Archivo mensual: enero 2012

En sus marcas, listos… ¿ya? (Peajes Urbanos)

Gustavo Petro anunció que durante su gobierno empezará la implementación de un sistema de pago por congestión con el fin de aliviar el trancón, y que a partir de su puesta en marcha vendría el desmonte progresivo del Pico y Placa. ¿No se estaría apresurando?

¿Ya Pagó? Londres

El esquema consiste en que para entrar a ciertas zonas de la ciudad, quienes opten por utilizar el auto particular, deberán pagar una tarifa, cuyo recaudo se destinará a la ampliación y el mejoramiento del sistema de transporte público. Sistemas como el planteado funcionan con éxito en varias ciudades del mundo, siendo quizás Londres, Singapur y Estocolmo los casos más conocidos y citados.

Hay que aplaudir esta apertura del nuevo alcalde de buscar en los éxitos de otras ciudades, alternativas a los problemas de Bogotá. Pero para ello hay que informarse a fondo y partir siempre de reconocer la naturaleza y posibilidades de la ciudad con objetividad.

En medio del debate que abrió su propuesta, y sus alusiones a ejemplos internacionales para respaldar sus ideas, un twittero le dijo: “Hombre, cómo va a comparar el circuito de movilidad parisino o londinense con el bogotano; aquí se usan autos porque no hay más”. Otro le preguntó: “¿Eso sí se puede comparar así de fácil?”. Razonable pregunta. Petro respondía invitando a otro incrédulo a que conociera el sistema de San Francisco, Estados Unidos para que viera que la idea “sí funciona”.

Interesado en la evidencia, busqué en Google y Wikipedia. ¿Saben hace cuánto contempla San Francisco la posibilidad de adoptar el sistema? Desde 2004. Los estudios sólo empezaron en 2006. ¿Prueba piloto? Será en 2015. Hoy no ha entrado en funcionamiento. ¿Desconocimiento? ¿Ligereza del alcalde?

Los esquemas de Londres, Singapur y Estocolmo hacen parte de un amplio conjunto de estrategias dirigidas a administrar la demanda del tráfico —altos costos sobre la propiedad de los autos, rigurosas políticas para el estacionamiento, fuerte cultura de la bicicleta— pero, lo más importante, se apoyan en sistemas públicos de transporte con calidad y cobertura superiores al de la Bogotá de 2013 (con Fase III de Transmilenio y SITP debidamente implementados).

La implementación del sistema es bastante más compleja de lo que puede sonar la idea. Toma tiempo, requiere de estudios, cuesta y, además, suele padecer de resistencia política y escepticismo ciudadano. ¿Realmente se siente preparado el alcalde Petro para introducir prontamente un sistema de estos que garantice su éxito? ¿Está lista la ciudad?

Bogotá nos exhorta: No más improvisación.

Artículo en El Espectador: En sus marcas, listos… ¿ya?

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Nota Complementaria

No puedo estar más de acuerdo con el camino que sugiere un esquema de “cobros por congestión” o “peajes urbanos”, que busca: 1) racionalizar el uso del auto, y concretamente, desestimularlo; castigando a quien congestiona y contamina 2) mejorar y ampliar el sistema de transporte público masivo de la ciudad; buscando estimular su uso; favoreciendo un sistema más eficiente y menos contaminante 3) centrar el esfuerzo de movilidad de una ciudad en mover personas, no automóviles; y 4) que advierte que el problema del trancón nunca será resuelto, no principalmente,  por la vía de construir más vías, así ello contraríe nuestra  más fuerte intuición; -Ley fundamental de la congestión vial: nuevas vías, generan nuevo tráfico, por ende, el trancón no acaba-.

La pregunta o propuesta debiera ser: ¿Qué necesitamos hacer hoy, y qué podríamos hacer a mediano término para preparar un sistema como el propuesto? Además de las grandes obras, o la introducción de sofisticados sistemas, lo que verdaderamente nos reclama el desastre bogotano de los últimos años, es apostarle a la consolidación de un proceso de mejoras incrementales. Buenas ideas, chambonamente implementadas, sólo ayudan a deslegitimar valiosas alternativas, y a erosionar la confianza del ciudadano en su gobierno.

Recursos Relacionados

Promesas Sueltas (Pagos por Congestión)

En muy poco tiempo se le ha visto al alcalde Petro un patrón preocupante en relación a la manera como comunica sus decisiones de gobierno. Y es que ha preferido hacerlo en términos conceptuales, arrojando grandes ideas, abriendo debates, incluso polémicas, pero curiosamente, olvidándose de incluir el cómo lo va a hacer. Lo grave es lo siguiente: desde el 1 de noviembre pasó de candidato a ser alcalde electo, y desde el 1 de enero del 2012, a ser el Alcalde en ejercicio de Bogotá. Lugares, momentos, roles, y por supuesto, responsabilidades bien diferentes. Y entonces, empezando gobierno, cumplidos 16 días desde su discurso de posesión, sucede que nadie parece tener muy claro qué concretamente es lo que le propone a la ciudad.

 A continuación el caso de la movilidad y su propuesta de los “cobros por congestionar”:

Tras su victoria en octubre, le vimos anunciar con gran determinación su intención de introducir cuanto antes un sistema de “cobros por congestionar”, o lo mismo a un sistema de “peajes urbanos” para entrar a ciertas zonas de la ciudad. Una y otra vez lo oímos citar el ejemplo del esquema de Londres como un caso exitoso. Hablaba de la urgente necesidad de racionalizar el uso del automóvil particular, y de ampliar y mejorar la red de transporte público masivo de la ciudad (Y aun lo hace, ¡Bien!).  Ya, semanas más tarde, fue más lejos; atreviéndose a hablar -¿Apresurado?- de una tarifa aproximada de $2.500. ¿Cómo llegó a esa cifra? No lo sé; no explicó. Y seguramente, tampoco nadie se lo preguntó (¡Mal!). A la puesta en marcha del sistema, le amarró el desmonte gradual del Pico y Placa. Un verdadero diluvio de anuncios. El cómo, el cuándo, el dónde, y a cuánto, aun no lo tenemos. Sigue leyendo