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Uribe, la Encrucijada de los Verdes, y el debate que los bogotanos no podemos eludir

Imagen-Revista Semana

La figura y las salidas del expresidente Uribe enrarecen el panorama electoral, arrastran y reducen el debate electoral sobre el futuro alcalde de Bogotá a un asunto de mecánica electoral, y se asoma la esterilidad de una discusión planteada en términos de Uribistas vs Antiuribistas. No es lo que necesita Bogotá en medio de esta trascendental elección; pero así será. Uribe se hará sentir gústeles o no. Prueba de ello, es la difícil situación que por estos días suscitó su reiterado respaldo al exalcalde Enrique Peñalosa en las filas del Partido Verde, y que hoy distancian al candidato del ala de su copartidario Antanas Mockus.

En el caso particular de los verdes el efecto Uribe está obligando al partido a escoger entre dos orillas que a mi parecer resultan irreconciliables, y por eso, la dureza y la franqueza de las palabras que dirigió Mockus a Peñalosa la semana pasada: “Uribe o yo”. Tras analizar el incidente me inclino por pensar que no es capricho. La posición radical de Mockus hay que entenderla a partir del contexto y del discurso que dio vida a la Ola Verde en medio de las presidenciales del año pasado, pues el fenómeno nació fundamentalmente como una vehemente y refrescante contrapropuesta a los métodos de hacer política del uribismo.

Fue del discurso anticorrupción y gracias a la apuesta por una manera distinta de hacer política de donde obtuvo su fuerza la opción verde. Fue un fenómeno ciudadano que creyó en un equipo de políticos independientes, probados exitosamente al frente de la administración de Bogotá, y Fajardo en Medellín. El discurso encontró su fortaleza y margen para crecer en la coherencia que existió entre la trayectoria de sus candidatos y los postulados que exhortaron.

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¿Dónde quedaron los Caballeros de la Cebra?

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El pasado martes 26 de abril, El Tiempo titulaba en su versión digital  “Fracasó convocatoria a paro de taxistas en Bogotá.”

¿Conocen la razón central de sus presiones? ¿Cuáles las motivaciones  para proponerse poner en jaque a la ciudad a lo largo de todo un día? ¿Sus justificaciones para desprestigiarse aún más frente a la ciudadanía, a pesar, de mi  convicción personal, y la de muchos otros, de la calidad humana de su gran, gran mayoría?

Las amenazas de paro estuvieron dirigidas a la más absurda y odiosa de las pretensiones. Buscaban el perdón por parte del Distrito del 50% del valor de las multas impuestas antes del 2006, y que a la fecha, unos muy pocos de ellos, siguen debiéndole a la ciudad. Textualmente, convocaron al paro mediante pancartas que leían “exigimos amnistía de comparendos”, y  “nos unimos o nos jodemos”.

Afortunadamente fracasó; incluso para bien de los mismos taxistas.

En nota para El Espectador, un taxista plasmó de la manera más directa, concisa y clara la insensatez detrás de la protesta.

“A cuento de qué debo yo parar mi carro, para que algunos compañeros que no quisieron pagar sus comparendos protesten. Yo no los voy a apoyar. Quien incumplió alguna norma de tránsito debe pagarla y punto.”

No obstante, en el 2008 fue aprobada vía ley en el  concejo, una amnistía para los deudores de multas, servicio público y particulares, bajo el engañoso y contraproducente argumento de intentar recuperar cartera. Afirmaba el concejal que lideró la propuesta en el concejo: “No se trata de premiar a quienes han cometido infracciones de tránsito; se trata de normalizar una cartera que se puede perder en su totalidad porque es de difícil cobro”. Pero por supuesto que se premió a los infractores de tránsito; una cosa no es otra cosa porque alguien así lo diga. Un hecho que desvaloriza fuertemente el valor de las normas, y que como vemos, dio pie para que algunos irresponsables creyeran más  adelante en la viabilidad de un recurso como el bloqueo y la protesta alrededor de una exigencia inadmisible.

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Dave Meslin (TEDxToronto): Antídoto contra la Apatía

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Dave Meslin hace una excelente reflexión alrededor de las razones que podrían explicar nuestra apatía como  ciudadanos en relación a temas de interés público.

  • ¿Somos estúpidos, o egoístas, o perezosos? ¿Por qué la apatía?
  • “A la gente SÍ le importa. Lo que pasa es que se encuentra con barreras y obstáculos.”
  • ¿Imagínense que el sector privado publicitara de la misma forma que lo hacen los gobiernos?
  • ¿Por qué no nos involucramos más en los asuntos de nuestro entorno?
  • ¿Por qué tantas personas son incapaces de verse a sí mismas como líderes?
  • ¿En qué consiste el liderazgo?

