Archivo mensual: noviembre 2014

“Mirar a lo lejos, trabajar desde cerca”

Apuesta por el cambio incremental

Palabras clave: Jordi Hereu, Exalcalde Barcelona; cambio incremental, Metro de Bogotá, Transmilenio, elecciones 2015

“Mirar a lo lejos , trabajar desde cerca” Jordi Hereu, Alcalde de Barcelona, 2006-2011

Mi problema no es con el Metro, ojalá lo haya. Aunque hay personas que vale la pena oír que insisten que “construir metros es cosa del pasado“. Ahora, lo que sí no puedo negar, es mi absoluto rechazo con la manera como a lo largo de los últimos años/administraciones en Bogotá se dedicaron a destrozar la credibilidad de Transmilenio. El primer sistema BRT en el mundo logrado exitosamente en una ciudad de la escala de Bogotá. Sin duda, una solución de transporte, audaz y oportuna, que le mejoró la vida a miles de personas y que paralelamente le cambio la cara a la ciudad. De su debacle han sido responsables principalmente políticos; empezó el corrupto de Samuel Moreno (De quién Clara López fue su Secretaria de Gobierno), elegido sobre la promesa de un Metro, y lo siguió el dogmatismo maniqueo de Gustavo Petro (Candidato presidencial del Polo 2010, hasta que saltó del barco), que entró prometiéndolo todo. Por su parte, Lucho Garzón, viene a ser el exalcalde fantasma; siempre por la sombrita. Estos últimos 3 gobiernos de la ciudad, que han sido de izquierda (Polo Democrático/Progresistas) les aseguraron revoluciones urbanas a los bogotanos. ¿Dónde están?  Las responsabilidades colectivas tienen que existir.

La ciudad no se construye con revoluciones. Se construye con trabajo incremental al que todos aportamos; empresa privada, ciudadanía, medios de comunicación, políticos, instituciones académicas, gobierno distrital, etc. Y donde todos tenemos nuestro rol qué jugar.

Pero Bogotá hace mucho dejó de mejorarse y transformarse incrementalmente. Diferente es hacerlo de manera INERCIAL, que algo lo pudo haber hecho en algunos sectores durante estos años. No ha habido proyectos de gran envergadura que solucionen problemas estructurales –nunca los realizaron-, y por el contrario, a falta de un modelo de gestión profesional para la ciudad, lo que hemos sufrido es un evidente deterioro, ese sí incremental, en la mayoría de los aspectos clave que determinan la calidad de vida de una ciudad: (congestión, espacio público, seguridad, rezago económico, productividad/competitividad, contaminación, OPTIMISMO, etc.). La ciudad sencillamente dejó de buscar y obtener victorias tempranas, y por eso, ha terminado por parecerse a una bicicleta estática.

El otro día, el exalcalde de Barcelona, Jordi Hereu, le contaba a los bogotanos que la filosofía que guió la transformación urbana durante su gobierno fue: “mirar a lo lejos, trabajar desde cerca.” Mientras tanto, en Bogotá lo que nos han venido proponiendo es mirar y soñar a lo lejos pero sin trabajar desde cerca. La verdadera tragedia de Bogotá ha sido su gestión, que también ha sido la de Transmilenio. No se engañen, la falta de Metro no ha sido.

Por eso, con la discusión de esta mega obra de 15 billones de pesos, mi verdadero miedo radica en que todo lo demás que tenemos que hacer se sacrifique, tal cual ha sido el caso hasta hoy. La semana anterior se confirmaba el rumor de que la Troncal de Transmilenio por la Boyacá que prometió la actual administración, en efecto, no se construirá; la obra no fue incluida en el presupuesto para el 2015. Otra promesa incumplida.

