Archivo mensual: octubre 2011

Sr. Peñalosa ¿Había necesidad?

¿Después de militar toda una vida como independiente, y de ser, de lejos entre el lote de candidatos el más capacitado para gobernar Bogotá, había necesidad de aliarse con Uribe, y llenarse de cuestionamientos que hasta el momento no había tenido?

El mismo Peñalosa se encargó de marginar la más importante ventaja comparativa que en la actual coyuntura de crisis de la ciudad, candidato alguno pudiera presentar frente a sus rivales:

Profundo conocimiento de la ciudad, experiencia probada como alcalde, status como reconocido experto internacional en temas urbanos, y una carrera política, que no exenta de fracasos, se mantenía limpia de asociaciones con corruptos y políticos tradicionales.

En entrada  del mes de Mayo, alrededor de la alianza entre Peñalosa y el expresidente Uribe, y la gavilla de concejales uribistas que cogobernaron con Samuel Moreno, dije lo siguiente:

 “Creo en la necesidad de reivindicar las opciones políticas ciudadanas y aquellas que por trayectoria dan mayores seguridades de no terminar contaminadas por la politiquería y la corrupción. Creo en la urgente necesidad de derrotar por medio de la inspiración, las buenas ideas, y el voto de opinión –el más difícil de conquistar-,  al voto emocional, politiquero y asociado a cálculos electorales. Hoy más que  nunca el electorado bogotano tiene la responsabilidad de elegir un programa sólido que demuestre independencia y firmeza frente al manoseo de la clase política oportunista y clientelista.”

Tristemente, siendo el mejor preparado de los candidatos,  con las mejores credenciales para competir en un debate de ideas sobre la ciudad, con evidencia dura a su favor de ser un gran realizador de ideas, y blindado por una vida limpia de sospechas de corrupción, tiró por la borda esta ventaja, cuando se amistó con Uribe.

Insólitamente, como se vio en el debate televisado de RCN, remata sus últimos días de campaña defendiendo a los concejales de la U, de quienes se sospecha con fuerza, fueron cómplices de los Moreno en el carrusel de la contratación.

Mejor dicho. Sin tener nada que ver en ese entierro, termina cargando el muerto. Terminó debiéndoles. Así es. La politiquería tiene su precio en campaña, y no lo duden, también lo tendrá al gobernar.

Por eso: “Hay cosas que no tienen precio. Para todo lo demás existe Master Card.” 

Una vida limpia de asociaciones con corruptos y políticos tradicionales. No tiene precio.

Pregunto nuevamente. ¿Había necesidad?

No más izquierda, pero muy posiblemente Sí

Entre la gran mayoría de los bogotanos, la opción de subir nuevamente una opción de izquierda al poder está descartada. ¿Darles una tercera oportunidad de gobernar la ciudad? La gran mayoría, dice que no. ¿Razones? No creo que falte enunciarlas.

 Y así nos lo confirmaría una rápida lectura de la intención de voto. Para la actual elección, las preferencias de los bogotanos están en su gran mayoría con opciones no representativas de la izquierda democrática. Algo que se entiende dentro de la lógica democrática; y era de esperarse. Los buenos gobiernos se premian con el voto. Los malos se castigan.

 Lo cual da, siguiendo esa idea, que las posibilidades de que la izquierda repita gobierno en Bogotá debieran ser muy pocas o inexistentes. ¿Cierto?

 Pues la verdad……no. No es así. No en Bogotá.

 A contados días de la crucial elección, el candidato más opcionado, el puntero en las encuestas, se llama Gustavo Petro. Hoy Petro con sólo un 27% de la intención de voto en las encuestas, está muy cerca de ser el próximo alcalde de Bogotá.  El candidato oficial del PD, Aurelio Suarez, registra apenas el 1%. No hay que ser un genio para saber a dónde se irán los votos militantes del PD.  Así el uno diga que ya nada tiene que ver con el Polo, y el otro, diga que Petro ya nada tiene que ver con la izquierda.

Mientras tanto, la preferencia por un gobierno de la ciudad diferente a la línea ideológica del PD se atomiza entre las candidaturas de Peñalosa (21%), Parody (17%), Galán (10%) y Luna (7%). La sumatoria de sus candidaturas alcanza entre 55%-60% del global de la intención de voto. Sigue leyendo

Votar a favor de algo (Mockus fue el comodín)

Coincido con quienes celebran la alianza que sellaron Gina Parody y Antanas Mockus, porque representa la mejor oportunidad de dinamizar una elección hasta el momento sosa y tendiente a la polarización.

