Archivo mensual: julio 2014

El Ciclopaseo (8avo Aniversario)- Construyendo ciudad desde abajo

mikesbogotabikeblog.blogspot.com

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Siempre que puedo y se me da la oportunidad tengo que hablar sobre este extraordinario movimiento ciudadano de la bicicleta en Bogotá. Le cuento a la gente lo importante que ha sido para Bogotá como expresión ciudadana y mensaje de esperanza para quienes acá vivimos. Es un proyecto del cual todos los bogotanos debemos aprender y contagiarnos. Estoy convencido que es algo que se tiene que conocer más, acá y por fuera. Y les digo, que si tienen la oportunidad, lo tienen que vivir en carne propia. Esa experiencia mágica de conectarse con la ciudad, de noche, rodando junto con otras 300 o 400 personas, compactas y sincronizadas, trae consigo una adrenalina y sensación liberadora que son difíciles igualar. Revela una Bogotá diferente, una Bogotá posible, una Bogotá de su gente. Es una conquista nocturna de la ciudad por las bicicletas que ha tenido lugar religiosamente cada 15 días durante los últimos 8 años; 8 AÑOS. Una verdadera hazaña. ¿O dígame que ha hecho usted por los últimos 8 años con ese nivel de disciplina y compromiso? ¿O mencióneme algo que haya hecho usted por su ciudad en todo ese tiempo? Son verdaderamente de admirar.

Este es un movimiento de personas con un amor infinito por su causa y con un sentido de responsabilidad enorme con su ciudad, que en mi en mi opinión los hace un referente de todo lo que deberá pasar y hacerse si queremos que Bogotá salga de su crisis.

A ellos hay que agradecerles por ser ese gran ejemplo de cómo construir ciudad desde abajo.

La cita para celebrar con ellos es esta noche a las 6:30 pm en la plazoleta CPM Kr11 y Cll 96.

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Urgente ¡Nuevos medios y periodismo (urbano) para Bogotá!

Fuente: yoyaherreram.blogspot.co

Fuente: yoyaherreram.blogspot.co

¿Cómo podrían los medios de comunicación tener un mayor impacto sobre los procesos urbanos de la ciudad? Me refiero a un aporte intencional buscando un impacto consistente y positivo sobre aquellos procesos que son clave para su progreso y le pegan directamente al ciudadano ¿Es suficiente lo que hacen y ofrecen actualmente? ¿Cuentan la ciudad y sus ciudadanos con buenas fuentes de información para enterarse e involucrarse en los procesos urbanos que afectan su calidad de vida? ¿Qué tanta participación tienen los ciudadanos en los medios que existen? La razón por la cual planteo estas preguntas no es otra que reconocer lo determinante del rol de los medios de comunicación en nuestra sociedad y el efecto que estos pueden tener orientando la opinión pública e influyendo en la conducción de los asuntos públicos en general. Y en esa línea, la importancia de responderlas para el polo urbano más importante del país: Bogotá.

Entonces: ¿Es suficiente con lo que hacen y ofrecen actualmente? Y una pregunta que siempre nos rondará: ¿Qué responsabilidad, si alguna, le cabe a los medios de comunicación en el episodio del “Carrusel de la Contratación”? Y en todo caso: ¿Podrían los medios ejercer un rol de mayor liderazgo y compromiso alrededor de los temas y procesos críticos de la ciudad?

A estas preguntas, mi respuesta es que ni son suficientes, ni tienen el impacto que necesitamos que tengan en medio del prolongado contexto de crisis  que vive Bogotá. Definitivamente podrían y deberían hacerlo mejor.  Sí, hay una variedad y oferta considerable de medios (El Tiempo, El Espectador, CityTV) y podría decirse que alternativas relativamente nuevas como el Diario ADN, con una enorme circulación y cobertura, cumplen un papel importantísimo informando y llegando a amplios públicos de la ciudad. Y sin embargo, lo cierto es que en términos generales es difícil encontrar consistencia en el cubrimiento de procesos cruciales, el análisis que ofrecen de los temas tiende a ser bastante ligero y nos la pasamos saltando de un tema a otro en función del twitter y/o los anuncios desordenados que hace el alcalde. Los medios van detrás de la chiva o persiguen de manera obsesiva, como adictos,  el clic en internet ¡La dictadura del clic! Tenemos entonces una agenda informativa supremamente efímera y repetitiva, dedicada principalmente a la papa caliente del momento o a algún tema sensacionalista de fácil consumo. Es una agenda difícil de seguir para los ciudadanos. Un día estamos al frente del escándalo de las basuras, por decir algo, cuando ya estamos entrando en el escándalo sobre la prórroga de los contratos de Transmilenio, o en el cierre de la Plaza de Toros y recientemente fue la eliminación de la Hora Zanahoria. Pero a los pocos días ya nadie se acuerda; la trazabilidad de los grandes temas casi no existe. Sé que estoy siendo duro, pero como ciudadano que busca información sobre la ciudad, es lo que encuentro.

