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Bogotá se merece una 2a oportunidad

Arcoiris bogotanosEn medio de la actual coyuntura electoral y a tan sólo 10 días de los comicios, la polarización que tanto se comenta (de la que tanto se habla) debería plantearse sobre la base de juzgar y calificar la gestión de los últimos gobiernos, con especial atención sobre el que va de salida. Creo que así lo está viendo la mayoría del electorado, tal cual como lo vio hace 4 años a pesar del triunfo de Petro (30%). Los malos gobiernos se castigan con el voto.

Entonces, la polarización no va sobre si se es de izquierda o derecha (aunque algunos insistan en verlo o plantearlo así). La polarización, en este momento específico de la ciudad, se configura sobre la dura pero justa calificación que los bogotanos le asignan a la lamentable gestión de los últimos 3 gobiernos, y que no olvidan la corrupción humillante de la que fueron víctimas con Samuel Moreno (Polo Democrático) de alcalde y Clara López (Polo Democrático) como su Secretaria de Gobierno.Es el costo razonable de gestiones vergonzosas una tras otra y ese fatídico episodio de corrupción que por delante se llevaron el ánimo de la ciudad y la calidad de vida de los bogotanos. Es el ejercicio de la democracia en acción.

¿Cuál es entonces el problema con esta “polarización” si se da principalmente a partir de propuestas, señalando la corrupción del pasado reciente de la ciudad y haciendo críticas argumentadas a una mala gestión? Si ese examen conlleva ese tipo de polarización, pues que así sea. A esa polarización no hay que temerle. (Ahora, hay quienes diseñaron su discurso para buscar quedar bien con todo el mundo.) 

Así como es de vital que Bogotá recuerde ese pasado no muy lejano que demostró que la transformación positiva de la ciudad es posible, es igualmente clave que pasemos la página de estos malos gobiernos sin olvidar su altísimo costo principalmente en términos de calidad de vida.

La propuesta es que juzguemos nuestra experiencia con la ciudad al cabo de los últimos 4 y 8 años (Gustavo Petro y Samuel Moreno/Clara López). ¿Cómo evolucionó la ciudad hablando de la experiencia del ciudadano en las calles? ¿Cuál es la ciudad que hoy se presenta ante nuestros sentidos? ¿Es más segura, más amable, es más vivible¿ ¿Vivimos en una mejor ciudad? Me refiero a la ciudad perceptible, aquella que enfrentamos en nuestro diario vivir.  ¿No debe ser este el verdadero centro de la discusión y de la decisión que se avecina el próximo 25 de octubre?

Y sin embargo, lo cierto es que quien ha imprimido a estos 4 años un tono tropelero y revanchista es el alcalde Petro. A pesar de su fracasada gestión. A pesar de que la revolución urbana que le prometió a los bogotanos nunca superó el discurso. ¿Porqué entonces asumir una posición tibia y ambigua frente a una gestión paupérrima y su errático liderazgo?

Los bogotanos están cansados del deterioro de la ciudad y por eso están inclinándose por el discurso más claro de cambio y por la experiencia de quién ya lo hizo una vez.

Hector Abad Faciolince lo decía en estos días: “Peñalosa y Bogotá se merecen una segunda oportunidad, Petro y el Polo un castigo.”

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Al concejo de Bogotá conozco de primera mano estas 2 excelentes opciones:

  • Diego Laserna con el #26 Alianza Verde. Sin duda han desarrollado la que puede ser la campaña más creativa y rica en contenido para llegar al concejo. Lo acompañan un grupo de jóvenes que han probado su compromiso por Bogotá.
  • Fernando Rojas #45 ASI. Una persona muy comprometida que lleva años estudiando la ciudad y trabajando por ella al lado de Juan Carlos Flórez.

Ambos le subirían el nivel a esa desprestigiada institución.

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Visión 0 Bogotá: Propuesta para salvar vidas humanas

¿Priorizamos velocidad y la comodidad del automóvil o vidas humanas y calidad de vida? El asunto de la seguridad vial nos obliga como sociedad a ordenar prioridades.

¿Cómo es la ciudad en la queremos vivir?

