Archivo mensual: julio 2012

Por una mejor ciudad, recogiendo un popó de perro a la vez

Este no es un tema ni glamuroso, agradable o estético. Pero sí que es necesario tratar.

La “dulce” ancianita y su mascota

Un par de semanas atrás venía caminando, regresando de almorzar y me encontré de frente con la escena de una “dulce” ancianita paseando a su perro y este que cagaba en pleno andén. Normal, eso hacen los perros. ¿Cierto? Pero al terminar el perro de hacer su vuelta, me percato que la mujer no recoge el popó y que tampoco parece asomársele la intención de hacerlo.

Paso a su lado y le digo: “señora, debe recoger eso”. ¿Saben cómo responde? Se queda muda, pasmada, estática como una estatua, haciéndose la boba, la que no escuchó. Sí. Es una abuelita. Pero en ese momento, pienso, una vil  abuelita. Una aviona, igualita al del bus que se le cierra a todo el mundo. Paso de largo caminando, mirando de reojo hacia atrás. Confirmada mi sospecha. Ahí dejó el bollo para que alguien lo pise u otra persona se lo recoja.

“Señora por Diooooooos” Apuesto a que esta es una de esas señoras, divinamente bien, que viven preguntándose en qué momento se estropeó todo, quejándose de la juventud de hoy y del guache del bus. ¡Vándalos esos! ¡Mechilargos! ¡Mucho indio! Etcétera, etcétera.

¿Qué creen ustedes? ¿Qué al frente de su casa tampoco limpia? ¿Creen que  respondería  igual ante la mirada de un conocido o un vecino?

¿Cómo resocializamos a la abuelita?

Un parque en riesgo y la Media Maratón de Bogotá

Mi experiencia reciente me dice que este no es un evento aislado.

Por estos días me encuentro en la recta final de mi entrenamiento para la Media Maratón de Bogotá (domingo entrante, 29 de julio). La mayor parte de la preparación la he hecho muy temprano en las mañanas en el Parque el Virrey. Realmente son muy pocos los espacios en la ciudad para entrenar de manera tranquila y agradable, lejos de los carros y la contaminación (Yo recomiendo los parques: El Virrey, Nacional y Simón Bolívar). ¡Cómo le hacen de falta parques y zonas verdes a Bogotá!

Pues les confieso que ando realmente fastidiado con este “asuntico” de la caca de los perros. Día tras día, tras día, veo más caca en mi camino que los dueños de sus mascotas no recogen. Y por supuesto, uno la pisa. Y eso huele…..pues a mierda ¿A qué más? Ya he tenido varias malas pisadas. No es casualidad. El hábito parece estarse arraigando. ¡Qué desespero! Sí que es un problema. ¡Ganas de joder! ¿Pero cómo no?

City Etiqute, B.Grand

Claro. Y entonces hay que ser más cuidadosos y ya uno no observa a sus alrededores, no aprecia árboles, el entorno, nada. Se corre con la mirada fija en el asfalto, a la defensiva Sigue leyendo

La Economía Azul es sostenible

Autor invitado: Carlos Cadena Gaitán- La Ciudad Verde-Publicado en El Mundo

La Economía Azul-Gunter Pauli

Para nadie es un secreto que la Tierra avanza hacia una monumental catástrofe ambiental. Aunque somos muchos los que nos esforzamos por contribuir desde nuestras propias comunidades para lograr cambios a nivel local, son muchísimo más poderosos quienes han decidido anteponer la ganancia económica a la salud del planeta.

No nos mintamos, este bello planeta nuestro es manejado por las fuerzas de la economía de mercado. Cualquier estudiante de negocios nos puede explicar el mantra: hay que competir en el mercado global, producir al menor costo marginal, vender al máximo precio posible, enfocarse en core competences, buscar economías de escala, destruir a los competidores; la Escuela de Economía de Chicago nos convenció de que el Gobierno no debe interferir en esta danza perfecta del mercado. Los genios del marketing se inventaron los conceptos de Responsabilidad Social Empresarial y el triple resultado en el estado de resultados contables, para vendernos la idea de que una compañía que destruye páramos y reservas forestales también puede ser buena, si le da un poquito a la caridad. Sigue leyendo

Arcoiris bogotano

Oreja Circunavalar y Calle 60

Oreja Circunavalar y Calle 60

En estas épocas de verano en Bogotá vienen repitiéndose con especial frecuencia  estos fantásticos, casi surreales arcoíris que se asoman contra los cerros orientales de la ciudad.

¿Los han visto? Un detalle que alegra el día y nos recuerda que Bogotá, en medio de todos sus problemas y dificultades, también es esto.

Ahí les dejo.