Archivo mensual: octubre 2012

Su Majestad el Cráter

Entorno Uniandes

Entorno Uniandes

 Encontrarse con huecos y caer en ellos produce una enorme ira. Son una verdadera pesadilla. Se golpean los carros, nos estallan las llantas, generan trancones, nos causan grandes sustos, incluso, pueden llegar a cobrar vidas. Además se ve mal la ciudad. Muy pero muy mal. Transmiten abandono, descuido y evidencian la deplorable gerencia de la ciudad. Atomizados y en sus miles, son verdaderos porrazos a la autoestima de nuestra urbe. Cada uno de ellos. Auténticos monumentos al mal gobierno.

¿Cuánto le cuesta a la ciudad no mantener su malla vial? ¿Cuánto nos cuesta a sus ciudadanos? Pensemos por un momento en lo siguiente: ¿Cuánto dinero $$$ pueden estarle costando a los taxistas, hablando de pesos que salen de sus respectivos bolsillos (arreglos de vehículo, tiempo, gasolina, dolores de cabeza)? Debemos aceptar que a todos nos afectan y a todos nos agreden. Las Ciclorutas no se salvan. Pensaríamos que la 7ma que es nuestra avenida real y el corazón de la ciudad, no los tuviera, pero ahí están. ¿Los andenes? ¡Igualmente! Todos llevamos.

No todo es malo…..

Pues a pesar de todos los daños y las desgracias que provocan, al poner atención y cambiando el lente, sucede que hay algunos de ellos, contados, en puntos específicos de la ciudad -en ciertas vías-, que se comportan como verdaderos héroes urbanos, cumpliendo una función social crucial para beneficio de todos nosotros ¡Y una tarea en la que lamentablemente muy pocos ayudan! Enormes de tamaño, son huecos que literalmente protegen la vida de las personas que caminamos en esta  hostil ciudad hacia el peatón.

¡Así es! A falta de buenos andenes, semáforos peatonales, controles de velocidad por parte de la policía, consideración y cultura por parte de conductores, etc., a veces, hay huecos. Sigue leyendo

¿Tranvía por la Carrera Séptima?

Debo confesarles que hace  par de semanas atrás, salí bastante intranquilo de una sesión de la veeduría Bogotá Cómo Vamos que trató sobre posibles soluciones para el corredor de la Carrera Séptima y el proyecto del Tranvía (¿Metro Ligero?) que propone la actual administración. Algo quedaba claro en dicho espacio: hoy, a pesar de que el Tranvía ya se anuncia como una decisión tomada por Petro y sus funcionarios, lo verdaderamente notorio, es que el Gobierno avanza en el proyecto, sin contar a la fecha con una defensa técnica y conceptual lo suficientemente sólida de la propuesta. Algo, que por tratarse del principal eje estratégico de la ciudad y de un proyecto de billones de pesos, francamente no se puede entender.

¿Saben cómo transcurrió el foro? Uno tras otro, fueron pasando cada uno de los expertos ilustrando sus conceptos y opiniones sobre el Tranvía, que por cierto, ninguna resultó muy favorable a la idea del Señor Alcalde. Hicieron exposiciones estructuradas y bien presentadas. Parecían objetivas; técnicas. Incluyeron cifras, hablaron de presupuesto, se refirieron a características urbanísticas de la vía,  ampliaron sobre asuntos de capacidad y demanda, dieron ejemplos de otras ciudades del mundo, en fin. Presentaciones de académicos (Juan Pablo Bocarejo, Álvaro Rodríguez y Eduardo Behrentz de la Universidad de los Andes, José Stalin  Rojas de la Universidad Nacional). Muy buenas presentaciones.

Ahora, lo realmente curioso y desconcertante, es que en ningún momento, estando presentes la Gerente Encargada de Transmilenio y la Directora del IDU, aparecieron los argumentos a favor del proyecto oficial del Tranvía. Ese día, nadie por parte de la administración defendería el proyecto. Estaba la concejal Angélica Lozano, Progresista, probablemente con ganas de ayudarle al gobierno, pero muy rápidamente entendimos que no tenía como. Eso sí, aprovecharía el uso de la palabra, para implorarle a la administración por la información del proyecto: “Necesitamos los estudios, necesitamos los proyectos, YA“. ¡Algo no está bien! Sigue leyendo

Hacer de Bogotá una fiesta

Pensar en las personas primero; siempre

Pensar en las personas primero; siempre

Bogotá no encuentra el camino. Los ciudadanos esperábamos que con el cambio de administración, algo positivo sucediera. Necesitábamos creer en la posibilidad del cambio. La ciudad la habían saqueado y entre todos veíamos cómo se caía a pedazos (aún se ve cayendo). El sueño duró lo que demoró la campaña. Eso se han vuelto las campañas; días de soñar; soñar ilusamente.

