Archivo mensual: marzo 2015

¿Habrá equipo por Bogotá?

Foto Revista Semana

Foto Revista Semana

Palabras clave: Liderazgo colectivo, elecciones Bogotá 2015, Bogotá, Equipo por Bogotá, Enrique Peñalosa, David Luna, Carlos Galán, Rafael Pardo, Clara López

Será bueno pararle bolas a la apuesta colectiva que están planteando David Luna, Carlos Fernando Galán y Enrique Peñalosa. La propuesta parece atinada para el actual momento de la ciudad y la triste historia de sus últimos 12 años, 3 gobiernos, 6 alcaldes. Desde el nombre “Equipo por Bogotá”, énfasis en equipo, aquí se nos plantéa de manera acertada la urgencia que tenemos los bogotanos de apostarle a un liderazgo distinto al que nos trajo hasta acá. Me refiero a un liderazgo colectivo –algo casi alienígena en estas tierras- más que individual o mesiánico, capaz de poner por encima de las agendas personales y el ego el futuro de la ciudad. En el caso de Bogotá, avances extraodinarios se truncaron al no acompañarse de esfuerzos y estrategias que le garantizaran al proceso su sostenibilidad social y política. Idos los líderes visionarios y huérfana la ciudad de unos ciudadanos empoderados de las conquistas logradas, pasó lo que pasó (Ver: Transmilenio y Bogotá: Víctimas de una cultura política). Hoy me atrevo a asegurar que el principal vacío que ha padecido Bogotá desde hace ya más de 10 años es el de su liderazgo colectivo, y que su crisis por lo tanto ha sido el fracaso de todos: políticos, ciudadanía, empresariado, medios de comunicación, sus instituciones, la Nación, etc.

Por eso espero que esta aventura política sea producto de un verdadero proceso de maduración política por parte de ellos, así como de la misma ciudad y su gente. Bogotá lo necesita.

Ahora, sobre las pasadas elecciones, el senador Galán ha explicado que están enmendando el enorme error que cometieron al dividirse. Porque lo cierto es que fueron ellos –Luna, Galán, Parody y Peñalosa- los principales responsables del resultado electoral, NO los votantes como ha sido costumbre señalar. En aquel 2010, los ciudadanos castigaron enfáticamente la gestión de los gobiernos de izquierda con su voto, dejando claro su rechazo frente al rumbo que había tomado la ciudad y el humillante episodio del ¨Carrusel de la Contratación.¨ Sin embargo la divisón de este grupo de 4 candidatos afines fragmentó el 55-60% del electorado, permitiéndole al ahora 6º mejor alcalde del planeta, llegar a gobernar con enorme soberbia pero sólo el 30% de la votación (Ver: No más izquierda, pero posiblemente sí). Su miopía e incapacidad de armar equipo se encargó de configurar el tablero político que le quedó a la ciudadanía para escoger. Aquella fue la historia de un errante liderazgo político que se autoderrotó y de paso defraudó a la ciudad.

Y sin embargo, antes que el candidato Pardo, estas tres personas –Galán, Luna y Peñalosa- le han dedicado una parte importante de sus carreras a la ciudad (candidatos a alcalde, concejales, ediles, alcalde). Lo cual es importante y debe contar. El juego de egos y el celo por quién se queda con el puesto, sencillamente es algo que la ciudad no resiste más. Cómo tampoco resiste, que la política nacional venga y se juegue en el escenario de la capital a costa de su futuro. Por más que Bogotá y la nación sean inseparables y determinantes en los destinos del otro, hay temas irrenunciables que son exclusivos del ámbito de Bogotá y sus desafíos como ciudad. El énfasis del debate para escoger su próximo gobierno no puede ser otro distinto a cómo resolver los problemas de las personas que aquí viven, pensando obsesivamente en mejorar su calidad de vida; y lejos, muy lejos de la pelea maniquéa y estéril entre izquierda y derecha, santismo y uribismo. La ciudad es su gente y la agenda de Bogotá debe pasar por los problemas y las oportunidades de Bogotá. Pese a lo anterior, ya hay una fuerte corriente que utilizando cómo anzuelo el tema de la paz, buscará desviar la discusión. ¿Se impondrá la agenda de los políticos sobre la de los ciudadanos y la ciudad?

