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Metamorfosis del espacio público en Nueva York- Lecciones para Bogotá

Bogotá en el 2014, De la política a la ciudadanía

¿Quién siente una gran emoción por este 2014 que se le viene a Bogotá? ¿Alguien?

De mi parte, les confieso que no mucha.

Aunque creo que la ciudad ha sido gobernada por un pésimo alcalde en los últimos dos años, habría preferido que Petro termine su mandato. En el 2015, con suficiente evidencia a sus espaldas de su incapacidad de gobernar y liderar un proyecto como Bogotá. Por eso, ni destitución, ni revocatoria. Pero todo indica que saldrá del Palacio de Liévano y vendrán elecciones atípicas o habrá alcalde escogido por el Presidente de una terna de progresistas. En  cualquier caso, el nuevo alcalde gobernará durante menos de 2 años. Bogotá no saldrá de su interinidad.

Entretanto, el ambiente político de cara al proceso electoral nacional se enciende, y el juego y la pelea por la capital del país serán centrales. La batalla de la política nacional se juega en Bogotá. Uribe será protagonista. Y un Petro alcalde y eventualmente destituido y vuelto mártir, también lo será. Prepárense para la cantaleta de estos dos. Para el escenario de unas elecciones atípicas, suena Pacho Santos por el Uribismo y otro que ya anunció su interés es William Vinasco. Es frecuente oír decir que el bogotano debe aprender a votar mejor. Advierto, Si llega a darse una elección este año, es probable que no haya qué escoger. Peñalosa está jugando en las presidenciales con un discurso urbano; clave para el futuro del país. Mockus y otros andan inhabilitados. Y otros cuentos más –Navarro, Galán-, anulados por la elección nacional. Un escenario patético. Ya entienden por qué lo decía.

Seguramente, en el debate de una eventual elección para elegir alcalde de Bogotá este 2014, los temas de fondo de la ciudad pasarán a segundo plano. Tengo mucha curiosidad de ver lo que pasará con esta elección. Nada está claro. Mientras tanto, la interinidad de la ciudad, ausente de un liderazgo y un proyecto claro, seguirá mermando la capacidad de administración y ejecución del aparato estatal del distrito. Será un año movido, diría que turbulento en lo político y de mucho ruido, pero me temo que estancado en cuanto a los procesos de transformación de la ciudad. Pero OJO, solo aquellos que se inician y en principio se lideran desde la institucionalidad de la ciudad.

Porque al tiempo que eso se frena, seguirán apareciendo y consolidándose iniciativas ciudadanas, emprendimientos sociales,  colectivos urbanos, etc., que surgen como respuesta natural al vacío de poder y de liderazgo que deja la crisis político-institucional de la ciudad.

El futuro de la ciudad no se trata de izquierda versus derecha, como todo se enmarca en las conversaciones políticas del país. Tenemos que salir de esa dicotomía estéril y divisoria. Se trata de su funcionamiento y sus transformaciones, y al final, de la felicidad y el bienestar de sus ciudadanos. Si bien en el mundo de la política, pocos parecen entenderlo, alivia sentir y saber que todo lo que huele a crisis y engendra politiquería, también aviva y acelera reacciones ciudadanas propositivas y transformadoras.

Hay que aprovechar esta coyuntura electoral y la activación del interés en la política que se despierta en estas épocas, para que más personas se entusiasmen a participar en la construcción de nuevos proyectos ciudadanos; que se gestan con la mira puesta en el interés colectivo de la ciudad.

No lo duden. Será un año político casi aturdidor. Pero pensándolo bien, también puede ser un año que acelere la consolidación de estos procesos. Algo clave, pensado en el futuro de la ciudad en el largo plazo.

Aprovecho para compartirles un video inspirador sobre la transformación de Nueva York en los últimos años. Otros lo están haciendo.