Estas son algunas de las preguntas que Dave intenta responder en esta breve presentación. Preguntas de enorme pertinencia para un contexto como el de la Bogotá de hoy, tan críticamente afectada por una pésima gestión de gobierno, pero que curiosamente, en el marco de tamaño desastre administrativo y de liderazgo, no ha producido respuestas o reacciones ciudadanas equiparables al creciente inconformismo de su gente.

A veces me pregunto ¿Si no nos mueve el estado actual de la ciudad, en medio de estos escándalos de corrupción, qué nos mueve?

¿Somos los bogotanos apáticos frente a la situación actual de nuestra ciudad? ¿Cuáles son esos obstáculos o barreras que frenan nuestra capacidad de participación? ¿Qué responsabilidad nos cabe como ciudadanos en el estado actual de las cosas?

¿Alguna idea de cómo facilitar y fomentar la participación de la ciudadanía en los asuntos de su barrio y su ciudad? ¿Posibilidades de hacerlo atractivo y hasta divertido?

¿Comparten los argumentos dados por Dave Meslin y su definición de apatía?

Personalmente creo que todos podemos ser agentes de cambio y que un modelo exitoso y sostenible de ciudad tiene que pasar obligatoriamente por el compromiso que individualmente hagamos de ser mejores ciudadanos, es decir, el cambio comienza por cada uno de nosotros.

Sobre TED.COM (Ideas Worth Spreading)

Muchos de ustedes ya deben conocer la iniciativa ted.com (Ideas que vale la pena extender/propagar). Una plataforma dedicada a la creatividad y a la innovación, al intercambio de ideas, al poder de la interdisciplinariedad, lugar de encuentro entre ciencia y arte, y todas las profesiones, fuente de inspiración. Muy recomendada. Una gran mayoría de las presentaciones cuenta con excelentes traducciones al español.

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¿Moviliza tu paciencia? Bogotá en el hueco

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El caso de las obras de la calle 81 entre carreras 7ª y 9ª. Situaciones similares se presentan en toda la ciudad.

Nada más se moviliza por Bogotá en estos días

Nada más se moviliza por Bogotá en estos días

Durante buena parte del año 2010 la calle 81 entre carreras 7ª y 9ª estuvo completamente cerrada debido a una obra que por objeto tenía cambiar/renovar las tuberías del sector.  Es una zona residencial en la que también se encuentran algunos pequeños negocios (cafés, restaurantes, venta de muebles, ropa, otros).  La obra duró aproximadamente 1 año, tiempo en el cual residentes y establecimientos comerciales por supuesto sufrieron las incomodidades y la afectación a sus ventas a causa del cierre vial. Vecinos del sector señalan entre los perjuicios causados: afectación de la seguridad con algunos atracos ocurriendo en la puerta de los edificios, maquinaria invadiendo andenes y entradas de residencias, polvo y basura, rígidos horarios para entrar y sacar carros, entre otros. Adicionalmente, por ser la calle 81, una vía a la que desemboca un flujo considerable de vehículos provenientes de la Avenida 7ª, su cierre agravó la circulación vehicular de todo el sector, de por sí, ya bastante congestionado.  Todo suma.

Obras: Cll 81 entre Cr 9a y 7ª, Abril 2011
Obras: Cll 81 entre Cr 9a y 7ª, Abril 2011

Hasta este punto la situación es incómoda pero muy seguramente entendible y llevadera, sobre la base de una comprensión por parte de los ciudadanos afectados, de la necesidad cada cierto tiempo de que se realicen una serie de obras preventivas, así como de renovación y mantenimiento de la infraestructura de la ciudad. Al final, dirán los ciudadanos, todos nos veremos beneficiados, tendremos una calle más bonita, evitaremos problemas con la tubería, y residentes como negocios nos veremos beneficiados. Al fin y al cabo, a ello deben destinarse buena parte de nuestros impuestos ¿No es así?

Ahora bien. Sucede que a sólo unos 3 meses de haberse finalizado la obra y abierta nuevamente la vía, y cuando todo aparentaba volver a la “normalidad”, de repente, por motivo de más obras y reparos a lo hecho meses atrás, nuevamente cierre parcial de la vía (entre 9ª y 8ª) y anuncio de cierre total para la cuadra entre 9ª y 11 (Ver imágenes). Las obras están programadas para una duración de aproximadamente otros 7 meses. ¿Alguien puede explicar la lógica detrás de estas actuaciones? ¿No valdrá la pena que también se investiguen estas situaciones? ¿Cuánto le cuestan al erario público, a los contribuyentes, estos errores?

