonces, de cara a este presente tan difícil que enfrentamos, ante una realidad tan contundente, que las palabras del alcalde electo parecen dirigidas a otro escenario.

Aquí no hay de otra. El próximo alcalde deberá centrar toda su atención en Bogotá.  Deberá ponerse en los zapatos del ciudadano de a pie. Deberá observar con detenimiento y curiosidad sus calles. Deberá bajarse a la escala del ser humano, aquella en la que las personas tocamos y vivimos la ciudad, y arrojar resultados allí (seguridad, transporte, convivencia, cultura ciudadana, infraestructura urbana, espacio público, contaminación, basuras, etc.). Deberá honrar su frase de campaña de una “Bogotá Humana Ya”; pero que sea de ver y del diario vivir, y que nos toque a todos. Ahí está el reto.

Definitvamente será en hechos visibles, que lleguen y toquen al ciudadano, donde aguardará impaciente la legitimidad del nuevo alcalde como líder de esta difícil, hoy desbaratada, pero a la vez, formidable ciudad. ¿Cómo será la ciudad visible al cabo de sus primeros 6 meses? ¿Al cabo del primer año, del segundo, y por supuesto, al cierre de su alcaldía? ¿Cómo vivirá el ciudadano de a pie su ciudad? Preguntas para tomarse muy seriamente, por Petro y su equipo, y por nosotros los ciudadanos.

Jaime Lerner, el afamado exalcalde de Curitiba, consultor internacional de ciudades por más de 40 años, no se cansa de repetir lo siguiente: “La ciudad no es un problema, sino una solución.” Insiste en que hay que moverse rápidamente y hacer, que “cualquier ciudad del mundo puede mejorarse en menos de 3 años……lo cual, no es una cuestión ni de escala, como tampoco de recursos financieros.” Al final, la capacidad de realización, de proyectar una visión y aterrizarla a la realidad,  de hacerla visible y vivible, es realmente lo fundamental.

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No más izquierda, pero muy posiblemente Sí

Entre la gran mayoría de los bogotanos, la opción de subir nuevamente una opción de izquierda al poder está descartada. ¿Darles una tercera oportunidad de gobernar la ciudad? La gran mayoría, dice que no. ¿Razones? No creo que falte enunciarlas.

 Y así nos lo confirmaría una rápida lectura de la intención de voto. Para la actual elección, las preferencias de los bogotanos están en su gran mayoría con opciones no representativas de la izquierda democrática. Algo que se entiende dentro de la lógica democrática; y era de esperarse. Los buenos gobiernos se premian con el voto. Los malos se castigan.

 Lo cual da, siguiendo esa idea, que las posibilidades de que la izquierda repita gobierno en Bogotá debieran ser muy pocas o inexistentes. ¿Cierto?

 Pues la verdad……no. No es así. No en Bogotá.

 A contados días de la crucial elección, el candidato más opcionado, el puntero en las encuestas, se llama Gustavo Petro. Hoy Petro con sólo un 27% de la intención de voto en las encuestas, está muy cerca de ser el próximo alcalde de Bogotá.  El candidato oficial del PD, Aurelio Suarez, registra apenas el 1%. No hay que ser un genio para saber a dónde se irán los votos militantes del PD.  Así el uno diga que ya nada tiene que ver con el Polo, y el otro, diga que Petro ya nada tiene que ver con la izquierda.

Mientras tanto, la preferencia por un gobierno de la ciudad diferente a la línea ideológica del PD se atomiza entre las candidaturas de Peñalosa (21%), Parody (17%), Galán (10%) y Luna (7%). La sumatoria de sus candidaturas alcanza entre 55%-60% del global de la intención de voto.

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Votar a favor de algo (Mockus fue el comodín)

Coincido con quienes celebran la alianza que sellaron Gina Parody y Antanas Mockus, porque representa la mejor oportunidad de dinamizar una elección hasta el momento sosa y tendiente a la polarización.

Parecíamos destinados a la polarización
Parecíamos destinados a la polarización

 Todo parecía destinado a lo siguiente; 2 punteros con grandes diferencias y hasta animadversión personal mutua –uno de izquierda, el otro amangualado con el uribismo-, y detrás, un lote de candidatos (11), algunos excelentes, pero que difícilmente lograban demarcarse en las encuestas y diferenciarse los unos de los otros.