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Peatonito MX – Fuente: Se desconoce – si alguien la conoce por favor indicarla – Obtenida de la web

Todo empieza por tomar la decisión de convertir a Bogotá en una gran ciudad para caminar, pero sobretodo de salvar vidas humanas. La idea es pactar un compromiso colectivo de priorizar vidas y bienestar humano por encima de nuestra absurda obsesión por el afán, la velocidad y el comfort del automóvil. Se trata de iniciar un esfuerzo sostenido en el tiempo, empezando hoy mismo –hay que empezar hoy mismo-, para hacer de Bogotá la ciudad más segura de la región en materia de accidentalidad vial. Ir por menos es mediocre e inadmisible. Este es el camino que propone la Estrategia de Visión 0 que explicaré más adelante.

Pero que es en el fondo, sobretodo una enorme apuesta por hacer de Bogotá una gran ciudad para vivir y ser felices.

En qué estamos hoy……

A pesar de que al alcalde Petro se le vio muy insistente y convencido a comienzos de su administración sobre la importancia de priorizar al peatón, lo cierto es que nunca se vieron las acciones, políticas, campañas y recursos que materializaran tal objetivo. Por el contario, en el 2014, al cabo de 3 años de gobierno, es el año durante su administración en que muere el mayor número de peatones en las calles de Bogotá. Entre 2013 y 2014 el salto de peatones muertos fue de +52 pasando de 270 a 322. Nos acercamos a la muerte de un peatón diario en Bogotá. Mientras tanto, por el lado de los ciclistas tenemos que el número de muertos también aumentó de 51 a 56 (+5). Peatones y ciclistas concentraron el 62% de las víctimas fatales en accidentes fatales de tráfico. Al sumarle motociclistas el porcentaje se trepa a 86%. Es un crudo panorama que evidencia que Bogotá podrá ser cualquier cosa menos una ciudad humana. Lo dicen las estadísticas y lo reafirma la experiencia de las personas en las calles. Acá no respetamos ni a una abuelita cruzando la calle.

El actual status quo es inaceptable. Y como podemos ver y es de esperarse, quienes caminan se llevan la peor parte.

Muertes por actor en la vía

Pequeña muestra del entorno al que se enfrenta el peatón en Bogotá

Pero lo hicimos bien hace unos años – 1995-2003

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¿Cómo se logró esta considerable caída? Diseño, Educación. Autoridad/Control

La fotografía actual de la situación contrasta fuertemente con el período 1995-2003 (8 años), dónde las muertes por accidentes de tráfico descendieron sostenidamente año a año, cayendo de 1.341 en 1994 a 585 en 2003. Al cabo de más de 10 años, el total de víctimas en el tráfico permanece prácticamente quieto. En 2014 la cifra total de muertes en accidentes de tránsito fue 606.

¿En qué consiste una estrategia de Visión 0?

¿Qué es Visión 0?

Seguridad Vial: un problema de política pública…

“Visión Cero trata el problema de los accidentes de tráfico como un problema de política pública que puede enfrentarse a través de ejercicio de autoridad/control, educación y diseño.” Estrategia Visión 0 Nueva York

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La invitación que le hacemos a la ciudad es a comprometerse con una estrategia de seguridad vial de Visión 0, cuyo objetivo consiste en reducir a 0 las muertes por accidentes de tráfico en las ciudades, priorizando peatones y ciclistas. ¿Para cuándo? Es un proyecto de largo plazo, que nos puede tomar 15-20 años, pero que tiene que empezar hoy mismo y llevarse a cabo con un enorme sentido de urgencia. Ojo: No es tarea de un sólo gobierno (Ver: Tareas urgentes, que NO son tareas de un sólo gobierno).

Estas estrategias empiezan por plantear que ninguna muerte en las vías es aceptable y que todas son prevenibles. Así como lo oye: todas son prevenibles. Es una gran apuesta por salvar vidas humanas, buscando en primer lugar cambiar el imaginario de la sociedad sobre el problema de la violencia vial. Las muertes en el tráfico NO son accidentales, hay condiciones del entorno, así cómo situaciones y comportamientos que las causan. Al frente tenemos un problema de política pública que en primer lugar requiere de un fuerte cambio de mentalidad por parte de la sociedad y por quienes tienen la responsabilidad de diseñarla y ejecutarla.

Visión 0 es una estrategia comprehensiva y multifacética (autoridad + educación + diseño e ingeniería) que pone el énfasis en el diseño del sistema; que entiende que todas las partes se interconectan y juegan un rol determinante. ¿Cómo intervenimos ese entorno físico y cultural que maltrata y cobra la vida de cientos de peatones para hacerlo más seguro? Respuesta: Una combinación de autoridad/control, pedagogía/educación, diseño/ingeniería; y claro, de enorme liderazgo institucional y social. Todos los factores son necesarios. Eso es.