No todo es responsabilidad de los medios. El gobierno de la ciudad ha sido muy malo socializando, explicando y legitimando sus diferentes proyectos ante la ciudadanía. Es algo que sencillamente no hace. Es un comunicador reactivo y desordenado de los temas. Además, el estilo del alcalde, siempre grande en anuncios pero corto a la hora de materializar y respetar los procesos y tiempos de los proyectos, poco ayuda. Es algo que vemos una y otra vez.

A continuación esbozo una lista de  proyectos y temas críticos para la ciudad sobre los cuáles uno pensaría que los ciudadanos merecen buena información pero no la hay.  Sólo para mencionar algunos. ¿En qué van? ¿Cuándo van a pasar? ¿Por qué los necesita la ciudad?

  • Construcción del metro
  • Expansión de TM y troncales Boyacá y 68
  • Reparación de Autopista Norte/Ave Caracas
  • Implementación del SITP
  • Política de vivienda
  • Gerencia del espacio público y comercio informal
  • Rehabilitación Río Bogotá
  • Proyecto para la Cr 7ª
  • Tranvía para Cr 7ª
  • Accidentalidad Vial** (De mi especial interés. Las muertes de peatones van en aumento durante el 2014)
  • Nuevo sistema de manejo de basuras
  • Peajes urbanos o cobros por congestión
  • Obras por valorización
  • Situación de las alcantarillas sin tapa
  • Máquina tapahuecos y reparación de la malla vial de la ciudad
  • POT ¿En qué está eso?

Bogotá necesita y se merece un mejor periodismo, y no me refiero a la calidad de sus periodistas, sino a la calidad de los proyectos y plataformas que cubren los principales procesos de la ciudad. Ahora, creo que con las herramientas tecnológicas que tenemos a disposición (redes sociales, blogs, aplicaciones, video, chats, etc.), hoy todo está dado para que surjan innovadoras propuestas periodísticas que planteen mejores contenidos y le abran canales de participación al ciudadano que lo acerquen a los procesos clave de su ciudad; incluso otorgándoles un rol protagónico (reportería ciudadana, twitter, análisis, encuestas, otros). Aprovechar que ya lo es; hoy en día todos reportamos (8 de 10 colombianos usan Internet, 6 de 10 con Internet visitan redes sociales, 38% Twitter y 98 % Facebook). Asimismo, cabría la posibilidad de cubrir poblaciones y lugares de la ciudad que suelen estar por fuera del radar de la prensa tradicional o que típicamente aparecen bajo el contexto de noticias negativas. Bajo el nuevo escenario que habilita la tecnología, hay espacio y oportunidad para nuevas voces, es más eficiente llegar y la posibilidad de conectar es infinita.  Existiría por ejemplo la posibilidad de acudir a una amplia red de expertos sobre temas urbanos y de Bogotá concretamente, que con análisis enriquezcan, equilibren y mejoren el debate de la ciudad. Las posibilidades son impresionantes.