 El ánimo de la ciudadanía nada que levanta. Y no la culpo. Las calles, la vida y las sensaciones, afuera en la ciudad, siguen sin mejorar. ¡Qué desaliento esta opinión! ¡Qué desespero esta nube de emociones negativas! Quisiera blindarme de éstas, pero a veces, sencillamente, no lo puedo evitar.

 Como muchos, creo y he sostenido que los ciudadanos debemos esforzarnos por ver y relacionarnos con la ciudad con otros y nuevos ojos. Hay que hacerlo. Lo peor que puede pasarle a Bogotá es que nos gane la frustración. Escoger aislarnos de la realidad y resignarnos a buscar refugio en nosotros mismos; dentro de nuestras casas o conjuntos cerrados, atascados dentro de nuestros carros, en gimnasios y centros comerciales, en fin, en espacios cerrados, “protegidos”.

 Pero lo cierto es que venimos privatizando la búsqueda de nuestra calidad de vida. ¿Es eso lo que queremos? ¿Huirle a lo que es verdaderamente de todos? ¿Renunciar a la ciudad? No podemos siquiera considerar esa opción. ¡Opción descartada!

 “Una buena ciudad es como una buena fiesta, uno se queda mucho más tiempo del planeado”, asegura Jan Gehl.

 Además, creo que todos intuimos que lo que tenemos afuera en nuestras calles podría y debería ser radicalmente mejor. Incluso, con mucho menos de lo que políticos charlatanes nos dicen. Creo en el poder de las pequeñas acciones. Hoy, más que un metro o el tranvía, a los ciudadanos les animaría ser testigos de un mejoramiento acumulativo y consistente de su ciudad. Que el liderazgo se evidencie ahí. En los pequeños detalles que a diario tocan el ánimo del ciudadano. Más acupuntura urbana (Ver Jaime Lerner).

 Sí, que llegue el metro algún día, pero que mientras tanto la ciudad funcione, progrese y nos haga orgullosos. La percepción del ciudadano no se puede trivializar. No se puede tomar por poco.

Cuestión de recursos no es. Tampoco de si es Tranvía, Transmilenio o Metro, mucho menos de si se es de derecha o izquierda. Es cuestión de liderazgo. Es cuestión de prioridades. Es cuestión de pensar obsesivamente en cómo mejorarles la calidad de vida a las personas. Punto. Todos los días.  Y, para eso, sí o sí, tenemos que nunca dejar de soñar.

 *Germán Sarmiento

Publicado el Sábado 6 de Octubre en El Espectador: Opinión Sección Bogotá-Hacer de Bogotá una fiesta

Vea cómo se encuentra el ánimo y la percepción de los bogotanos sobre distintos aspectos de la vida en la ciudad: Encuesta de Percepción Ciudadana Bogotá Cómo Vamos 2012

¡Engalla tu calle! ¡Engalla tu barrio! ¡Engalla tu ciudad!

 “Un sueño que sueñas solo es  solo un sueño. Un sueño que soñamos juntos es realidad” John Lennon

 Palabras clave: placemaking, acupuntura urbana, aplicaciones móviles, Blockee, Ciudad 2.0, activismo urbano, espacio público, Bogotá.

La intención de esta nota es enseñarles una aplicación tecnológica, que dentro de muy pronto –confío- podremos llevar en nuestros celulares. ¿Saben para qué? Para soñar la ciudad JUGANDO. Es muy sencilla. Básica. Pero brillante. PERFECTA para nerds y obsesionados de la ciudad como yo. Y perfecta también para los bogotanos que buscamos desesperadamente cualquier chispazo de esperanza. Cualquier posibilidad para confirmar la sospecha que aguarda dentro de cada uno de nosotros, en el sentido de que Bogotá, la capital de todos los colombianos, podría y tendría que ser significativamente más bonita, amable y funcional de lo que la encontramos actualmente.