Pero si el Metro va a ser la prioridad……

Entonces, si la prioridad de este gobierno es el Metro, pues este deberá presentarle a la ciudad un plan serio y comprensivo sobre lo que significará su construcción. ¿Cómo viviremos la ciudad mientras se construye? ¿Qué le pasará a la movilidad mientras dura la obra? El otro día un geotecnista de la Universidad Nacional advertía que Chapinero moriría durante por lo menos 3 años ¿Es eso cierto? ¿Cómo piensan mitigar entonces su impacto en el comercio y en la gente que ahí mora? ¿Concretamente, qué otros proyectos clave de transporte y de otros sectores se sacrificarán o no por su construcción? Y por supuesto, también deberán explicarle a la ciudadanía todo lo positivo que el proyecto le representará a la ciudad. Por ejemplo, cómo alrededor de esta primera línea del Metro se estructurará todo un sistema multimodal de transporte. Ahora ¿Y si esta es la 1ª, para cuándo la 2ª? Todas estas explicaciones hacen parte de ese modelo de gestión incremental al que me he referido. Explicaciones que el gobierno y su alcalde le deben a la ciudad.

Finalmente. Un megaproyecto como el Metro, lo natural, es que al tiempo que se presenta como una importante solución que reclaman los bogotanos, genere al mismo tiempo muchísimos miedos. Le corresponde al gobierno de la ciudad, empezando por su alcalde, lidiar con esos temores, lo que solo se logra si se la dan garantías a la ciudad. Lo ilógico y suicida por parte de los bogotanos, sobre todo después del episodio del “Carrusel de la Contratación”, sería que esos miedos no existieran. La pregunta es: ¿Estarán quiénes impulsan el proyecto a la altura del reto que se han impuesto? ¿Asumirán su responsabilidad frente al mismo?

Mientras los sistemas BRT se multiplican en el mundo, en Bogotá lo han destrozado.  Quien quiera que vaya a ser Alcalde a partir de 2016, si es inteligente y sensato, tendrá que hacer una gran apuesta por sacar del hueco a Transmilenio. De no ser así, no les quepa duda, la movilidad de la ciudad seguirá colapsando. Que el espejismo del Metro no nos siga desorientando; “mirar a lo lejos, trabajar desde cerca.”

**Gráficas que muestran la expansión de los sistemas BRT en el mundo. 

**Jordi Hereu, Alcalde de Barcelona, 2006-2011, estuvo el jueves 13 de noviembre en un evento que organizó ProBogotá.

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Los niños y el color se tomaron la 7a peatonal – Cebras por la Vida

“Sueño que la 7ma nos haga más humanos y más hermanos.” Transeúnte

Cebras por la Vida, Noviembre 8, 2014 – Fundación Solidaridad por Colombia

Siempre que hay una intervención de Cebras por la Vida es un día especial. No es exageración. Algo increíble sucede, porque a pesar de que se programen en plena temporada invernal como la que vivimos actualmente, el clima siempre conspira en nuestro favor. El viernes 7 de noviembre no paró de llover. Y todos sabemos lo que le pasa a la ciudad cuándo caen esos aguaceros enfurecidos. Pero al día siguiente, sábado, el aguacero aguantó; nos apuró eso sí, pero se contuvo milimétricamente hasta que acabamos de pintar nuestros 2 pasos peatonales en plena 7ma peatonal. Creo que el cielo tiene un gran aprecio por lo que hacemos.

En esta oportunidad la actividad contó  con un proceso muy interesante de reflexión con los niños de la Fundación Solidaridad por Colombia, que fueron los protagonistas de la jornada. Antes de salir a la calle, tuvimos 3 sesiones previas en las que conversamos con ellos sobre la problemática del peatón en la ciudad y analizamos los riesgos que enfrentamos quienes caminamos en Bogotá. Estos niños en particular, a diferencia por ejemplo de niños más acomodados, encontramos que tienen un gran sentido de la ciudad, lo que se debe en gran medida a que caminar es su principal medio de transporte. ¿Existe una manera más íntima y directa de vivir la ciudad que caminándola? Caminan al colegio, a sus sesiones por las tardes en la fundación, llegaron caminando ese día al punto de encuentro, en fin. Lo mismo pasa entre los miembros de sus comunidades y familias. Para ellos caminar no es opcional. Y téngalo claro: para usted es igual, así se le pierda de vista.

