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Urgente ¡Nuevos medios y periodismo (urbano) para Bogotá!

Fuente: yoyaherreram.blogspot.co

Fuente: yoyaherreram.blogspot.co

¿Cómo podrían los medios de comunicación tener un mayor impacto sobre los procesos urbanos de la ciudad? Me refiero a un aporte intencional buscando un impacto consistente y positivo sobre aquellos procesos que son clave para su progreso y le pegan directamente al ciudadano ¿Es suficiente lo que hacen y ofrecen actualmente? ¿Cuentan la ciudad y sus ciudadanos con buenas fuentes de información para enterarse e involucrarse en los procesos urbanos que afectan su calidad de vida? ¿Qué tanta participación tienen los ciudadanos en los medios que existen? La razón por la cual planteo estas preguntas no es otra que reconocer lo determinante del rol de los medios de comunicación en nuestra sociedad y el efecto que estos pueden tener orientando la opinión pública e influyendo en la conducción de los asuntos públicos en general. Y en esa línea, la importancia de responderlas para el polo urbano más importante del país: Bogotá.

Entonces: ¿Es suficiente con lo que hacen y ofrecen actualmente? Y una pregunta que siempre nos rondará: ¿Qué responsabilidad, si alguna, le cabe a los medios de comunicación en el episodio del “Carrusel de la Contratación”? Y en todo caso: ¿Podrían los medios ejercer un rol de mayor liderazgo y compromiso alrededor de los temas y procesos críticos de la ciudad?

A estas preguntas, mi respuesta es que ni son suficientes, ni tienen el impacto que necesitamos que tengan en medio del prolongado contexto de crisis  que vive Bogotá. Definitivamente podrían y deberían hacerlo mejor.  Sí, hay una variedad y oferta considerable de medios (El Tiempo, El Espectador, CityTV) y podría decirse que alternativas relativamente nuevas como el Diario ADN, con una enorme circulación y cobertura, cumplen un papel importantísimo informando y llegando a amplios públicos de la ciudad. Y sin embargo, lo cierto es que en términos generales es difícil encontrar consistencia en el cubrimiento de procesos cruciales, el análisis que ofrecen de los temas tiende a ser bastante ligero y nos la pasamos saltando de un tema a otro en función del twitter y/o los anuncios desordenados que hace el alcalde. Los medios van detrás de la chiva o persiguen de manera obsesiva, como adictos,  el clic en internet ¡La dictadura del clic! Tenemos entonces una agenda informativa supremamente efímera y repetitiva, dedicada principalmente a la papa caliente del momento o a algún tema sensacionalista de fácil consumo. Es una agenda difícil de seguir para los ciudadanos. Un día estamos al frente del escándalo de las basuras, por decir algo, cuando ya estamos entrando en el escándalo sobre la prórroga de los contratos de Transmilenio, o en el cierre de la Plaza de Toros y recientemente fue la eliminación de la Hora Zanahoria. Pero a los pocos días ya nadie se acuerda; la trazabilidad de los grandes temas casi no existe. Sé que estoy siendo duro, pero como ciudadano que busca información sobre la ciudad, es lo que encuentro.

No todo es responsabilidad de los medios. El gobierno de la ciudad ha sido muy malo socializando, explicando y legitimando sus diferentes proyectos ante la ciudadanía. Es algo que sencillamente no hace. Es un comunicador reactivo y desordenado de los temas. Además, el estilo del alcalde, siempre grande en anuncios pero corto a la hora de materializar y respetar los procesos y tiempos de los proyectos, poco ayuda. Es algo que vemos una y otra vez.

A continuación esbozo una lista de  proyectos y temas críticos para la ciudad sobre los cuáles uno pensaría que los ciudadanos merecen buena información pero no la hay.  Sólo para mencionar algunos. ¿En qué van? ¿Cuándo van a pasar? ¿Por qué los necesita la ciudad?

  • Construcción del metro
  • Expansión de TM y troncales Boyacá y 68
  • Reparación de Autopista Norte/Ave Caracas
  • Implementación del SITP
  • Política de vivienda
  • Gerencia del espacio público y comercio informal
  • Rehabilitación Río Bogotá
  • Proyecto para la Cr 7ª
  • Tranvía para Cr 7ª
  • Accidentalidad Vial** (De mi especial interés. Las muertes de peatones van en aumento durante el 2014)
  • Nuevo sistema de manejo de basuras
  • Peajes urbanos o cobros por congestión
  • Obras por valorización
  • Situación de las alcantarillas sin tapa
  • Máquina tapahuecos y reparación de la malla vial de la ciudad
  • POT ¿En qué está eso?

Bogotá necesita y se merece un mejor periodismo, y no me refiero a la calidad de sus periodistas, sino a la calidad de los proyectos y plataformas que cubren los principales procesos de la ciudad. Ahora, creo que con las herramientas tecnológicas que tenemos a disposición (redes sociales, blogs, aplicaciones, video, chats, etc.), hoy todo está dado para que surjan innovadoras propuestas periodísticas que planteen mejores contenidos y le abran canales de participación al ciudadano que lo acerquen a los procesos clave de su ciudad; incluso otorgándoles un rol protagónico (reportería ciudadana, twitter, análisis, encuestas, otros). Aprovechar que ya lo es; hoy en día todos reportamos (8 de 10 colombianos usan Internet, 6 de 10 con Internet visitan redes sociales, 38% Twitter y 98 % Facebook). Asimismo, cabría la posibilidad de cubrir poblaciones y lugares de la ciudad que suelen estar por fuera del radar de la prensa tradicional o que típicamente aparecen bajo el contexto de noticias negativas. Bajo el nuevo escenario que habilita la tecnología, hay espacio y oportunidad para nuevas voces, es más eficiente llegar y la posibilidad de conectar es infinita.  Existiría por ejemplo la posibilidad de acudir a una amplia red de expertos sobre temas urbanos y de Bogotá concretamente, que con análisis enriquezcan, equilibren y mejoren el debate de la ciudad. Las posibilidades son impresionantes.

Fuente: httpwwwa.genciasinces

Fuente: httpwwwa.genciasinces

Mi punto es el siguiente: necesitamos una nueva propuesta de medios de comunicación urbanos que con independencia, enfoque e innovación ayuden a encaminar el debate de la ciudad. La necesidad está y créanme, no se irá ¿Qué tal si cogemos estas dos herramientas (tecnología y periodismo) y  las combinamos para potenciar su impacto social, dirigido al entorno urbano, a lo local y hasta a lo micro-local  (ciudad, localidad, barrio, comunidad)? Pienso en algo así como el modelo periodístico de la Silla Vacía (digital, colaborativo, independiente, analítico), pero centrado y especializado en la ciudad. Otro medio que se me viene a la cabeza y que no entiendo por qué no ha migrado a un formato digital es el boletín MIZONA de El Tiempo que circula cada viernes, centrado en el nivel de la localidad (sólo cubre 4 o 5 localidades), dándole el protagonismo al ciudadano (reportería ciudadana) y cubriendo los temas que más directamente lo afectan. Un producto increíble pero poco conocido, limitado en su alcance, y por lo mismo, con posibilidades de impacto bastante limitadas. ¿Cuánto ganaría de llevarse a una plataforma virtual? El potencial de impacto sería excepcional: accesibilidad para el ciudadano 24/7, posibilidades de cubrimiento, interactividad con el ciudadano, trazabilidad de noticias, en fin.

No me extiendo más. Aquí dejo unas preguntas, describo un contexto y tiro un par de ideas. Al frente tenemos un gran reto y a la vez una enorme oportunidad. Las nuevas tecnologías han sacudido el tablero de los medios de comunicación revolucionando la cultura y posibilidades de cómo producimos/consumimos información y noticias.

La ciudad necesita y reclama a gritos que se innove en esta materia.

La Selección Colombia y Bogotá: Una metáfora

Tuvieron que pasar 16 años, desde Francia 98, para que la selección colombiana de fútbol volviera a un mundial y 20 desde la catástrofe de USA 94 y el inverosímil asesinato de Andrés Escobar. Por esos tiempos,  a finales de la década de los 90, empezaba a hacerse evidente en Bogotá la consolidación de un proceso positivo de desarrollo urbano que empezó por el año de 1995 con Antanas Mockus, que Enrique Peñalosa aprovechó y continuó durante su gobierno entre los años 1998-2000 y que el mismo Mockus prolongaría a lo largo de su 2do mandato hasta diciembre del 2003. Fueron aproximadamente 9 años ininterrumpidos de una gestión de la ciudad que con ingenio, liderazgo y visión le cambiaron radicalmente la cara a Bogotá.

No sólo los bogotanos, pero el país entero empezó a sentir orgullo por su capital. Y así, mientras las cosas en el país parecían ir de mal en peor, sorpresivamente Bogotá se reinventaba día a día. Quién lo hubiera creído: Bogotá. Esa ciudad gris, hostil, congestionada, insegura y de gente fría y desconfiada. Internacionalmente la ciudad también llamaría la atención y en otros países se empezaba a hablar de su nuevo sistema de buses rojos, de sus ciclorutas, de una caída dramática en sus tasas de homicidio y  muerte en las vías, de sus nuevas bibliotecas y parques, de unos mimos ayudando a corregir comportamientos en sus calles, de su maravillosa y original Ciclovía, y hasta más…..por aquel entonces Bogotá era un tema; y sin duda, un buen tema del cuál hablar.

Me acuerdo perfectamente de las pequeñas réplicas de Transmilenio que vendían en la calle y de interactuar de manera cómplice y amable con otros ciudadanos extraños, por medio de las tarjetas verdes y rojas, pidiendo el paso en la vía. Durante esos años, Bogotá le demostró al país el potencial de una descentralización bien administrada y liderada. Sólo después vendría Medellín.

Documental realizado por suecos que muestra la metamorfosis de Bogotá. (Véalo cuando tenga tiempo. Muy recomendado)

En ese tiempo prevaleció un sentimiento generalizado de que la ciudad volaba y que de esa nube nada ni nadie nos bajarían ¿Se acuerdan del 5-0 y del fatídico Mundial de USA 94? Pues pecamos de triunfalistas. Aquella selección también andaba de moda y sin jugar un solo partido, ya el país se sintió dueño de la copa. Cómo estábamos de equivocados y cuán frágil era el piso sobre el que descansaba tanta confianza. En el fútbol y en la ciudad. El futuro demostró ser algo bien distinto; algo brutalmente distinto. El golpe que le vino a Bogotá y que nos cayó encima a sus ciudadanos fue devastador, un total absurdo que además nos cogió por sorpresa. ¿Dónde estábamos todos?: líderes, instituciones, medios de comunicación, universidades, entes de control, ciudadanos. De este tramacazo –carrusel de la contratación y mucho más- aún seguimos sin reponernos, y lo más preocupante es que no se asoman señales reveladoras de que la cosa pronto vaya a cambiar. ¿Alguien las ve? ¿Dónde están?