 Hay que ver si la llave Parody-Mockus repunta en la recta final de la elección. De ser así, ganarían la ciudadanía, el ejercicio ciudadano de votar, y por supuesto, la ciudad. Gane quien gane la elección.

 ¿Qué le ofrece la carta Parody-Mockus a la elección? 5 razones de peso para verlo así:

Alianza Parody-Mockus
Alianza Parody-Mockus

 1. Freno a la polarización. No hay 2 opciones opuestas, hay 3 diferentes. Lo primero y más importante, es que frena la inercia de un ambiente electoral que tendía marcadamente hacia la polarización, y que de haberse continuado, habría reducido la decisión de muchos electores a un voto “en contra de”. ¡Qué pereza! Punto. Me incluyo entre estos. Cuando parecía que ya muchos aceptábamos esta inercia. (Petro vs Peñalosa: Revista Dinero)

 2. Aleja la posibilidad de una intensa guerra sucia entre 2 punteros. Sin una carta fuerte reclamando el centro del tablero, sin un tercer jugador fuerte, el fantasma de la guerra sucia, asomaba sus narices (Alcaldía de Bogotá: ¿comienza la guerra sucia?).

¿Y eso que quiere decir? En pocas palabras, publicidad negativa y engañosa, buscando la emotividad del votante, de lado y lado, y mientras tanto, el debate de las ideas asfixiado. Definitivamente el voto en contra de, simplista y maniqueo no le conviene a la ciudad, y la aparición de ese tercero fuerte, ayuda a desarmar el juego.

 3. Menos emoción y más reflexión. Más equilibrio y balance para el debate. El talante técnico e independiente de la alianza, favorece la recuperación de una discusión más profunda y responsable de los temas. Mockus ha señalado la levedad con la que el candidato Petro ha planteado algunas de sus propuestas. Pero al mismo tiempo, todos sabemos de la distancia que hoy existe entre él y su excopartidario. La alianza Parody-Mockus se forjó alrededor de fuertes afinidades sobre principios fundamentales; y eso da credibilidad.

 Es una llave que le apuesta radicalmente a la conquista del voto de opinión.

 4. El discurso sobre Ciudadanía y Cultura Ciudadana entra a jugar con fuerza. Cómo hacia de falta ¿No creen? Insólitamente, en medio de la grave crisis por la que atraviesa la ciudad, que pasa también por una profunda crisis de su ciudadanía, el discurso de la cultura ciudadana venía pasando de agache. Imposible de entender. Hasta que aparece finalmente una candidatura que le señala al ciudadano, la importancia de su rol y compromiso, para que la ciudad mejore en todos sus frentes. “Todos ponen, todos toman” y la idea de “la autorregulación”.

 Previamente, la campaña parecía una feria de mercado donde todo se reducía a un YO, YO, YO por parte de los candidatos. Una dinámica inflacionaria de propuestas, donde todos prometían hacerlo todo, y por supuesto, mejor que el otro, con el ciudadano como un mero espectador.

 Mockus y su cultura ciudadana. Un  discurso que no pierde vigenciaEs este discurso, con sus mensajes a la ciudadanía, lo que a mi modo de ver, le da el tan necesitado empujón a la candidatura de Parody. La filigrana con la que ensamblan el programa de la candidata con la esencia del exalcalde es sorprendente. Sin esto,  difícilmente  la candidata  hubiera logrado desmarcarse de Galán y Luna.

Pero además, también le valió para fortalecer sus propuestas de educación y lucha contra la corrupción, pues nadie cómo Mockus ha logrado posicionar estos temas en los debates de la sociedad capitalina, y si se quiere, del país. Parody-Mockus: 14 Puntos Programáticos

 El acompañamiento de Mockus, tal y como lo vienen haciendo, ratificando que es un proyecto de equipo, será fundamental para terminar de asegurar que los votos del exalcalde lleguen a la candidata.

 5. La carta de la juventud y la renovación política se fortalecen. Al treparse entre los punteros, Parody tiene la oportunidad, ahora sí, de reivindicar su juventud como rasgo diferenciador ante sus rivales directos (Petro y Peñalosa). Pero rezagada, en 4to lugar, compitiendo cabeza a cabeza con Galán y Luna, no era fácil jugar dicha carta. Por lo menos no tan efectivamente. 