Fuente: httpwwwa.genciasinces

Fuente: httpwwwa.genciasinces

Mi punto es el siguiente: necesitamos una nueva propuesta de medios de comunicación urbanos que con independencia, enfoque e innovación ayuden a encaminar el debate de la ciudad. La necesidad está y créanme, no se irá ¿Qué tal si cogemos estas dos herramientas (tecnología y periodismo) y  las combinamos para potenciar su impacto social, dirigido al entorno urbano, a lo local y hasta a lo micro-local  (ciudad, localidad, barrio, comunidad)? Pienso en algo así como el modelo periodístico de la Silla Vacía (digital, colaborativo, independiente, analítico), pero centrado y especializado en la ciudad. Otro medio que se me viene a la cabeza y que no entiendo por qué no ha migrado a un formato digital es el boletín MIZONA de El Tiempo que circula cada viernes, centrado en el nivel de la localidad (sólo cubre 4 o 5 localidades), dándole el protagonismo al ciudadano (reportería ciudadana) y cubriendo los temas que más directamente lo afectan. Un producto increíble pero poco conocido, limitado en su alcance, y por lo mismo, con posibilidades de impacto bastante limitadas. ¿Cuánto ganaría de llevarse a una plataforma virtual? El potencial de impacto sería excepcional: accesibilidad para el ciudadano 24/7, posibilidades de cubrimiento, interactividad con el ciudadano, trazabilidad de noticias, en fin.

No me extiendo más. Aquí dejo unas preguntas, describo un contexto y tiro un par de ideas. Al frente tenemos un gran reto y a la vez una enorme oportunidad. Las nuevas tecnologías han sacudido el tablero de los medios de comunicación revolucionando la cultura y posibilidades de cómo producimos/consumimos información y noticias.

La ciudad necesita y reclama a gritos que se innove en esta materia.

La Selección Colombia y Bogotá: Una metáfora

Tuvieron que pasar 16 años, desde Francia 98, para que la selección colombiana de fútbol volviera a un mundial y 20 desde la catástrofe de USA 94 y el inverosímil asesinato de Andrés Escobar. Por esos tiempos,  a finales de la década de los 90, empezaba a hacerse evidente en Bogotá la consolidación de un proceso positivo de desarrollo urbano que empezó por el año de 1995 con Antanas Mockus, que Enrique Peñalosa aprovechó y continuó durante su gobierno entre los años 1998-2000 y que el mismo Mockus prolongaría a lo largo de su 2do mandato hasta diciembre del 2003. Fueron aproximadamente 9 años ininterrumpidos de una gestión de la ciudad que con ingenio, liderazgo y visión le cambiaron radicalmente la cara a Bogotá.

No sólo los bogotanos, pero el país entero empezó a sentir orgullo por su capital. Y así, mientras las cosas en el país parecían ir de mal en peor, sorpresivamente Bogotá se reinventaba día a día. Quién lo hubiera creído: Bogotá. Esa ciudad gris, hostil, congestionada, insegura y de gente fría y desconfiada. Internacionalmente la ciudad también llamaría la atención y en otros países se empezaba a hablar de su nuevo sistema de buses rojos, de sus ciclorutas, de una caída dramática en sus tasas de homicidio y  muerte en las vías, de sus nuevas bibliotecas y parques, de unos mimos ayudando a corregir comportamientos en sus calles, de su maravillosa y original Ciclovía, y hasta más…..por aquel entonces Bogotá era un tema; y sin duda, un buen tema del cuál hablar.

Me acuerdo perfectamente de las pequeñas réplicas de Transmilenio que vendían en la calle y de interactuar de manera cómplice y amable con otros ciudadanos extraños, por medio de las tarjetas verdes y rojas, pidiendo el paso en la vía. Durante esos años, Bogotá le demostró al país el potencial de una descentralización bien administrada y liderada. Sólo después vendría Medellín.

Documental realizado por suecos que muestra la metamorfosis de Bogotá. (Véalo cuando tenga tiempo. Muy recomendado)

En ese tiempo prevaleció un sentimiento generalizado de que la ciudad volaba y que de esa nube nada ni nadie nos bajarían ¿Se acuerdan del 5-0 y del fatídico Mundial de USA 94? Pues pecamos de triunfalistas. Aquella selección también andaba de moda y sin jugar un solo partido, ya el país se sintió dueño de la copa. Cómo estábamos de equivocados y cuán frágil era el piso sobre el que descansaba tanta confianza. En el fútbol y en la ciudad. El futuro demostró ser algo bien distinto; algo brutalmente distinto. El golpe que le vino a Bogotá y que nos cayó encima a sus ciudadanos fue devastador, un total absurdo que además nos cogió por sorpresa. ¿Dónde estábamos todos?: líderes, instituciones, medios de comunicación, universidades, entes de control, ciudadanos. De este tramacazo –carrusel de la contratación y mucho más- aún seguimos sin reponernos, y lo más preocupante es que no se asoman señales reveladoras de que la cosa pronto vaya a cambiar. ¿Alguien las ve? ¿Dónde están?