Se llama www.Blockee.org y el juego consiste en engallar la calle. ¡Así como lo oye! ¡Al gusto! ¡Usted decide! Para los ciclistas hay por ejemplo ciclorutas. Con un solo movimiento del ratón introduces un carril bici por donde antes sólo pasaban automóviles y esos $%&$&%$& buses chimenea que a diario nos agreden y envenenan sin discriminar. ¿Qué tal unos buenos cicloparqueaderos para el parque del barrio o para tal plaza? ¿O para el mercado de las pulgas? ¿Y por ejemplo unas cómodas bancas para tomar un merecido descanso? Ahí están, a un clic.

Plazoleta Museo de Botero-Centro de Bogotá

Plazoleta Museo de Botero-Centro de Bogotá

Seguimos, ¿Qué a la plazoleta del Museo de Botero se le llevaron la vida cuando se fue el café Juan Valdez y nada dejaron en su lugar que lo reemplazara? Pues ponemos un café móvil, mesas y asientos como lo había antes, unas flores y unos árboles. Listo. Resta imaginarnos el lugar con buen sol, pensar en un buen libro y una buena compañía. Vuelve la vida al lugar. ¿Qué más pedir? Tal cual así funciona….escogemos lugar, subimos la foto y empezamos a ponerle sus detalles. ¿Qué desde tal calle a tal calle parece un basurero? Obvio, no ve que no hay una sola caneca en 500 metros a la redonda. Entonces, ahí, ponemos unas canecas. Se acabaron las excusas.

Poco a poco, poniendo y quitando pequeños detalles vamos transformando lugares, llevándoles sentido y vida. Como armar un Lego.  Jugamos con intención y propósito. Eso sí, siempre con la condición de pensar en primer lugar y obsesivamente en las personas. ¿Cómo las protegemos? ¿Qué necesitan? ¿Qué quisieran y cómo podrían estar más cómodas y felices afuera en las calles de la ciudad? ¿Qué detalles las enamoran de un lugar? ¿Cómo atraerlas para que vuelvan nuevamente? Estas son las preguntas que cuentan; las que te marcan la diferencia. De eso se trata la ciudad. Detalles.

 ¿Cómo la ven? ¿Algún lugar en particular que quisieran transformar, que ven que le vendría bien una manito? ¿Depronto una intersección que frecuentan y saben por experiencia personal que es un peligro? ¿Algún parque de barrio inhóspito y decaído? ¿Qué tal ayudarle al Distrito con ideas para la 7ma peatonal? (#Biciusuarios ¿Carril bici?) ¿Qué le harían a la Plaza de Bolívar? ¿A la de San Victorino o a la de Lourdes? Anímese. Todo se vale.

 En mi caso volví nuevamente al paso de la cebra de colores (Una cebra no basta ¿Hará el Distrito su parte?) en El Parque el Virrey. Ya han pasado varios meses y la pintura ya se ve borrándose. Lástima. El gobierno nunca se animó a complementar nuestra obra. Nunca correspondió el gesto de la ciudadanía y hoy los carros siguen pasando a 100 km/hr sin que nada proteja efectivamente a los peatones. Por lo visto, poco de #conmuevete por parte de la administración. Sin embargo, entretanto, vean la engallada que le metí al cruce.

Esto si es política del amor

Esto sí es política del amor

Blockee.org le ofrece lo siguientes gallos: Señal de PARE, alumbrado, reductores de velocidad, basuras, cebra con señor que le da paso a peatones, fuentes para tomar agua, materas con flores y árboles, bancas, mesitas con asientos, conexión WIFI, cicloparqueaderos, limpia paredes, etc., etc.

#BICISPORLAVIDA

Ya para terminar. Hay cosas que por supuesto se salen de nuestra escala y posibilidades. Pero hay muchas otras que definitivamente podemos lograr. Nosotros, los ciudadanos. Por ejemplo, el sábado que pasó –Septiembre 22-, en el marco del Día Mundial Sin Carro, en varias ciudades del país, grupos de  ciudadanos unieron fuerzas, recursos, y esperanzas, (#Bicisporlavida) y salieron a pintar ciclorutas donde antes no las había y a engallar y embellecer otras que ya existían. Los invito a que vean el resultado de la jornada.