Similar a aquellas selecciones del pasado, hoy también pareciera que el éxito que vivió Bogotá en aquellos tiempos, hubiese resultado de un par de chispazos y genialidades producto de dos individuos: los alcaldes Mockus y Peñalosa. Es imposible desconocer la trascendencia de sus gobiernos, sobretodo porque lograron lo más difícil: transformaron el imaginario colectivo que pesaba sobre la ciudad y su gente. El uno construyó sobra la obra del otro, y aunque con estilos y personalidades diferentes, en ambos casos el bienestar de los ciudadanos dominó la agenda de la ciudad. Poco a poco, fuimos pasando del pesimismo y el conformismo de siempre, a unos niveles de optimismo y confianza totalmente nuevos para el bogotano. Se despertaba en Bogotá una extraña ilusión y alegría por lo nuestro y por ser parte de lo mismo. Pero lastimosamente es un ciclo que concluyó y ya pasó mucho tiempo. Hoy esperamos por Bogotá como el país esperó por esta selección. El proceso se quedó a medio camino.

Solamente durante los últimos 4 años, desde el 2011, Bogotá ha tenido 6 alcaldes y ya han sido aproximadamente 11 años ininterrumpidos de ver a la ciudad sin rumbo. El liderazgo político no se ha vuelto a ver y salvo algunos chispazos, tampoco han aparecido respuestas colectivas fuertes por parte de su ciudadanía. Hoy la ciudad parece más dividida que nunca, con un alcalde que mucho polemiza, habla y polariza, pero que francamente ha resultado incapaz de avanzar alrededor de unos objetivos claros y una visión unificadora de la ciudad. La ciudad se parece entonces a esa selección que deambuló errática y golpeada en su autoestima sin poder volver por varios años a un mundial. Y así estamos….por ahora.

¿Cómo darle vuelta a la situación?

Lo primero es saber y creer que esto no tiene porqué ser siempre así. Ya Bogotá lo demostró una vez.

Por otro lado, reconocer que el éxito actual de nuestra selección, aprovechándolo como enseñanza, se sostiene sobre todo en un aprendizaje que el país asimiló y usó para tomar cada vez mejores decisiones durante su larga espera. Aprendimos de los errores del pasado, hicimos ajustes en los momentos oportunos y aprovechamos bases y símbolos del fútbol nuestro que ya existían. Se construyó sobre lo ya habido de cara a un único y claro objetivo: clasificar nuevamente a un mundial. Lo que sólo era posible de una manera: partido a partido, un paso a la vez. Entonces, aprender del pasado pero con la urgencia de actuar en el presente. Y entre todas las decisiones acertadas que se tomaron, una determinante: el profesor Pékerman. Argentino amable y medido en sus palabras que se ganó la confianza y el cariño de 47 millones de colombianos, empezando por los jugadores, a punta de trabajo, resultados, su gran ejemplo de humildad,  y un enorme respeto por el sueño compartido.

Al final, la confianza está en el centro de todo y marcó el inicio de todo lo bueno. La confianza en un proceso que se afirmó bajo el liderazgo de muchos, que fue difícil y tomó tiempo. Fueron James, Yepes, Cuadrado y los demás integrantes del equipo pero tan determinante fue Falcao que no pudo estar. El sentimiento de unidad que deja esta selección lo vale todo. El espectáculo de ver a la ciudad vestida de amarillo los días que jugó la selección es difícil de igualar. Así tendría que ser siempre. Tengo la esperanza de que Bogotá se vuelva a levantar. Ahora bien, no me cabe duda de que esto empieza por encontrar esas causas que nos unen y entender que sólo construyendo confianza rearmaremos este proyecto y sueño colectivo llamado ciudad. El reto es de todos y se construye todos los días.


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¿Cuál es el área de servicio al cliente de una ciudad?

“La percepción del cliente es tu realidad” Kate Zabriskie (Experta en servicio al cliente. Cita que encontré buscando frases sobre servicio al cliente)

“Cada contacto que tenemos con el cliente determina si vuelve o no vuelve. Tenemos que ser excelentes en cada oportunidad o de lo contrario lo perdemos.” Kevin Stirtz (Lo mismo, lo encontré por ahí. Lo importante es el mensaje)

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 El evidente deterioro de la ciudad en todo sentido es una clara señal de que la administración de la ciudad no está funcionando adecuadamente. Desde hace ya varios años he venido prestándole especial atención al lamentable estado del espacio público de la ciudad, porque es ahí precisamente, en sus calles, andenes, afuera de nuestras casas, donde los ciudadanos padecemos o disfrutamos la ciudad. No hay otro ámbito del entorno urbano que tenga mayor impacto sobre la percepción de los ciudadanos. La ciudad se vive y se siente en su espacio público.

¿Es agradable, está limpio, es y se siente seguro? ¿Dan ganas de permanecer afuera? Son algunas de las preguntas que naturalmente nos hacemos los ciudadanos al salir a la ciudad. Hay calles y andenes más placenteros y que se sienten más seguros que otros. Hay rutas para llegar a la estación del bus que preferimos sobre otras. Suele pasar que en calles oscuras o desoladas, preferimos evitar a un grupo de jóvenes que se acerca hacia nosotros; nos cambiamos de acera. Hay aceras que sencillamente evitamos porque la congestión de ventas ambulantes hace casi imposible caminarlas. En fin, el punto es que es ese contacto con la ciudad, diario y regular, el que en gran medida va dando forma a la opinión y percepción que sobre ella nos hacemos.

Pero tal y cómo de entrada lo menciono, es sobre todo en este frente -espacio público- que el gobierno actual de la ciudad se raja penosamente en su gestión. Entonces, bien puede la administración salir con informes y cifras a pintarnos un panorama  estupendo (que suele ser el caso), pero que si el espacio público nos agrede como pasa en Bogotá –tráfico, huecos, vías y andenes destruidos, basuras, contaminación, atracos, etc.-, que se olviden; a nadie engañan.

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Véalo así. El espacio público es cómo el área de servicio al cliente de una ciudad. Todo lo que ahí suceda es definitivo y lo registra el ciudadano. Es ahí, con hechos y gerencia, donde en gran medida se gana la confianza del ciudadano en su ciudad. Es ahí donde se le conquista, o por el contrario, se le ahuyenta. Y sin embargo, esa noción clave, dónde el cliente es el ciudadano y el objetivo es priorizar su calidad de vida -no al contratista, no al político y su buen vivir-, difícilmente se percibe dentro de la administración pública y los funcionarios de la ciudad. Son principios que para desgracia de todos, en Bogotá están extraviados.

¿Qué fue lo que más cambió a la vista del ciudadano durante las administraciones de Antanas Mockus y Enrique Peñalosa? Obras y modificación de comportamientos en el espacio público que le cambiaron la cara a la ciudad y por ahí mismo la experiencia de la ciudad a los ciudadanos. Por supuesto se trabajó en los otros frentes –educación, salud, finanzas-, pero el avance en este aspecto fue notorio; llámese Transmilenio, cultura ciudadana, ciclorutas, bibliotecas, parques, etc. El espacio público fue un claro protagonista de la gestión de estos gobiernos.

¿Cómo hacer entonces para que el distrito se concentre en oír, seguir y atender lo que necesita el ciudadano? ¿Cómo hacer entonces para que el distrito entienda la importancia de cuidar la experiencia del ciudadano con su ciudad? ¿De cuidar y gestionar su espacio público?

“La percepción del cliente es tu realidad” 

La percepción del ciudadano es la realidad (responsabilidad) del gobierno de una ciudad. Bien le vendría a la ciudad que el gobierno aplicara a su gestión este y otros principios de servicio al cliente. Y se le sugiere que empiece por este:

“El ciudadano siempre va primero.”

El Circo de la Política y Bogotá

Mauina Tapa Huecos

Máquina Tapahuecos

Ya va a ser un tiempo desde que no hay debate serio alguno sobre el estado y el futuro de la ciudad;  sobre sus proyectos; sobre la penuria que es su cotidianidad. Es un tema –la ciudad- que en medio del show de quinta de las actuales elecciones presidenciales y que tras el nefasto y traumático episodio del ir y venir de Petro en la alcaldía, sencillamente pasó a un segundo, tercer o hasta cuarto plano.

Es mucho el circo de mal gusto que le ha tocado presenciar al país durante estos últimos meses, pero especialmente para quienes vivimos en este intento fallido de ciudad llamado Bogotá. El bogotano cada vez cree menos. Por un lado, está el continuo deterioro de la ciudad que lo aburren y alejan de los asuntos públicos y políticos. El sentimiento de resignación que se percibe es enorme. Por el otro, la manera como el alcalde Petro propuso el debate desde que sube a la alcaldía –ya son 2 ½ años-, con un tono absolutamente divisorio, maniqueo y revanchista, similar al que por estos días le imprime al país el lenguaje de la fanaticada uribista, lo han hecho igualmente insufrible de llevar. Aniquilado el debate. Por ahí salen  noticias sobre la ciudad a las que nadie para bolas. Por ahí twittea el alcalde vainas, sin que nadie pare bolas (que seguramente ni a él interesan). ¿De cuándo acá le ha interesado la ciudad al señor Petro? ¿O al señor Uribe o a Santos o a Robledo?  Lo de él y sus funcionarios siempre han sido las grandes causas: la PAZ, la política del AMOR, la presidencia, la CORRUPCIÓN,  las marchas/los conciertos en La Plaza de Bolívar, la Política Nacional, la revolución de cualquier cosa. ¿Pero la ciudad?

Ahí vimos por estos días la ridiculez de cómo varios Secretarios del Gobierno Distrital (Salud, Integración Social, Transmilenio, Idipron, Turismo –se dice que llegan a 15- ) salieron corriendo para ponerse al servicio de La Paz/Campaña de Juan Manuel o incluso del señor Uribe y su  mesianismo. ¡Imposible pedir más circo! Nada les da vergüenza: ni dejar a medias una gestión que nunca empezó, ni sumarse a quién hasta hace muy poco calificaron con todo tipo de insultos. Ahora, eso sí se fueron a hacer lo que tanto les gusta, lo que más le gusta hacer al señor alcalde: “política” y “proselitismo”.