Me parece importante la potencial renovación del liderazgo político que para la ciudad pueda surgir de un equipo en el que participen Galán, Luna, Peñalosa, pero también Pardo. Este último aporta experiencia, seriedad y equilibrio; ya empezó a hacer la tarea y lo viene haciendo bien. Bajo una fórmula de varios, hay la posibilidad de garantizarle continuidad a un nuevo proceso de despertar para Bogotá. ¿Repetirá Pardo la historia de hace 4 años? ¿Insistirá en jugársela sólo? ¿Habrá realmente equipo por Bogotá? ¿Volverán estos políticos a dejar de lado esa gran causa común que es Bogotá?

 Finalmente un “equipo por Bogotá” tiene que convocar mucho más que políticos. Vamos a ver cómo les va con la ciudadanía. O la involucran y se le acercan con respeto, o lo de equipo se les vuelve slogan. Por ahora, el concepto de equipo sigue estando biche.

_______________________

Clara López debe ser la candidata a derrotar. Resultaría inaceptable que quién fue la Secretaria de Gobierno (probablemente la Secretaría de mayor peso dentro de la institucionalidad distrital y lazo articulador con el cabildo de la ciudad) mientras se dio el mayor golpe de corrupción sufrido por Bogotá, la gobierne. Punto. ¿De verdad hay algo más qué discutir? Además, en tres oportunidades consecutivas la izquierda se rajó gobernando Bogotá. ¿Vamos entonces a darles una 4ª posibilidad de gobernarla? Las responsabilidades de partido y colectivas tienen que existir. Que repitan o no, será en gran medida responsabilidad de quienes configuren el tablero político.

También publicado en La Silla Cachaca de la Silla Vacía: http://lasillallena.lasillavacia.com/la-silla-cachaca/habr-equipo-por-bogot

Anuncios

Urgente: Un plan para recuperar la malla vial de Bogotá 

Como el Cangrejo

**Este artículo desarrolla el punto de la malla vial que se planteó en el pasado post de miblogota: Bogotá: Tareas urgentes, que NO son tareas de un solo gobierno.

Calle 72 con Cr 11

Calle 72 con Cr 11

A los bogotanos nos acostumbraron a la siguiente noticia “Se requieren $ X billones de pesos para recuperar las vías de la ciudad”. La siguiente fue de hace un par de semanas y salió en El Tiempo: “Se necesitan 500.000 millones durante 20 años para tapar estos huecos”.  Y así nos la hemos pasado desde hace años. Pasa el tiempo, las calles cada vez más rotas y el costo de la reparación de las vías creciendo exponencialmente. La más reciente discusión sobre el tema surge en medio de dos propuestas recientes que ventiló la administración de la ciudad; la primera,  para que las alcaldías locales puedan hacerse cargo de su reparación y la segunda, planteada por William Camargo, Director del IDU, sobre la necesidad de priorizar mantenimiento sobre construcción de nuevas vías (Ver Editorial El Tiempo).

“Cuando construimos más vías, invitamos más carros” Ley fundamental de la congestión vial “demanda inducida”

“Pretender resolver la congestión construyendo más vías es cómo tratar de curar la obesidad soltando el cinturón” Lewis Mumford

En los últimos 12 años, entre 2003 y 2015, el déficit para arreglar las vías pasó de 6.7 billones a 10.7 billones. Lo equivalente a la 1ª  línea del metro. Según Camargo, el tamaño del déficit aumenta año a año en medio billón de pesos. Que no es todo, pues hay que sumarle el costo social y económico de una malla vial en ruinas como la que tiene Bogotá: mayor congestión, pérdida de productividad, mayor contaminación, mayor accidentalidad y el altísimo costo económico que asumen los dueños de los carros por su reparación, entre otros. Costo económico que de todas maneras los carros deberían cancelarle a la ciudad por sus externalidades negativas, las mismas que recién menciono, pero a través de mecanismos serios que le aporten a la solución estructural del problema (cobros por congestión, inversión en transporte público de calidad, cobro por parqueo en calle, inversión en modos no motorizados de transporte, etc.) y le representen un beneficio social a toda la ciudad.