Y lo anterior, en un momento donde para muchos electores, darle paso a las nuevas generaciones, teniendo 3 muy buenos candidatos en sus 30’s, parecía ser una opción nada despreciable. Pero para eso, la opción debía tener verdaderas posibilidades.

Pero hay algo mejor. La fórmula Parody-Mockus combina la juventud de la candidata con la experiencia del exalcalde. Algo sin duda importante y que le viene muy bien a Parody, en medio de la crisis administrativa que vive la ciudad. Entre el lote de candidatos, sólo Mockus podría certificar experiencia y capacidades comparables a las de Peñalosa, pensando en el manejo de la ciudad. Petro por ejemplo, no tiene ninguna. 

 Finalmente, la alianza también puede interpretarse como un acto de generosidad y confianza de Mockus hacia las nuevas generaciones. Y en general. ¿No cree? Lo invito entonces a que se pregunte lo siguiente: ¿Cuántos candidatos –de Colombia o de donde se quiera- habrían declinado su candidatura teniendo legítimas posibilidades de ganar (Mockus iba 3ero entre 11), y más, para apoyar a alguien que pierde frente a él en las encuestas? Y por supuesto, hacia las mujeres. 

 Conclusión: El desgaste de Mockus tras su candidatura presidencial y su salida del Partido Verde era notorio. Y sin embargo, irrumpió en la elección llevándose un 14% de la intención de voto, ubicándose tercero. Si nada, ello tenía que sugerir que sus ideas y menos él como candidato, seguían más vigentes que nunca. Y parece que así lo entendió. 

Pasada una semana todo indica que a Gina le funcionó la alianza. Fue una voltereta llena de imaginación y cargada de mensajes positivos. Había que sacudir el tablero, y Gina y Mockus lo hicieron con gran elegancia. 

 Se abrió la elección, lo cual es positivo para el debate. Ahora nos corresponde a los ciudadanos tomar la mejor decisión.

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Campaña por Bogotá: ¿Qué nos dicen los Websites de los candidatos?

 

La realidad de una ciudad como Bogotá, con una ciudadanía cada vez más familiarizada con las nuevas tecnologías, pero también más  activa y presente en el mundo de la virtualidad, nos permite presagiar que parte significativa de la confrontación política que librarán las distintas opciones que aspiran a gobernar la ciudad, tendrá lugar ahí;  en el ciberespacio.

Así es. Tan importante como salir a las calles en busca del contacto directo con los ciudadanos, o en los medios de comunicación  tradicionales  (tv, radio y prensa), será el sello que los candidatos sepan dejar en el ámbito de la virtualidad y la destreza  que  muestren a través de poderosos recursos tecnológicos y en línea que están a su disposición. En medio de una carrera electoral tan estrecha como la que estamos viendo configurarse (ninguno supera el 20%), un buen o mal desempeño en este ámbito podría ser definitivo; al margen de las fortalezas  que puedan desprenderse de la  experiencia y trayectoria profesional de los candidatos.

Los medios digitales tienen que ser parte activa y esencial de las campañas políticas modernas. Las posibilidades y el atractivo que Facebook y Twitter ofrecen para atraer seguidores y agitar opinión no pueden desconocerse. Son 6.4 millones las cuentas registradas en Bogotá en Facebook según estudio de www.socialbakers.com, y la participación en Twitter, que atrae un público distinto (opinión más calificada y especializada), está en los miles, y crece rápidamente. Tan es así, que en las campañas se buscan estrategas para redes sociales. (Hoy encuentra a la totalidad de candidatos en Twitter. Búsquelos y sígalos.)

Por lo anterior, soy de la opinión que la página de Internet de los candidatos tiene que constituirse en recurso fundamental y estratégico  para las respectivas campañas. Y siguiendo esta idea, también creo que una mirada en detalle a ellas, dice mucho de las calidades y capacidades de los distintos candidatos. A continuación las razones:

1.       En nuestros tiempos, las páginas de internet son la principal carta de presentación de toda empresa, institución, ONG, negocio. ¿Puede imaginarse una empresa seria y moderna, recientemente constituida, y con grandes expectativas de éxito, saliendo al mercado sin una página de internet? Definitivamente no.