Mientras tanto, ahí queda Petro, cada vez más sólo en su mediocre alcaldía. Llegamos al medio tiempo de su gobierno y lo sorprendente es que hubiera equipo y gestión en el Gobierno Distrital.

Mientras tanto, con o sin Petro de alcalde, Bogotá permanece en estado de interinidad.


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Urbanismo Táctico en el Parque 93

“La falta de recursos dejó de ser una excusa válida para no actuar. Esa idea de que sólo es válido actuar en el momento en el que se cuente con todas las respuestas y todos los recursos, es la mejor receta para la parálisis.” Jaime Lerner, Ex-alcalde de Curitiba.

Palabras clave: Cebras por la Vida, Urbanismo Táctico, participación ciudadana, activismo urbano, respeto por el peatón

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En medio de estos días de invierno, pareciera que las estrellas y que el mismo San Pedro, comprendieran la importancia del proyecto ciudadano Cebras por la Vida. El jueves y el viernes había llovido y el sábado las vías amanecieron mojadas. Y aunque nos pegamos un buen susto hacia las 10:30 am, cuando cayeron unas buenas gotas que nos obligaron a parar -empezamos a las 6:00 am-, milagrosamente, a los pocos minutos la lluvia se detuvo, permitiéndonos continuar hasta acabar. Hacia las 2:30 pm ya habíamos terminado los 9 pasos peatonales del Parque de la 93. El sol se había reservado para salir en ese momento. El domingo volvería a llover.  El proyecto de los pasos peatonales hizo parte del proyecto de renovación del parque, que reabrió nuevamente sus puertas a la ciudadanía ese mismo sábado 10 de mayo.  Vayan a verlo.

Para los que no saben, Cebras por la Vida es una iniciativa ciudadana que a través de intervenciones artísticas en las calles busca visibilizar la problemática del peatón en Bogotá y reclamar por mejores condiciones de infraestructura y culturales que lo protejan y dignifiquen.

La semana pasada El Espectador publicaba la siguiente nota: Un peatón muere al día en Bogotá. El artículo señala que de 136 muertes en accidentes de tránsito, entre enero y marzo de 2014, 79 fueron peatones (58% de las víctimas). Entretanto, solamente 3 conductores murieron. Y avisaba algo supremamente grave para la ciudad: en términos generales la accidentalidad vial en la ciudad aumentó en un 17% con respecto al mismo período del 2013. La desproporcional cifra de muertes de peatones evidencia algo que es de puro sentido común pero que culturalmente ignoramos: entre los actores de la vía, el peatón es de lejos el más frágil y vulnerable. Pero en Bogotá se le trata a las patadas; se le embiste con el carro, ventas y autos que invaden su espacio estacionando sobre los andenes, motos transitando sobre aceras, ciclorutas  mal diseñadas que le quitan espacio, obras que lo sacan a las calles, andenes destruidos, un aire envenenado de exhosto, la constante amenaza de un atraco, etc., etc.

Lo que sucede en las calles de la ciudad es una tragedia y se equivoca quien crea que la cosa no es con él. Muy pocos se mueven en carro, algunos y creciendo los que van en moto (desastre  a la vista), muchos utilizan el pésimo transporte público de la ciudad, hay unos héroes urbanos que lo hacen en bicicleta, pero lo cierto es que peatones somos todos. Es precisamente por eso que la causa del peatón es tan estratégica; porque al involucrarnos a todos nos invita a trabajar colectivamente por una mejor ciudad. Y porque nos ayuda a ordenar prioridades. En Bogotá necesitamos urgentemente ambas: causas comunes y que la calidad de vida de las personas se priorice sobre cualquier otra cosa. Además, no podemos perder de vista que la gran mayoría de personas que camina diariamente en Bogotá lo hace por necesidad. Entonces, es además una cuestión de inclusión, equidad y democracia. Hay otro mensaje importante que quiere dejar Cebras por la Vida: podemos empezar ya; una cebra, castigar el parqueo sobre andenes, mantener en buen estado la señalización, controles de velocidad, respetar los PARES, cederle el paso a quien camina, en fin. Necesitamos con urgencia salir de la parálisis. ¿No creen?

“Si diseñas una ciudad para carros y para el tráfico, consigues carros y tráfico. Si diseñas una ciudad para personas y lugares, consigues personas y lugares.” Fred Kent, Fundador Project for Public Spaces.

“Si diseñas una ciudad para carros y para el tráfico, consigues carros y tráfico. Si diseñas una ciudad para personas y lugares, consigues personas y lugares.” Fred Kent, Fundador Project for Public Spaces.

En el mundo del urbanismo acciones como las que realiza Cebras por la Vida se conocen como urbanismo táctico. Pequeñas acciones en el corto plazo, dirigidas a lograr un cambio de largo aliento.

Apoyaron: ciudadanos y amigos, Combo2600, La Ciudad Verde, Ciclopaseo de los Miércoles, Secretaría de Movilidad, Veeduría Distrital, Parque 93.

Ante el desastre de Bogotá: mamadera de gallo

“Hay una fina raya que separa la risa del dolor, la comedia de la tragedia, el humor del sufrimiento” Erma Brombeck

Les confieso que de un tiempo para acá es poco lo que leo las noticias de la ciudad desde los medios informativos tradicionales y en cambio he optado, cada vez más, por informarme a través de Actualidad Panamericana. Una página de internet de pura mamadera de gallo sobre la realidad política colombiana. Un trabajo muy bien hecho, que refleja elegancia  y talento periodístico. Y que en lo que tiene que ver con Bogotá, vaya si vale la pena, pues como viene pasando en este inverosímil país, donde hoy no hay nada más inverosímil que lo que sucede en Bogotá, entonces, algunas de sus mejores burlas y titulares se nutren del acontecer capitalino. Ahí está todo el material que necesitan. Ya verán de qué les hablo.

¿Cuál es el rol del humor en la tragedia? Buscando por ahí me encontré con esto:

“La recuperación sicológica ante una crisis se facilita con la distancia física, emocional y temporal que podamos alcanzar frente a esta. Entre mayor la distancia de tiempo y física al desastre, más fácil será la recuperación.” (http://www.aath.org/tragedy-laughter-and-survival) Bueno saberlo.

Fuente: Terra.com.co

Fuente: Terra.com.co

La verdad es que a estos caricaturistas de la realidad los vengo leyendo con mucho más interés y seriedad, ¿será que hablo por muchos otros?, que por ejemplo noticias de El Tiempo o El Espectador, sencillamente, porque a través de su humor, hay un análisis de nuestra realidad que en estos momentos encuentro mucho más fresco, punzante  y digerible, pero sobre todo, porque me ayuda a sobrevivir la tragedia que es hoy Bogotá. Así de fácil. Es eso. Para tomar distancia de esta pesadilla urbana y política, anestesiémonos con mamadera gallo. Lo digo con dolor. Pero además insisto, porque es buen análisis. Un análisis duro y honesto que logra escaparse de ese debate polarizado y estéril al que están condenando a Bogotá. Personalmente creo que no hay mejores analistas de nuestra realidad política y social que los caricaturistas. Mi favorito es Matador. Y por supuesto, nunca olvidaremos al genial Jaime Garzón- “País de Mierda”.

Feria de Libro¿Quiere entender la historia detrás del desastre de Bogotá? ¿Qué está pasando hoy en Bogotá? ¿Qué es de la puesta en marcha del SITP, sistema al que le apostó la ciudad para empezar a solucionar su crisis de movilidad? ¿Qué pasa con la política y la institucionalidad distrital? ¿Dónde está el alcalde? ¿Quién es el alcalde en este momento? ¿Quién es el Secretario de Movilidad? ¿Cómo sienten los ciudadanos la ciudad en las calles?

Lo invito a que lea Actualidad Panamericana (Recomendación bono: Busque las caricaturas en los periódicos. En una imagen le explican todo) y muy especialmente invito al Alcalde y a sus Secretarios a leerlos. Estallarán a carcajadas ¿O tal vez no? . A continuación algunos de los artículos que mejor soportan mi argumento:

ActualidadPanamericana

¡No le digo!!!!!!

Y finalmente, una de mis favoritas….

Primicia AP: Se viene plan para peatonalizar andenes de Bogotá

“En la que desde ya es considerada una iniciativa más ambiciosa que el mismo Metro de Bogotá en asuntos de movilidad, la alcaldía mayor está a punto de lanzar un audaz programa para nada menos que peatonalizar los andenes de la ciudad.”

Ahora ¿Pero cómo le tomamos distancia al desastre si nos lo encontramos a toda hora, todos los días, afuera en las calles? Seríamos 8 millones de bogotanos partidos de la risa. Por otra parte, ¿Qué tan buena puede ser esta postura frente a lo que pasa en la ciudad?  O por el contrario ¿No será que a través del humor tomamos un nuevo aire para seguir adelante, y lo que sería mejor, para ver con otro lente que nos motive a destrabar tanta impotencia y decepción?

Digámonos la verdad, ¿Cómo no agradecer en medio de esta neurosis colectiva que vivimos una buena y auténtica carcajada? Bienvenido Actualidad Panamericana como fuente de análisis y crítica, y a su vez, como antídoto y distracción ante la dura realidad capitalina.

Cebras por la Vida gana Premio de Sostenibilidad Urbana 2014

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Les comparto la nota que sacó la semana pasada El Espectador contando sobre el Premio de Sostenibilidad Urbana que ganó el proyecto Cebras por la Vida en el marco del Foro Mundial Urbano que recién tuvo lugar en Medellín. Fue una gran semana durante la cual seguimos cohesionando liderazgos ciudadanos entre personas que sueñan con mejores ciudades para vivir y ser felices. Medellín deja una gran impresión en todos los que asistimos al Foro; por la calidez y el orgullo de su gente, porque indudablemente es una ciudad que avanza y se reinventa impulsada por el trabajo colectivo entre ciudadanos, gobierno, sector privado, universidades, etc.  Como bogotano me voy con envidia de la buena, pues hoy Medellín es indudablemente el referente de desarrollo urbano para Colombia y el mundo que alguna vez fue Bogotá. Lo de Bogotá es cada vez más lejano. Finalmente, todo el agradecimiento con La Ciudad Verde por abrirle este espacio a esfuerzos ciudadanos como Cebras por la Vida.

¿Por qué Cebras por la Vida en una frase? Priorizar al peatón es el principio ordenador más poderoso que pueda tener una ciudad para llevarle felicidad y calidad de vida a sus ciudadanos. Piénselo.

Cebra que le dejamos al Valle de Aburrá la semana pasada.

