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Cebras por la Vida ¡Un ejercicio de ciudadanía activa!

CEBRAS (1)Este sábado entrante estaremos a las 11 am en la intersección de la Calle 72 con Carrera 9 lanzando el proyecto Cebras por la Vida. En el marco del proyecto 100en1Día, haremos una pintada de pasos de cebra que adornaremos con mucho color y expresión ciudadana. Todos están muy invitados a participar en esta fiesta que reclama por el derecho  de  todos los bogotanos a caminar de manera segura y digna. 

¿Qué busca Cebras por Vida? Puntualmente, dignificar el lugar de quienes caminamos en Bogotá. Darle al peatón el lugar que se merece. Priorizarlo y cuidarlo. “Queremos enseñarnos y enseñarle a la ciudad y demás ciudadanos sobre la importancia de priorizar, proteger y dignificar al peatón.” Decía en una nota anterior que “pensar en el peatón es obligarnos a mirar de manera amplia y comprensiva los aspectos más críticos de la ciudad, pensando siempre primero en las personas, no en el auto particular y sus exigencias. Es esta quizás la motivación más extraordinaria para hacer de Bogotá una ciudad tolerante, incluyente, amable con el medio ambiente, compacta, limpia, cálida y segura para todos. “

Lo invito a responder: ¿Por qué Cebras por la Vida? ¿Por qué son importantes las cebras?

Las siguientes son las respuestas de los aliados del proyecto a esta misma pregunta: Sigue leyendo

Guerra del Centavo ¿Cuántos niños más?

Contaminación, agresión, muerte, informalidad, inseguridad, caos, anarquía ¿Qué más es la Guerra del Centavo?

La semana que pasó cerró con la siguiente trágica noticia: Conductor que mató a niño en Bogotá tiene 67 comparendos de tránsito.

Ellos iban pasando la calle porque iban para el colegio, fue en ese momento cuando la buseta salió de la nada y embistió a los dos niños, narró un testigo. Todo indica que el bus se voló un semáforo en rojo.

La noticia merecería una primera página en El Tiempo y El Espectador, una vehemente salida en medios por parte del Alcalde de la ciudad, pero además una marcha multitudinaria por parte de la sociedad bogotana (No pasó). Como lo ven la Guerra del Centavo es mucho más que el diario reclamo de millones de conductores de auto de “se me cerró el &%&%&%/& bus”. Se trata de nuestras vidas y la de nuestros seres queridos, y se mueren nuestros niños.

El viernes le tocó a Sebastián Nieto de 6 añitos cuando caminaba hacia su colegio –el Julio Garavito Armando- junto a su amiga Tatiana de 5. Ella, que también fue arrollada, se encontraba el fin de semana en cuidados intensivos con trauma  craneoencefálico y pronóstico reservado. Diana Victoria Perilla es la madre que perdió a su hijo y Patricia Vanegas  la madre de Tatiana. Sucedió en la Cr 68 con calle 38 sur. La Guerra del Centavo mató a Sebastián.

Los hechos suceden durante la administración de la Bogotá Humana que repite y  repite, dice y dice que primero los peatones y primero los niños. ¿Gobierno transformador? ¿Progresista? ¿Antimafias? Pues se encontró con la oportunidad de demostrarlo. Tiene que ser esta. El gobierno debería aprovechar lo sucedido para volcarse con total determinación a acabar de una buena vez por todas con este sí depredador sistema de transporte ¿Qué próximamente el Sistema Integrado de Transporte ordenará el sistema poniendo fin a La Guerra del Centavo? ¡No hay tiempo qué esperar! El viernes murió Sebastián. Entretanto mueren niños.

Nada sería más revolucionario. Nada dejaría más huella hacia el futuro.

Por eso pregunto: ¿Empezando hoy, qué harán el gobierno distrital y la policía de tránsito para poner en cintura a estos buses y sus empresas?

Por otra parte, además de la conducción temeraria de buses y busetas que agrede permanentemente y pone en riesgo vidas, alentados por la ausencia de una regulación efectiva, el caso evidencia la falta de infraestructura física y condiciones reales de seguridad para los peatones (Ver: Su Majestad el Cráter,  La Inspiración de un Hueco,  Una Cebra no basta ¿Hará el distrito su parte? La Cebra de Colores,  El Problema de ser Peatón). La tragedia sucede en un cruce que no da tiempo suficiente para cruzar de manera segura. La madre de Sebastián así lo explicó con voz de rabia e impotencia (Oír audio). En este  y otros casos, la negligencia del aparato institucional de la ciudad, está causando muertes.

El gobierno ya salió a responsabilizar a la empresa de transporte, a la que por supuesto, le cabe responsabilidad. Lo hizo Guillermo Asprilla, Secretario de Gobierno del Distrito. Y está el conductor como directo responsable de lo ocurrido. Ahora bien, creo que sobretodo debemos insistir en lo siguiente: ¿Qué hará el distrito al respecto? ¿Cómo reaccionará y ajustará, mirando hacia adentro, para que esto no vuelva a suceder? Pues si hay algo de lo que no cabe duda en todo esto, es que el señor Wilson Darío Cely nunca debió estar al frente del volante de ese bus. ¡Punto! 67 COMPARENDOS que acumulan 9 millones de pesos.