Hay que ver a estos niños (8-14 años) ubicando direcciones y puntos de la ciudad que consideraban peligrosos. Hay que verlos describiendo situaciones y lugares con ese enorme sentido común que aplican por ser niños: “en ese punto los carros van demasiado rápido, en ese otro no hay cebra o ninguna otra señalización, ahí deberían pensar en poner un semáforo, los carros no respetan los semáforos en rojo, etc.” ¿No creen que a la crisis de la ciudad y a la búsqueda de soluciones para sus problemas es necesario meterle mucho más sentido común? En el proceso, tuvimos un momento clave cuando hablando del problema tocamos el concepto de empatía: ese principio tan poco practicado en Bogotá pero tan importante, que sencillamente consiste en ponernos en los zapatos del otro. ¿Y qué implica que lo practiquemos más? Observación, generosidad, solidaridad, consideración, aprecio por la diferencia, en fin. Absolutamente necesario para la vida en la ciudad y crítico cuando nos referimos al problema de la accidentalidad vial. Al fin y al cabo, todos somos peatones en el algún momento.

Mientras escribo, pienso en lo siguiente: ¿Cómo enseñarán estos conceptos clave (empatía y sentido común) en los colegios de la ciudad? Ejercicios como el de la pintada de la cebra, nos muestran cómo la ciudad es a la vez una gran herramienta y un gran escenario para educarnos todos; niños y adultos. En este caso, tanto cómo aprendieron los niños durante el ejercicio de la pintada, aprendimos los adultos de ellos; y hasta de pronto más. Ese día, sin nunca haberlo hecho y a partir de unas instrucciones muy escuetas, los niños armaron equipos, tomaron iniciativa alrededor de distintos roles (barrer calle, pintada, mezcla de colores, diseño, entrevistas a transeúntes, recoger materiales, rotar funciones) y se pusieron manos a la obra. Es como si les fuera natural el trabajo en equipo. Lo rápido que interiorizaron la lógica de la técnica para pintar la cebra fue impresionante; si en la 1ª nos demoramos tanto, la 2ª la hicimos en la mitad del tiempo; y siempre fuimos paso a paso. Durante ese par de horas nos dedicamos a jugar con mucha seriedad. Cómo da de gusto encontrarse con estas demostraciones de inteligencia colectiva y de trabajo sobre un objetivo común.

Sin ninguna duda, fueron los niños los protagonistas y líderes de este toque de color, arte, educación y vida que recibió la 7ma peatonal durante el pasado sábado 8 de noviembre.

El mensaje final que dejan es este: La transformación de la ciudad es nuestra para hacer y caminando nos encontraremos todos como iguales.

Los dejo con las imágenes que hablan por sí solas.

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Nota** Un agradecimiento muy especial a Liliana Bohórquez, Directora de Seguridad Vial de Bogotá y a todo el equipo de la Secretaría de Movilidad. Complementaron la actividad de una manera muy especial: obra de teatro, música, refrigerio, unas cartillas sobre el tema para colorear, y sobretodo, una gran actitud y disposición.

Gobierno y ciudadanía no solo sí pueden sino deben trabajar en equipo. En la medida que lo hagamos, aprenderemos.

Confianza ¡La tarea sigue pendiente!!

“Cualquier idiota inteligente puede hacer las cosas más grandes y complejas……… Se requiere de un toque de genialidad – y  mucho coraje para moverse en la dirección opuesta.” Albert Einstein

Petro

Creo sinceramente en lo siguiente: hace 4 años, ninguno de los candidatos fue capaz de ofrecerle a la ciudadanía una lectura ajustada y sincera de lo que Bogotá iba a necesitar durante sus años siguientes. Increíblemente, después del descalabro que sufre la ciudad por cuenta del Carrusel de la Contratación y que trae como consecuencia la erosión de la confianza de la ciudadanía en el gobierno de su ciudad, ninguno planteó realmente un discurso o plan aterrizado, aceptando que lo que había que proponerse recomponer en primer lugar, eran esos niveles mínimos de confianza que se destruyeron con tamaña corrupción. ¿Qué podía ser más prioritario que eso? Indudablemente que algo especial tendría que pasar en general, pero con orden, prioridades y un enorme sentido de responsabilidad con las expectativas de los ciudadanos. La crisis requería de un verdadero liderazgo que convocara y nos uniera alrededor de ese proyecto colectivo llamado Bogotá.