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La Teoria de las Ventanas Rotas III (Nueva York)

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Lo acontecido en la Gran Manzana es probablemente el estudio de caso más sobresaliente de una aplicación de sus postulados con resultados transformadores. En muy poco tiempo la ciudad de Nueva York vio caer a una velocidad vertiginosa sus índices de criminalidad. Tras alcanzar sus niveles más altos en 1990 (2,245 asesinatos), de repente, los  índices de homicidio inician un declive violento, pasando de 30.7 por cada 100,000 habitantes en 1990 a 8.4 por cada 100,000 habitantes en el 2000.[1] Para el año 2005 Nueva York se ubicaría como la ciudad más segura entre las 10 más grandes de los Estados Unidos, y desde su pico en 1990, la tendencia siempre ha ido a la baja.

Wikipedia, Crime in New York City. Como si de la noche a la mañana a cientos de criminales sueltos se lo hubiese tragado la tierra.
Wikipedia, Crime in New York City. Como si de la noche a la mañana a cientos de criminales sueltos se lo hubiese tragado la tierra.

 Aunque no ha sido poca la polémica entre académicos y analistas alrededor del factor o grupo de  factores[2] que hicieron posible tan dramático cambio en tan corto tiempo, lo cierto es que detrás de la transformación urbana que tuvo lugar en Nueva York hubo un enfoque deliberado por parte de la administración de la ciudad y sus autoridades, desde aproximadamente mediados de los años 80, de apostarle a un nuevo estilo policial y cuidado de la propiedad pública siguiendo la filosofía de las “ventanas rotas”[3]. Se introdujo una política de orden público, basada en acentuar la importancia y atención dada al cuidado de asuntos y crímenes previamente ignorados por considerárseles de poca importancia.

Para comenzar, la administración de la ciudad focalizó todos sus esfuerzos en el tren subterráneo de la ciudad, siendo sus “ventanas rotas” a reparar, el grafiti en los  vagones entre 1984 y1990, y a partir de los 90, el no pago de la tarifa por sus usuarios y otros delitos menores o de calidad de vida (ya más adelante profundizaré al respecto).

Pero antes, ¿Por qué el subterráneo?

Cualquiera que haya estado en Nueva York comprende la centralidad del Subterráneo en la vida de la misma. Decir que es cómo su corazón no está fuera de la verdad. En las peores épocas de crimen y violencia de la ciudad, el tren era el fiel reflejo de lo que sucedía en sus calles; y hasta peor. Dominado por el caos y la anarquía, invadido por ampones  que atemorizaban a sus usuarios, donde muchas de las maquinas que cobraban la tarifa solían estar rotas y ciudadanos malos como buenos preferían no pagar, escenario habitual de robos, comportamientos vandálicos y crímenes violentos, grafitis  y basura por doquier, era el infierno traído a vida. Por lo mismo, así lo entendieron y decidieron sus autoridades, sería el lugar estratégico por excelencia desde donde se libraría la batalla simbólica por el cambio y renacer de Nueva York.

Si se sacaba del hueco al subterráneo, se sacaba del hueco a la ciudad.

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La Teoría de las Ventanas Rotas Parte II->Bogotá->Caos->Inseguridad

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Una teoría epidemiológica del crimen. El crimen es contagioso.

Expuesta originalmente por George L. Kelling  y  James Q. Wilson en un artículo publicado en The Atlantic Monthly en 1982, y llevada a libro en 1996 junto con Catherine Coles bajo el título de Arreglando ventanas rotas: Restableciendo el orden y reduciendo el crimen en nuestras comunidades, la teoría sostiene que el caos reproduce más caos, y que éste, a su vez reproduce inseguridad.