¿Dónde están los controles? ¿Qué hace esta persona conduciendo un servicio de transporte público, donde se es responsable por la vida de terceros? ¿Cuántos comparendos se imparten al año por pasarse semáforos en rojo? Apuesto a que muy pocos. ¿Exceso de velocidad? Lo mismo. Y así.

Al final, lo cierto es que la gran mayoría de conductores de buses y busetas, son victimarios en potencia. El viernes fue Wilson Darío Cely quién mató a Sebastián; pero bien pudo ser cualquier otro. El sistema se encarga de eso. La ciudad se encarga de eso. Lo mismo pasa con la víctima. El viernes fue Sebastián, mañana podrá ser Andrés, Mariana, Freddy, no sabemos.

¿Y saben cuál es la peor tragedia de todas?

¡Mañana nos levantaremos, saldremos a trabajar y todo seguirá igual!

El tema del alcalde esta semana: las basuras.

¿Qué es la Guerra del Centavo?

La Guerra del Centavo es: inseguridad, contaminación, caos vehicular, desorden, anarquía, intolerancia, esclavitud laboral, informalidad, ley del más fuerte, arbitrariedad en el cumplimiento y la aplicación de la ley, desgobierno, falta de educación.

¿Que más es?

Una cebra no basta ¿Hará el Distrito su parte?

Cebra de Colores pintada por grupo de ciudadanos -combo2600-

Cebra de Colores pintada por grupo de ciudadanos -combo2600-

Esta nota es muy sencilla y directa. Aprovechando que aun está fresco el ejercicio de la cebra de colores, carrera 11 con calle 87, Parque el Virrey, quisiera llamar la atención sobre la oportunidad que tiene el Gobierno Distrital (Secretaría de Movilidad – IDU – Alcaldía de Chapinero) de complementar muy rápidamente el trabajo realizado por los ciudadanos que la pintamos y así terminar de asegurar –tanto como sea posible- el lugar para quienes lo caminan.

Nuestra cebra de colores, por sí sola, sigue siendo insuficiente. Sigue leyendo

Petro y el Peatón ¿Retórica o Prioridad?

 ”Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.” Gabriel Marcel

Coherencia conceptual

El miércoles de la semana anterior, al cabo de la intervención del alcalde Gustavo Petro en el Gran Foro de Movilidad realizado en la Universidad de los Andes, varias personas del público, comenzando por la moderadora, manifestaron haber percibido una enorme coherencia en su discurso. Como muchos, compartí la opinión, pero diría que principalmente sobre los grandes conceptos. Desestimular el uso del carro, estimular  y mejorar el transporte público, la apuesta por un sistema multimodal y sobretodo la priorización del peatón. ¿Cómo no reconocer que su discurso suena cada vez más fuerte y fluido en lo conceptual y filosófico, y que a medida que pasa el tiempo lo comunica con mayor confianza y seguridad? (Ver el video)  Es innegable que lo viene interiorizando.

Incoherencia real

Ahora bien, pues sucede que “no todo lo que es parece ni todo lo que parece es”.

Por eso quisiera llamar la atención muy puntualmente sobre una afirmación que ha venido haciendo el alcalde desde tiempos de campaña, que reiteró durante el foro, pero que derrumba por completo la consistencia de uno de los argumentos centrales de su política de movilidad, y que también es un principio rector de su visión de ciudad. A mi modo de ver, un verdadero golpe a la quijada de su discurso; una monumental contradicción. Sigue leyendo

Las motos y su más grave pecado

Las motos en Bogotá son hoy por hoy el mejor sinónimo de la palabra atajo y el reflejo de la anarquía que se vive a diario en sus calles. No les aplica el pico y placa, no pagan parqueaderos -¿Para qué si el andén no les cuesta $1 peso?-, no respetan carriles y turnos en la vía, tampoco pagan peajes, no les aplicó el día sin carro, zigzaguean peligrosamente en todo momento adelantando carros hasta pisar la cebra, transitan campantes por andenes y ciclorutas amenazando peatones y ciclistas, ponen en peligro las vidas de personas que descienden de buses y busetas, y cuando lo ven conveniente, la contravía les resulta irresistible.

Son un peligro andante para los demás y para ellos mismos. Así se puede observar en las calles, y así lo comprueban las estadísticas. Entre los distintos actores de la vía, los motociclistas registran las tasas de accidentalidad más altas (2.665 muertes y 20.471 heridos en 2010), y después del desamparado y desdichado peatón, son quienes mueren con mayor frecuencia (Así fue en el mes de enero 2012).

A su crecimiento exponencial (pasaron de 43.714 en 2005 a aprox. 270.000 en 2012), han contribuido factores como lo baratas que resultan –eficientes en gasolina, pocos impuestos, bajo costo de su seguro de accidentes, no pico y placa, no parqueadero-, la posibilidad de evadir trancones (violando normas y todos los códigos de respeto en la vía), el indignante sistema de transporte público (“Guerra del Centavo”), que todo aquel que puede, evita, la facilidad para obtener una licencia, pero todo lo anterior, permitido en buena medida por la inexplicable demora de parte de los Gobiernos Nacional y Distrital, para entrar a ordenar el tema.