Artículo El Espectador

Recibió premio en el Foro Urbano Mundial

Bogotá quiere ser la más sostenible

La adecuación de bicicarriles y la iniciativa ciudadana que pinta de colores las cebras peatonales fueron reconocidas en Medellín.

Por: Esteban Dávila, Verónica Téllez Oliveros

Los ciudadanos del mundo están reclamando cada vez más el derecho a vivir en lugares cómodos e incluyentes. Durante el 7º Foro Urbano Mundial en Medellín, el director de ONU Hábitat, Joan Clos, y el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, exhortaron a los líderes y ciudadanos a enfocarse en la senda de la sostenibilidad si se quieren construir “ciudades habitables”.

En Colombia, un movimiento que trabaja por que la ciudadanía se empodere en estos temas es La Ciudad Verde, que esta semana premió iniciativas creativas de los habitantes y los municipios del país.

Uno de los tres premios entregados en Sostenibilidad Creativa fue para el bogotano Germán Sarmiento, quien presentó su propuesta Cebras por la Vida, la que define como “una forma de llamar la atención sobre un problema que se ha mantenido invisible en la ciudad: el de ser peatón”, uno de los actores más vulnerables en la vía.

Se trata de un acto pedagógico que busca hacer el reclamo a la sociedad para que proteja al peatón y al Estado para que intervenga en cuestiones tan elementales como el cuidado de la cebra y el control alrededor de elementos de la seguridad vial para que se “pueda caminar dignamente por la ciudad”. Sigue leyendo

Decorando la ciudad de modernidad y sostenibilidad: WIFI gratis en Transmilenio y jardines/paraderos de bus

¿En serio?  Fuente: Revista Semana

¿En serio? Fuente: Revista Semana

Ultimo artículo durante la era Petro, que resume mucho lo que fue.

La actual administración sale con unos proyectos/ideas que parecen un mal chiste. En medio del colapso de Transmilenio y las protestas de hace un par de semanas por el mal servicio y el hacinamiento, anuncian que se estrena WIFI gratis en el sistema de buses rojos. Felipe Zuleta escribió sobre esto en una columna reciente (De culo para el estanco): “Pero como dicen los usuarios, si nos roban los celulares y las tabletas sin sacarlos, cómo será si los sacamos dizque para navegar por internet.” Bajo este escenario, este WIFI que ofrece el Gobierno Distrital no es más que decoración. Una vanidad. Pretensiones de una ciudad inteligente. Buenas ideas y hasta buenas intenciones que en medio del contexto actual de la ciudad, son absurdas y risibles. ¿En qué ciudad viven estos señores?

El desarrollo de una ciudad depende de procesos, no de comprar y adquirir juguetes. Pero vemos a la administración anunciando con bombos todas sus compras materiales: sus nuevos compactadores, nuevos taxis eléctricos, WIFI para Transmilenio, WIFI en la plaza de Bolívar, máquina tapa huecos, motos para la policía, Segways para la policía, aplicación para tapar alcantarillas, etc. ¿Pero y dónde están los resultados? Ahí están los compactadores destrozados en unos talleres, los huecos sin tapar, el WIFI sin usar, el aire cada día más contaminado, y en general, la misma percepción de inseguridad.

Paraderos en los que nadie para

Paraderos en los que nadie para

Por lo tanto no son más que decoraciones, igual que los paraderos de bus que ahora han decidido disfrazar de jardines (Artículo Semana: Paraderos Verdes). Esto último sí es demasiado jocoso: estructuras (paraderos) que hasta ahora para lo único que han servido es para cederle a unos privados un espacio publicitario privilegiado (EUCOL); paraderos no pueden llamarse. Ese nombre hay que ganárselo haciendo que los buses recojan y descarguen a los pasajeros en esos puntos; un comportamiento básico y de puro sentido común para el  buen funcionamiento de la movilidad de una ciudad, pero que históricamente, los gobiernos han sido incapaces de regular. Pues ahora que sean jardines.  Genial. Entretanto se caen los árboles de la ciudad por la misma razón que las vías están llenas de huecos y el espacio público en general destrozado: falta de gerencia y mantenimiento. La semana pasada uno de estos árboles cobró la vida de una mujer.

A los gobiernos no se les puede juzgar sólo por sus buenas y nobles intenciones. Tienen que haber prioridades y planes coherentes con las realidades de la ciudad. Hay que tener sueños y aspiraciones, pero también hay que saber llegar a ellos. Vuelvo y pregunto: ¿En qué ciudad viven estos funcionarios?

Creo que así pretenden decorar de ciudad sostenible y moderna a Bogotá.

Nota final. Petro tenía que irse de la alcaldía. Instituciones internacionales como la OEA y la CIDH,  manejan una doble moral, lo que en mi opinión le resta legitimidad a sus actuaciones. Mientras callan y se asustan con gobiernos matones como el de Venezuela, una dictadura desde hace años, ampara a un alcalde que siguiendo el mismo libreto de Chávez, ha reducido el concepto de democracia a salir elegido en las urnas. Democracia es mucho más que eso. Los criterios y estándares de democracia y justicia que aplican, ni son constantes, ni son aceptables.

Con o sin Petro, desde hace rato la que viene perdiendo es Bogotá.

Bogotá: Haber votado así fuera en blanco

Fuente: Revista Semana

Fuente: Revista Semana

El 65% de los bogotanos no salió a votar. Esta apatía es la que en buena medida nos tiene como nos tiene. Y lo peor de todo es que lo sabemos bien. Haber votado así fuera en blanco. No llovió, la Ciclovía estuvo cerrada, era domingo, hay elecciones cada 4 años. Somos demasiado cómodos y dejados. El deplorable estado de la ciudad y nuestras batallas egoístas contra todos y todo en la cotidianidad, son un reflejo de eso. Venimos viviendo en un estado de apatía y amargura con vicios de epidemia, que sólo parará si empezamos a hacer ciertos esfuerzos. En esa línea, no nos puede dar mamera votar. Pero además, debemos ser conscientes que nuestro juego como ciudadanos no se limita al voto. No podemos seguir alimentando nuestra propia desgracia, por más escépticos y desilusionados que estemos, y asqueados por el circo de la política colombiana y el prolongado desgobierno de la ciudad.

 El cuento de los derechos sí que gusta, pero el de los deberes más bien poco.

 Pensaría que hemos padecido lo suficiente. Que el maltrato sistemático que nos aplica la ciudad termina por sacudir a la ciudadanía. A veces creo que sí.  He visto y conocido unas iniciativas ciudadanas increíbles que alientan. Pero otras veces, señales como esta, evidencian que no; que en Bogotá domina una escalofriante apatía colectiva.

 Es innegable que en Bogotá la crisis se ahonda y echa raíces, en gran medida gracias a esa impresionante pereza ciudadana. Somos unos fenómenos para criticarlo todo, para solo indignarnos, y por supuesto, para quedarnos en eso…en nada más que la indignación. Una indignación ligera y pasajera, que así como se prende, vuelve y se apaga.

 ¿Y qué queda? Las tragedias se repiten. La crisis se prolonga.

 Haber votado así fuera en blanco.

 Ya hace un tiempo me había encontrado con la siguiente frase de Bertolt Brecht que nos habla de esa apatía:

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del arroz, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro, que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

 No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos, que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales multinacionales.”

¿Qué necesitamos para movernos? ¿Cuánto nos ha costado tanta apatía por los asuntos públicos del país y la ciudad?

Nota final: Hay que ser equilibrados y reconocer, que la falta de canales innovadores y efectivos de participación, distintos al voto, aplastan el interés ciudadano. Aquí hay un reto grande por inventárselos, proponerlos y construirlos. Los espacios de participación tradicionales no funcionan. La gente no cree en ellos. La confianza ciudadana en las instituciones está por el piso. ¿Qué se necesita para incentivar una mayor y más consciente participación ciudadana? ¿Cómo seducir esa participación? ¿Cuáles son las barreras que desmotivan al ciudadano? ¿Cómo podemos mejorar la interacción entre el ciudadano y el gobierno? Preguntas que debemos respondernos y sobre las cuales tenemos que actuar innovando.

 De todas maneras, nada de esto excusa semejantes niveles de abstención.

Hacer del peatón la prioridad: Ruta hacia una gran ciudad I

Ojo en el peaton

0 El ojo siempre en el peatón. Su cuidado, la obsesión de la ciudad.

No sé si sienten lo mismo, pero yo veo una Bogotá paralizada, patinando sobre el mismo eje, sobre los mismos problemas, ahogándose en retórica, diagnósticos y estudios de grandes proyectos de transporte o infraestructura, polarizada políticamente y fragmentándose cada vez más. Ahora, y ya lo he dicho, no hay crisis, sin que detrás se encuentren infinidad de oportunidades.  ¿Pero dónde están las de Bogotá?

 La idea que vengo a compartirles es la siguiente: para hacer de Bogotá una ciudad caminable a lo largo y ancho, varias cosas son indispensables, que si se logran, y es posible empezar ya, hoy mismo, nos conducirán en la dirección para avanzar en la construcción de una gran ciudad para vivir y ser felices.

 ¿Por qué es estratégico para la transformación de la ciudad? ¿Cómo nos puede ayudar un enfoque colectivo que priorice al peatón a levantar esta ciudad de sus múltiples crisis? (Movilidad, inseguridad, contaminación, confianza, eficacia de su gobierno,  autoridad, espacio público, economía, salud) ¿Cómo nos puede ayudar a poner en movimiento la transformación física y cultural de la ciudad?

 Entre las razones, desarrollaré las siguientes: 1) Ordenar Prioridades y Dimensión Humana, 2) Empezar ya y Pequeñas Acciones que son Determinantes 2) Empatía y Causas Comunes, 3) Seguridad 4) Sostenibilidad y 5) Buen Gobierno y Gestión. Empezaré por las primeras tres y volveré con las demás en futuras notas.

 Ordenar Prioridades y Dimensión Humana

 “Si diseñas una ciudad para carros y para el tráfico, consigues carros y tráfico. Si diseñas una ciudad para personas y lugares,  consigues personas y lugares.”

Fred Kent, Fundador Project for Public Spaces.

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Ciudades para vivir y ser felices

 Para comenzar, pensar en el bienestar del peatón nos ayuda a ordenar y a reenfocar nuestras prioridades. Nos obliga a hacernos preguntas fundamentales, que pareciera hemos dejado de hacernos.  Por ejemplo: ¿Cómo queremos vivir? ¿Qué necesitamos para vivir mejor? ¿Más carros? ¿Parques? ¿Centros Comerciales? ¿Qué necesitamos para ser felices?