 Los autores afirman en su artículo que en el ámbito local “el desorden y el crimen suelen estar inextricablemente unidos, y tienen una relación de desarrollo secuencial.  Sicólogos sociales y policías suelen estar de acuerdo en que si se rompe una ventana de un edificio, de no ser reparada, muy rápidamente las demás ventanas también terminarán rotas. Lo cual es cierto para barrios buenos como para malos y deteriorados……. una ventana rota sin reparo es una señal de que a nadie le importa, y por tanto, romper otras cuantas no tiene costo alguno. (Además romper ventanas siempre ha sido divertido)”[1]

Ilustración Artículo Original-Broken Windows-The Atlantic Monthly
Ilustración Artículo Original-Broken Windows-The Atlantic Monthly

 El anterior es un párrafo  que recoge ideas muy sencillas pero de enorme poder en términos de comprensión de cómo el comportamiento de las personas se ve tremendamente influenciado por dos factores, capaces de reproducir situaciones y comportamientos en las personas de manera contagiosa y viral, para mal o para bien: 1) el contexto de las cosas/las características de un lugar/el ordenamiento de un espacio, y 2) el comportamiento y las acciones de las otras personas.

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Unidos por una sola causa: Bogotá

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Vamos  a ver cómo respondemos los bogotanos a la convocatoria de concentración del próximo 23 de marzo en La Plaza de Bolívar y en la Avenida 7ª con calle 72 para expresar nuestra indignación y hastío con el estado actual de Bogotá. 

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Corridos 3 años de la administración del Alcalde Samuel Moreno, y a falta de toda una eternidad para su fin (292 días-31 de diciembre), a los bogotanos se les llenó la copa con la situación actual de la ciudad; sencillamente están mamados de ver cómo su calidad de vida se ve maltratada con cada día que pasa.

Atracos, huecos, trancones, intolerancia, irrespeto, ¿cuál cultura ciudadana?, un cuerpo de policía del que la ciudadanía desconfía, obras de nunca terminar,  escándalos de corrupción, Contralor Distrital destituido, un Alcalde ridiculizado, cuestionado y ausente, partidos que desde el concejo cogobiernan para ser parte del botín pero no de la culpa –y hoy juegan a ser oposición– , en fin, el coctel es explosivo y la lista podría continuar.
 Resulta imposible intentar ignorar, desconocer o evadir el caos de la ciudad. A este ritmo de deterioro, de no invertirse la tendencia muy rápidamente,  corremos el riesgo de perder de vista la posibilidad de vernos viviendo en una ciudad más humana, cálida, segura e incluyente. Tomó tiempo, pero como lo demuestra el artículo de la semana pasada del prestigioso semanario The Economist titulado El Auge y La Caída de Bogotá, internacionalmente ya comienzan a tomar conciencia del deplorable estado actual de la ciudad.

Comienza Bogotá a dejar de ser ese referente internacional afamado como modelo exitoso de desarrollo urbano, para convertirse más bien en una lección mundial de cómo una ciudad que avanzó positivamente por un período de escasos 10 años, cantó victoria prematuramente,  se pavoneó como reina de belleza por el mundo alardeando de sus logros, bajó la guardia, desaceleró, perdió el rumbo, y de repente entró en una espiral de retroceso que la tiene al borde del colapso. Bogotá no puede seguir viviendo de sus viejas glorias.

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¡No más improvisación en Bogotá!

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Los invito a que suscriban esta petición en contra del inicio de la construcción de un Transmilenio improvisado por la 7ª.  Los líderes de la iniciativa formulan la petición con toda la  seriedad del caso a partir de argumentos técnicos debidamente presentados. Vale la pena detenerse y leer las razones planteadas; los argumentos son sólidos. No es una simple iniciativa con motivaciones políticas en contra del alcalde Moreno y su nefasta administración. Son las voces de los ciudadanos de la capital, armados con razones de fondo, decididos a interceder por el destino  de la ciudad en su calidad de ciudadanos.

El futuro  de Bogotá necesita del compromiso activo de todos nosotros.

http://laseptimaserespeta.wordpress.com/ 

 Angélica Lozano, principal promotora de la iniciativa explica:

Samuel se opone a Transmilenio por la 7ª  en tiempos de campaña ¿Alguna duda?

¡No más improvisación en Bogotá!

¡Está en cada uno de nosotros marcar la diferencia!

Firmemos la petición: http://to.ly/8Nlj

 

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La Teoría de las Ventanas Rotas, Parte I (Bogotá)

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La importancia de los pequeños detalles

 

Secuencia de sutiles eventos….ver resultado! Video de la banda OkGo

Mientras escribía esta nota se me vino a la cabeza la siguiente letra del legendario Héctor Lavoe y su emblemática canción de Juanito Alimaña:

 “La calle es una selva de cemento y de fieras salvajes cómo no,ya no hay quien salga loco de contento, donde quiera te espera lo peor”

¿Porqué la importancia de darle respuesta con carácter de prioridad y urgencia a cientos de situaciones y aspectos físicos de la ciudad que afectan directamente la calidad de vida de sus ciudadanos, pero que al ser vistos de manera aislada y con ojos individualistas, se terminan trivializando y pormenorizando a la luz de otros problemas de engañosa mayor proporción?