Parecíamos destinados a la polarización

Parecíamos destinados a la polarización

 Todo parecía destinado a lo siguiente; 2 punteros con grandes diferencias y hasta animadversión personal mutua –uno de izquierda, el otro amangualado con el uribismo-, y detrás, un lote de candidatos (11), algunos excelentes, pero que difícilmente lograban demarcarse en las encuestas y diferenciarse los unos de los otros.

 Hay que ver si la llave Parody-Mockus repunta en la recta final de la elección. De ser así, ganarían la ciudadanía, el ejercicio ciudadano de votar, y por supuesto, la ciudad. Gane quien gane la elección.

 ¿Qué le ofrece la carta Parody-Mockus a la elección? 5 razones de peso para verlo así:

Alianza Parody-Mockus

Alianza Parody-Mockus

 1. Freno a la polarización. No hay 2 opciones opuestas, hay 3 diferentes. Lo primero y más importante, es que frena la inercia de un ambiente electoral que tendía marcadamente hacia la polarización, y que de haberse continuado, habría reducido la decisión de muchos electores a un voto “en contra de”. ¡Qué pereza! Punto. Me incluyo entre estos. Cuando parecía que ya muchos aceptábamos esta inercia. (Petro vs Peñalosa: Revista Dinero)

 2. Aleja la posibilidad de una intensa guerra sucia entre 2 punteros. Sin una carta fuerte reclamando el centro del tablero, sin un tercer jugador fuerte, el fantasma de la guerra sucia, asomaba sus narices (Alcaldía de Bogotá: ¿comienza la guerra sucia?).

¿Y eso que quiere decir? En pocas palabras, publicidad negativa y engañosa, buscando la emotividad del votante, de lado y lado, y mientras tanto, el debate de las ideas asfixiado. Definitivamente el voto en contra de, simplista y maniqueo no le conviene a la ciudad, y la aparición de ese tercero fuerte, ayuda a desarmar el juego.

 3. Menos emoción y más reflexión. Más equilibrio y balance para el debate. El talante técnico e independiente de la alianza, favorece la recuperación de una discusión más profunda y responsable de los temas. Mockus ha señalado la levedad con la que el candidato Petro ha planteado algunas de sus propuestas. Pero al mismo tiempo, todos sabemos de la distancia que hoy existe entre él y su excopartidario. La alianza Parody-Mockus se forjó alrededor de fuertes afinidades sobre principios fundamentales; y eso da credibilidad.

 Es una llave que le apuesta radicalmente a la conquista del voto de opinión.

 4. El discurso sobre Ciudadanía y Cultura Ciudadana entra a jugar con fuerza. Cómo hacia de falta ¿No creen? Insólitamente, en medio de la grave crisis por la que atraviesa la ciudad, que pasa también por una profunda crisis de su ciudadanía, el discurso de la cultura ciudadana venía pasando de agache. Imposible de entender. Hasta que aparece finalmente una candidatura que le señala al ciudadano, la importancia de su rol y compromiso, para que la ciudad mejore en todos sus frentes. “Todos ponen, todos toman” y la idea de “la autorregulación”.

 Previamente, la campaña parecía una feria de mercado donde todo se reducía a un YO, YO, YO por parte de los candidatos. Una dinámica inflacionaria de propuestas, donde todos prometían hacerlo todo, y por supuesto, mejor que el otro, con el ciudadano como un mero espectador.

 Mockus y su cultura ciudadana. Un  discurso que no pierde vigenciaEs este discurso, con sus mensajes a la ciudadanía, lo que a mi modo de ver, le da el tan necesitado empujón a la candidatura de Parody. La filigrana con la que ensamblan el programa de la candidata con la esencia del exalcalde es sorprendente. Sin esto,  difícilmente  la candidata  hubiera logrado desmarcarse de Galán y Luna.

Pero además, también le valió para fortalecer sus propuestas de educación y lucha contra la corrupción, pues nadie cómo Mockus ha logrado posicionar estos temas en los debates de la sociedad capitalina, y si se quiere, del país. Parody-Mockus: 14 Puntos Programáticos

 El acompañamiento de Mockus, tal y como lo vienen haciendo, ratificando que es un proyecto de equipo, será fundamental para terminar de asegurar que los votos del exalcalde lleguen a la candidata.

 5. La carta de la juventud y la renovación política se fortalecen. Al treparse entre los punteros, Parody tiene la oportunidad, ahora sí, de reivindicar su juventud como rasgo diferenciador ante sus rivales directos (Petro y Peñalosa). Pero rezagada, en 4to lugar, compitiendo cabeza a cabeza con Galán y Luna, no era fácil jugar dicha carta. Por lo menos no tan efectivamente. 

