Promesas Sueltas (Pagos por Congestión)

En muy poco tiempo se le ha visto al alcalde Petro un patrón preocupante en relación a la manera como comunica sus decisiones de gobierno. Y es que ha preferido hacerlo en términos conceptuales, arrojando grandes ideas, abriendo debates, incluso polémicas, pero curiosamente, olvidándose de incluir el cómo lo va a hacer. Lo grave es lo siguiente: desde el 1 de noviembre pasó de candidato a ser alcalde electo, y desde el 1 de enero del 2012, a ser el Alcalde en ejercicio de Bogotá. Lugares, momentos, roles, y por supuesto, responsabilidades bien diferentes. Y entonces, empezando gobierno, cumplidos 16 días desde su discurso de posesión, sucede que nadie parece tener muy claro qué concretamente es lo que le propone a la ciudad.

 A continuación el caso de la movilidad y su propuesta de los “cobros por congestionar”:

Tras su victoria en octubre, le vimos anunciar con gran determinación su intención de introducir cuanto antes un sistema de “cobros por congestionar”, o lo mismo a un sistema de “peajes urbanos” para entrar a ciertas zonas de la ciudad. Una y otra vez lo oímos citar el ejemplo del esquema de Londres como un caso exitoso. Hablaba de la urgente necesidad de racionalizar el uso del automóvil particular, y de ampliar y mejorar la red de transporte público masivo de la ciudad (Y aun lo hace, ¡Bien!).  Ya, semanas más tarde, fue más lejos; atreviéndose a hablar -¿Apresurado?- de una tarifa aproximada de $2.500. ¿Cómo llegó a esa cifra? No lo sé; no explicó. Y seguramente, tampoco nadie se lo preguntó (¡Mal!). A la puesta en marcha del sistema, le amarró el desmonte gradual del Pico y Placa. Un verdadero diluvio de anuncios. El cómo, el cuándo, el dónde, y a cuánto, aun no lo tenemos.

Y de repente, pasó un tiempo, y el alcalde ya no parece tan seguro y entusiasta de su propuesta original. Por lo menos, eso mostró en su más reciente entrevista con la Revista Semana (Petro se destapa 08.01.12) donde sorpresivamente, a la pregunta puntual de ¿Cómo serán los peajes?, no sólo, no da respuesta, sino que la aprovecha para proponer algo nuevo, muy diferente a lo planteado semanas atrás. Veamos:

Semana: ¿Cómo serán los peajes?”

Alcalde Petro: Yo dije “pagos por congestión” (¿Por qué la aclaración? Son la misma vaina y aferrándonos a la manera como Petro lo explicó originalmente, es indiscutible; siempre se refirió a un sistema de peajes urbanos. Hablemos claro.). Y procede a girar bruscamente.  “Pueden ser peajes, pero hay otras formas, como zonas de parqueo. ¿Cómo se cobra el parqueo?…” Y arranca a explicar no sobre el sistema de los peajes, pero sobre una potencial política de estacionamiento, con criterios de zonificación. Algo que por primera vez menciona. En seguida, habla en términos de supongamos que son peajes y establecemos este sistema de financiación que estoy proponiendo.” ¿Por qué la ambigüedad? ¿Por qué suponemos?

Es totalmente legítimo y válido  plantear introducir una política inteligente para el estacionamiento en la ciudad, pensando en racionalizar el uso del auto. En el sentido de encarecerlo, hacerlo difícil, limitarlo.

¿Pero qué pasó con responder sobre el cómo de los peajes urbanos?

Estacionado muy tranquilo en plena 7a

Estacionado muy tranquilo en plena 7a

¿Al fin qué? ¿Van? ¿No van? ¿Cómo van? ¿Cuándo van? Si ven, ahora sí,  lo más seguro es que “ni idea”.

Informalidad y exceso de estacionamiento en las vías

Una política para el estacionamiento y un sistema de peajes urbanos como existe hoy en Londres, pueden perfectamente entenderse como medidas encaminadas a racionalizar el uso del auto en la ciudad. E incluso, como bien lo señala Petro, pueden constituirse en una fuente de financiación para entrar a mejorar radical y sosteniblemente el sistema de transporte masivo de los bogotanos.

Los conceptos no son el problema. Los comparto plenamente. Si lo es, el salir con anuncios y proponer conceptos, sin tener claridad sobre el cómo realizarlos. Recientemente el bloguero mexicano Pedestre concluía en entrada (Tres ideas para la ciudad) sobre la campaña por la alcaldía del DF, México de la siguiente manera:

“Y es que una cosa son las promesas sueltas y otra muy distinta los planes articulados. Con las primeras es posible ganar votos; con los segundos se hacen buenos gobiernos.”

Referencias (Orden Cronológico):

Otras opiniones sobre el Tema

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