  La acumulación de huecos, andenes y puentes peatonales en mal estado, alcantarillas abiertas, parques sin mantenimiento, alta frecuencia de robos callejeros , vendedores que invaden el espacio público, escoltas tomándose las vías, conductores parqueando en las aceras y otros deteniéndose por minutos en arterias viales de la ciudad con sus luces de parqueo encendidas, individuos orinando  en pleno espacio público, y otros “pormenores”, crean una generalizada y azarosa situación de caos para la ciudad con serias implicaciones para su futuro; el demonio de todo gran sistema está en sus detalles.

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La Ciclovía: Un invento “Cachaco” para el mundo

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La adaptación en otras ciudades del mundo de un invento cachaco como la ciclovía, nos sugiere a los bogotanos 2 puntos de vital importancia que vale la pena tener en cuenta al pensar en posibilidades de cómo resolver los problemas actuales de la ciudad y en alternativas que conduzcan a mejoras significativas de nuestra calidad de vida.

 La Ciclovía bogotana viene realizándose desde 1976

Punto 1, Referentes Bogotanos

Tanto en el pasado como en el presente de  nuestra propia ciudad, los bogotanos encontramos experiencias inspiradores, de gran innovación y positivo impacto social,  que contribuyeron a hacer de Bogotá un lugar más vivible, cálido, incluyente, moderno y humano. Bogotá se convirtió en referente internacional de un caso de desarrollo urbano exitoso. (Ver video de gringos documentando la historia de La Ciclovia Bogotana)

 Ideas cachacas como la ciclovía han sido adaptadas acorde a sus respectivos contextos en ciudades como Nueva York, París, Los Ángeles o Ciudad de México.

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Soluciones a problemas urbanos: Creatividad para una MEJOR BOGOTÁ


Jaime Garzon: Generador de conciecia a traves del humor=creatividad

“No podemos resolver los problemas con el mismo modo de pensar que usamos en el momento en que los originamos.” Albert Einstein

Las propuestas de soluciones para enfrentar  los problemas urbanos de Bogotá deben contener altas dosis de creatividad. No podemos ni es justo seguir con más de lo mismo. Si realmente queremos innovar y aprovechar el gran potencial que tiene nuestra ciudad, es hora de pensar y plantear alternativas por fuera de la lógica tradicional. No siempre puede tratarse de invertir grandes presupuestos en vías, metros, trenes, estudios de metros, concesiones, o de reprimir, restringir y limitar. ¡No! La clave está en ver un poco más allá. Hay evidencia concreta en Bogotá, como los mimos de Mockus y la ciclovía por ejemplo, de la posibilidad de generar altos retornos sociales a partir de ideas originales, sencillas, de bajo costo, impecablemente ejecutadas. ¡Eso sí es creatividad!… y se constituye generalmente en el principal vehículo (para utilizar un término pertinente) hacia una mejor ciudad.

Pero poniendo atención a la retórica del alcalde Moreno, de sus funcionarios, y de manera preocupante, de algunos de los candidatos que aspiran a sucederlo, vemos precisamente cómo la situación de la movilidad la han reducido a un asunto entre requerir más vías – y por ello obras –  y restringir la circulación del número de carros; por eso el Pico y Placa. 

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Reflexión sobre el Día sin Carro

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El día sin carro es un día maravilloso, una iniciativa cuyo valor no puede cuantificarse en términos económicos, argumento desde el cual algunos de sus detractores sugieren su eliminación. Su argumento, caída en las ventas de comercio durante la jornada.

 Por un único día al año, millones de Bogotanos escapan de la diaria rutina de caos, agravio, contaminación, irrespeto, tiempo perdido, histeria colectiva y desgaste que significa conducir en la capital. Para cambiarlo por uno de bienestar, de sentirnos mejores ciudadanos, de entrar en contacto con nuestra ciudad, sus calles y con nuestra comunidad, compartiendo el transporte público, caminando, o rodando en cicla en una tarde soleada, por un mejor aire para respirar, ejerció y salud, y lo que es más importante, por nada menos que la esperanza de una ciudad más cálida, humana y vivible, cuya prioridad sean las personas, no el automóvil.

 

Jornadas como la del jueves pasado son mucho más que 1 día, porque a través de ellas se construye en el imaginario colectivo de los bogotanos la posibilidad de algo significativamente mejor. Lo anterior no tiene precio.