 La pregunta de fondo es: ¿Por qué nadie ha planteado un verdadero proyecto, aterrizado y serio, de recuperación de la malla vial para la capital del país? Específicamente, me refiero al diseño de una solución estructural, a través de un plan de acción claro y ejecutable, que lo haga realidad. Un proyecto que empiece hoy mismo (o el 1º de enero de 2016), pero que sea claro sobre tiempos y recursos para ejecutarse en el corto, mediano y largo plazo. Este es un problema que ningún gobierno resolverá en 4 años. Quien así lo plantee o  prometa, miente. El de la malla vial es un proyecto de ciudad que la administración entrante deberá diseñar y empezar a ejecutar cuánto antes, pero que las administraciones siguientes deberán continuar, mejorar y garantizar. Procesos, procesos, procesos.

Aquí tenemos un claro frente de política urbana que señala la necesidad que tiene la ciudad de actuar sobre unos procesos estables en el tiempo, que hace que frases como “construir sobre lo construido” y “mirar a los lejos, trabajar desde cerca”, cobren especial valor. El de la malla vial sí que es un problema sobre diagnosticado (Ver Inventario de vías Bogotá).

Entonces reitero, lo que la ciudad necesita es que le diseñen un plan realista, accionable rápidamente y proyectado en el tiempo que se requiera –sean 8, 10, 15 años- para dejar a punto las vías de la ciudad. Fácilmente puede ser un proyecto de las próximas 4 administraciones y la tarea de perfeccionar los procesos de mantenimiento es permanente en el tiempo. El diseño de los procesos contractuales dentro de un sistema de incentivos es clave, pagándoles a los contratistas por nivel de calidad en el servicio del mantenimiento de las vías (Ver: La ciudad y los huecos eternos). ¿Por qué no se adopta un sistema de contratación para el mantenimiento de la malla vial que en efecto garantice su mantenimiento rutinario?

Más que un asunto de suelos, tecnología o principalmente de ingeniería, el problema de la malla vial bogotana es un asunto de responsabilidad, planeación, diseño y estructuración de procesos de gestión para su mantenimiento.

Al cabo de 12 años, la principal pregunta no puede seguir siendo quién es el responsable de las losas de la Caracas, sino por qué no se ha resuelto el problema. No podemos seguir valiendo ese cuento, dónde los políticos salen a decirnos en tiempos de campaña que lo van a resolver todo sin dedicar un segundo a entender cómo y qué es lo que van a hacer.

Los tiempos y la historia reciente de la ciudad, nos obligan a ser más exigentes. No podemos seguir aceptando promesas sueltas.  Necesitamos un plan para pasar a la acción. La peor inversión es seguir como estamos; miles de millones de pesos malgastados y una cuenta que crece injustificadamente día a día.

Esta sería una apuesta popular entre los bogotanos, además de responsable y acto de buen gobierno.

________________________________

***La Máquina Tapa Huecos es el perfecto ejemplo de una “solución” cortoplacista y populista, que más pareciera sacada de un manual de malas prácticas contractuales y de gestión pública (Ver: Máquina Tapahuecos, sin póliza para operar). Aquí lo que ha habido son contratos por más de $10,000 millones adjudicados a dedo –sin licitación-, a través de procesos que le dan pocas garantías a la ciudad Ver: Máquina Tapahuecos es una herramienta, no la solución). Como si el escándalo del “Carrusel de la Contratación” no hubiera ocurrido en Bogotá.

Pregunta: ¿Por qué a un lado del peaje de la autopista norte, Chía, la vía se encuentra en perfecto estado pero inmediatamente del lado de Bogotá, cuestión de metros, empieza y tenemos la trocha que hay? Es el mismo suelo. Respuesta: Diferentes gerentes, condiciones/modelos contractuales y gestores de su mantenimiento.