 Pensar en la problemática del peatón, nos jala con gran fuerza a  centrar nuestra atención en las necesidades de los seres humanos que vivimos la ciudad, primero y siempre. Nos invita a observar la ciudad y sus dinámicas con nuevos ojos, instándonos a pensar su diseño y funcionalidad, su infinidad de detalles, desde el respeto por la escala y dimensión humana. ¿Cuáles son las verdaderas necesidades de las personas que vivimos en la ciudad? Bajo un enfoque que prioriza al peatón, las personas son lo importante, no la comodidad de los carros. Bogotá necesita ordenar sus prioridades y habría que empezar por esto. ¿No creen?

 Porque pasa el tiempo, y se afianza en Bogotá una cultura cada vez más dependiente del auto particular, que vemos a diario cómo va comiéndose la calidad de vida de todos sus ciudadanos, sin discriminar por estrato, y que ya sabemos, terminará por colapsar la ciudad.

 As­í es que tenemos que dejar de diseñar y acomodar para el carro –sólo aproximadamente el 14% de viajes se hacen en carro particular-, y devolverle la ciudad a los seres humanos. Y para esto, nada como una política deliberada de priorizar al peatón, que le ayude a la ciudad a activar este radical cambio de chip. Primero las personas, priorizar la calidad de vida del ciudadano, proteger vidas humanas, etc. Es una cuestión de equidad, pero también, de viabilidad de la ciudad.

No me caben dudas. Un enfoque así, invitaría a la ciudad a actuar con mayor determinación y sentido de urgencia, en el sentido de mejorar y ampliar el sistema de transporte público (acabar con esa mafia de la “Guerra del Centavo), y mejorar las condiciones de ciclistas y peatones. Un enfoque así, orientaría mejor el criterio y las decisiones dentro de la administración, en cuanto al diseño y la ejecución de sus proyectos, por ejemplo el SITP. ¿O creen que el problema de las dobles tarjetas o su lenta implementación, resultaron de pensar obsesivamente en la calidad de vida del ciudadano? Un enfoque así, acercaría mucho más al cuerpo de policía de la ciudad a la ciudadanía, y entonces, quisiera pensar, habría podido evitarse, por ejemplo la muerte del joven grafitero. Un enfoque así, daría un enorme énfasis, al orden y al estado del espacio público, pues es allí, donde construimos confianza los ciudadanos y cobra verdadera vida la ciudad.

 ¿A quién o a qué se debe la ciudad si no es a las personas que en ella vivimos? ¿A sus ciudadanos? Entonces, empezar por aquí.

 Podemos empezar ya. Pequeñas acciones que son determinantes.

 “El valor no es más que la acumulación de pequeños pasos.”

Gyory Konraid.

Cebras por la Vida

Pequeñas acciones que son determinantes

¿Qué esperamos para dar inicio a la transformación? Podemos empezar a activar ya un proceso de transformación positiva de la ciudad, desde pequeñas intervenciones y acciones, alrededor del cuidado del peatón, que destrabe la parálisis de la ciudad. ¿Cómo protegemos y dignificamos a las personas que caminan en la ciudad? Acciones como  pintar las cebras de la ciudad, señalizar calles, vigilar la velocidad en las vías, sacar a los carros de las aceras, ordenar y embellecer la vida exterior de la ciudad, podrían desencadenar un proceso de gerencia y recuperación del espacio público, que Bogotá necesita urgentemente.  Además, así se enviaría un poderoso mensaje a la ciudadanía de compromiso por mover la ciudad hacia adelante, a través de acciones y hechos palpables que impactarían positiva y de manera  inmediata la calidad de vida de los ciudadanos. Acciones que lo ciudadanos verán, pero que además sentirán.

Al mismo tiempo, la ciudad irá ganando confianza para moverse hacia intervenciones de mayor escala. Pero hay que dar esos primeros pasos con consistencia y determinación. La gente está cansada de tanta promesa de transformación que se queda en el discurso. Entonces, a través de pequeñas acciones que son necesarias para cuidar y dignificar al peatón, que son factibles y realizables en el corto plazo, pondremos en movimiento una transformación real, concreta y gradual de la ciudad.

Que no nos quepa duda, de los pequeños detalles depende el éxito de la ciudad.

 Empatía y Causas Comunes

 “Las ciudades tienen la capacidad de darle algo a todos, solo sí, y solo cuando, se construyen entre todos”

Jane Jacobs

NO hay andenes por donde transitar. Toca por la calle

NO hay andenes por donde transitar. Toca por la calle

 En Bogotá es urgente, diría que vital, que encontremos causas comunes que nos acerquen y nos inviten a construir colectivamente la ciudad. En eso, creo que muchos estamos de acuerdo. Ahora, ¿Quién no es peatón? La respuesta es clara. Lo cierto es que todos somos peatones y nadie está exento del riesgo de la violencia vial que se vive en la ciudad. Tenemos que ser conscientes que en cualquier momento, en cuestión de un segundo, una atropellada nos puede cambiar la vida o llevarse la de algún ser querido. Posiblemente, no haya otra causa en la vida urbana, que nos aglutine como la defensa del peatón.

 Obligadamente, la problemática del peatón nos pone a ver a través de las necesidades del otro y a pensar en las necesidades de los grupos más frágiles y vulnerables de la sociedad. Precisamente por ser el actor más frágil y vulnerable en la vía, el peatón requiere de especial consideración y cuidado. Un énfasis deliberado en su cuidado, nos ayudará a fortalecer la conciencia colectiva sobre el cuidado  y respeto de la vida, y nos obliga a que entre ciudadanos nos protejamos mutuamente.  La del peatón, es una causa que nos invita a trabajar juntos, gobierno y ciudadanía, pero además, sin importar diferencias de género, edad, estrato, raciales, o de tendencia política. ¿Izquierda o derecha? Qué importa.  Todos somos peatones. En esto, por ejemplo, el discurso de Petro y Peñalosa es casi el mismo.

Cebra de Colores Cr 11 con Cll 87

 Esta es una pregunta que no me canso de hacer: ¿Ha pensado en lo que le significa a una persona en silla ruedas moverse por Bogotá y las implicaciones que eso tiene en su vida? ¿Lo mismo, por ejemplo, para una persona mayor de edad o para una mujer en estado de embarazo? También vale la pena preguntarnos: ¿Cómo queremos llegar a viejos? ¿Nos sentimos tranquilos con la ciudad como está, para nuestros hijos? La causa del peatón no solo nos invita, sino que además obliga a pensar en la construcción de una ciudad que nos funcione a todos.

 El diseño y la gestión de la ciudad, son un poderoso instrumento que bien pueden segregar o excluir, o por el contrario, producir verdaderas condiciones de equidad e inclusión en la vida de las personas.

Viene más en próximo articulo…….¿Cómo el enfoque de priorizar al peatón le ayudaría a la seguridad de la ciudad?

¿Qué le pasó al Día sin Carro?

Día sin Carro Bogota, Febrero 6 de 2013

Día sin Carro Bogota, Febrero 6 de 2014

Pasó el día sin carro. Otro. Y a pesar de la importancia que tiene una jornada como esta para la ciudad, en medio de la crisis y la congestión diaria que vivimos los bogotanos, para reflexionar, para convencernos de que es posible vivir de otras maneras, vivir mejor, vuelve a quedar la sensación de que el Día sin Carro sigue perdiendo brillo y acogida entre los ciudadanos. Lastimosamente los ciudadanos, pero todos en general, parecemos comprender cada vez menos su valor y significado. Antes siempre podíamos anticipar el rechazo de gremios como FENALCO. Predecibles y miopes. Sin embargo, este año, sorprendentemente expertos del tema urbano y movilidad como Eduardo Beherentz, también le dieron palo ¿Qué le pasó a la jornada? ¿Qué hay que hacer para recuperarle su significado?

Pasan los años, y aunque hay que reconocer que la administración actual hizo esfuerzos interesantes en las pasadas 2 jornadas, sobre todo habilitando la red de ciclovías, queda claro que para recuperarle su energía y dinámica, el esfuerzo debe ser significativamente mayor por parte del equipo organizador y del gobierno en su totalidad.  Lo veo así; fue tal el sentimiento que se enraizó a lo largo de tantos años de pereza institucional preparando y animando la jornada, que para reversarlo, se necesitará de algo realmente especial, sobre todo, en el sentido de devolverle coherencia y consistencia al día. Mucha coherencia y consistencia.  Porque salimos ese día a las calles, y si bien las revoluciones de la ciudad en algo disminuyen, ahí sigue la plaga de motos que nadie ataja, la Guerra del Centavo que nadie enfrenta, el abuso diario del gremio de los taxistas, Transmilenio más colapsado, y algo nuevo y que es el colmo, carros blindados de particulares transitando (ahora no compran 2 carros, se compran un blindado), configurando el paisaje de la ciudad. Mientras tanto, ni el trancón, ni la contaminación ceden. ¿Qué mensaje envía un escenario como este a los ciudadanos? Así pues, se hace difícil legitimar la jornada.  ¿No creen?

Lo cual me trae a otro punto importante.  La jornada no puede tratarse ni entenderse como un proyecto de un día y ya, ni aislado de lo que pasa en la ciudad. Tampoco puede depender del extraordinario, pero solitario esfuerzo de los apasionados de la bicicleta. Si bien la fecha en que salimos en bicicleta,  caminamos y usamos el transporte público es fundamental, la etapa de preparación de la ciudadanía, dónde se nos invita y seduce a vivir la ciudad de una mejor manera, es tanto o más importante. Debe haber mucha comunicación previa, alrededor de una preparación de la ciudad para vivir la jornada – (rutas, actividades, alquiler de bicicletas, parqueaderos)-, indicando las posibilidades y ventajas que ofrece el día.

Por otra parte, desde el gobierno debe trabajarse obsesivamente por mejorar y evolucionar la jornada año tras año. Para eso, es clave entender lo que funcionó y no funcionó de cada jornada, con el objetivo de proponerse mejoras concretas y posibles para la próxima edición.  ¿Cómo mejoramos la jornada? ¿Qué nuevos elementos podemos incorporarle? ¿Cómo fortalecemos su componente pedagógico? Por ejemplo, si ya sabemos del problema de las motos ¿Por qué no se tramitó lo necesario para eliminarlas? Si sabemos que la flota de buses tradicionales es la que más contamina ¿Por qué siguen saliendo en esas cantidades? Que sea un proyecto de ciudad más que de gobierno.  Deben haber unas metas muy concretas que guíen su preparación y ayuden a medir su éxito: número de ciclistas y peatones en las calles, niveles de contaminación, usuarios SITP y Transmilenio, y por supuesto, prestarle mucha atención al ánimo y las reacciones de la gente.