Por lo tanto, la participación y acción coordinada y articulada por parte de varias agencias del gobierno distrital (Secretarías Educación, Movilidad, IDU, Gobierno, Salud, oficina del Alcalde), como también la definición de unos roles de liderazgo claros resulta fundamental. ¿Quiénes deben ser los responsables institucionales de la estrategia? En primera línea deben liderar el Alcalde, la Secretaria de Movilidad y la Policía Distrital; y por supuesto el IDU (diseño/ingeniería). Pero otras agencias del distrito también deben participar como es el caso de la Secretaría de Educación en temas por ejemplo de Transporte Escolar y Educación Vial. Es una política absolutamente transversal.

“Una vida perdida es una vida perdida”

Bill de Blasio, Actual Alcalde de Nueva York, elegido con propuestas de respeto por el peatón y los ciclistas.

¿Qué tan alto dentro de sus prioridades tienen los actuales candidatos a la alcaldía de Bogotá la seguridad vial? Ya hubo uno que abiertamente me dijo que se le había olvidado ponerlo en su programa…Oops

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“El candidato de las calles seguras”

En el próximo post profundizaré sobre los tres ejes de política que trabaja la estrategia y otros factores que son determinantes para garantizar su efectividad. Y dejo la pregunta: ¿Qué pudo haber tenido que ver el pasado de Bogotá en los orígenes de una estrategia de estas, que nació en Suecia en 1997 y ahora está siendo implementada en otras ciudades del mundo, entre ellas Nueva York?

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Todos Somos Peatones – Bogotá Visión 0 es una iniciativa de la sociedad civil, liderada por La Ciudad Verde, Combo2600 y Cebras por la Vida/Miblogota, que busca llamar la atención sobre la tragedia urbana de la accidentalidad vial en Bogotá y poner presión para que se desarrolle e implemente una estrategia robusta y comprehensiva que nos proponga la meta de reducir a 0 las muertes de peatones/accidentes de tráfico en las vías de la ciudad.

¿Habrá equipo por Bogotá?

Foto Revista Semana

Foto Revista Semana

Palabras clave: Liderazgo colectivo, elecciones Bogotá 2015, Bogotá, Equipo por Bogotá, Enrique Peñalosa, David Luna, Carlos Galán, Rafael Pardo, Clara López

Será bueno pararle bolas a la apuesta colectiva que están planteando David Luna, Carlos Fernando Galán y Enrique Peñalosa. La propuesta parece atinada para el actual momento de la ciudad y la triste historia de sus últimos 12 años, 3 gobiernos, 6 alcaldes. Desde el nombre “Equipo por Bogotá”, énfasis en equipo, aquí se nos plantéa de manera acertada la urgencia que tenemos los bogotanos de apostarle a un liderazgo distinto al que nos trajo hasta acá. Me refiero a un liderazgo colectivo –algo casi alienígena en estas tierras- más que individual o mesiánico, capaz de poner por encima de las agendas personales y el ego el futuro de la ciudad. En el caso de Bogotá, avances extraodinarios se truncaron al no acompañarse de esfuerzos y estrategias que le garantizaran al proceso su sostenibilidad social y política. Idos los líderes visionarios y huérfana la ciudad de unos ciudadanos empoderados de las conquistas logradas, pasó lo que pasó (Ver: Transmilenio y Bogotá: Víctimas de una cultura política). Hoy me atrevo a asegurar que el principal vacío que ha padecido Bogotá desde hace ya más de 10 años es el de su liderazgo colectivo, y que su crisis por lo tanto ha sido el fracaso de todos: políticos, ciudadanía, empresariado, medios de comunicación, sus instituciones, la Nación, etc.

Por eso espero que esta aventura política sea producto de un verdadero proceso de maduración política por parte de ellos, así como de la misma ciudad y su gente. Bogotá lo necesita.