Y lo anterior, en un momento donde para muchos electores, darle paso a las nuevas generaciones, teniendo 3 muy buenos candidatos en sus 30’s, parecía ser una opción nada despreciable. Pero para eso, la opción debía tener verdaderas posibilidades.

Pero hay algo mejor. La fórmula Parody-Mockus combina la juventud de la candidata con la experiencia del exalcalde. Algo sin duda importante y que le viene muy bien a Parody, en medio de la crisis administrativa que vive la ciudad. Entre el lote de candidatos, sólo Mockus podría certificar experiencia y capacidades comparables a las de Peñalosa, pensando en el manejo de la ciudad. Petro por ejemplo, no tiene ninguna. 

 Finalmente, la alianza también puede interpretarse como un acto de generosidad y confianza de Mockus hacia las nuevas generaciones. Y en general. ¿No cree? Lo invito entonces a que se pregunte lo siguiente: ¿Cuántos candidatos –de Colombia o de donde se quiera- habrían declinado su candidatura teniendo legítimas posibilidades de ganar (Mockus iba 3ero entre 11), y más, para apoyar a alguien que pierde frente a él en las encuestas? Y por supuesto, hacia las mujeres. 

 Conclusión: El desgaste de Mockus tras su candidatura presidencial y su salida del Partido Verde era notorio. Y sin embargo, irrumpió en la elección llevándose un 14% de la intención de voto, ubicándose tercero. Si nada, ello tenía que sugerir que sus ideas y menos él como candidato, seguían más vigentes que nunca. Y parece que así lo entendió. 

Pasada una semana todo indica que a Gina le funcionó la alianza. Fue una voltereta llena de imaginación y cargada de mensajes positivos. Había que sacudir el tablero, y Gina y Mockus lo hicieron con gran elegancia. 

 Se abrió la elección, lo cual es positivo para el debate. Ahora nos corresponde a los ciudadanos tomar la mejor decisión.

Ser justo con los ciudadanos, no con los candidatos

9 Candidatos

9 Candidatos

Me encontré con el siguiente artículo en ‘The Economist’: “Los medios tienen el deber de ser justos con los votantes, no con los candidatos”. Inmediatamente pensé en la actual elección por la Alcaldía de Bogotá.

La nota se pregunta si en medio de las elecciones primarias en los Estados Unidos, todos los candidatos merecen ser cubiertos por los medios de comunicación. Su respuesta es un categórico no.

Esa misma pregunta nos la debemos hacer en medio de la elección actual, donde hay nueve candidatos disputando la Alcaldía (la semana pasada eran 11). ¿Es justo que candidatos que no tienen posibilidad alguna, como Gustavo Paéz, del PIN, el exalcalde Jaime Castro, o incluso el señor Aurelio Suárez, del Polo Democrático sigan participando en debates? A menos de un mes del día de la votación, ninguno de estos tres aspirantes supera el 2,0% en intención de voto, según la última encuesta de Gallup. Curiosamente, el candidato por el Partido Mira, Carlos Guevara (3,0%), ha decidido no participar en debates televisados, argumentando que su campaña se hará recorriendo la ciudad de la mano con la ciudadanía.

Tras presenciar algunos debates, resulta evidente lo difícil que es generar discusiones sustanciosas y dinámicas con nueve participantes.

Con respuestas de dos minutos y derecho a réplica y contrapregunta para todos, la flaqueza de las respuestas se anticipa fácilmente. Todos piden un minuto más, pero en nombre del orden y el respeto a las reglas del debate, no se concede. ¿Como votante qué me importa la política de movilidad o seguridad del señor Páez? Como elector necesito que los organizadores de debates, y los medios de comunicación especialmente, ayuden a profundizar sobre las propuestas y las capacidades de quienes realmente tienen posibilidad de ganar la elección. El debate superficial no le conviene a la ciudad, no nos conviene a sus ciudadanos.

Al principio del proceso, mientras se configura el lote de candidatos y se asientan tendencias, darles cabida a todos es un acto de justicia, equilibrio y oportunidad. ¿Pero a un mes de la elección? No tiene sentido.

Hay cuatro candidatos que no tienen opción, ni siquiera de incidir levemente en el resultado final. ¿Merecen exposición en los medios?

La reflexión de The Economist es esclarecedora: “El papel de los medios debe ser filtrar el ruido irrelevante para que el votante ocupado pueda procesar la información que necesita para poder votar”.

El dilema del cubrimiento, Debate en El Espectador, Opiniones de MiBlogota, Dionisio Araujo (Excandidato), Mario Morales (Analista)