Similar a aquellas selecciones del pasado, hoy también pareciera que el éxito que vivió Bogotá en aquellos tiempos, hubiese resultado de un par de chispazos y genialidades producto de dos individuos: los alcaldes Mockus y Peñalosa. Es imposible desconocer la trascendencia de sus gobiernos, sobretodo porque lograron lo más difícil: transformaron el imaginario colectivo que pesaba sobre la ciudad y su gente. El uno construyó sobra la obra del otro, y aunque con estilos y personalidades diferentes, en ambos casos el bienestar de los ciudadanos dominó la agenda de la ciudad. Poco a poco, fuimos pasando del pesimismo y el conformismo de siempre, a unos niveles de optimismo y confianza totalmente nuevos para el bogotano. Se despertaba en Bogotá una extraña ilusión y alegría por lo nuestro y por ser parte de lo mismo. Pero lastimosamente es un ciclo que concluyó y ya pasó mucho tiempo. Hoy esperamos por Bogotá como el país esperó por esta selección. El proceso se quedó a medio camino.

Solamente durante los últimos 4 años, desde el 2011, Bogotá ha tenido 6 alcaldes y ya han sido aproximadamente 11 años ininterrumpidos de ver a la ciudad sin rumbo. El liderazgo político no se ha vuelto a ver y salvo algunos chispazos, tampoco han aparecido respuestas colectivas fuertes por parte de su ciudadanía. Hoy la ciudad parece más dividida que nunca, con un alcalde que mucho polemiza, habla y polariza, pero que francamente ha resultado incapaz de avanzar alrededor de unos objetivos claros y una visión unificadora de la ciudad. La ciudad se parece entonces a esa selección que deambuló errática y golpeada en su autoestima sin poder volver por varios años a un mundial. Y así estamos….por ahora.

¿Cómo darle vuelta a la situación?

Lo primero es saber y creer que esto no tiene porqué ser siempre así. Ya Bogotá lo demostró una vez.

Por otro lado, reconocer que el éxito actual de nuestra selección, aprovechándolo como enseñanza, se sostiene sobre todo en un aprendizaje que el país asimiló y usó para tomar cada vez mejores decisiones durante su larga espera. Aprendimos de los errores del pasado, hicimos ajustes en los momentos oportunos y aprovechamos bases y símbolos del fútbol nuestro que ya existían. Se construyó sobre lo ya habido de cara a un único y claro objetivo: clasificar nuevamente a un mundial. Lo que sólo era posible de una manera: partido a partido, un paso a la vez. Entonces, aprender del pasado pero con la urgencia de actuar en el presente. Y entre todas las decisiones acertadas que se tomaron, una determinante: el profesor Pékerman. Argentino amable y medido en sus palabras que se ganó la confianza y el cariño de 47 millones de colombianos, empezando por los jugadores, a punta de trabajo, resultados, su gran ejemplo de humildad,  y un enorme respeto por el sueño compartido.

Al final, la confianza está en el centro de todo y marcó el inicio de todo lo bueno. La confianza en un proceso que se afirmó bajo el liderazgo de muchos, que fue difícil y tomó tiempo. Fueron James, Yepes, Cuadrado y los demás integrantes del equipo pero tan determinante fue Falcao que no pudo estar. El sentimiento de unidad que deja esta selección lo vale todo. El espectáculo de ver a la ciudad vestida de amarillo los días que jugó la selección es difícil de igualar. Así tendría que ser siempre. Tengo la esperanza de que Bogotá se vuelva a levantar. Ahora bien, no me cabe duda de que esto empieza por encontrar esas causas que nos unen y entender que sólo construyendo confianza rearmaremos este proyecto y sueño colectivo llamado ciudad. El reto es de todos y se construye todos los días.


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