Ahora, sobre las pasadas elecciones, el senador Galán ha explicado que están enmendando el enorme error que cometieron al dividirse. Porque lo cierto es que fueron ellos –Luna, Galán, Parody y Peñalosa- los principales responsables del resultado electoral, NO los votantes como ha sido costumbre señalar. En aquel 2010, los ciudadanos castigaron enfáticamente la gestión de los gobiernos de izquierda con su voto, dejando claro su rechazo frente al rumbo que había tomado la ciudad y el humillante episodio del ¨Carrusel de la Contratación.¨ Sin embargo la divisón de este grupo de 4 candidatos afines fragmentó el 55-60% del electorado, permitiéndole al ahora 6º mejor alcalde del planeta, llegar a gobernar con enorme soberbia pero sólo el 30% de la votación (Ver: No más izquierda, pero posiblemente sí). Su miopía e incapacidad de armar equipo se encargó de configurar el tablero político que le quedó a la ciudadanía para escoger. Aquella fue la historia de un errante liderazgo político que se autoderrotó y de paso defraudó a la ciudad.

Y sin embargo, antes que el candidato Pardo, estas tres personas –Galán, Luna y Peñalosa- le han dedicado una parte importante de sus carreras a la ciudad (candidatos a alcalde, concejales, ediles, alcalde). Lo cual es importante y debe contar. El juego de egos y el celo por quién se queda con el puesto, sencillamente es algo que la ciudad no resiste más. Cómo tampoco resiste, que la política nacional venga y se juegue en el escenario de la capital a costa de su futuro. Por más que Bogotá y la nación sean inseparables y determinantes en los destinos del otro, hay temas irrenunciables que son exclusivos del ámbito de Bogotá y sus desafíos como ciudad. El énfasis del debate para escoger su próximo gobierno no puede ser otro distinto a cómo resolver los problemas de las personas que aquí viven, pensando obsesivamente en mejorar su calidad de vida; y lejos, muy lejos de la pelea maniquéa y estéril entre izquierda y derecha, santismo y uribismo. La ciudad es su gente y la agenda de Bogotá debe pasar por los problemas y las oportunidades de Bogotá. Pese a lo anterior, ya hay una fuerte corriente que utilizando cómo anzuelo el tema de la paz, buscará desviar la discusión. ¿Se impondrá la agenda de los políticos sobre la de los ciudadanos y la ciudad?

Me parece importante la potencial renovación del liderazgo político que para la ciudad pueda surgir de un equipo en el que participen Galán, Luna, Peñalosa, pero también Pardo. Este último aporta experiencia, seriedad y equilibrio; ya empezó a hacer la tarea y lo viene haciendo bien. Bajo una fórmula de varios, hay la posibilidad de garantizarle continuidad a un nuevo proceso de despertar para Bogotá. ¿Repetirá Pardo la historia de hace 4 años? ¿Insistirá en jugársela sólo? ¿Habrá realmente equipo por Bogotá? ¿Volverán estos políticos a dejar de lado esa gran causa común que es Bogotá?

 Finalmente un “equipo por Bogotá” tiene que convocar mucho más que políticos. Vamos a ver cómo les va con la ciudadanía. O la involucran y se le acercan con respeto, o lo de equipo se les vuelve slogan. Por ahora, el concepto de equipo sigue estando biche.

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Clara López debe ser la candidata a derrotar. Resultaría inaceptable que quién fue la Secretaria de Gobierno (probablemente la Secretaría de mayor peso dentro de la institucionalidad distrital y lazo articulador con el cabildo de la ciudad) mientras se dio el mayor golpe de corrupción sufrido por Bogotá, la gobierne. Punto. ¿De verdad hay algo más qué discutir? Además, en tres oportunidades consecutivas la izquierda se rajó gobernando Bogotá. ¿Vamos entonces a darles una 4ª posibilidad de gobernarla? Las responsabilidades de partido y colectivas tienen que existir. Que repitan o no, será en gran medida responsabilidad de quienes configuren el tablero político.

También publicado en La Silla Cachaca de la Silla Vacía: http://lasillallena.lasillavacia.com/la-silla-cachaca/habr-equipo-por-bogot

Urgente: Un plan para recuperar la malla vial de Bogotá 

Como el Cangrejo

**Este artículo desarrolla el punto de la malla vial que se planteó en el pasado post de miblogota: Bogotá: Tareas urgentes, que NO son tareas de un solo gobierno.