¿A qué debemos la espera? No lo sé. Pero entretanto, su número crece, el desmadre en las vías aumenta, se multiplican los lesionados y los muertos; el problema se extiende. ¿Y la solución? Pues se hará progresivamente más difícil. La nutrida sección de Vehículos de El Tiempo informaba el pasado sábado que el número de nuevas motos matriculadas en el país durante el 2011 fue de 510.730. Nuevos autos matriculados: 324.570.

Moto sobre Plaza

Moto sobre Plaza

Ahora bien, de toda la variedad de infracciones e imprudencias que cometen, la más grave ¡de lejos! tiene que ser la de asumir los andenes o ciclorutas como extensiones de las calles. ¿Hay lugar para las motos sobre los andenes? De ninguna manera. Absolutamente NO. Las aceras son terreno sagrado para peatones y vehículos no motorizados como bicicletas, patinetas y patines. Son el lugar de madres llevando en coche a sus chiquitos y de personas en sillas de ruedas. Son el lugar donde niños juegan y los abuelos pasean. Y sin embargo, lo anterior claramente no aplica en Bogotá, y cada día que pasa resulta más normal y frecuente, encontrarse con motociclistas trepados sobre andenes. Sigue leyendo

El problema de ser peatón

El culpable de su muerte es el mismo peatón.

Esta frase no dista mucho de la utilizada hace poco como encabezado de un artículo sobre las altas cifras de accidentalidad y mortalidad de peatones en las calles bogotanas. “Cada 48 horas muere un peatón, (atención) por no mirar al cruzar la calle”. Desde allí, sin tener siquiera que entrar a la nota, ya era posible anticipar el mensaje que se proponía enviar: imprudencia y descuido, principales causas de los accidentes y de la muerte de peatones. Es decir, el culpable de su muerte es el mismo peatón.

Les confieso que ante la sorpresa de lo que leía, releí y releí, hasta comprobar. Quedé boquiabierto y desalentado. Por un lado, la cifra es aterradora. Pero SOBRE TODO, confieso, el desaliento me vino por el sesgo contra el que camina, proveniente de un importante líder de opinión nacional; pues ello no es más que la confirmación irrefutable del precario lugar que se le da al peatón en nuestra sociedad.

Acá hay un grave problema de movilidad y seguridad vial: 3.851 atropellados y 192 muertos entre enero y agosto de 2011, lo equivalente a 16 atropellados por día o 24 muertos por mes, según cifras del Distrito. Y además, un problema de prioridades y de concepción colectiva de la ciudad.

Bogotá es una ciudad donde el rey y campeón es el carro. Cuando el peatón se encuentra con un carro, o le pide sumisamente permiso para cruzar la calle, o simplemente le da paso, o desafía y defiende su derecho a cruzar primero. En este último caso, el riesgo en el que incurre por impertinente se dispara. Así nos han educado. Y así se ha concebido la ciudad en su gran mayoría. Sucede que al tomar control de un auto, somos valientes, atravesados y hasta matones. Pero una vez bajamos del mismo, somos más bien sumisos, dóciles, casi invisibles. El problema es ser uno el peatón. Perverso. Pero así funcionamos. Y así nos condiciona el entorno. En tierras del carro, el BOLARDO es el demonio, y el peatón, un ciudadano de segunda; un pobretón.

¿Qué hacer? Convertir la protección al peatón en una prioridad de la ciudad. Pensar en el peatón es obligarnos a mirar de manera amplia y comprehensiva los aspectos más críticos de la ciudad, pensando siempre primero en las personas , no en el auto particular y sus exigencias. Esa es quizás la motivación más extraordinaria para hacer de Bogotá una ciudad tolerante, incluyente, amable con el medio ambiente, compacta, limpia, cálida y segura para todos.

Publicado en El Espectador: El problema de ser peatón

Centro y Candelaria ¿Zona exclusiva de peatones y bicicletas?

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Bogotá necesita dignificar el uso de modos de transporte distintos al vehículo particular. Por ahora, algo hablamos y debatimos de Metro y TransMilenio, Tren de Cercanías, y hasta de la bicicleta. Yo, quisiera oír más del peatón.

 Video sobre la peatonización del centro de la ciudad peruana de Arequipa.

 

¿Qué opina de la posibilidad de hacer algo similar con el Centro y la Candelaria de Bogotá? ¿Qué tal si comenzamos con una campaña de respeto al peatón? 

Esta nota busca llamar la atención sobre la importancia de promover un enfoque que tenga presente al peatón como variable medular alrededor de cualquier discusión sobre movilidad, calidad de vida y mejor ciudad. ¿Por qué? En buena parte, sentido común. Porque todos hemos sido, somos y seremos peatones, y porque pensar en el bienestar de aquel que camina la ciudad permite de manera muy efectiva aterrizar reflexiones sobre muchas de las problemáticas centrales de la vida de la misma.

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