Finalmente, el Día sin Carro debería plantearse como fecha referente en el tiempo para que el gobierno le presente a la ciudadanía avances significativos en materia de movilidad, en términos de indicadores y también de proyectos. Para que nos cuenten por ejemplo en qué va el SITP, qué ha pasado con las nuevas fases de Transmilenio y los estudios del metro, en qué va el proyecto de bicicletas públicas y la expansión de la red de ciclorutas, para que nos digan cómo se ha comportado la accidentalidad vial y qué han hecho al respecto. Para que rindan cuentas.

El Día sin Carro es mucho más que una jornada aislada. Viéndolo bien, fácilmente podría ser una poderosa herramienta de política pública y de comunicación con la ciudadanía, alrededor de la cual planteamos un camino aterrizado y colectivo para salir de esta profunda y repetitiva crisis de la movilidad de la ciudad.

La pregunta no puede ser si seguimos o no con el Día sin Carro. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿Cómo hacemos para rescatarlo, fortalecerlo y mejorarlo año a año?

Nota final. Sobre la advertencia que emitió la Secretaría de Movilidad la semana pasada (Ver: Bicicarriles pintados sin permiso por ciudadanos serán borrados), justo en la víspera del Día sin Carro, en el sentido de que borrará bicicarriles ciudadanos, la invitación es a que aproveche estratégicamente todas esas ganas  y la energía de los ciudadanos que quieren aportar con acciones y propuestas a la transformación de la ciudad, articulándolas a su trabajo. El Distrito no se puede dar el lujo de despreciar estos esfuerzos (Ver: La bobada de borrar ciclocarriles ciudadanos). Detrás de estas acciones hay unos ciudadanos activos y bien intencionados, que le están diciendo algo, y mal haría el gobierno en cerrarles la puerta en sus narices. Aquí lo que hay, es una gran oportunidad de replantear las relaciones gobierno-ciudadanía y para innovar en nuevas formas y canales de participación ciudadana.

El espacio público de Bogotá ¿Chicharrón u oportunidad?

Una calles de San Francisco

Una calle de San Francisco

Una ciudad es tan exitosa y democrática como la calidad del espacio público que les ofrece a sus ciudadanos. De esto, estoy convencido. Pero hoy por hoy, hay que decirlo, el estado del espacio público de Bogotá es para llorar; deprimente[1]. Para comprobarlo, basta con asomarse a la ventana y ver. La ciudad está vuelta $%$&.

¿Cuál es la razón de esto? A mi modo de verlo es bastante claro: ya van a ser varios los años, demasiados, en los que sencillamente no ha habido quien gerencie y vele por el cuidado de su espacio público. Este no se cuida, no se mantiene, no se restaura, no se regula, no se proyecta, y por supuesto, tampoco hay quien sancione a sus transgresores. Y esto es hablando de estándares mínimos y básicos. ¿Recuerdan la niña que murió el año pasado al caer en una alcantarilla sin tapa? (Esta nota da una buena muestra de lo trágico que esto resulta: Bogotá: 10 noticias diferentes al caso Petro)  Mientras tanto, es evidente que todos, incluyendo autoridades y agencias del distrito, contribuyen lo suyo -con hechos, comportamientos y omisión- a su descomposición[2].

A pesar de su importancia y relevancia para todo lo que ocurre en la ciudad e implica vivir en ella, el tema permanece a  la deriva y sin dolientes. Es un chicharrón por el que nadie quiere responder y por el que pocos piden respuesta. ¿Cuál es la agencia responsable y líder del tema? ¿Es el IDU? ¿Es Movilidad? ¿Es el IPES? ¿Es la Defensoría del Espacio Público? Me imagino a cualquiera contestando medio en chiste, medio serio: “¿De verdad? Nooooo…¡¿Eso de verdad existe?!” ¿Coordinan estas agencias sus políticas y acciones? ¿Quién responde por qué dentro del Distrito? ¿Cuál es la agenda para el espacio público de Bogotá? Preguntas elementales sobre el tema, que estoy seguro, difícilmente le sabrán responder en el Distrito.

Un reconocido arquitecto decía lo siguiente: “En el andén todos nos encontramos como iguales.” Y es cierto.  El buen espacio público se traduce en equidad y dignifica a los que menos tienen. Entretanto, hay que ver cómo en Bogotá, los ricos pero también quienes pueden, optan cada vez más por privatizar y llevar a interiores su comodidad;  clubes privados, fincas, gimnasios, centros comerciales, futbol 5, etc. Es lamentable. La escasez de alternativas que ofrece la ciudad, además de fragmentarnos y segregarnos, afianza esa enajenante cultura del “shopping mall”.  Y entonces, sucede que mientras unos pocos se llenan los bolsillos de dinero y los demás deambulan como zombis, fracasamos como sociedad. Así de sencillo.

Un señor repara la pared que le rayaron

Un señor repara la pared que le rayaron

Gerenciar el espacio público es una necesidad vital y permanente de la ciudad. Alguien lo tiene que hacer desde el gobierno, y hacerlo bien. Pero más que eso, lo realmente importante es reconocer que el espacio público es una fuente sinigual de todo tipo de oportunidades para la ciudad y de felicidad para sus ciudadanos. Tener buenos parques, calles bonitas y seguras para caminar, plazas públicas, zonas verdes, gente y actividad, -espacio público vibrante y saludable- se traduce en oportunidades de recreación, económicas, para el buen vivir, culturales, de empleo, para cohesionar comunidades y construir confianza. Es ahí donde encontramos la verdadera vida de la ciudad. Además, una ciudad que gerencie adecuadamente su espacio público, tendrá mejores chances de gobernar la inseguridad[3].

Hacerlo es una inversión en calidad de vida para todos. Lo contrario y seguir igual, es la erosión de la dignidad de la ciudad y de todos los que en ella vivimos.


[1] Bogotá tiene 3.6 mts2 de espacio público per cápita. Meta nacional: 15 mts2

[2] Les encanta pautar con Pepe Pegotero. Y acordémonos del día en que Bieber, acompañado y protegido por la policía, grafiteó los muros de la 26,

[3] Teoría de las Ventanas Rotas

Bogotá en el 2014, De la política a la ciudadanía

¿Quién siente una gran emoción por este 2014 que se le viene a Bogotá? ¿Alguien?

De mi parte, les confieso que no mucha.

Aunque creo que la ciudad ha sido gobernada por un pésimo alcalde en los últimos dos años, habría preferido que Petro termine su mandato. En el 2015, con suficiente evidencia a sus espaldas de su incapacidad de gobernar y liderar un proyecto como Bogotá. Por eso, ni destitución, ni revocatoria. Pero todo indica que saldrá del Palacio de Liévano y vendrán elecciones atípicas o habrá alcalde escogido por el Presidente de una terna de progresistas. En  cualquier caso, el nuevo alcalde gobernará durante menos de 2 años. Bogotá no saldrá de su interinidad.

Entretanto, el ambiente político de cara al proceso electoral nacional se enciende, y el juego y la pelea por la capital del país serán centrales. La batalla de la política nacional se juega en Bogotá. Uribe será protagonista. Y un Petro alcalde y eventualmente destituido y vuelto mártir, también lo será. Prepárense para la cantaleta de estos dos. Para el escenario de unas elecciones atípicas, suena Pacho Santos por el Uribismo y otro que ya anunció su interés es William Vinasco. Es frecuente oír decir que el bogotano debe aprender a votar mejor. Advierto, Si llega a darse una elección este año, es probable que no haya qué escoger. Peñalosa está jugando en las presidenciales con un discurso urbano; clave para el futuro del país. Mockus y otros andan inhabilitados. Y otros cuentos más –Navarro, Galán-, anulados por la elección nacional. Un escenario patético. Ya entienden por qué lo decía.

Seguramente, en el debate de una eventual elección para elegir alcalde de Bogotá este 2014, los temas de fondo de la ciudad pasarán a segundo plano. Tengo mucha curiosidad de ver lo que pasará con esta elección. Nada está claro. Mientras tanto, la interinidad de la ciudad, ausente de un liderazgo y un proyecto claro, seguirá mermando la capacidad de administración y ejecución del aparato estatal del distrito. Será un año movido, diría que turbulento en lo político y de mucho ruido, pero me temo que estancado en cuanto a los procesos de transformación de la ciudad. Pero OJO, solo aquellos que se inician y en principio se lideran desde la institucionalidad de la ciudad.

Porque al tiempo que eso se frena, seguirán apareciendo y consolidándose iniciativas ciudadanas, emprendimientos sociales,  colectivos urbanos, etc., que surgen como respuesta natural al vacío de poder y de liderazgo que deja la crisis político-institucional de la ciudad.

El futuro de la ciudad no se trata de izquierda versus derecha, como todo se enmarca en las conversaciones políticas del país. Tenemos que salir de esa dicotomía estéril y divisoria. Se trata de su funcionamiento y sus transformaciones, y al final, de la felicidad y el bienestar de sus ciudadanos. Si bien en el mundo de la política, pocos parecen entenderlo, alivia sentir y saber que todo lo que huele a crisis y engendra politiquería, también aviva y acelera reacciones ciudadanas propositivas y transformadoras.

Hay que aprovechar esta coyuntura electoral y la activación del interés en la política que se despierta en estas épocas, para que más personas se entusiasmen a participar en la construcción de nuevos proyectos ciudadanos; que se gestan con la mira puesta en el interés colectivo de la ciudad.

No lo duden. Será un año político casi aturdidor. Pero pensándolo bien, también puede ser un año que acelere la consolidación de estos procesos. Algo clave, pensado en el futuro de la ciudad en el largo plazo.

Aprovecho para compartirles un video inspirador sobre la transformación de Nueva York en los últimos años. Otros lo están haciendo.

Bogotá Interina

Bogota,acéfala Por: Matador

Bogota,acéfala Por: Matador

Bogotá no sale de su calvario. Trágicamente la ciudad vuelve a quedar en interinidad. Continúa su desintegración institucional.

La destitución del alcalde, así cuente con argumentos de ley, carece de legitimidad y credibilidad porque detrás de la decisión está el emperador Ordoñez. Punto. Un tipo arbitrario, ideólogo radical, clientelista enclosetado, que viene excediéndose peligrosamente en el ejercicio de sus funciones y poderes, impunemente y sin contrapeso a la vista. Su decisión será interpretada como una decisión netamente política, insisto, así hubiese tenido argumentos de fuerza para sacarlo. Algo que Petro capitalizará en su futuro político. Esto sucede en un país completamente huérfano de un sistema de justicia. La acumulación de poder del señor Ordoñez  es precisamente un resultado de este vacío.