Calle 72 con Cr 11

Calle 72 con Cr 11

A los bogotanos nos acostumbraron a la siguiente noticia “Se requieren $ X billones de pesos para recuperar las vías de la ciudad”. La siguiente fue de hace un par de semanas y salió en El Tiempo: “Se necesitan 500.000 millones durante 20 años para tapar estos huecos”.  Y así nos la hemos pasado desde hace años. Pasa el tiempo, las calles cada vez más rotas y el costo de la reparación de las vías creciendo exponencialmente. La más reciente discusión sobre el tema surge en medio de dos propuestas recientes que ventiló la administración de la ciudad; la primera,  para que las alcaldías locales puedan hacerse cargo de su reparación y la segunda, planteada por William Camargo, Director del IDU, sobre la necesidad de priorizar mantenimiento sobre construcción de nuevas vías (Ver Editorial El Tiempo).

“Cuando construimos más vías, invitamos más carros” Ley fundamental de la congestión vial “demanda inducida”

“Pretender resolver la congestión construyendo más vías es cómo tratar de curar la obesidad soltando el cinturón” Lewis Mumford

En los últimos 12 años, entre 2003 y 2015, el déficit para arreglar las vías pasó de 6.7 billones a 10.7 billones. Lo equivalente a la 1ª  línea del metro. Según Camargo, el tamaño del déficit aumenta año a año en medio billón de pesos. Que no es todo, pues hay que sumarle el costo social y económico de una malla vial en ruinas como la que tiene Bogotá: mayor congestión, pérdida de productividad, mayor contaminación, mayor accidentalidad y el altísimo costo económico que asumen los dueños de los carros por su reparación, entre otros. Costo económico que de todas maneras los carros deberían cancelarle a la ciudad por sus externalidades negativas, las mismas que recién menciono, pero a través de mecanismos serios que le aporten a la solución estructural del problema (cobros por congestión, inversión en transporte público de calidad, cobro por parqueo en calle, inversión en modos no motorizados de transporte, etc.) y le representen un beneficio social a toda la ciudad.

 La pregunta de fondo es: ¿Por qué nadie ha planteado un verdadero proyecto, aterrizado y serio, de recuperación de la malla vial para la capital del país? Específicamente, me refiero al diseño de una solución estructural, a través de un plan de acción claro y ejecutable, que lo haga realidad. Un proyecto que empiece hoy mismo (o el 1º de enero de 2016), pero que sea claro sobre tiempos y recursos para ejecutarse en el corto, mediano y largo plazo. Este es un problema que ningún gobierno resolverá en 4 años. Quien así lo plantee o  prometa, miente. El de la malla vial es un proyecto de ciudad que la administración entrante deberá diseñar y empezar a ejecutar cuánto antes, pero que las administraciones siguientes deberán continuar, mejorar y garantizar. Procesos, procesos, procesos.

Aquí tenemos un claro frente de política urbana que señala la necesidad que tiene la ciudad de actuar sobre unos procesos estables en el tiempo, que hace que frases como “construir sobre lo construido” y “mirar a los lejos, trabajar desde cerca”, cobren especial valor. El de la malla vial sí que es un problema sobre diagnosticado (Ver Inventario de vías Bogotá).

Entonces reitero, lo que la ciudad necesita es que le diseñen un plan realista, accionable rápidamente y proyectado en el tiempo que se requiera –sean 8, 10, 15 años- para dejar a punto las vías de la ciudad. Fácilmente puede ser un proyecto de las próximas 4 administraciones y la tarea de perfeccionar los procesos de mantenimiento es permanente en el tiempo. El diseño de los procesos contractuales dentro de un sistema de incentivos es clave, pagándoles a los contratistas por nivel de calidad en el servicio del mantenimiento de las vías (Ver: La ciudad y los huecos eternos). ¿Por qué no se adopta un sistema de contratación para el mantenimiento de la malla vial que en efecto garantice su mantenimiento rutinario?

Más que un asunto de suelos, tecnología o principalmente de ingeniería, el problema de la malla vial bogotana es un asunto de responsabilidad, planeación, diseño y estructuración de procesos de gestión para su mantenimiento.

Al cabo de 12 años, la principal pregunta no puede seguir siendo quién es el responsable de las losas de la Caracas, sino por qué no se ha resuelto el problema. No podemos seguir valiendo ese cuento, dónde los políticos salen a decirnos en tiempos de campaña que lo van a resolver todo sin dedicar un segundo a entender cómo y qué es lo que van a hacer.