Al mismo tiempo, creo que también íbamos a necesitar de alguien que habiéndose preparado, aceptara que no se las sabía todas. Hay que dudar mucho de esos políticos que dicen tener la respuesta a todo y bien haríamos en aceptar que para resolver nuestros problemas requeriremos de una gran dosis de humildad. Algo cada vez más extraño en la política nacional. Todos se presentan con verdades absolutas y un perverso complejo de dios.

Mirando hacia atrás, en la pasada elección lo que tuvimos fue una absoluta inflación de ideas y propuestas, dónde a lo que el uno prometía, el otro prometía un poco más. Era un pésimo momento para inflar expectativas. Ya al señor Moreno lo habíamos elegido sobre la promesa de un Metro y nada más, y vea lo que hizo con la ciudad.  Sobre esto, diría que Peñalosa ha sido un tipo honesto y sin embargo no le alcanza; y hace 4 años botó a la caneca su oportunidad cuando se alió con Uribe.

Y fue bajo esa lógica inflacionaria, que nuestro alcalde llegó a prometer 1000 jardines infantiles y 100 nuevos colegios. La lista de promesas sueltas e irrealizables es larga. Por ejemplo, ya gobernando, el mismo día que modificó el pico y placa, Petro prometió con vehemencia que en 1 año pondría fin a la medida (Revisen la prensa). También recuerdo cómo recién posesionado prometió la instalación en muy poco tiempo de un sistema de cobros por cogestión. ¿Cómo iba a hacerlo? Hoy sabemos que no había un plan.  ¿Cuántos kilómetros de Transmilenio construyó la actual administración? Prometió construir las troncales de La Boyacá y la 68, pero después de 3 años ni siquiera el tema de la doble tarjeta ha sido resuelto. Y así ha pasado con una gran cantidad de temas. En esa misma línea, el “gran proyecto” de un tranvía para la Carrera 7ª quedó reducido a un “Carril Bus”. Y por entrar pateando todo lo que tuviera asociación con gobiernos anteriores, así perteneciera a la ciudad (SITP y Transmilenio), dejó que la tragedia de la Guerra del Centavo continuara con los bogotanos hasta el día de hoy. Probablemente su más grave error. Algo que quedó absolutamente expuesto con el reciente paro de transporte.

El alcalde nunca ha dejado de ser candidato. Además, Petro llegaba a la alcaldía con solo el 33% de los votos. Con más razón había que ser cautos y aceptar que había una legitimación pendiente por lograr. Coja cada 1 de los grandes temas y verá que desde su retórica, al cabo de los 4 años, según Petro, quedarían resueltos (jornada única, Río Bogotá, seguridad, modernización, congestión, basuras, en fin). Por la boca muere el pez.

A mí por ejemplo me dijo que el peatón sería la prioridad en su administración; no obstante, este año, la tendencia indica que el número de peatones muertos superará los 300. Prometieron 145 kms de ciclorutas pero a la fecha solo han construido 40. En seguridad, el concejo del propio alcalde es “no de papaya” y pocos bogotanos deben poderse contar entre a quienes no les han robado el celular. Hoy, al cabo de 3 años, hay informes originados desde la administración que confirman el empeoramiento general de la situación de seguridad. El espacio público de la ciudad, epicentro de la vida urbana, se encuentra en un estado de completo abandono y desgobierno.  Pero el alcalde piensa que Bogotá es un “buen vividero”.

Lo de Bogotá Humana, hace rato se quedó en slogan. Una frase de cajón absolutamente devaluada, en medio de tan evidente incapacidad y noción de cómo plasmar importantes postulados en proyectos accionables. La pobre capacidad de gestión del gobierno de la ciudad queda más y más en evidencia, lo que es lo mismo a seguir masacrando la confianza de los ciudadanos.

A Bogotá había que levantarla con menos carreta, más humildad y más resultados.

¡La tarea sigue pendiente!

Nota**: El avispero que levantó el alcalde con su propuesta de vivienda de interés prioritario, es más de lo mismo. Un proyecto suelto, poco estudiado y estructurado, y por el momento, pésimamente presentado y defendido ante la ciudad. Otro de sus insustanciales golpes de opinión. ¡Qué desgaste!