Por su parte, hay que decir que Gustavo Petro abusó de su posición y se otorgó facultades por fuera de su alcance, pretendiendo que las reglas de juego no le aplicaran como administrador de la ciudad. Tergiversó, desfiguró, redujo el concepto de democracia al simple hecho de salir elegido en las urnas. Se dedicó a hacer política populista, a confrontar y dividir,  a abrir sin respiro y desordenadamente frentes de debate, y pese a contar con un discurso progresista para muchos temas de la ciudad, fue incapaz de traducir sus palabras en hechos. Tras 2 años de gobierno, por ejemplo, fue incapaz de conformar y cohesionar un equipo de trabajo (perdí la cuenta de renuncias y cambios en su gabinete). La mejor defensa de Petro, política y judicial, habría sido una gestión eficiente y responsable de la ciudad. ¿Y cómo se encuentra la ciudad tras estos 2 años de su gobierno? No la hubo. Afuera en las calles poco o nada ha cambiado para los ciudadanos. El ánimo de la gente no mejora. Bogotá sigue sin norte.

Eso sí, la ciudad está cada vez más contaminada de política nacional. Lastimosamente, más que proyectos de ciudad o país, lo que domina en Colombia, son proyectos personales de poder. Ordoñez tiene el suyo. Petro tiene el suyo. Dos egos monumentales, enfrentados desde orillas ideológicas opuestas, aportando cada uno lo suyo a la desinstitucionalización de todo. Pierde el país. Pierde Bogotá.

Finalmente, no me cabe duda que el futuro de la ciudad, lo encontraremos en el fortalecimiento de su sociedad civil, de su ciudadanía y de la construcción que adelantemos de una verdadera visión colectiva de la ciudad que queremos. La crisis de la ciudad, es una crisis de su liderazgo político y de sus instituciones, pero pasa también, ya lo he dicho, por una crisis de su ciudadanía. Esta nueva interinidad, confirma la necesidad de fortalecer los procesos de la ciudad desde abajo.

Justin Bieber y sus rayones

El cagón del Justin Bieber, escoltado por varios policías de la ciudad y su seguridad privada, detiene sus 4×4 blindados en plena avenida 26,  para grafitear, junto con un grupo de sus compadres, los muros de la ciudad. Esto sucede en horas de la noche. Tratamiento de estrella. Hay unos que hacen lo que se les da la gana, cuando se les da la gana con la venia sumisa y pendeja de nuestras autoridades. Así funciona esto por acá.  Un ejemplo más de lo atrofiado del criterio de nuestra policía. ¿Para quién trabajan? ¿Alguien sabe? Un ejemplo más de cómo en este país los privilegios y la seguridad se han privatizado, se le entregan a unos pocos. Un ejemplo más de cómo se perratean las posiciones de autoridad, de cómo se desdibujan las normas. De cómo, en cuestión de valores y prioridades sencillamente todo lo tenemos patas arriba. Igualito a cómo cuando uno de nuestros decorosos políticos parquea donde le place o pasa con su caravana de escoltas, abriendo camino, sin respetar pares, semáforos en rojo, nada. Para ellos esto no es nada. Es normal. Es su derecho divino. El derecho divino a pasar por encima de todos y de todo.

Alguien lo decía muy bien en las redes sociales: “Los mismos que mataron a Diego Felipe Becerra, ayer acompañaron a Bieber para que rayara alguna de las paredes de la ciudad.” Es fuerte, pero tiene mucho de cierto.

Como ciudadano de a pie, uno suele temerle a la racionalidad de nuestra policía; sí, tristemente dudamos de sus intenciones, criterio y disposición de ayudarle a la ciudadanía. A veces, al verlos actuar, o cuando recibimos este tipo de noticias, es inevitable preguntarse qué los motiva. Es normal encontrarse con opiniones de ciudadanos diciendo que viven detrás de la mordida, o que están para joder más que para ayudar, o que nunca aparecen cuando se les necesita, o que sucedió en sus narices pero que nada hicieron. Si bien no podemos generalizar, lo cierto es que como cuerpo de autoridad sufren de un preocupante déficit de credibilidad frente a la ciudadanía.

Por otra parte, esto sucede en una ciudad que se encuentra absolutamente devorada por el grafiti. Donde el arte se confunde con el  rayón burdo que agrede. Y donde ese rayón burdo, nubla el arte callejero de los verdaderos artistas. Asimismo, la muerte del joven grafitero evidencia los riesgos que enfrenta una actividad como el grafiti en un contexto inseguro y cargado de riesgos como lo es la noche bogotana.

Por todo lo anterior y más, le corresponde a la ciudad encontrar maneras de canalizar positivamente la actividad del grafiti. Personalmente, estoy convencido que en el arte urbano tenemos una poderosa herramienta para revitalizar y embellecer nuestra ciudad, para acercar y activar comunidades, al tiempo que aprovechamos y potenciamos el talento, la creatividad y energía de miles de nuestros jóvenes. En esto, recientemente el gobierno de Gustavo Petro,  llevó a cabo una valiosa iniciativa, invitando a colectivos de artistas urbanos a intervenir con grandes formatos las culatas de la avenida 26.

El resultado habla por sí solo. (Ver fotos) ¿Qué más sigue de todo esto? ¿Profundizarán en el desarrollo de estas políticas? Esperamos que sí.

Ahora, de manera preocupante, este incidente deja ver cómo las políticas de unos van por un lado y las actuaciones de los otros por caminos muy distintos. Algo muy desafortunado y me atrevería a decir que trágico, pues para que esto de la ciudad funcione, el diálogo y la coordinación entre policía y gobierno, y su alineación de prioridades, son elementos absolutamente obligatorios.

Cebras por la Vida volvió a jugar

Intervención #2 – Colegio La Palestina, Cll 80 con Cr 76, Engativá

En julio de este año, un compañero de este grupo de jóvenes quedó en coma tras ser impactado por un articulado de Transmilenio a las afueras del Colegio.

Estamos muy agradecidos con este grupo de jóvenes del Colegio La Palestina. Todos trabajamos en equipo. Lo hicieron con la seriedad de niños jugando. Como debe ser. Lo hicieron ver muy fácil. Esperamos haberles dejado una buena reflexión sobre el problema del peatón en la ciudad y que lo hayan disfrutado tanto como nosotros. Contamos con ellos para que el mensaje le llegue a muchos más.

Santiago Martín, un estudiante que participó en la actividad, dijo lo siguiente: “utilizando el arte para hacer llamativa a la cebra, se le da importancia al peatón, uno de los actores más importantes en la movilidad”. (Obtenido de nota de ADN)

Esto es una expresión ciudadana. Quizá, con colores, las señales de tránsito dejen de ser invisibles.

Esto sucedió el viernes 25 de octubre de 2013.

Ciudad insensata, cortoplacista y miope: Tragedias Anunciadas

Foto de @CamiloMontoyaYe:

Foto de @CamiloMontoyaYe:”Así amaneció la alcantarilla por donde cayó la niña de 2 años en el centro de Bogotá “

No encuentro otros términos para definir a Bogotá. Semana tras semana, la inverosimilitud de las noticias que produce la ciudad, malas noticias, así nos lo confirma.

Hechos como la muerte reciente de Michel Dayana, una niña de 2 años, que muere al caer en una alcantarilla abierta en el centro de la ciudad –Av Jiménez con Cr 9- , no deja dudas. Dramas similares, absurdos, que rayan con la ficción, me atrevo a decir, suceden una y otra vez en Bogotá, no porque estemos locos o vivamos en Macondo, pero porque detrás de todas estas tragedias, advertidas, tenemos un gobierno que ha sido incapaz, ya por muchos años, de funcionar y cumplir con sus mínimos. El decaimiento del aparato estatal del Distrito, de su institucionalidad responsable de gerenciar la ciudad, de mantenerla, repararla y hacerla funcionar adecuadamente para sus ciudadanos, ha alcanzado unos niveles trágicos ¡Una niña de 2 años se fue por una alcantarilla que duró días, probablemente semanas, sin ser tapada! ¿Cuánto irá a durar la indignación? ¿La calentura en los medios? Pero lo más importante: ¿Qué resultará de esta indignación? ¿Valdrá de algo la muerte de Michel Dayana?  ¿Se logrará algo sustancial en términos de darle solución al problema? ¿Nos propondremos buscar las soluciones de fondo?

¿Las exigiremos?

O por el contrario. La tragedia se repetirá en el futuro, la noticia será la misma pero con otro nombre, será otro el niño o la niña, en otra fecha; como borregos nos haremos las mismas preguntas, nos calentaremos, nos indignaremos fogosamente, para al final, obtener las mismas respuestas inocuas y vacías de siempre que nos dan el gobierno de la ciudad y sus funcionarios. Entretanto, afuera, en las calles, todo igual.

Es fundamental que ante estas crisis, que frente a estas tragedias urbanas y humanas, dejemos de mirar miopemente, buscando el chivo expiatorio para la noticia caliente, como por ejemplo, señalar al ladrón de la alcantarilla. Que lo hay, lo hay. No obstante, una tragedia como esta, creería uno, merece por parte de todos –gobierno, medios y sociedad- que hagamos otras preguntas mucho más estructurales y de fondo. Y el gobierno, quien se las haga en primer lugar. Mirar hacia adentro, empezar por reconocer las fallas. Sus fallas. Percatarse del deplorable estado en el que se encuentra la ciudad y cuánto de eso se debe a su no gerencia. Hacer una profunda autocrítica.

Por lo tanto, la principal pregunta que debe responderse es la siguiente:

¿Cómo encara hoy el gobierno de la ciudad su cuota de responsabilidad  por esta tragedia que sucede bajo su administración, que pudo evitarse, de haber estado tapada la alcantarilla? Y a continuación: ¿Cómo responderá en términos de su gestión y qué acciones concretas tomará frente al contexto que la ocasionó? ¿Aprovechará la crisis, para  plantearse actuar bajo un sistema moderno de gerencia de la ciudad y de su espacio público que atienda las miles de situaciones de idéntico corte que a diario padecemos los bogotanos?