Los tiempos y la historia reciente de la ciudad, nos obligan a ser más exigentes. No podemos seguir aceptando promesas sueltas.  Necesitamos un plan para pasar a la acción. La peor inversión es seguir como estamos; miles de millones de pesos malgastados y una cuenta que crece injustificadamente día a día.

Esta sería una apuesta popular entre los bogotanos, además de responsable y acto de buen gobierno.

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***La Máquina Tapa Huecos es el perfecto ejemplo de una “solución” cortoplacista y populista, que más pareciera sacada de un manual de malas prácticas contractuales y de gestión pública (Ver: Máquina Tapahuecos, sin póliza para operar). Aquí lo que ha habido son contratos por más de $10,000 millones adjudicados a dedo –sin licitación-, a través de procesos que le dan pocas garantías a la ciudad Ver: Máquina Tapahuecos es una herramienta, no la solución). Como si el escándalo del “Carrusel de la Contratación” no hubiera ocurrido en Bogotá.

Pregunta: ¿Por qué a un lado del peaje de la autopista norte, Chía, la vía se encuentra en perfecto estado pero inmediatamente del lado de Bogotá, cuestión de metros, empieza y tenemos la trocha que hay? Es el mismo suelo. Respuesta: Diferentes gerentes, condiciones/modelos contractuales y gestores de su mantenimiento.

**Este post también se publicó en La Silla Vacía:

http://lasillallena.lasillavacia.com/la-silla-cachaca/urgente-un-plan-para-recuperar-la-malla-vial-de-bogot  #LaSillaCachaca

Bogotá: Tareas urgentes, que NO son tareas de un sólo gobierno

Corto, Mediano y Largo Plazo

En el último artículo del 2015 (Bogotá 2015: El sueño es nuestro para construir)  mencionaba lo importante que iba a ser este año que sintiéramos afán por cambiar las cosas en Bogotá. Aquel fue un mensaje, principalmente dirigido a la ciudadanía bogotana, advirtiendo que su reacción es inaplazable.

Para este artículo me referiré a una serie de problemas o frentes de política urbana que desde la gestión gubernamental tampoco pueden esperar, pero que además deben abordarse con perspectiva y estrategias para el corto, mediano y largo plazo. Son frentes de política que desde el primer día del próximo gobierno deben y pueden arrancar, recogiendo lo que sea que hayan dejado los penosos 3 gobiernos de los últimos 12 años, pero que por su dimensión, temporalidad e importancia, requieren sí o sí de continuidad por parte de las administraciones siguientes a la que inicia el 1 de enero de 2016. No son tareas de un sólo gobierno. Son procesos que como todo en la ciudad, requieren de un continuo mejoramiento por parte de todas las administraciones.

Desde que tuve la oportunidad de oírlo en su visita a Bogotá en noviembre del año pasado, se me quedó grabado el slogan que el exalcalde catalán Jordi Hereu dio a su gobierno: “Mirar a lo lejos, trabajar desde cerca”.  En Bogotá tenemos que pensar y actuar más bajo preceptos como este. Hace ya más de una década, los alcaldes Peñalosa y Mockus le apostaron  a “construir sobre lo construido.”

Es clave que la ciudadanía vea acción por parte de su gobierno y que sienta que detrás de todo hay una administración obsesionada por resolver sus problemas, pensando en su calidad de vida. Y en ese sentido, cualquiera que sea alcalde a partir de 2016 deberá ver en la infinidad de problemas y retos que hoy plantea la ciudad, un número equivalente o mayor de oportunidades para transformar el estado de las cosas y así recuperar la percepción del bogotano sobre su ciudad; “la ciudad no es un problema, sino una solución” dice Jaimer Lerner (Ver: La inspiración de un hueco).

A continuación identifico algunos de estos frentes de política, pero con seguridad hay muchos más. Identificarlos, entenderlos y preparar un plan aterrizado para realizarlos es tarea obligada de todos los candidatos a la alcaldía.