La Teoria de las Ventanas Rotas III (Nueva York)

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Lo acontecido en la Gran Manzana es probablemente el estudio de caso más sobresaliente de una aplicación de sus postulados con resultados transformadores. En muy poco tiempo la ciudad de Nueva York vio caer a una velocidad vertiginosa sus índices de criminalidad. Tras alcanzar sus niveles más altos en 1990 (2,245 asesinatos), de repente, los  índices de homicidio inician un declive violento, pasando de 30.7 por cada 100,000 habitantes en 1990 a 8.4 por cada 100,000 habitantes en el 2000.[1] Para el año 2005 Nueva York se ubicaría como la ciudad más segura entre las 10 más grandes de los Estados Unidos, y desde su pico en 1990, la tendencia siempre ha ido a la baja.

Wikipedia, Crime in New York City. Como si de la noche a la mañana a cientos de criminales sueltos se lo hubiese tragado la tierra.

Wikipedia, Crime in New York City. Como si de la noche a la mañana a cientos de criminales sueltos se lo hubiese tragado la tierra.

 Aunque no ha sido poca la polémica entre académicos y analistas alrededor del factor o grupo de  factores[2] que hicieron posible tan dramático cambio en tan corto tiempo, lo cierto es que detrás de la transformación urbana que tuvo lugar en Nueva York hubo un enfoque deliberado por parte de la administración de la ciudad y sus autoridades, desde aproximadamente mediados de los años 80, de apostarle a un nuevo estilo policial y cuidado de la propiedad pública siguiendo la filosofía de las “ventanas rotas”[3]. Se introdujo una política de orden público, basada en acentuar la importancia y atención dada al cuidado de asuntos y crímenes previamente ignorados por considerárseles de poca importancia.

Para comenzar, la administración de la ciudad focalizó todos sus esfuerzos en el tren subterráneo de la ciudad, siendo sus “ventanas rotas” a reparar, el grafiti en los  vagones entre 1984 y1990, y a partir de los 90, el no pago de la tarifa por sus usuarios y otros delitos menores o de calidad de vida (ya más adelante profundizaré al respecto).

Pero antes, ¿Por qué el subterráneo?

Cualquiera que haya estado en Nueva York comprende la centralidad del Subterráneo en la vida de la misma. Decir que es cómo su corazón no está fuera de la verdad. En las peores épocas de crimen y violencia de la ciudad, el tren era el fiel reflejo de lo que sucedía en sus calles; y hasta peor. Dominado por el caos y la anarquía, invadido por ampones  que atemorizaban a sus usuarios, donde muchas de las maquinas que cobraban la tarifa solían estar rotas y ciudadanos malos como buenos preferían no pagar, escenario habitual de robos, comportamientos vandálicos y crímenes violentos, grafitis  y basura por doquier, era el infierno traído a vida. Por lo mismo, así lo entendieron y decidieron sus autoridades, sería el lugar estratégico por excelencia desde donde se libraría la batalla simbólica por el cambio y renacer de Nueva York.

Si se sacaba del hueco al subterráneo, se sacaba del hueco a la ciudad. Sigue leyendo

La Teoría de las Ventanas Rotas, Parte I (Bogotá)

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La importancia de los pequeños detalles

 

Secuencia de sutiles eventos….ver resultado! Video de la banda OkGo

Mientras escribía esta nota se me vino a la cabeza la siguiente letra del legendario Héctor Lavoe y su emblemática canción de Juanito Alimaña:

 “La calle es una selva de cemento y de fieras salvajes cómo no,ya no hay quien salga loco de contento, donde quiera te espera lo peor”

¿Porqué la importancia de darle respuesta con carácter de prioridad y urgencia a cientos de situaciones y aspectos físicos de la ciudad que afectan directamente la calidad de vida de sus ciudadanos, pero que al ser vistos de manera aislada y con ojos individualistas, se terminan trivializando y pormenorizando a la luz de otros problemas de engañosa mayor proporción?

  La acumulación de huecos, andenes y puentes peatonales en mal estado, alcantarillas abiertas, parques sin mantenimiento, alta frecuencia de robos callejeros , vendedores que invaden el espacio público, escoltas tomándose las vías, conductores parqueando en las aceras y otros deteniéndose por minutos en arterias viales de la ciudad con sus luces de parqueo encendidas, individuos orinando  en pleno espacio público, y otros “pormenores”, crean una generalizada y azarosa situación de caos para la ciudad con serias implicaciones para su futuro; el demonio de todo gran sistema está en sus detalles. Sigue leyendo