Porque si bien estamos hablando de una situación puntual, la muerte de  Michel Dayana, la alcantarilla es solo un ejemplo que perfectamente se extiende a una infinidad de otras situaciones que nos encontramos en las calles, “pequeños detalles” que merecen y es obligación del gobierno de la ciudad reparar y prever, pero que quedan ahí, agravándose, huérfanos, mientras se afianzan las posibilidades de que ocurra la próxima tragedia.

El problema es evidente con la infraestructura de la ciudad, pero igualmente con todo lo que atañe el ejercicio de la autoridad y el control sobre lo que ocurre en su espacio público; atracos, robos de alcantarillas, ventas ambulantes sin ningún orden, carteles, pasa calles, riñas, tipos orinando, buses volándose semáforos en rojo, carros estacionados sobre los andenes, motos transitando sobre estos, taxis apoderados de la vía, etc., etc. Todo pasa impune.

Finalmente. El debilitamiento de la institucionalidad de la ciudad, de su capacidad de gerenciarse, no es responsabilidad exclusiva del gobierno actual. Pero eso es consuelo. Lo importante es entender que su momento es hoy, que su responsabilidad está aquí y ahora. ¿La asumirá? ¿Lo exigiremos los ciudadanos?

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Algunas preguntas que deben responderse:

  • ¿Qué medidas se tomarán inmediatamente y cuáles se van a preparar en el mediano y largo plazo para evitar que este tipo de tragedias se repitan a futuro?
  • ¿Cómo propone el gobierno de la ciudad enfrentar el robo de estas alcantarillas? Detrás de esto hay un negocio, hay una mafia. (1400 alcantarillas robadas en Bogotá en el transcurso del año, 5 diarias)
  • ¿Cómo corresponderá el gobierno su obligación de reparar con mayor celeridad estos riesgos?
  • ¿De qué manera responderá con mayor agilidad y asertividad a las alertas que le dirige la ciudadanía para que atienda estas situaciones de riesgo?
  • ¿Cómo en vista de cientos y miles de situaciones que presentan riesgo en la ciudad, por lo menos se buscan mecanismos  temporales que alerten sobre su presencia?

Reinventando la cultura ciudadana para Bogotá

Arrastro una emoción muy grande desde la última intervención que realizamos de Cebras por la Vida el pasado miércoles, 14 de agosto de 2013. Hemos empezado una faceta maravillosa y emocionante de este proyecto ciudadano que ha centrado su mensaje en la urgencia que tenemos como sociedad de darle al peatón, a las personas que caminamos la ciudad, que somos todos, un lugar en lo más alto de las prioridades de nuestro proyecto urbano y de sociedad. Nuestro proyecto siempre ha tenido como propósito articular esfuerzos, inculcar y amplificar el mensaje, y empezamos por lo más importante: la ciudadanía. Esto se gesta por ciudadanos preocupados y comprometidos con su ciudad, que han entendido que cualquier proyecto exitoso de ciudad, necesita de una ciudadanía activa, exigente y crítica, pero también propositiva y corresponsable. Una ciudadanía que se toma muy en serio su rol como agente de cambio que interviene directamente en las transformaciones de su entorno.

Es de esto precisamente de lo que queremos contagiar. Asimismo, siempre hemos querido demostrarnos y demostrarle a la ciudad que es posible y al mismo tiempo necesario, encontrarnos alrededor de causas comunes por las cuales trabajar.  Es más, estamos convencidos que no hay otro camino para  sacar adelante a Bogotá. Las soluciones tendrán que salir de nosotros.

Y es entonces como esta nueva versión de Cebras por la Vida evidenciará cómo sí somos capaces de hacerlo, un colegio, una raya, una cebra a la vez. Será un trabajo gradual y acumulativo, que tendrá en la ciudadanía, y en los niños especialmente, su principal mano de obra y vocería. Los niños serán los grandes protagonistas de esta hazaña.

Este nuevo momento de nuestras intervenciones en el espacio público reúne varios nuevos elementos que nos permitirán llevar nuestro mensaje de respeto por el peatón más lejos y con mayor fuerza. Hablare de dos muy importantes:

  • Alianza con Colegios Distritales y lo niños como portadores del mensaje: Estuvimos en el barrio Restrepo (famoso por el comercio de zapatos) de la localidad Antonio Nariño, en el sur de la ciudad, trabajando con aproximadamente 40 jóvenes de la Institución Educativa Guillermo León Valencia. Comienza un proyecto que desde el pasado martes llevará el mensaje de respeto por el  peatón a la ciudad a través de un trabajo en llave con los niños y jóvenes de nuestros colegios distritales. Específicamente, junto a ellos, estaremos interviniendo y reparando con colores y creatividad la señalización vial de las zonas aledañas de sus propios colegios. La apuesta es empezar con intervenciones, un colegio por mes. ¿Qué mejor que generar esta conciencia en nuestros niños y que a la vez sean ellos los multiplicadores del mensaje?
  • Ciudadanía y gobierno de la ciudad suman esfuerzos alrededor del proyecto: Algo muy importante que logramos para el futuro del proyecto es que entidades claves del distrito como las Secretarías de Movilidad, Educación y Gobierno y la Veeduría Distrital (primera en sumarse) se unieran a este, cada una de ellas aportando desde sus respectivos roles y fortalezas. El martes pasado apoyaron cerrando las vías y ayudando a controlar el tráfico. La idea es que en los próximos días, semanas, la Secretaría de Movilidad se haga presente en el lugar, complementando nuestra intervención con la señalización vial pendiente (pictogramas, letrero de zona escolar) e instalando estoperoles (reductores de velocidad) sobre las franjas de colores. Adicionalmente, el componente pedagógico se reforzará a través de talleres de capacitación sobre accidentalidad vial que la Secretaría de Movilidad llevará a los colegios. El proyecto es en sí mismo una propuesta de conversación de doble y más vías. La ciudadanía pone. El gobierno pone. Todos ganamos. Y lo mejor, nadie pierde.

Jaime Garzón le dijo a un grupo de jóvenes universitarios lo siguiente en una conferencia en la Universidad del Valle, corría el año de 1997:

“Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselos.”

Haríamos bien en recoger estas palabras para llevarlas a la práctica en nuestras ciudades, en nuestros entornos, barrios, comunidades. Sin duda, este es otro mensaje central de nuestra iniciativa.

Al final, lo que queremos es una ciudad que a través de insistir sobre la importancia del respeto por el peatón, con hechos concretos y la búsqueda de cambios culturales,  nos encamine hacia una sociedad más incluyente, solidaria y democrática.

Nuestro regalo de cumpleaños (475) para Bogotá: Cebras al Colegio

Cebras por la Vida continua, ahora, llevando la iniciativa a Colegios Distritales. Llevaremos el mensaje a toda la ciudad.

Por: http://combo2600.com/

Cebras por la Vida

Cebras por la Vida

Hace unos meses pintamos la primera cebra de colores en Bogotá. A partir de ese momento descubrimos la fuerza transformadora que tiene la acción ciudadana, propositiva, colectiva y creativa. Hoy, en sus 475 años, tenemos otro regalo para la ciudad.

Hace algunos meses, la Veeduría Distrital, que acompaña el proceso de la Mesa de Cabildantes Estudiantiles de Bogotá, nos invitó a que aportáramos nuestro conocimiento y nuestras capacidades como iniciativas ciudadanas para identificar posibles estrategias que aporten en la construcción de entornos escolares seguros; una cuenta pendiente con los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de la capital.

En conjunto identificamos serias deficiencias en materia de señalización y demarcación de las zonas escolares, que alimentan la inseguridad de las niñas y los niños que diariamente van y vienen de sus colegios a pie. Era, por lo tanto, la mejor oportunidad para integrar nuestra exitosa experiencia de las cebras de colores a la política pública de la ciudad e imprimirle a los entornos escolares un nuevo significado, en donde el peatón sea el centro y la prioridad.

Junto con nuestros amigos de Cebras por la Vida y la Veeduría Distrital, también se unieron a esta iniciativa las secretarías de Gobierno, Movilidad y Educación, quienes están comprometidos en hacer realidad el sueño de tener cebras de colores en los entornos escolares. Esperamos aunar esfuerzos entre las instituciones, la ciudadanía y el sector privado para darle a Bogotá alternativas en la ejecución de sus políticas públicas, que trasciendan en el tiempo con un sentido de corresponsabilidad, innovación y amor por la ciudad.

 Con la Mesa de Cabildantes Estudiantiles de Bogotá se escogieron 4 colegios piloto para la intervención, que están ubicados en las localidades de Antonio Nariño, Rafael Uribe Uribe, Engativá y Bosa; allí estaremos devolviéndole a Bogotá y a sus más frágiles peatones, un espacio seguro y colorido para caminar.

 Es por eso que queremos contarles sobre nuestra nueva iniciativa e invitar a los que quieran acompañarnos a que vengan el próximo miércoles 14 de agosto, desde las 11 de la mañana, a pintar la primera cebra de colores en la IED Guillermo León Valencia, ubicado barrio Restrepo (Carrera 24b sur con Calle 16) en dónde le entregaremos a la ciudad el que será el regalo más colorido en sus 475 años.

El sistema está quebrado ¿Con qué lo curaremos?

El poder del contexto y el determinante humano

Me encontré con el siguiente doloroso artículo sobre el caos que se vive actualmente en Transmilenio: El plan para combatir con cultura a los ‘bárbaros’ en Transmilenio. Principalmente se refiere a la falta generalizada de cultura ciudadana que se vive dentro del sistema de buses rojos. O en palabras más directas, se refiere al comportamiento vandálico y hasta criminal que cientos de sus usuarios practican diariamente en éste. La situación de desgobierno que describe el artículo, deja la alarmante sensación de que el sistema comienza a adoptar, cada vez con mayor fuerza, los vicios y peligros que caracterizan el infierno y la tragedia que ha sido y es “La Guerra del Centavo.” Progresiva y sistemáticamente el aire que se respira en el entorno es más violento, de más irrespeto entre los mismos ciudadanos y hacia el sistema, dónde los hampones se adueñan con mayor propiedad de la escena, y así, el caos se afianza y se reproduce. El sistema se va oxidando, se va pudriendo, se va quebrando. ¿De quién es la culpa? ¿Somos los bogotanos patológicamente unos bárbaros? ¿Lo explica nuestro ADN? ¿Así somos y punto? ¿Somos una multitudinaria partida de hampones? Al fin y al cabo, todas las situaciones que menciona la nota tienen a los ciudadanos como sus protagonistas. Pareciera entonces  que hay demasiada evidencia en contra(Este es un buen artículo que así lo sugiere: La hipocresía de colarse en Transmilenio¿Ustedes qué opinan? Sigue leyendo