Temas:

  1. Recuperación de la malla
  2. Disminución de la accidentalidad vial, priorizando la situación de peatones. La meta tiene que ser 0 muertes de peatones (La puesta en marcha de una estrategia de Visión 0, como la que actualmente desarrollan ciudades como Nueva York y San Francisco).
  3. Recuperación general del espacio público – Teoría de las Ventanas Rotas- (publicidad, pasa calles, basuras, grafiti, andenes, parques, ventas ambulantes, otros) (Efecto positivo en percepción de seguridad de los ciudadanos)
  4. SITP y Transmilenio – Recuperación y expansión del sistema. Mejoramos lo que ya tenemos.
Bogotá Cómo Vamos Encuesta de Precepción

Bogotá Cómo Vamos
Encuesta de Percepción- Lo que opinan los ciudadanos

¿Qué otros temas o frentes de política deben y pueden empezarse a trabajar desde el día uno de gobierno, pero con perspectiva y proyección para el mediano y largo plazo? Es decir, tareas que deberá empezar rápidamente la administración entrante, planteando una hoja de ruta accionable y aterrizada para sus 4 años de gobierno, pero además, con proyección para que las administraciones futuras continúen, terminen y consoliden los procesos.

En el próximo artículo desarrollaré el punto de la recuperación de la malla vial y continuaré con el enorme reto de poner a andar una estrategia ambiciosa y comprehensiva para enfrentar la accidentalidad vial de la ciudad.

Bogotá 2015: El sueño es nuestro para construir

Collage5El 2015 será un año decisivo para Bogotá.

Y tiene que serlo, porque desde ya tenemos que empezar a reversar lo que han sido una secuencia de años no tan afortunados para la ciudad y para quienes en ella vivimos. Si bien es un año de elecciones y lo que se decida en las urnas será determinante,  lo más significativo tendrá que ver con la reacción que la ciudadanía escoja frente a los retos que enfrentamos. Bien podemos seguir quejándonos al tiempo que autodestruimos buena parte de nuestra calidad de vida con nuestros comportamientos y apatía, o podemos empezar a proponernos y proponerle a los demás actitudes más generosas y constructivas frente a lo que significa vivir en la ciudad.

A pesar de los nefastos liderazgos que han maltratado la ciudad y que se han probado incapaces de tomar decisiones de fondo que muevan la ciudad hacia adelante, ya va siendo hora de que los ciudadanos entendamos y asumamos que el problema es nuestro y que de nosotros dependerá sacar a Bogotá del hueco. Y tenemos afán, porque ya hemos perdido demasiado tiempo confiando las soluciones de la  ciudad en unos líderes que no han llegado. Entonces, la apropiación del futuro de la ciudad por parte de sus ciudadanos, tendrá que coexistir con la posibilidad de que sigan llegando malos gobernantes; desde ya podemos y debemos ser mejores que ellos. Eventualmente les ganaremos el pulso y les cerraremos la puerta.

Corría el año de 1997 cuando Jaime Garzón le dijo esto a un grupo de estudiantes de la Universidad del Valle:

“Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!”

Pues esas mismas palabras se las estaría exhortando a los bogotanos en estos momentos.

En términos de liderazgos políticos para Bogotá veo una elección de alcalde muy poco promisoria, con una elección demasiado contaminada de política nacional. Una política nacional rapándose la ciudad, pensando en sus respectivos proyectos de poder, pero no en verdaderos proyectos de ciudad. Es la historia de los pasados 12 años y 3 administraciones (7 alcaldes). Ya veremos.

Así que tendremos que ver cómo en medio de lo que tendrá lugar el año entrante, buscamos la manera de posicionar una agenda ciudadana para la ciudad que obligue a la política a tenernos mucho más presentes. Poner en el centro de la agenda temas como: calidad de vida, responsabilidad política e institucional, pensar obsesivamente en los ciudadanos y que el centro del discurso y la política pública sea su gente. En los temas de ciudad no hay izquierda o derecha que valga; el centro de todo consiste en mejorarle la calidad de vida a sus ciudadanos y de construir una ciudad para vivir y ser felices. No podemos seguir tragando entero y nos haría mucho bien plantarnos escépticos frente a promesas de revoluciones urbanas o cuentos de que en 4 años lo habrán resuelto todo. La reconstrucción de la ciudad le exigirá su cuota de sacrificio a todas las partes  y será un camino que tendremos que ir tejiendo entre todos.

 Ya hemos padecido lo suficiente como para volver a creer en charlatanes y el costo de la apatía ha sido inmenso.

Digo todo esto sin ánimo pesimista. Todo lo contrario. Esta es mi manera de ser optimista frente a una ciudad que lo único que no puede permitirse, es que su gente renuncie a soñar con una mejor Bogotá.

Eso sí, el sueño es nuestro para construir.