**Este post también se publicó en La Silla Vacía:

http://lasillallena.lasillavacia.com/la-silla-cachaca/urgente-un-plan-para-recuperar-la-malla-vial-de-bogot  #LaSillaCachaca

Bogotá: Tareas urgentes, que NO son tareas de un sólo gobierno

Corto, Mediano y Largo Plazo

En el último artículo del 2015 (Bogotá 2015: El sueño es nuestro para construir)  mencionaba lo importante que iba a ser este año que sintiéramos afán por cambiar las cosas en Bogotá. Aquel fue un mensaje, principalmente dirigido a la ciudadanía bogotana, advirtiendo que su reacción es inaplazable.

Para este artículo me referiré a una serie de problemas o frentes de política urbana que desde la gestión gubernamental tampoco pueden esperar, pero que además deben abordarse con perspectiva y estrategias para el corto, mediano y largo plazo. Son frentes de política que desde el primer día del próximo gobierno deben y pueden arrancar, recogiendo lo que sea que hayan dejado los penosos 3 gobiernos de los últimos 12 años, pero que por su dimensión, temporalidad e importancia, requieren sí o sí de continuidad por parte de las administraciones siguientes a la que inicia el 1 de enero de 2016. No son tareas de un sólo gobierno. Son procesos que como todo en la ciudad, requieren de un continuo mejoramiento por parte de todas las administraciones.

Desde que tuve la oportunidad de oírlo en su visita a Bogotá en noviembre del año pasado, se me quedó grabado el slogan que el exalcalde catalán Jordi Hereu dio a su gobierno: “Mirar a lo lejos, trabajar desde cerca”.  En Bogotá tenemos que pensar y actuar más bajo preceptos como este. Hace ya más de una década, los alcaldes Peñalosa y Mockus le apostaron  a “construir sobre lo construido.”

Es clave que la ciudadanía vea acción por parte de su gobierno y que sienta que detrás de todo hay una administración obsesionada por resolver sus problemas, pensando en su calidad de vida. Y en ese sentido, cualquiera que sea alcalde a partir de 2016 deberá ver en la infinidad de problemas y retos que hoy plantea la ciudad, un número equivalente o mayor de oportunidades para transformar el estado de las cosas y así recuperar la percepción del bogotano sobre su ciudad; “la ciudad no es un problema, sino una solución” dice Jaimer Lerner (Ver: La inspiración de un hueco).

A continuación identifico algunos de estos frentes de política, pero con seguridad hay muchos más. Identificarlos, entenderlos y preparar un plan aterrizado para realizarlos es tarea obligada de todos los candidatos a la alcaldía.

Temas:

  1. Recuperación de la malla
  2. Disminución de la accidentalidad vial, priorizando la situación de peatones. La meta tiene que ser 0 muertes de peatones (La puesta en marcha de una estrategia de Visión 0, como la que actualmente desarrollan ciudades como Nueva York y San Francisco).
  3. Recuperación general del espacio público – Teoría de las Ventanas Rotas- (publicidad, pasa calles, basuras, grafiti, andenes, parques, ventas ambulantes, otros) (Efecto positivo en percepción de seguridad de los ciudadanos)
  4. SITP y Transmilenio – Recuperación y expansión del sistema. Mejoramos lo que ya tenemos.
Bogotá Cómo Vamos Encuesta de Precepción

Bogotá Cómo Vamos
Encuesta de Percepción- Lo que opinan los ciudadanos

¿Qué otros temas o frentes de política deben y pueden empezarse a trabajar desde el día uno de gobierno, pero con perspectiva y proyección para el mediano y largo plazo? Es decir, tareas que deberá empezar rápidamente la administración entrante, planteando una hoja de ruta accionable y aterrizada para sus 4 años de gobierno, pero además, con proyección para que las administraciones futuras continúen, terminen y consoliden los procesos.

En el próximo artículo desarrollaré el punto de la recuperación de la malla vial y continuaré con el enorme reto de poner a andar una estrategia ambiciosa y comprehensiva para enfrentar la accidentalidad vial de la ciudad.